Escribe Aritz Recalde*

Fuente: La Señal Medios

De manera sucinta, la inflación se puede definir como el aumento sostenido y generalizado de los precios. El fenómeno es el resultante de las disputas de poder social y produce beneficiarios y perjudicados.
 
La justificación neoliberal
Los programas neoliberales de reducción de la inflación implicaron una masiva transferencia de ingresos que empobreció al trabajador y que destruyó a la pequeña y mediana empresa nacional. Las acciones de gobierno guiadas por esa ideología tienden a priorizar, sin excepciones, la acumulación de ganancias del empresario oligopólico y del financista extranjero.
 
Los representantes del poder económico sostienen que la inflación se genera por la acción de los trabajadores y del Estado. El acrecentamiento de los precios sería la resultante de:
·         Emisión monetaria, gasto público y regulaciones estatales. Estas últimas generarían “problemas de confianza” en los inversores.
·         Aumentos salariales que amplían la demanda de bienes.
 
Con dicho diagnostico las políticas económicas neoliberales suelen estar vinculadas a:
·         Reducción del déficit fiscal: disminuyendo la emisión destinada a la inversión pública del gobierno (educación, salud, ciencia o seguridad). El paquete de medidas puede incluir privatizaciones a grupos extranjeros que generarían “clima inversor” y divisas.
·         Aplicar planes de reducción de la masa monetaria desde el Banco Central. La regulación de tasas de interés y la emisión de bonos son dos de sus mecanismos.
·         Rebajas salariales y debilitamiento del poder adquisitivo del trabajador. En democracia[1] proponen bajar la tasa de actividad y aumentar el desempleo con la finalidad de disminuir la capacidad de negociación sindical. Es frecuente que los delegados del poder económico apliquen políticas de alto impacto (shock distributivo) como es una fuerte devaluación o el aumento de tarifas, en paralelo a que el gobierno presiona para poner techo a las paritarias o directamente congelar salarios.  
 
·         Aumentar la oferta de bienes en el “corto plazo” a partir de:
a-     Flexibilizar controles y regulaciones económicas creando un supuesto “clima inversor”.
b-    Aumentar las importaciones para bajar los precios de productos locales.
c-     Reducir la capacidad de compra del salario y destinar el excedente a la potencial inversión de capital.
d-    Bajar impuestos y desandar la capacidad recaudatoria del Estado que es desfinanciado, para derivar la riqueza en potenciales inversiones privadas.
 
En el año 2016 CAMBIEMOS sub-ejecutó el presupuesto nacional y en 2017 redujo los fondos prácticamente en todas las carteras, menos aquellos destinados al pago de deuda que aumentaron exponencialmente. El gobierno eliminó regulaciones a las importaciones y a la salida de dólares, desarticuló el programa precios cuidados, desestimó controles sobre los intermediarios y bajó las retenciones al agro, al petróleo y a la minería. Con el objetivo de reducir el volumen de pesos circulantes, el Banco Central generó incentivos (ganancias exorbitantes) para la especulación financiera. Las paritarias laborales quedaron por debajo de la inflación y con la finalidad de “enfriar la economía”, los ministros pusieron en el congelador a los desempleados, pobres e indigentes. 
Todos los esfuerzos resultantes de la política económica actual (devaluación, LEBAC o baja de retenciones) los cargó la masa popular, mientras que los grupos económicos (exportadoras, bancos y empresas de servicios) acumularon un importante excedente. A diferencia del planteo oficial, los recursos atesorados en pocos sectores como resultado del empobrecimiento general de la población, no derivaron en inversión. Tampoco existió una relación directa entre trabajadores más pobres, super-ganancias empresarias y crecimiento económico.
 
Durante el año 2016 la inflación fue la más alta en 25 años y según un estudio de Instituto Estadístico de los Trabajadores de la UMET superó el 40,9%. Tomando distancia de sus anuncios de campaña acerca de un prominente segundo semestre, Mauricio Macri ya aclaró que en realidad “necesita 20 años de crecimiento continuo” para “sacar a todos los argentinos de la pobreza”. Al Presidente le faltó decir que además de “crecimiento”, haría falta “distribuir” la riqueza y que de esa manera no habría que esperar tanto tiempo requiriendo injustos sacrificios a los argentinos más débiles.  
 
