“En las colonias, la realidad social está maquillada. Se imita a las metrópolis productoras de venenos sub-culturales, tanto como de artículos de mercado, se calcan las modas extranjeras, se leen autores extranjeros.” Hernández Arregui

“Desacreditar y aislar todo pensamiento argentino es la misión combinada de la prensa, la radio, el cine, al servicio de los centros organizados del poder mundial.” Hernández Arregui

En los últimos años el rol de los medios de comunicación se ha incrementado sustancialmente. Al tiempo que penetran la opinión pública, hoy en nuestro país aparecen interpelados y criticados por varios sectores de nuestra población, que dan cuenta rápidamente de la “falacia” de la “prensa independiente”, y develan los intereses de los mismos. No obstante, no podemos dejar de dar cuenta que en algunos sectores (sobre todo de clase media), penetran fuertemente generando opinión, ideas, y acciones en torno a las más diversas materias.

De esta forma, los medios de comunicación y otras usinas culturales, sin exagerar su importancia, continúan actuando en gran medida como agentes de colonización pedagógica. Hace ya algunas décadas Juan José Hernández Arregui[1] dedicó varias páginas en sus obras a analizar el rol de los mismos (en su momento sobre todo la prensa escrita, la radio y en menor medida la televisión). Así el papel de los medios de comunicación aparece reiteradamente como parte fundamental en la construcción de su pensamiento, y más específicamente de su crítica a la cultura de la oligarquía negadora del sustrato profundo del pueblo.

Es que en el esquema de análisis de Hernández Arregui los medios de comunicación son parte de los instrumentos que se vale el imperialismo cultural, sombra de del saqueo económico, para reforzar la conciencia falsa de lo que somos, al mismo tiempo que debilitar los rasgos distintivos como comunidad autónoma. Así en los países semi-coloniales el papel de la prensa es fundamental para asegurar el control y dominio sobre el saqueo de la economía y no permitir la formación de una conciencia nacional. Los medios de comunicación contribuyen a hacer invisible lo central a discutir en un país como el nuestro, a saber: la estructura dependiente del mismo.

El autor de “La formación de la conciencia nacional” establece una relación entre las agencias de noticias de los países centrales y los medios locales. Aquellas controlan la información y “bajan la línea” a los países periféricos. Las noticias acerca de la situación internacional (y muchas veces sobre la local), son creadas desde los países imperialistas. Los periodistas aparecen como uno de los sectores que actúan como polea intermedia entre el imperialismo y la opinión pública.

La oligarquía, vale decir, no se identifica con los valores nacionales, su forma de interpelar el mundo se basa en la cultura extranjera. Así, Hernández Arregui arremete contra la prensa como portadora y difusora de las ideas y valores de la oligarquía, ya que “toda la prensa de Buenos Aires (la gran prensa) está hoy contra el pueblo. Esta prensa, poderosa, “democrática” y ruin, tiene por objeto enviciar la verdad, despistar la opinión pública, denigrar a las masas (…) Es un deber (…) denunciar inexorablemente a los enemigos del país”. (Hernández Arregui, 20004: 115) La prensa también aparece como generadora de prestigios y ocultamientos sobre personalidades históricas, políticas, literarias, etc.

Los medios de comunicación refuerzan la idea que la Argentina pertenece y/o es similar a un país europeo, y no a Nuestra América, como asimismo la imagen de la “patria chica” con eje en Buenos Aires. La imagen de la Argentina blanca, europea y agroexportadora, y hoy también ligada a la valorización financiera. La difusión insistente del “estar insertos en el mundo” da cuenta de esto, como también la denigración de la industria nacional, en base a un “supuesto mundo” donde los países ya no producen industria propia.

Debemos destacar aquí que la penetración cultural extranjera es una forma de destruir la conciencia nacional. Es a partir de esta penetración que se destruye la identidad como nación, quitando la “barrera defensiva” ante el avasallamiento de las potencias imperialistas, al mismo tiempo que rompiendo las bases desde donde se puede transformar profundamente la realidad nacional en beneficio de nuestro pueblo. ¿Qué más fuerte que la cultura nacional para resistir al cada vez más poderoso conglomerado de capitales extranjeros que no reconocen fronteras y avanzan sobre nuestros pueblos? No resulta casual entonces este avance de las potencias sobre la misma, así “montañas de diarios, revistas, películas, etc., divulgan los soporíferos de la cultura extranjera y los mitos en colores del capitalismo de las metrópolis. Aparece, entonces, en los países coloniales, ante millones de lectores medios masificados, el “american life of wife” tal cual lo entiende una nación, Estados Unidos, que ha entrado tarde a la Cultura”. (Hernández Arregui, 1973: 223)

Arregui destaca una cuestión central: el rol de las agencias internacionales de noticias y su relación con la formación de nuestra “mirada del mundo”, cuestión que hoy sigue apareciendo en forma similar. Solo unas pocas agencias internacionales “bajan línea” a las propias acerca de lo que pasa en los países hermanos (y también más lejanos). De esta forma, “las mismas informaciones, los mismos alimentos periodísticos orquestados por un puñado de agencias noticiosas –en su mayoría norteamericanas-, son los megáfonos monstruosos de los trusts mundiales que dirigen la economía internacional y congelan la opinión pública en una visión aberrante de la vida”. (Hernández Arregui, 1973b: 12) Cuestión que si no creemos en la “objetividad periodística”, y en la filantropía de las potencias imperiales se revela sumamente grave y perjudicial para nuestros pueblos.

La información está controlada en un puñado pequeño de agencias, “el 90% de las noticias políticas, financieras, artísticas, historietas para niños y adultos, son acaparadas por diez agencias noticiosas de ilimitado poder difusor (…) son fábricas de narcóticos ideológicos”. (Hernández Arregui, 1973b: 12-13) De esta forma, nuestra realidad la abordamos a partir de lo que “nos cuentan” estas agencias que evidentemente tienen un interés formado que no se corresponde con el nacional, sino más bien al contrario.

Decíamos al comienzo que los medios de comunicación, al menos en materia de opinión y acción política penetran sobre todo en los sectores medios. Es que la colonización pedagógica hace mayor mella en estos sectores en tanto son los que más relación tienen con ciertos “consumos culturales”, muchas veces con el único afán de buscar la “distinción”. En este sentido, en los países con los órganos culturales como el cine, la radio, o la televisión, dominados por el extranjero “vivir a la “europea” o a la “americana” pasa a ser un snobismo y una frustración simultánea”. (Hernández Arregui, 1973: 220) Estos sectores medios, sobre todo por los lugares que ocupan en la estructura social, actúan como correa de transmisión de los valores de la oligarquía.

Los periódicos encuentran entre estos sectores mayormente a sus consumidores, lo que no pasa desapercibido para Arregui. En nuestro país, el periódico representante de las ideas de la oligarquía acerca de nuestro país: La Nación, a decir de Homero Manzi el “guardaespaldas” que dejó Bartolomé Mitre, pasa por la pluma de del autor de “Imperialismo y Cultura” que lo critica duramente. Sostiene que “la historia de Mitre tiene su tribuna perpetua en un diario de Buenos Aires: La Nación, dirigido por sus herederos vitalicios. Este diario es el portavoz de los intereses y la mentalidad política de la clase ganadera argentina y sus foráneos” (Hernández Arregui, 20004: 115)

Avanzar en la ruptura de la dependencia tanto económica como cultural aparece como horizonte para la emancipación nacional. Así, a partir de estos análisis, Hernández Arregui considera como fundamental el rechazo a la imposición cultural extranjera, y la revalorización de la cultura nacional[2], ambas cuestiones ligadas a la lucha por la liberación nacional, es por eso que “en el pueblo las palabras extranjero y enemigo son sinónimas y se funden en un solo sentimiento de defensa y rechazo”. (Hernández Arregui, 1973b: 25)

*El presente artículo es parte del Proyecto de Investigación Amilcar Herrera “Aportes teóricos del Pensamiento Nacional a los debates acerca de la universidad, los medios de comunicación y la integración regional”. Universidad Nacional de Lanús (UNLa). Dir. Aritz Recalde. Integrantes: Julián Dércoli, Dionela Guidi, Iciar Recalde, Manuel Valenti.