La inflación es un reflejo de la lucha política interna
La inflación del año 2016 fue impulsada desde el gobierno nacional para garantizar los negocios del sector financiero, de los grupos exportadores de alimentos y de las empresas de servicios.
 
Los políticos neoliberales niegan que sus medidas estén orientadas a beneficiar al capital oligopólico y trasnacional y nunca reconocen que sus programas de gobierno no democratizan los costos de las crisis, sino que las transfieren al pueblo.
Más allá de la agenda neoliberal ya descripta, la inflación es una manifestación de la lucha de clases y supone disputas de intereses y tensiones de poder entre:
          Capital vs trabajo.
          Capital productivo vs especulativo.
          Capital industrial vs empresas de servicios.
          Capital industrial vs sector agropecuario.
          Grupos nacionales vs extranjeros.
          PYMES vs oligopolios.
 
Los diversos sectores van a utilizar su poder político y económico para subir el precio de sus bienes. Los aumentos relativos de los productos implican el desplazamiento de la riqueza de una clase/sector hacia la otra.
Atendiendo esta circunstancia, los Estados con vocación industrialista se apropian de los excedentes agrarios y financieros y los destinan al desarrollo del conjunto social. En el caso argentino, el peronismo (1946-1955) nacionalizó el comercio exterior, los depósitos bancarios y el Banco Central. Esta decisión soberana privilegia el interés social al de facción o clase y les permite a los países mantener a bajo costo los créditos productivos, los alimentos y las materias primas.  
 
CAMBIEMOS representa a los sectores agropecuarios y es por eso que aplicó una devaluación superior al 60% en el año 2016. Es por ésta misma causa que el gobierno nacional eliminó las retenciones al trigo (harina), el maíz (aceite), la carne o la soja (con reducción parcial). Acto seguido, el sector transfirió a precios la variación de costos de las importaciones y obligó a la población a pagar la canasta alimentaria a valores internacionales (dólares). Los aumentos redujeron la capacidad de compra del salario y originaron problemas de competitividad del sector industrial manufacturero.
Desde el año 2016 los recursos naturales y las empresas de servicios dejaron de ser concebidas como una actividad complementaria o estratégica, para volverse meramente unidades de negocios. Los abusivos aumentos del combustible, de la luz, del gas y del agua fueron trasladados a los precios por el sector productivo y por el conjunto de actores de la economía (clubes de barrio, escuelas privadas, clubes, municipalidades, etc.-).
El caso de la inflación de los derivados de los hidrocarburos en una muestra contundente del poder político del sector. Si los precios internacionales del barril del petróleo aumentan, automáticamente suben los costos internos de las naftas o los aceites. El proceso inverso no ocurre y la caída de los valores de los mismos productos en el mercado mundial no origina reducciones de precios. Incuso y por decisión del Ministro Aranguren, en el año 2016 aumentaron los combustibles con la finalidad de garantizar ganancias en dólares a las empresas que representa (en un contexto devaluatorio). En paralelo, en el año 2017 el gobierno eliminó las retenciones a la exportación petrolera y acompañó la reducción de los derechos laborales de los trabajadores del sector. 
 
Resultado del apoyo estatal a los empresarios, las paritarias quedaron por debajo de la inflación y las familias perdieron poder adquisitivo. Según el estudio de la UMET, en el año 2015 el salario real creció en promedio 3% y en 2016 cayó un 6,1%. En el Informe “El impacto asimétrico de la aceleración inflacionaria en argentina (2015-2016)”, se demostró que los aumentos perjudicaron principalmente a los estratos más pobres de la sociedad por el hecho de que destinan la mayor parte de sus ingresos al consumo de alimentos, al alquiler y al pago de servicios. Los tres rubros fueron los que más subas presentaron el último año, reflejando el contenido oligárquico y de clase de la inflación actual que multiplica pobres, para beneficiar a unos pocos ricos.  
 
Para explicar el aumento de los precios en la Argentina no puede dejar de contemplarse la estructura de producción e intermediación economía concentrada. No pocas áreas del mercado son controladas por oligopolios multinacionales, que ejercen presión sobre los precios y que incluso tienen el poder de enfrentar a los gobiernos. Los grupos económicos ponen y sacan administraciones y bloquean todos los intentos de regulación social y colectiva de la propiedad y de la riqueza. Ricardo Alfonsín fue una de sus víctimas y lo destituyeron con operaciones de evasión impositiva, de retiro de fondos de los bancos y con la fuga de capitales favoreciendo el desabastecimiento y los aumentos masivos de precios. Con la caída estrepitosa de la UCR, la democracia argentina perdió poder frente a las corporaciones.
CAMBIEMOS le otorgó al empresariado los Ministerios y con ello el pueblo delegó a las corporaciones la capacidad de regulación de los precios. Por ejemplo, en la Secretaría de Comercio el Presidente designó a una figura vinculada a la intermediación comercial (supermercados La Anónima), que es un actor fundamental de la inflación en la Argentina. En los años noventa quedó demostrado que el gato es mal guardián de las sardinas o como dijo algún colega, los zorros de los grupos económicos andan sueltos y se están comiendo a la gallina trabajadora y a la PYME nacional.
 
La inflación y la organización internacional de la dependencia
En los primeros años del siglo XXI se produjo un aumento de los precios de las materias primas (petróleo, alimentos o minerales). En parte, dicho fenómeno se relacionó a la ampliación de la demanda de la economía China caracterizada por un importante crecimiento ininterrumpido. Además, el capital financiero de los países centrales destinó recursos a crear fondos de inversión para producir bienes agropecuarios, haciendo del alimento mundial un bien de especulación.
En el caso del valor de la energía, se sumaron diversos conflictos geopolíticos y militares en zonas de producción de hidrocarburos como es el caso de los enfrentamientos y disputas en los contextos de Irak, Afganistán, Siria, Libia o Irán.
El aumento de los precios de las materias primas generó situaciones contradictorias. Por un lado, permitió mejorar temporalmente el intercambio comercial de Iberoamérica con las potencias industriales, bajando los precios relativos de las importaciones de manufacturadas. Los países sudamericanos dispusieron de mayores recursos para implementar los programas de desarrollo nacional.
La contracara de éste proceso fue el encarecimiento y el permanente aumento de los precios de la tierra, de los alimentos exportables y de la energía. El debate del año 2008 sobre las retenciones a las exportaciones fue una manifestación clara entre dos posiciones frente al aumento de los valores internacionales: se defiende el plato de comida de los argentinos o el tema es reducido a la obtención de divisas por parte de las empresas. El gobierno de CAMBIEMOS tomó esta segunda alternativa y los precios de los alimentos aumentaron de manera muy superior al resto de la economía.
Aprovechando los altos valores, algunos países profundizaron su perfil productivo extractivista y agro exportador. En la Argentina y el Brasil los valores de la soja derivaron en deforestación, desplazamiento de la cría de ganado o de la siembra de trigo y se hizo evidente la dificultad gubernamental para regular el mercado de alimentos para su población. De continuarse la tendencia a hacer de los comestibles una mera divisa, Sudamérica está condenando a la mayoría popular al hambre o a la desnutrición.
Por el contrario, los chinos a los cuales les vendemos la soja la utilizan para generar proteínas animales (en un 80%) y garantizar la nutrición de sus habitantes y la competitividad de su economía. La decisión del país oriental de importar la soja en lugar de producirla, fue parte de un plan estratégico de desarrollo que no permitió que desaparezca la producción de otros vegetales imprescindibles para la dieta nacional.   
 