** Lic. en Sociología (UBA). Prof. Sociología (UBA). Mg. Metodología de la investigación (UNLa). Docente universitario (UNLa, UNAJ, IUNMA).

[1] Juan José Hernández Arregui (1912-1974). Comienza su actividad política en Córdoba, en el radicalismo sabattinista. Con el advenimiento del peronismo se suma a este “nuevo” movimiento nacional. Participa de la Resistencia Peronista, y en la década del 60 funda el grupo CONDOR. Doctor en filosofía por la Universidad Nacional de Córdoba, bajo la dirección de Rodolfo Mondolfo. Dicta clases, entre otras, en la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad de Buenos Aires. (Galasso. 1986. Piñeiro Iñíguez, 2007)
[2] Tratamos esta cuestión más profundamente en Godoy, Juan. Hernández Arregui y la revalorización de la cultura nacional en los procesos de liberación nacional. Agosto de 2013. Disponible en sociologiayliberacion.blogspot

Bibliografía

Galasso, Norberto. (1986). J.J. Hernández Arregui: del peronismo al socialismo. Buenos Aires: Ediciones del Pensamiento Nacional.

Godoy, Juan. Hernández Arregui y la revalorización de la cultura nacional en los procesos de liberación nacional. Agosto de 2013. Disponible en sociologiayliberacion.blogspot

Hernández Arregui, Juan José. (1962). Prólogo a Carpani, Ricardo. (2011). La política en el arte. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente)

Hernández Arregui, Juan José. (1973). ¿Qué es el ser nacional?. Buenos Aires: Plus Ultra

Hernández Arregui, Juan José. (1973c). Imperialismo y cultura. Buenos Aires: Plus Ultra

Hernández Arregui, Juan José. (2004b). La formación de la conciencia nacional. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente)

Hernández Arregui, Juan José. (2004). Nacionalismo y liberación. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente).

Hernández Arregui, Juan José. (1973b). Peronismo y liberación. Buenos Aires: Plus Ultra

Piñeiro Iñíguez, Carlos. (2007). Hernández Arregui. Intelectual peronista. Pensar el nacionalismo popular desde el marxismo. Buenos Aires: Siglo XXI (editora Iberoamericana).

Mediante un decreto en el Boletín Oficial, el Ejecutivo nacional otorga al ministro de Transporte la facultad de clausurar ramales del ferrocarril.

Dos días después de las PASO, aún sin resultado oficial en la provincia de Buenos Aires pero con una gran elección de Cambiemos a nivel nacional, los grandes medios muestran a un gobierno envalentonado.

El Boletín Oficial de hoy parece confirmar que el macrismo tomó las PASO como reaseguro para avanzar con sus reformas. El decreto 652/2017 le otorga al ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, “la facultad de clausurar ramales ferroviarios en forma definitiva y proceder al levantamiento de las vías y demás instalaciones ferroviarias”.

En su segundo artículo, establece que “los rieles, durmientes, aparatos de vías y el resto de los bienes muebles que compongan la infraestructura ferroviaria” quedarán en poder de la Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado (ADIFSE). Este decreto pone también de relieve la importancia que el macrismo le asigna a la construcción de miles de kilómetros de autopistas. Luego de las elecciones primarias del domingo, las acciones de Autopistas del Sol subieron un 6,3% en la bolsa de comercio porteña.

La política de desmantelamiento del sistema ferroviario no es nueva

Luego de la nacionalización del sistema ferroviario llevada a cabo por el presidente Perón en 1948, la creación de la empresa Ferrocarriles Argentinos y la gran expansión que la sucedió, se puso en marcha el “Plan Larkin” en 1962. El objetivo buscado por el presidente Frondizi y sus ministros de Obras Públicas, Constantini, y de Hacienda, Álvaro Alsogaray, era disminuir el déficit fiscal a través de un aumento de tarifas y “modernizar” el sistema ferroviario. Alsogaray viajó a los Estados Unidos para acordar la llegada del general Thomas Larkin a nuestro país, quien haría un estudio de los transportes por cuenta del Banco Mundial.​ El diseño del denominado Plan Larkin, entre otras cuestiones, contemplaba abandonar el 32% de las vías férreas existentes, despedir 70 000 empleados ferroviarios y la reducir a chatarra todas las locomotoras a vapor, al igual que 70 000 vagones y 3000 coches, con la idea de que se comprase todo esto en el mercado exterior. El plan de “racionalización” dio sus primeros pasos pero debió detener su marcha dada la tenaz resistencia de los sindicatos del riel en defensa de la fuente de trabajo de sus afiliados y del sistema ferroviario en su conjunto.

La última dictadura, también ferrocida

Escribe Federico Bernal que “cuando se instaló el gobierno de la dictadura, la conducción del área de Transporte quedó radicada en el Ministerio de Economía (de Martínez de Hoz) a través de la Secretaría de Transporte y Obras Públicas” y ” elaboró un plan de acción que permitiera retomar las medidas de racionalización recomendadas 15 años antes por el Plan Larkin (…) para poner en práctica la privatización periférica (desguace lento y progresivo, sumado a la tercerización de inversiones, actividades y servicios con empresas privadas) de Ferrocarriles Argentinos (FA): cierre de ramales antieconómicos, supresión de trenes de pasajeros de baja utilización, cierre de talleres redundantes, cierre de estaciones, supresión de la tracción a vapor, etcétera.”

“Resultado: entre 1976 y 1980 se abandonaron unas 560 estaciones, se redujeron trenes de pasajeros interurbanos y locales del interior en un 30%, se cerraron 5500 km de líneas secundarias. Sólo a nivel talleres, la cantidad de personal se redujo de 155 mil empleados en 1976 a 97 mil en 1980, cifra que habría de mantenerse hasta el fin del gobierno de Raúl Alfonsín (…). La desconexión del país y la intensa eliminación de talleres contribuyeron a la decadencia y desaparición de unos 700 pueblos y a la aceleración de la pobreza y la desigualdad regional.”

La continuidad privatizadora del alfonsinismo

“Para mediados de la década del ’80, el plan de vaciamiento (…) estaba a medio hacer. YPF y Ferrocarriles Argentinos si bien muy golpeadas, resistían su desmantelamiento. En ambos casos, un golpe de gracia se hacía necesario para retomar el plan original trazado por Martínez de Hoz. Pues bien, el gran favor a la “patria financiera y especuladora” no se hizo esperar. Su protagonista fue nada más ni nada menos que el gobierno de Raúl Alfonsín (…). De la misma manera que sucedió con YPF, luego de una década de deliberado saboteo la empresa ferroviaria arrojaba grandes pérdidas. La ineficiencia estatal era así satisfactoriamente confirmada, zoncera a la que se le agregaba una segunda, la del Estado elefantiásico. Claro, un país aniquilado, despoblado y económicamente atrasado no justificaba para las mentes subdesarrolladas ninguna inversión que lo revirtiera. El país podía sobrevivir perfectamente si se restringía a los límites de la Capital Federal o, con suerte, a la Pampa Húmeda triguera y vacuna. Fue así que a finales de 1986, el gobierno encomendó a Manuel Madanes la elaboración de un plan para reducir la planta ferroviaria en unos 65 mil agentes. La dura oposición sindical, sumada a la fuerte derrota radical en las elecciones legislativas y provinciales [PBA en manos de Antonio Cafiero] de 1987 lograron frenar la avanzada privatizadora de lo que hubiera significado la reedición del Plan Larkin en tiempos de Frondizi. No obstante la transitoria victoria, la presión fue insoportable. Rodolfo Terragno fue nombrado ministro de Obras y Servicios Públicos de la Nación. La tormenta privatizadora se cernió amenazante sobre ENTEL y Aerolíneas Argentinas. En materia ferroviaria, (…) Rodolfo Terragno [propuso] (…) el proyecto de Ferrocargo, esto es, el ingreso del capital privado a FA. Si bien Ferrocargo nunca llegó a implementarse [por la oposición sindical y la caída del gobierno]  tanto la idea en sí misma como lo hecho en materia de prefactibilidad y planificación del proyecto lograron que el fuego privatizador se hiciera esta vez inextinguible.” – Federico Bernal