El remedio puede ser peor que la enfermedad: estanflación
Los funcionarios neoliberales hacen de la política antiinflacionaria una finalidad en sí misma, sin atender los perjuicios que pueden aparejar sus decisiones sobre el conjunto de la actividad productiva y social.
En el año 2016 la política económica de CAMBIEMOS contrajo la economía que está en recesión (cayó el PBI 2,5%). La suba del precio de los créditos (tasa de interés), la apertura de las importaciones y la contracción del consumo interno destruyeron varias actividades productivas aumentando el desempleo, la pobreza y la indigencia. 
Durante su último mandato Cristina Kirchner gobernó con una alta inflación, cuyo promedio rondó el 25%. En parte, la incapacidad para resolver el problema fue justificada con la decisión de mantener el mercado interno de consumo y el crecimiento en un contexto mundial de caída de los precios de las exportaciones argentinas y de reducción del volumen comercial de los aliados estratégicos Brasil y China.
El argumento de los ministros del gobierno anterior era que el consumo y el crecimiento generan tensiones y acomodamientos de precios, que pueden ser corregidos en paritarias sin necesidad de achicar la economía y cercenar derechos. El Estado aparecía como un garante de la capacidad de compra del salario de los trabajadores y de los jubilados.
Según los gestores del kirchnerismo, la contracara se su política era el programa de metas monetaristas y antiinflacionarias que aplicó Dilma Rousseff en Brasil. Como resultado de las medidas del Partido de los Trabajadores se profundizó la caída de actividad productiva del país lusitano, con las consecuencias sociales que ello conlleva.
 
La cultura inflacionaria y los medios de comunicación
En la Argentina existe una cultura inflacionaria que es utilizada por las corporaciones para maximizar sus beneficios.
La sociedad atravesó situaciones sumamente traumáticas como fue el caso de la hiperinflación alfonsinista y ello generó una tendencia psicológica a maximizar el corto plazo. La cultura inflacionaria, la presión empresaria y la acción mediática inducen a los actores de la producción a ajustar constantemente precios, adelantándose a la “potencial pérdida” de ingresos.  
Los oligopolios de la comunicación utilizan la cultura inflacionaria para maximizar ganancias de sus publicistas y para debilitar a los gobiernos que consideran contrarios a sus propios intereses.
 
Acuerdos básicos para abordar el problema de la inflación
La inflación es una manifestación de la lucha de clases y su posible solución no es técnica, sino política.
Los sindicatos y las cámaras empresarias y cooperativas nacionales, tienen un rol político fundamental en la lucha por la determinación de precios justos.
La propiedad privada tiene una función social y ninguna corporación puede oponer sus intereses de facción sobre los de la colectividad.
La política antiinflacionaria debe partir de una concertación nacional que distribuya de manera equitativa los esfuerzos.
La política antinflacionaria no debe impedir que el conjunto de los sectores productivos y sociales se desarrollen.
El Estado es el ordenador social y tiene la soberanía para impedir la actuación oligopólica y abusiva de los factores de producción e intermediación.
La democracia debe regular el comercio interno y de exportación, promoviendo el trabajo y la producción y castigando la especulación.
La Nación y su pueblo son los destinatarios de las políticas del Estado y el consumo de las potencias extranjeras no puede derivar en el hambre de la familia argentina. 

 


[1] En la dictadura del año 1976 se prohibió la acción sindical con una inusitada represión, se congelaron salarios, se devaluó la moneda y se liberaron los precios. Como resultado del plan de Martínez de Hoz se transfirieron recursos del trabajador al capital y se cambió radicalmente la distribución de las ganancias entre la industria y la actividad financiera, entre los capitales nacionales y extranjeros y entre las PyMEs y los grandes grupos económicos que aumentaron considerablemente su capacidad de apropiarse la riqueza.

* Investigador, militante nacional popular

‘Enamorados’ del Pensamiento Nacional, transcribimos las palabras de Juan Godoy, originalmente publicadas en su Blog Sociología y Liberación en relación al enorme legado de Arturo Sampay (28 de julio de 1911, Concordia –  14 de febrero de 1977, La Plata).