La privatización lisa y llana de Ferrocarriles Argentinos

““María Julia es una cruzada. Necesitamos a alguien capaz de enfrentarse al sindicato para que ENTEL se privatice. Si tuviéramos que disolver a las Fuerzas Armadas llamaríamos a la izquierda. Para privatizar necesitamos de los liberales, que lo van a hacer con más convicción que nosotros, los ‘peronistas’.” (La Patria Sublevada. Alfredo Silleta). Así justificó Carlos Menem el nombramiento de la hija del ultra liberal Álvaro Alsogaray al frente de la empresa pública de teléfonos. Igual suerte correría el escaso patrimonio público sobreviviente desde el frontal y letal ataque iniciado en 1976: Ferrocarriles Argentinos, YPF, Gas del Estado, Aerolíneas Argentinas, Jubilaciones y Pensiones, entre muchas otras. De la misma manera que con la dictadura y el radicalismo, la gran prensa antinacional se encargaría de construir una opinión pública favorable a la más ignominiosa entrega del patrimonio nacional.” –Federico Bernal

¿Qué ocurrió con Ferrocarriles Argentinos y cuál era la situación del sector al inicio del menemismo?

“Las unidades de tráfico (ut) habían descendido de 23.300 millones en 1979 a 19.100 en 1989. A pesar de la electrificación del Roca, el tráfico suburbano era de 100 millones de ut menos que una década atrás. El tráfico de pasajeros había aumentado sólo un 10% mientras que el de carga había caído el 25%. La disponibilidad de locomotoras de 844 a 603 en igual período (…). En agosto de 1989 se promulgó la Ley 23.696 de Reforma del Estado. La contrarrevolución golpista iniciada en 1976 celebraba el zarpazo final. (…) El neoliberalismo pariría así el Decreto 666 de 1989 y con él, el desmantelamiento y privatización de los ferrocarriles. Las nuevas concesionarias se harían cargo de todas las actividades laborales, técnicas (mantenimiento y operación), comerciales y económicas (inversiones) ferroviarias. La primera licitación –apenas dos meses después de la firma del decreto 666– sirvió en bandeja al capital privado unos 5000 kilómetros de red. Obviamente, los futuros concesionarios no podrían operar nada sin el material ferroviario propiamente dicho: el gentil menemismo les ofreció una flota de 1600 vagones y unas 30 locomotoras.”- Federico Bernal

Sostenemos que durante los oscursos años ’90 se llevó a cabo un Ferrocidio, este consistió en la supresión de la mayor parte de los servicios ferroviarios de nuestro país. Así, el 10 de marzo de 1993, la Argentina, que supo tener la tercer red más extensa del continente (luego de Estados Unidos y Canadá), se quedó de un día al otro sin servicios ferroviarios que integrasen la nación, así se vieron reducidas sus vías operativas de un promedio de 35.000 km. a aproximadamente 10.000 km.

Esta medida, bajo el lema “ramal que para, ramal que cierra”, significó para muchas personas la imposibilidad de viajar, de ver a sus familiares y amigos, el aislamiento absoluto para una gran cantidad de pueblos que se vieron vaciados al no contar con el tren y arrojo un manto de oscuridad sobre regiones enteras, que se vieron de pronto olvidadas y sin medios de transporte, frente a un Estado que había olvidado la función social del servicio publico y la característica de fomento para las economías regionales. Quien no pudiese afrontar el costo de un pasaje en micro o cargas en camión, quedaría entonces fuera del sistema.

Decenas de miles de puestos se perdieron de forma directa (mediante despidos y “retiros voluntarios” financiados por el Banco Mundial), mientras que muchos mas se perdieron de forma indirecta, como consecuencia del aislamiento de regiones enteras que ya no contaban con servicios de pasajeros ni de cargas.

El país perdía un medio estratégico de transporte, aquel capaz de superar cualquier clima, llegar a destino a pesar de las adversidades de la naturaleza. Se perdió medio de integración de la nación, que permitía viajar por su país a decenas de miles de personas, uniendo nuestro territorio, se perdió un factor de desarrollo fomento y comunicación con los países hermanos. Si con la nacionalización peronista habíamos comprado soberanía, como afirmaba Scalabrini Ortiz, ahora la perdíamos.

Avances

La década ganada llegó en 2013 al sistema ferroviario con la estatización del Ferrocarril Belgrano Cargas y continuó con el Ferrocarril Sarmiento y de algunos servicios de larga distancia. Luego, en 2014,  los Ferrocarriles Urbanos Roca, Mitre, San Martín y Belgrano Sur pasaron a la órbita del Estado. El sistema de concesiones de los ’90 había fracasado y el gobierno lo puso de manifiesto con la creación de la nueva empresa Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado (hoy Trenes Argentinos). Los servicios urbanos e interurbanos mejoraron sustancialmente, Belgrano Cargas y Logística fue reestructurada en un plan ambicioso, se recuperaron cientos de kilómetros de vías, sin embargo, los servicios de larga distancia y la industria ferroviaria que supieron ser orgullo nacional continuaron postergados.

No hay conciencia nacional sin conciencia ferroviaria

El atropello oligárquico contra los ferrocarriles debe encontrar del otro lado de la balanza el peso de la unidad de los nacionales que luchan, junto a los trabajadores ferroviarios, “para que los ferrocarriles vuelvan a ser la columna vertebral del sistema de transporte en la Argentina”.

Los sindicatos ferroviarios, en alerta:

-Fuente noticia: Agencia Paco Urundo

 

– “Constitución y Pueblo”, editada por el Instituto Jauretche, dirigido por el compañero Marco Aurelio Roselli
– “El Derecho y la Soberanía Argentina” (Sampay, Matienzo, Irigoyen y Menegazzi)
– “La Argentina en la Revolución de Nuestro Tiempo”
– “Las Inflaciones en Nuestra Época”
– Las Facultades Financieras de las Convenciones Constituyentes
– “La Crisis del Estado de Derecho Liberal-burgués”
– “Empresas Multinacionales” (Sampay, Vilas, Cohen, Masnatta, Bacigalupo, Lozada)
– “Textos Seleccionados en el Homenaje del Centenario de su nacimiento”, publicación del Centro de Estudios Laborales La Plata
Y más!
En formato PDF en nuestra Biblioteca Digital
 
¿Por qué Sampay?
 
“Arturo Enrique Sampay y la Constitución de 1949 son dos desaparecidos. Quizás esto sea una afirmación temeraria en un país en que la represión de la última dictadura genocida de 1976 hizo desaparecer a 30.000 personas. Sin embargo, podemos preguntarnos por qué no se estudia seriamente en las facultades de derecho de las universidades tradicionales ni al pensamiento de Sampay, sin duda uno de los juristas más importantes del siglo XX, ni a la Constitución de 1949. A Sampay solo se lo reduce a ser una especie de escriba del peronismo, que plasmó en un papel la voluntad de Perón de su propia reelección. En el mismo sentido de la Constitución que estuviera vigente por más de cinco años solo se dice un par de falacias: que fue mal convocada y que solo se hizo para perpetuar a Perón en el poder.”
Fuente: Introducción a Una biografía política de Arturo Sampay, de la cátedra Koenig, disponible aquí.

No hay que ser un iluminado para darse cuenta de que con el peronismo dividido siempre nos fue mal y que desde la unidad del campo popular es otro el cantar. En estas elecciones el 55% de los bonaerenses votó al peronismo como en el 2011 cuando arrasamos a lo largo y a lo ancho de nuestra Patria. En ese 2011 todos jugaban adentro y aportaban desde su lugar a construir un proyecto de Nación. Ya no tiene demasiado sentido detenernos en echar culpas o exigir autocríticas ajenas (pocos hacen la propia) ya que es claro que tanto las victorias como las derrotas son colectivas y que todos tenemos responsabilidad (obviamente cada uno en mayor o menor medida según el lugar que ocupa).

Hoy Cristina sigue siendo nuestro mejor cuadro político y la dirigente con más votos dentro del campo nacional y popular a pesar de la embestida judicial y mediática que sufre. Hoy sin Cristina es imposible, pero con ella sola no alcanza. Los peronistas tenemos la obligación de tender puentes con todos los compañeros y compañeras para reconstruir un frente nacional lo más amplio posible con el objetivo central de vencer a esta oligarquía posmoderna y comenzar a reconstruir un proyecto de Nación para los 40 millones de compatriotas.

La mayor parte de nuestra dirigencia política viene demostrando no estar a la altura de las circunstancias y nuestro deber militante será tender los puentes de abajo hacia arriba o avanzar por la cabeza de aquellos dirigentes que trabajen para dividir al frente nacional y fortalecer al régimen oligárquico que hoy nos gobierna.

El régimen oligárquico que nos gobierna no viene por Cristina, viene por la política: viene por la única herramienta que tenemos los trabajadores para transformar la realidad. Vienen a desacreditar a la política, a destruir las organizaciones sindicales, a poner de rodillas al peronismo para que nunca más vuelva a ponerse de pie.

Todos (me incluyo) debemos dejar de mirar al costado y empezar a mirar al frente que es donde está el enemigo. Que el árbol de las internas y los paladares no nos tape el bosque del sufrimiento de nuestro Pueblo. Debemos construir un frente nacional amplio donde quepan: peronistas, radicales, socialistas, comunistas, kirchneristas y todo aquel que comparta una mirada nacional. Pero para construir ese frente nacional considero imprescindible que los peronistas (ortodoxos y heterodoxos) logremos la unidad que nos permita conducir los destinos nuestra Patria. Hagamos como decía Perón y empecemos por las cosas que tenemos en común (y no por las diferencias) para empezar a caminar juntos. Como guías en este camino tenemos la doctrina peronista y el Modelo Argentino con una vigencia indiscutible; el ejemplo de la unidad entre el movimiento obrero y los movimientos sociales; y la palabra de Francisco que da una batalla a nivel mundial contra esta capitalismo financiero que viene a llevarse puestos a nuestros pueblos.

No seamos funcionales a consolidar al régimen oligárquico haciendo hincapié en las diferencias dentro del campo popular porque ninguno de nosotros va a quedar de pie y cuando queramos reaccionar será tarde. Volvamos a construir un proyecto político con generosidad, grandeza, humildad, templanza, honestidad y amor por la Patria.
Dejemos de sacarnos los ojos por las redes sociales. Duele ver a compañeros y compañeras mofarse de los resultados electorales de Cristina como si el gran perjudicado no fuera el Pueblo trabajador. Duele ver a los compañeros y compañeras ultra cristinistas con el traidorómetro en la mano acusando a todo aquel que esgrime una crítica. Duele ver a peronistas insultando a los votantes por los resultados electorales; debemos enojarnos menos y trabajar más en la persuasión porque claramente venimos fallando nosotros muchas veces.

A mi entender Cristina es nuestro mejor cuadro político pero creo que es momento de avanzar en una mesa política más amplia donde todos los sectores del peronismo estén representados para fortalecer el proceso de unidad que nos permita volver a ser una alternativa real de gobierno. En ese proceso naturalmente irán surgiendo los emergentes y terminarán conduciendo los mejores como siempre suele ocurrir. Las conducciones no se imponen, ni las estratégicas ni las tácticas. Jamás nadie pintó “Perón conducción”, todos daban por hecho que conducía. Para que Cristina conduzca hay que proclamarlo menos y trabajar más tendiendo puentes con los compañeros y compañeras que se sienten peronistas.

Hoy la unidad no es una opción, hoy es nuestra obligación.

“Cuando la Patria está en peligro toda está permitido, excepto no defenderla.”General José de San Martín

Rodrigo López Merino

En este discurso se elogia la obra de un olvidado del peronismo: Roberto Pettinato padre

Roberto Pettinato

Siguiendo una costumbre que ya hemos establecido, tengo hoy la inmensa satisfacción de recibirlos y estrecharles la mano a cada uno de ustedes, pidiéndoles que sinteticen en ello todo el cariño que siento por la institución que ustedes están conformando en el país.

He dicho en otras oportunidades, a los muchachos egresados de la Escuela, que ustedes tienen una responsabilidad especial. Esa responsabilidad estriba, precisamente, en su propio comportamiento dentro del sistema carcelario argentino.

En la República argentina, desde 1946, se ha venido propugnado una reforma del sistema carcelario. Esa reforma, como todas las cuestiones justicialistas, ha ido hacia la humanización del sistema; vale decir que nosotros consideramos que en esta actividad es donde quizá sea más necesaria la humanización, porque en todos los sistemas carcelarios del mundo hay cierto sentido de deshumanización de la función. Los hombres que están en razón de delitos, y la sociedad los aparta evita esos delitos y no para ensañarse con ellos o aplicarles castigos corporales de cualquier naturaleza. Por ello, nuestra Constitución sigue manteniendo el concepto de que las cárceles son para cuidado y no para castigo de los presos.

Esto ha logrado merced a la preocupación que han puesto ustedes y, en especial, el señor Pettinato, que es el hombre que ha cristalizado toda nuestra orientación de reforma del sistema carcelario argentino y a quien también le corresponde el mérito de haberla realizado en tan grata escala. Ha sido también un defensor de nuestra doctrina y de nuestras teorías carcelarias en todas partes del mundo. La República no olvidara nunca que con él se inicia una etapa en el sistema de reclusión argentino, como tampoco olvidará que ustedes son los creadores y realizadores de este nuevo sistema.

Toda esta orientación humanitaria de la función carcelaria argentina no tendría ningún éxito si cada uno de ustedes no pusiera en el desempeño de las tareas que le son propias la necesaria actividad que lleve también a la cárcel, hasta en su más mínimo detalle, este sistema de humanización que nosotros propugnamos. Queremos la reforma de los hombres y no queremos que el individuo se pudra, como se hacía antes, en la cárcel. Por el contrario, queremos hacer del recluso un hombre útil a la sociedad; si conseguimos eso, habremos logrado realizar una tarea de gran valor patriótico y humanista: devolver un individuo útil a la sociedad que lo había descartado. Por eso, aunque todavía, por ser muy jóvenes, no comprendan todo el alcance que esta orientación tiene para el desarrollo de todo el sistema, recuerden siempre que todos los desvelos que las autoridades carcelarias argentinas ponen en esta tarea de humanización no tendrán una realización eficiente si en cada uno de ustedes no encuentra un consciente realizador de la propia doctrina, hasta en los más mínimos detalles de la vida dentro del sistema de reclusión.