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El gran constitucionalista argentino Arturo Enrique Sampay ha legado un conjunto de categorías, conceptos e ideas para pensar la justicia, el poder, el estado, la constitución, etc. que se revelan actuales y nos orientan para pensar el presente y el porvenir. Nosotros pretendemos aquí esbozar algunas de estas ideas que consideramos sirven para pensar la realidad actual de nuestro país atravesada por un “nuevo” proyecto neocolonial con aroma a “viejo”, que pretende cambiar patrones no solo económicos, sino también sociales, políticos y culturales. Desde ya ese “cambio” es en el sentido de un retroceso para las mayorías populares.

Partiendo de este punto, nos interesa rescatar la articulación que aparece en el pensamiento de Sampay entre las esferas económica, política, social y la ligazón con la justicia en general y la justicia social en particular.

El análisis que realiza Sampay parte de la idea que nuestro país luego de producidos los procesos de emancipación continental en el cual se enmarca el local, a pesar de los intentos de varios patriotas en el sentido contrario, pasó a ser dominado indirectamente por Inglaterra. La dominación es principalmente económica. Nacía un país pequeño de “cara a Europa”, inviable en términos históricos para el pueblo, pero muy cómodo para la oligarquía que se enriquece enormemente a partir de la explotación de la renta agraria diferencial, y apunta a construir el destino del país civilizado que deje atrás el atraso de la barbarie nativa, en la cual obviamente no se cuenta ella misma. La oligarquía se sintió francesa y/o británica, y dejó testimonio de ello en los escritos, parque y palacios, como asimismo (aunque intente borrar estas huellas), en represiones, matanzas y genocidios.

En relación a este proceso sostiene el autor de “Constitución y Pueblo”: “cierto es que entonces caímos bajo la dependencia económica de Inglaterra (…) nuestra “independencia de toda dominación extranjera” que rezaba el juramento de los congresales de Tucumán, quedamos aprisionados dentro del universo económico del Imperio británico lo cual a la sazón, así no fuera más que destruyéndonos viejas formas económicas, nos impulsó en el sector de la producción que a los intereses de ese imperio convenía, a establecer nuevas modalidades de trabajo, distribución y consumo, acordes con la transformación que la Revolución Industrial venía causando en el mundo”. (Sampay, 1968. En Sampay, 2013: 160) De esta forma, la estructura económica del país, su estructura jurídica, y por consiguiente la noción de justicia se organizó en relación a los intereses elitistas y foráneos.

Así a partir de su triunfo en la guerra civil, de la cual la Guerra del Paraguay es el último capítulo que entierra el proyecto de los caudillos, fue vertebrando el país semi-colonial-dependiente. Y si el estado es la cristalización de las relaciones de poder que se dan en la sociedad, y la constitución su manifestación más clara [1], la oligarquía construye el país en base a su proyecto político. Ese proyecto dependiente “implicaba mortandad precoz, enfermedades endémicas, analfabetismo e inacción del pueblo argentino radicado fuera de la Pampa Húmeda y esterilidad de las riquezas básicas que existen en el territorio de la nación” (ibídem: 160). La mantención en el primitivismo agropecuario. Se trata para poder avanzar en la justicia social entonces de romper con la dependencia de modo de “equiparar el rendimiento del trabajo argentino con el rendimiento del trabajo de los países altamente desarrollados”. (ibídem: 190)

Ahora bien, sobre esa estructura dependiente que se plasma en la constitución, la oligarquía establece un sistema educativo apropiado a sus intereses que “le permite detentar la exclusividad de la cultura, puesto que abriga la íntima convicción de que la elevación intelectual de los sectores populares engendra la rebeldía contra la Constitución que ella ha impuesto”. (Sampay, 2012: 61) Al país semi-colonial le corresponde una enseñanza a contrapelo de la Patria. Un país que no piense en base a su propia realidad, intereses y necesidades.