El éxito no depende solamente de la concepción doctrinaria; no depende tampoco de la preocupación y del desvelo que el señor Pettinato ha puesto en realizar sus tareas tan inteligentemente como lo ha hecho hasta ahora, constituyéndose en el hombre que ha sentado un nuevo destino en el mundo en materia de acción y función carcelaria y que ha llevado también al mundo entero el conocimiento de nuestras concepciones y de nuestra humanística tarea en el tratamiento de los reclusos; depende también de ustedes, que son los verdaderos artífices.

Comienzan una profesión que es noble como la que más y que implica una tremenda responsabilidad a cumplir: realizar ese concepto de la humanización. Para ello, cada hombre necesita tener un corazón humano y sensible a las miserias y las toleren, realizando una tarea que termine con esas miserias de las cárceles y de los reclusos. En manos de ustedes está la iniciación de eso.

Quizá llegue el día en que alguno de ustedes sea el jefe de toda esta institución que honra la República en nuestros días, y cuando ese momento llegue y comprendan toda la grandeza de esta concepción argentina, la realizarán con la misma unción, con el mismo espíritu de sacrificio y con la misma dedicación que hemos visto poner en el primer jefe que ha tenido la institución, el señor Pettinato, quién ha puesto de sí lo que le ha sido posible por honrarla y engrandecerla.

Que sean felices y que tengan mucho éxito en su carrea.

Fuente: Obras completas Juan Domingo Perón 15

 

Héctor Amichetti, secretario general del sindicato Federación Gráfica Bonaerense y referente de la Corriente Federal de Trabajadores de la CGT, dialogó con Lucas Molinari Punto de Partida por Radio Gráfica FM 89.3.

Analizó las elecciones PASO y dio cuenta del debate interno de la Confederación General del Trabajo.

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Publicado originalmente en Sociología del Tercer Mundo de Aritz Recalde

“El pentagonismo es una amenaza para todos los pueblos del mundo debido a que es una máquina de guerra que necesita la guerra en la misma forma en que los seres vivos necesitan aire y alimento para no perecer”.Juan Bosch

Juan Bosch y el concepto de pentagonismo

Juan Bosch (1909- 2001) fundó el Partido Revolucionario Dominicano[1] y en el año 1962 triunfó en las elecciones presidenciales tomando posesión en febrero de 1963. Ese mismo año fue derrocado por un golpe militar que dispuso del apoyo de la oligarquía dominicana y de los EUA. Los seguidores de Bosch iniciaron un proceso de resistencia al gobierno de facto y en el año 1965 impulsaron una revolución cívico militar.

Para detener el regreso al poder de Bosch y con apoyo de la Organización de Estados Americanos, el presidente de los EUA Lyndon Johnson intervino militarmente la Republica Dominicana en abril de 1965. Era la segunda oportunidad en la cual los norteamericanos ocupaban el pequeño país antillano.

En el año 1967 Juan Bosch presentó en la Universidad Autónoma de Santo Domingo el libro “El pentagonismo, sustituto del imperialismo[2]. En el texto desarrolló la hipótesis de que el imperialismo clásico fue sustituido por una nueva forma de dominación, que bautizó como “pentagonismo”. Bosch destacó que hasta el año 1945 los países opresores ocupaban militarmente Estados y territorios con la finalidad de:

 

  • extraer “materias primas”.
  • obtener “mercados compradores”.
  • invertir “capitales sobrantes”.

 

La posesión colonial le permitía al agresor explotar a los trabajadores, obtener recursos naturales a bajo precio, monopolizar servicios públicos o conseguir suculentas ganancias bancarias de una población cautiva por la fuerza.

El pentagonismo surgió luego de la Segunda Guerra Mundial y formó parte de la geopolítica  norteamericana tendiente a sustituir a Inglaterra de sus antiguos dominios coloniales.

Bosch explicó que la Guerra Fría con la Unión Soviética llevó a los EUA a montar una nueva estructura de defensa. El Pentágono tuvo a cargo la conducción militar del país y adquirió cada vez más poder económico como derivado de la expansión mundial norteamericana. Bosch resaltó el hecho de que el poder castrense de los Estados Unidos “dispone de más dinero que el gobierno federal”.

A diferencia del imperialismo clásico, el pentagonismo tenía como prioridad la venta de armas del complejo industrial militar. Si bien conservaba las tres finalidades antes mencionadas, la nueva opresión no tenía como propósito principal conquistar “dominios coloniales”, sino impulsar la “producción industrial de guerra”. En la óptica de Bosch, el pentagonismo norteamericano implicó cuatro grandes cambios políticos.

 

  1. No se explota meramente a las colonias, sino además a “su propio pueblo” que también financia la guerra. Se busca un beneficio donde se “fabrican las armas, no donde se emplean” y el “pueblo pentagonista es explotado como colonia, puesto que es él quien paga a través de los impuestos los aviones de bombardeo que enriquecen a sus fabricantes” (Bosch 1968: 21-22).
  2. La guerra es más rentable que la explotación económica imperial y “rinde varias veces más, y en tiempo mucho más breve, un contrato de aviones que la conquista del más rico territorio minero” (Bosch 1968: 21). Bosch destacó que la guerra era un negocio excepcional y que los vendedores de armas cobran “antes aun de que los equipos militares hayan sido puestos en uso” y no importa el resultado del proceso bélico sino solamente el cumplimiento del contrato de los proveedores.
  3. El poder militar controla al gobierno civil. La sociedad de los EUA designaba presidente, gobernadores o legisladores “pero no puede elegir ni a los generales ni a los coroneles que disponen de sus bienes y de su vida. Tampoco puede el ciudadano elegir a los jefes de la CIA” (Bosch 1968: 33). La tarea del gobernante derivaba en una actividad burocrática en el marco de un sistema político carente de líderes y de programas. Más allá de lo que ocurra en las elecciones, los dirigentes estaban obligados a implementar la política exterior impuesta por el pentagonismo.
  4. Se justifica la agresión en nombre de la libertad y a los soldados norteamericanos se les “hace creer que están yendo a la muerte para beneficiar al país atacado, para salvarlo de un mal” (Bosch 1968: 21).

Bosch tomó como caso de análisis la guerra de Vietnam y destacó el hecho de que el Congreso de los EUA no declaró la guerra y se vio obligado a aprobar los gastos ocasionados. Resaltó que el oneroso costo de un mes de guerra, no podía ser recuperado ni en cinco años de explotación económica de Indochina. El autor mencionó que un año después de la escalada militar de 1965, en EUA había 164 nuevos millonarios.

La reproducción del sistema pentagonista

“El arma más poderosa con que puede contar una nación, sea a su favor o sea en su contra, no es la bomba H ni el anti cohete orbital; es la opinión pública mundial”. Juan Bosch

Bosch se preguntó por qué los trabajadores, científicos, periodistas o empresarios norteamericanos no cuestionaron la muerte de decenas de miles de jóvenes de su país o los altos costos de las guerras.

Por un lado, mencionó que la “atmosfera pública” era moldeada por la propaganda masiva efectuada luego de la Revolución Rusa y que operó con habilidad el “miedo al comunismo”. El poder militar alcanzó influencia en la radio y la “televisión se convirtió en el rey de los medios de propaganda de la gran industria (…) la televisión libró al norteamericano medio del trabajo de escoger; le acostumbró a obedecer, en el sentido de motivaciones profundas, y por tanto le acostumbró a no plantearse dilemas” (Bosch 1968: 60, 61).

El pentagonismo adquirió preponderancia en universidades, centros de estudio y en la vida cotidiana de los científicos que recibieron dinero para investigar (Bosch 1968: 46-56).

Además, Bosch indicó que el pueblo norteamericano era históricamente racista y tenía una inclinación hacia las “glorias guerreras” como derivado de la fuerte presencia de la comunidad alemana en el país y del “sentir germano” (Bosch 1968: 37-38). Una de las manifestaciones de la cultura belicista de los EUA era la admiración popular por los jefes militares Washington, Jackson, Taylor, Grant, Roosevelt o Eisenhower.

El proceso de imposición cultural legaba como resultado una “sociedad pentagonizada” que “ha colocado su afán de bienestar y seguridad personal por encima de sus deberes con la Humanidad. Si acepta que para él vivir con automóvil y refrigerador un compatriota suyo – o tal vez un hijo o su hermano- queme con napalm a un niño de Vietnam, no hay duda de que ese obrero norteamericano es un ser antihumano. La droga del bienestar lo ha hecho indiferente” (Bosch 1968: 56-57).

 

La doctrina de la “guerra defensiva”

“El pentagonismo no es el producto de una doctrina política o de una ideología; no es tampoco una forma de vida (…) el pentagonismo fue producto de necesidades, no de ideas”. Juan Bosch

Los intelectuales norteamericanos se hicieron sumisos al poder militar y contribuyeron a conformar la “doctrina de guerra defensiva” que justificó los atropellos norteamericanos en el mundo. Bosch explicó que la “sustancia es bien simple: toda pretensión de cambios revolucionarios en cualquier lugar del mundo es contraria a los intereses de los Estados Unidos; equivale a una guerra de subversión contra el orden norteamericano”. Esta ideología conformó la “Doctrina Johnson”  y el gobierno de los Estados Unidos asumió el derecho de juzgar los conflictos políticos de todos los países y de intervenir unilateralmente como hizo en la República Dominicana en el año 1965 o en la Cuba de Fidel Castro. Santo Domingo fue brutalmente bombardeada por aire y por mar por las fuerzas de ocupación norteamericanas, al punto de hacer “moral el uso del terror” (Bosch 1968: 87- 97).

Frente al peligro en que estaba inmersa la humanidad Juan Bosch concluyó que “El pentagonismo podrá tener de su lado el interés de los que acumulan poder y dinero, pero no tendrá de su lado a los que aspiran al reino de la justicia sobre la tierra. La simple palabra de Jesús acabó siendo más poderosa que las arrogantes legiones de Roma”.


[1] En el año 1973 Bosch fundó el Partido de la Liberación Dominicana. En el año 1996 esta fuerza política alcanzó la presidencia del país con Leonel Fernández.

[2] Juan Bosch (1968) El pentagonismo, sustituto del imperialismo, Ed. Guadiana, Madrid.

Fuente: InfoGremiales


La conducción de la CGT condenó la reforma laboral brasileña y advirtió que los gobiernos de turno procurarán leyes similares. “Afecta más de 120 aspectos individuales y colectivos que protegí­an las condiciones de trabajo”, señaló

La conducción de la reunificada CGT, comandada por Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña, condenó la reforma laboral aprobada en Brasil por ser atentatoria de los derechos adquiridos de los trabajadores, imponer nuevas cargas y coartar beneficios, a través de un documento de la Confederación Sindical de las Américas (CSA).

El secretario de Prensa y Comunicación de la central obrera, el dirigente del Seguro Jorge Sola, difundió el documento de la CSA, aprobado y firmado por CGT como integrante de esa organización, en repudio a “un accionar que afectará a todas las economías regionales” y que “los gobiernos de turno procurarán imitar para ejercer similares reformas”.

Bajo el título “Reformas contra trabajadores en Brasil amenazan a toda América Latina”, la CSA que conduce el paraguayo Víctor Báez Mosquera, sostuvo que ese país es hoy “el laboratorio de las más agresivas y reaccionarias reformas antilaborales regionales” como consecuencia de “un abrupto giro polí­tico hacia la derecha”.

La organización regional acusó a “la amplia coalición de fuerzas polí­ticas, empresarias y sociales reaccionarias que asestaron hace más de un año un golpe de Estado parlamentario para sustituir a la expresidente progresista Dilma Rousseff por su vice Michel Temer, un conservador e ilegítimo sucesor”, y expresó que “los medios enfocaron esa campaña con denuncias sobre sus supuestas prácticas corruptas y las de su antecesor Luis Inacio Lula Da Silva”.

“La campaña anticorrupción fue un pretexto. Nada fue probado. El golpe de Estado se hizo para aplicar un programa socio-económico rechazado por el pueblo en las cuatro elecciones anteriores. El Congreso aprobó una ley que generaliza la tercerización o subcontratación, lo que implica reducción salarial, debilitamiento sindical y de la contratación colectiva. La tercerización favorecerá en especial a corporaciones y multinacionales”, resaltó.

La CSA rechazó “la modificación constitucional que permitirá el congelamiento de los gastos sociales del Estado durante 20 años, lo que impedirá cualquier mejora de los servicios públicos y abrirá el camino a más privatizaciones en salud y educación”.

La Confederación también repudió el intento de reforma previsional, que hará “más difícil la jubilación a partir del aumento de la edad y los años de contribución, afectando en especial a las mujeres y a los rurales, y reduciendo pensiones”.

La CSA condenó la aprobación de “la reforma laboral sindical (Consolidación de Leyes del Trabajo), propuesta por abogados y empresas, respaldada por las cámaras y con vigencia en 4 meses”.

“La contrarreforma laboral afecta más de 120 aspectos individuales y colectivos que protegí­an las condiciones de trabajo. Permite la negociación individual entre patrones y obreros; elimina la idea de jornada laboral; crea el empleo intermitente; autoriza el despido por común acuerdo de partes; inutiliza el salario mí­nimo nacional y los pisos de haberes por gremio; bloquea la reivindicación de derechos ante la justicia y accede al trabajo de las mujeres embarazadas en ambientes insalubres”, puntualizó la organización.

“No habrá salarios ni empleos dignos. El nuevo mundo laboral brasileño se asemejará al de hace 100 años. Y, el gobierno, va ahora por la jubilación contrarreloj. Ese es el proyecto de las fuerzas de derecha de las Américas y el mundo: una contrarrevolución neoliberal observada por el mercado. Si avanza, los cambios legales serán una señal para atacar las normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”, aseguró.

Por último, señaló que la Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo, a realizarse entre el 16 y el 18 de noviembre próximo en Montevideo, debe ser “un gran momento de lucha sindical para enfrentar a la contrarrevolución neoliberal regional”, concluyó el documento.

Escribe Manuel Valenti Randi*

Publicado originalmente en el sitio web del CENACK

“El golpe no cierra si Lula puede ser candidato” definió el ex presidente de Brasil en una conferencia de prensa realizada en el día de ayer, 14 de Julio. Con “golpe” se refiere al golpe de estado parlamentario, político, mediático, económico, financiero y judicial que está sufriendo el pueblo brasilero. Él tiene claro que “no es contra Lula, es contra un proyecto de país”.Cristina Fernández de Kirchner, conductora del movimiento nacional, popular y democrático argentino, es perseguida por los mismos factores de poder que Lula y hace el mismo diagnóstico. Cuando muchos creían que no iban a ser expuestos a difamaciones, extorciones o embestidas judiciales y mediáticas si no apoyaban a Cristina, la ex presidenta les decía que no iban por Ella, que iban por todos nosotros, aunque intentaran “correr el cuerpo” para que no le pegaran las balas. Lo que no entienden estos politiqueros, como los llamaba Perón, es que nos estamos enfrentando en toda la región es a nuestro enemigo histórico y principal, que es la oligarquía local, asociada al capital e intereses foráneos. El objetivo es desorganizar la vida de los pueblos porque así pueden realizar sus objetivos económicos. Tienen que romper y eliminar todo frente político, social y sindical que intente enfrentar el avasallamiento de los salarios, empleos e industrias que disminuyan la rentabilidad de los grandes capitales.