Estatuto legal de la LiberaciónSampay considera la necesidad del desarrollo de las fuerzas productivas al tiempo que la distribución de los bienes y servicios. El desarrollo económico e industrial no puede ser un desarrollo excluyente, sino no hay justicia, pues “la justicia es la virtud que ordena los cambios con miras a obtener dicha universalidad del bienestar; o sea, la justicia es el “bienestar general””. (Sampay, 1975. En Sampay, 2013: 37) Es necesario producir los bienes necesarios para toda la comunidad nacional (en una economía de escasez no puede llegarse a la plenitud de la justicia). Así, si la noción de justicia está reducida a resguardar los derechos de la propiedad privada, sus dueños y el disfrute por parte de éstos de esos bienes y servicios. Eso es justicia oligárquica (prácticamente un oxímoron), la justicia que responde al poder de unos pocos.

Dada la dependencia el país sufre “un dirigismo económico, por parte de los países altamente desarrollados a través de la llamada “economía libre””. (Sampay, 1968. En Sampay, 2013: 202) Lo que tiene implicancias concretas en la degradación del nivel de vida, en la desindustrialización, desocupación, pobreza, etc. La emprende así contra el librecambismo, en tanto también éste “es la inmunidad e impunidad de los monopolios supranacionales para expoliar a los pueblos dependientes”. (Sampay, 2012: 103) En este sentido, las empresas extranjeras a partir de su penetración destruyen los cimientos de la nacionalidad.

No hace mella en Sampay la idea del capital extranjero y/o privado como “buen administrador”, en relación al nacional y/o público. La cuestión la enmarca en la lógica que persigue el capital privado. Los países semi-coloniales solo pueden superar su atraso con una fuerte constitución de capital nacional y público, pues no puede seguir la lógica de la ganancia, “porque si a un esfuerzo del pueblo dirigido a salir de su atraso lo conducen las empresas privadas, lo canalizan primordialmente hacia su provecho, tras su afán de máximo lucro y seguridad, por lo que, en razón de esto último, invierten sus ganancias, no en el país en el que las obtuvieron –y al cual le pertenecen en dominio eminente-, sino en los países altamente desarrollados de empresas privadas”. (Sampay, 1968. En Sampay, 2013: 217) Otra “canaleta” por la cual se va el esfuerzo de los argentinos al extranjero, y es disfrutado por otros. El país pensado en función de otros intereses que no son los nacionales.

Desde ahí que a partir de considerar que la dependencia es el factor principal de nuestra historia, y la cuestión nacional la clave de interpretación de la misma, Javier Azzali en su trabajo sobre la Constitución del 49 afirma que la misma (y lo pensamos acá en relación a su mentor), “expresó en el más alto plano jurídico la resolución de la cuestión nacional en aquel momento y el modelo de país con soberanía y justicia social que pregonaba el peronismo” (Azzali, 2014: 38), y resume el pensamiento de Sampay en vinculación a la Constitución reformada como la propuesta de “hacer efectivo el gobierno de los sectores populares, liberar el país del imperialismo, estatizando el manejo de los recursos financieros, de los recursos naturales y de los principales bienes de producción, con la finalidad de ordenarlos planificadamente para conseguir un desarrollo autónomo y armónico de la economía, que concediera el bienestar moderno a todos y a cada uno de los miembros de la comunidad”. (Ibídem: 41) Al fin y al cabo la Constitución del 49 institucionaliza “una nueva concepción de derecho y de democracia: la justicia social y la democracia ampliada o de masas”. (Recalde, 2009)

Es por estas razones que considera la necesidad de avanzar en el sentido contrario al planteado por el modelo oligárquico, de modo de lograr avanzar en la justicia social, nacionalizar las fuentes de recursos y distribución de bienes es primordial, “la nacionalización consiste en transferí a entes públicos o asociaciones de interés colectivo la propiedad de medios de producción y cambio, a fin de utilizarlos exclusivamente para lograr que el pueblo participe de los beneficios de la civilización”. (Sampay, 2012: 121) Jorge Cholvis argumenta que “la economía peronista (y los planteos jurídicos inspirados por Sampay), se plantea el objetivo de que no exista la explotación del hombre por parte de la actividad privada. La propiedad abandona, de este modo, el sentido absoluto que le otorgaba el liberalismo constitucional para enmarcar su desarrollo en ciertas condiciones que reciben el nombre genérico de Justicia Social, pero que son en realidad una nueva forma de relación de las personas entre sí y de estas con las cosas, es decir, una nueva concepción de propiedad”. (Cholvis, prólogo a Koening, 2015: 19)

Marcelo Koening plantea en su estudio sobre la función social de propiedad en la Constitución del 49 que “el avance de los pueblos en su organización y defensa de sus intereses hace que la idea de la propiedad tienda a dejar de ser un asunto meramente individual y se empiece a poner en clave social y comunitaria”. (Koening, 2015: 39) Los trabajadores, generadores de la riqueza del país no disfrutan de la misma en el país dependiente por la expoliación de parte de las potencias de la misma. A partir de la posesión de esos recursos y medios de producción aparece la necesidad de la planificación económica en dirección a la justicia social, “porque si quedan en el dominio de los particulares son utilizados, según enseña la experiencia, para conseguir máximas ganancias y no el bienestar general”. (Sampay, 2012: 137)

Para lograr esa justicia social en el pensamiento de Sampay es central el papel de los trabajadores, argumenta que “únicamente un gobierno vigoroso, sostenido con ardor por los sectores populares, podrá ejecutar la política económica heroica que necesita el país para transformarse acorde con la revolución de nuestro tiempo (…) en el plano político y sindical, forzoso es contar con una firme auto-organización de las fuerzas obreras protagonistas de ese sostenido esfuerzo nacional, pues la disciplina para acometer semejante empresa debe serles impuesta por sus propias organizaciones”. (Sampay, 1968. En Sampay, 2013: 188) Los trabajadores organizados entonces son el puntal a partir del cual debe definirse el “modo de vida”, son estos los que tienen que estructurar en qué país y cómo quieren vivir. De esta forma, plantea la noción de justicia social en un sentido profundo. No existe posibilidad de justicia social sin romper la dependencia, y es “evidente que sólo hay cambio de estructuras económicas y de constitución real cuando una clase sustituye a otra en el predominio político”. (Sampay, 2012: 194)

* Juan Godoy es Licenciado en Sociología (UBA) y Miembro del Centro de Estudios Hernández Arregui (CEHA)

[1] Sampay define dos tipos de Constitución, la real “es la clase social que predomina, y la constitución escrita, concediéndole juridicidad formal a la violencia que monopoliza, convierte en legal a la Constitución real. Por consiguiente, la Constitución escrita es un instrumento del sector social predominante”. (Sampay: 2012: 193)

Bibliografía

Azzali, Javier. (2014). Constitución de 1949. Buenos Aires: Punto de Encuentro.

Koening, Marcelo. (2015). Una constitución para todos. Buenos Aires: Punto de Encuentro.

Recalde, Aritz. (2009). Constitución Argentina de 1949. Génesis y caída. Disponible aquí

Sampay, Arturo Enrique. (2012). Constitución y Pueblo. Buenos Aires: Inst. Jauretche.

Sampay, Arturo Enrique. (1996). Introducción a la teoría del estado. Buenos Aires: Theoría.

Sampay, Arturo Enrique. (1975). Las constituciones de la Argentina. En Sampay. (2013). Obras Escogidas. Buenos Aires: EDUNLa.

Sampay, Arturo Enrique. (1968). Ideas para la revolución de nuestro tiempo. En Sampay. (2013). Obras Escogidas. Buenos Aires: EDUNLa.