Hoy el imperialismo lo ejercen las corporaciones extranjeras, los capitales financieros especulativos y la gran potencia del Norte asociada a un sector de la clase política, económica, judicial y servicios de inteligencia de los países Latinoamericanos. No coinciden todos naturalmente en sus intereses y estrategias pero todos coinciden que en Brasil  Lula no puede seguir arriba del ring, no puede seguir haciendo política porque si hay elecciones el sería el ganador y sería un estorbo para garantizar la transferencia de recursos de los trabajadores al capital como vienen haciéndolo el gobierno de Temer.

El golpe a Temer, es un golpe dentro del golpe, fracciones internas que se disputan la conducción del poder. No es casual que días antes de que circule el video donde estaba implicado en un hecho de corrupción, entregado por el dueño de una empresa brasilera que quiere entrar en el mercado de capitales norteamericano,  el FMI dijera en un informe publicado el 19 de mayo, que era necesario acelerar la reforma laboral que estaba trabada en el congreso. Las corporaciones extranjeras y los capitales especulativos necesitan garantías institucionales de que van a poder explotar sin problemas a los trabajadores.

La reforma laboral aprobada fue un día antes de que el Juez Moro declarara culpable a Lula en primera instancia, “La nueva normativa da valor legal a los acuerdos negociados por sector o empresas aunque no se ajusten a la normativa vigente. Según el Gobierno, eso permitirá que las vacaciones anuales sean divididas hasta en tres veces y que se pueda negociar la jornada de trabajo y otros acuerdos. Además, introduce la posibilidad de una “jornada intermitente”, con el pago de salarios sobre una base horaria o por jornada, y no mensual, regula el trabajo desde el hogar y abre la posibilidad de negociar hasta el horario de almuerzo.” Esta reforma rompe con los convenios colectivos de trabajo, es decir, le quita poder a la organización de los trabajadores para pelear por un salario y equiparar la balanza frente a las patronales.

Como dice Zaffaroni, el Plan Cóndor Judicial está en acción. Son acontecimientos en pleno desarrollo y quedan muchas jugadas por hacer al bloque nacional y popular, que conduce Lula y la antipatria. Lo que es cierto es que esta última avanzó algunos casilleros, hoy tiene en sus manos el poder judicial la posibilidad de inhibir a Lula de ser candidato.

Lula  fue condenado en primera instancia, por lo que todavía no irá detenido y puede ser candidato si lo desea. El juicio de segunda instancia será posterior a la elección del 2018, lo que no le impedirá disputar si no manipulan los tiempos de lo que tarda usualmente este tipo de fallos. Como han demostrado no les importa las instituciones, los derechos y las leyes. Este es un fallo del orden de lo político. La decisión de inhibirlo dependerá en gran parte en la capacidad de Lula de construir un frente político sólido que lo apoye e impida a los jueces tomar la decisión de hacerlo; sin unidad nacional, el pueblo brasileño va a ser sometido a la dictadura del capital. Hoy el frente político que conduce Lula está resistiendo, movilizado en las calles, tratando de construir alianzas políticas, aunque sean del orden de lo táctico, que le permitan enfrentar a la avanzada neoliberal, aunque no los una el amor sino el espanto.

Un dato preocupante que devela la hipocresía del “partido judicial” es que los jueces y fiscales que condenaron a Lula son los mismos que declararon inocentes a Michel Temer y Aecio Neves, por lo que no se debe esperar nada serio.  Como explica Luis Vignolo “ya no alcanza con los golpes “blandos”, la condena a Lula marca otra etapa de la restauración oligárquica e imperial y de las formas actuales del terrorismo de Estado”.

*Por Manuel Valenti Randi, estudiante de Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Lanús), director del CENACK.

Escribe Emanuel Bonforti*

Publicado originalmente en el sitio web del CENACK

“La toma del poder en Chile por Allende nos traerá grandes problemas, a nosotros y nuestras fuerzas de América Latina, y por consiguiente al conjunto del hemisferio occidental.“ Henry Kissinger, dos semanas después del triunfo de Salvador Allende

Cuando el 11 de julio de 1971 Salvador Allende anunciaba la nacionalización del cobre estaba realizando un doble movimiento que contemplaba la reforma constitucional, mecanismo por el cual la decisión soberana sobre el cobre quedaría respaldada legal y políticamente.

Chile, como los otros países semicoloniales, encontraba en su principal recurso una paradoja que lo obligaba a un progreso desordenado mediado por las oligarquías y sujeto a las decisiones de las metrópolis. El cobre significó uno de los elementos por el cual la república trasandina se inserta en el mercado mundial como un país dependiente en los albores de la consolidación de los Estados oligárquicos, en un escenario favorable para la inversión de capital extranjero donde se acentúan las relaciones de dependencias y el intercambio entre naciones se entrelaza con la forma de intercambio entre clases, unas parasitarias, intermediarias y oligárquicas, y las otras, dominantes en países centrales.

La fase del capitalismo bajo la expresión de la libre competencia donde la relación pasaba por el intercambio de materias primas a cambio de productos manufacturados caduca ante el ascenso de la fase imperialista. El capitalismo reorienta su política hacia los recursos naturales. En este marco, y tomando como referencia los trabajos de Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto, se forman en los países dependientes economías de enclave, las cuales se desarrollan a través de la explotación de plantaciones, o como en el caso de Chile, a través del enclave minero caracterizado por una baja demanda de mano de obra y una alta concentración e inversión inicial de capital monopólico. El imperialismo para sostener este tipo de enclaves acudió a una metodología mixta en la que combinó golpes militares y estructuras jurídicas afines.

El enclave del cobre en el caso chileno lo obliga a ingresar al mundo del intercambio internacional bajo la lógica de los costes comparativos -quizás la mayor máscara de las oligarquías dependientes- Chile va generando un modelo donde la especialización productiva lo empuja hacia un cuello de botella. De esta manera sufre al ser incorporado a una tendencia inherente al capitalismo como la ampliación de sus mercados, pero a su vez sobre la dominación del centro sobre la periferia en cuanto a la transferencia de royalties de aquel sobre la segunda. Las economías de enclave sólo son posibles en un mundo cada vez más integrado y van construyendo una ley fundamental que es la del desarrollo desigual y combinado que se observa al comparar los diferentes niveles de la economía chilena. La dinámica del imperialismo cuyos defensores lanzan odas en función de la supuesta creación de riqueza de repente choca con la realidad de que toda la riqueza que genera un país nada le pertenece a su pueblo. En este punto, ingresan los movimientos de liberación a revertir este proceso, la nacionalización del cobre forma parte de este diagnóstico.

Comprender la fase imperialista del capital implica ir un poco más atrás en el tiempo y reconocer un proceso inconcluso en la Nación Latinoamericana que es el de la consolidación del proceso independentista. Aquí Chile no escapa a esta lógica, donde la revolución en el sentido político, pero sobre todo en el sentido social, termina siendo contra revolucionaria. Las oligarquías triunfantes para alcanzar objetivos económicos e impulsar su lazo con el centro debieron previamente aplastar a los movimientos sociales populares que era la herencia progresiva de las revoluciones independentistas.

De este diagnóstico parte Salvador Allende como conductor de un movimiento amplio que logra triunfar por un escaso margen en las elecciones de septiembre de 1970. Previo a su asunción, Eduardo Galeano le realiza una entrevista para el Semanario Marcha del Uruguay donde adelanta la decisión de nacionalizar el cobre, allí Allende anuncia que la nacionalización saldría bajo un proyecto de reforma constitucional y que respetaría las disposiciones legales vigentes. En ese reportaje fundamentaba la necesidad de nacionalizar el cobre, en el Chile que Allende asume la presidencia uno de cada tres dólares generados por la riqueza de su pueblo salía del país para incrementar las arcas del imperialismo. En esta línea deja en claro una nueva reorientación comercial a través de un eje tercermundista y reconociendo el lugar simbólico de Cuba en el mundo socialista latinoamericano. En cuanto a la constitución de la Unidad Popular, el futuro presidente establecía que detrás de la Unidad Popular se encuentra el pueblo unido en su mayoría, desde el profesor universitario hasta la compañera que ha pasado la vida lavado ropa ajena, desde el obrero industrial hasta el intelectual y el artista.

El 11 de julio marca un hito en los países dependientes, en su discurso Allende apela a la dignidad nacional y establece esta decisión como un eslabón necesario para romper con un ciclo de dominación que se extiende desde tiempos coloniales y que atravesó a toda la historia del Chile independiente. Allende está convencido de que su gobierno viene a culminar tareas incompletas del Chile independiente y en ese discurso además menciona la necesidad de terminar con el latifundio y estatizar los bancos y nacionalizar las empresas monopólicas o fundamentales para Chile. De lo que se trataba era de reorientar los excedentes de las regalías en el desarrollo autocentrado, enderezar el despilfarro de las oligarquías locales intermediarias con escasa mentalidad empresaria sino más bien parasitaria. Al ser empresas monopólicas las que administraron el cobre se le había negado al pueblo chileno la capacidad de manejar sus recursos, esto implicó además un límite en la posibilidad de la preparación técnica. La alta concentración del capital del enclave también ejerce su influencia de dominación en el acceso al conocimiento sobre la técnica extractiva. A diferencia del programa de la Democracia Cristiana que pretendía alcanzar la nacionalización del cobre mediante una ley, lo novedoso en el caso de Unidad Popular fue que impulsó este proceso mediante una reforma constitucional, donde de acuerdo al propio Allende se pagará indemnización si fuera justo y no se pagará en el caso contrario. El segundo paso a la nacionalización era visto como la necesidad de crear la propia comercialización, elemento que condenaba a todos los países de la región a una dominación de características semicoloniales. Comercialización, traslado, seguros, bancarización de las transacciones es el combo por el cual se adquiere la independencia definitiva y cuyo primer movimiento fue la nacionalización del cobre bajo la reforma constitucional.

Existe una serie de elementos que hacen que el discurso de Allende tenga una impronta ecologista, castiga duramente a las empresas que a los fines de obtener una mayor productividad han desarrollado un tipo de explotación inconveniente a los intereses nacionales. Sobre ello, tres años después, Juan Domingo Perón hablaba sobre la Humanidad Amenazada, y cómo el desarrollo irracional puede generar secuelas y desgracias para la humanidad.

Pero la decisión de nacionalizar el cobre iba a generar la pronta reacción del imperialismo, la Kennecott Copper Corporation antigua propietaria de la mina de El Teniente comenzaba una campaña de difamación. Allende declaraba que una decisión de la envergadura de la nacionalización del cobre implica transitar el camino de la independencia económica, asociaba la misma a la lucha del pueblo de Vietnam derrotando al imperio norteamericano o al triunfo y el sacrificio del pueblo cubano. La nacionalización del cobre se inscribe en la larga lucha de los pueblos del tercer mundo donde cada país le imprime una dinámica diferente pero la sustancia inherente al conflicto es el accionar imperialista. Como producto de las presiones internacionales en diferentes escenarios de decisiones comercial y económica como los tribunales de Ginebra, Allende se ve obligado a radicalizar sus posiciones y decreta el monopolio estatal de la explotación del cobre y subproductos un año después de la nacionalización y la reforma constitucional.

Allende es la expresión del político que se ve obligado a inventar y en ese movimiento imprime la creación que demanda la realidad de un país dependiente, representa la conducción de la Unidad Popular que adquiere la expresión de un Movimiento Nacional al confluir diferentes sectores en su espacio. La causa nacional de la nacionalización del cobre empuja al respaldo del proletariado en su causa tonificando la cuestión social del proceso. El imperialismo a través de los enclaves parte al país económica y geográficamente, la decisión de nacionalizar el cobre implica a su vez unificar el territorio y romper con nichos fortificados por el imperialismo alejados de la influencia del Estado. Este cuadro de situación se debe en parte a una debilidad enmascarada de la burguesía local. La Unidad Popular desde el principio advierte esta debilidad, se ve empujada a tareas que le corresponde a aquella, al recuperar estas tareas realiza un movimiento historicista ya que Allende se auto proclama como deudor de O’Higgins.

Las oligarquías fueron las grandes triunfadoras de los procesos independentistas ya que construyeron sus negocios sobre las cenizas de los movimientos populares, una vez que se desarticuló el proyecto bolivariano lograron que América Latina fuera considerada como un pueblo sin historia. De ahí que el imperialismo encontrara lugar para llenar con su historia -es decir, con sus necesidades- a los regímenes económicos y sistemas políticos locales. El imperialismo tuvo la tarea de monopolizar la historia, como menciona Vivian Trias, hay naciones que no hacen su historia sino que las padecen- En el caso de la nacionalización del cobre implica una decisión por construir historia propia y soberana rompiendo con una inercia y un padecimiento de doscientos años; la nacionalización del cobre supone también patear el tablero de la historia e inscribirse en la lucha de los dos tercios de la humanidad que día a día, año y año, sostuvo al imperialismo.

*Por Emanuel Bonforti. Miembro del CENACK.

Fuente: Gabriel Fernández / La Señal Medios


Numerosos agentes de la Gendarmería Nacional y de Infantería desalojaron hoy la planta de la empresa multinacional Pepsico, ubicada en Florida, partido de Vicente López, donde los trabajadores que quedaron sin empleo tras el cierre del establecimiento, el 20 de junio último, reclamaban su derecho a seguir desarrollando tareas.

Además, las fuerzas de seguridad detuvieron a varias personas que se solidarizaron con la demanda y arrasaron con las carpas que habían sido instaladas en la puerta de la fábrica, en la calle Posadas al 1200.

Pepsico cerró su planta de Florida, donde se fabricaban snacks salados, porque era “inviable” por “cuestiones logísticas y operacionales”. Más de 500 personas se quedaron sin su fuente laboral. Según la empresa, la decisión es “inamovible”, “irreversible”. La multinacional operará desde su planta ubicada en Mar del Plata, pero esa sucursal no absorberá a los trabajadores cesanteados. Según explicaron fuentes de la empresa, “tomarán trabajadores de la zona”.

Es decir, se intenta cesantear a los actuales empleados para contratar otros, precarizados. En la fábrica trabajaban 691 personas: 155 que realizaban tareas administrativas fueron relocalizadas en otras oficinas, pero el resto -536 personas- quedó sujeto a aceptar o no las condiciones de indemnización que negoció la compañía con la Lista Verde, que responde a la conducción del sindicato de alimentos, en manos de Rodolfo Daer.

Las fuerzas de seguridad llegaron a la terraza de la planta y bajaron a los trabajadores que resistían el desalojo. En diálogo con la prensa, Camilo Mones, miembro de la comisión interna de los trabajadores de Pepsico afirmó: “Nos desalojaron pero la lucha sigue, que nos esperen en Mar del Plata (lugar donde está la otra planta de PepsiCo), en la Panamericana, en todos lados. Esto sigue en la calle porque vamos a continuar en la lucha”.

En cuanto al accionar de las fuerzas de seguridad para sacarlos, denunciaron que “nos cagaron a palos ahí a arriba”. “La policía rompió todo, le rompió la cabeza a varios compañeros. nos tiraron gases, estábamos negociando para bajar pacíficamente cuando Infantería reprimió”. Además la polícía rompió un caño maestro de gas con los riesgos que eso implica para la planta.

Agencias / La Señal Medios

Fuente: Gabriel Fernández / La Señal Medios