 

Lecturas recomendadas que pueden encontrarse en nuestra Biblioteca Digital:

Constitución de la Nación Argentina de 1949

Informe de Arturo Sampay para la Reforma Constitucional de 1949

Recalde, Aritz. (2009). Constitución Argentina de 1949. Génesis y caída

Con motivo del aniversario del nacimiento del patriota Raúl Scalabrini Ortiz (ciudad de Corrientes, 14 de febrero de 1898 – Buenos Aires, 30 de mayo de 1959), compartimos el artículo del compañero Juan Godoy* titulado “Hierro viejo en el subsuelo de la patria. Apuntes sobre la importancia (o no) de los ferrocarriles en la Argentina”.

“Un país industrializado (…) impone una restructuración, el entrelazamiento de las diversas regiones del país, cuya dispersión geográfica y económica, en los países coloniales, ha sido lograda a través de los ferrocarriles y caminos delineados no para el mercado interno sino para el mercado externo. Las comunicaciones deben invertir su trazado y dirección. No serán solamente de adentro hacia fuera. Sino en lo fundamental para dentro.”  J.J. Hernández Arregui en ‘Nacionalismo y liberación’

“(los ferrocarriles) pueden matar industrias, como las mataron. Pueden aislar zonas enteras del país, como las aislaron. Pueden crear regiones de preferencia, como las crearon. Pueden inmovilizar poblaciones, como las movilizaron o inmovilizaron de acuerdo a sus conveniencias. Pueden aislar puertos como los aislaron. Pueden ahogar ciertos tipos de cultivo, como los ahogaron. Pueden elegir gobernadores, como los eligieron.” R. Scalabrini Ortíz en ‘Los Ferrocarriles deben ser argentinos’

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Invocamos, para escribir estas líneas, la figura del gran pensador nacional Raúl Scalabrini Ortíz. Es Scalabrini el descubridor de la política ferroviaria, a pesar de las valiosas denuncias anteriores de Osvaldo Magnasco, las páginas dedicadas por Manuel Ugarte en periódico La Patria, y algunos patriotas más. Así, guiado por las apreciaciones de dicho autor acerca de los ferrocarriles argentinos, procuraremos dar cuenta de los factores que hacen fundamental (o no) al ferrocarril para un proyecto de desarrollo nacional autónomo.

Como sabemos el primer ferrocarril fue construido en el año 1857, años en los que la prepotencia porteña había llegado al punto de segregar a la provincia con tal de no repartir la renta de la aduana. Vale recordar que dicha línea, había sido construida y financiada por los porteños, y la provincia luego lo había tomado a su cargo, ampliado con los mejores resultados (por ejemplo, tarifas 50% menores). Éste en 1884 se vendió de forma tal que la operación no requirió desembolso de dinero por parte del comprador, al igual por ejemplo, que en los casos del F.C. Pacífico y el Central Córdoba.

Será bajo el gobierno de Mitre (1862-1868), donde se consolida la oligarquía porteña (con la liquidación de los blancos en Uruguay, con el aniquilamiento de la montonera, del interior provinciano y el Paraguay próspero, industrialista de los López), el momento en que se tienden las bases de la Argentina semi-colonial, con la instalación de bancos británicos, empréstitos, aparición de periódicos británicos, una política económica librecambista, y lo que más nos interesa aquí, el trazado en abanico hacia el puerto de Buenos Aires de los ferrocarriles, esa tela de araña que aprisiona a la nación. Se comunicaban así las regiones agropecuarias del interior con el puerto y de ahí con Europa (específicamente Gran Bretaña). Es un proyecto ajeno a los intereses nacionales, sin criterio de unificación y equilibro. Claro que hay algunas excepciones, como por ejemplo el tren construido en 1903 (no bajo el influjo británico lógicamente) que va desde Rosario a Bahía Blanca y Punta Alta, atravesando toda la provincia.

No es nuestra intención aquí hacer historia de los ferrocarriles, excede nuestro propósito. Nos interesa entender la lógica del ferrocarril, o más bien sus lógicas posibles, su importancia en la vida nacional. No se trató así de un trazado en sentido nacional, que comunicara las diferentes regiones (que buscara su equilibrio), que fomentara pueblos, industrias, etc., sino más bien todo lo contrario, pues resaltamos que es bien diferente la finalidad del tendido ferroviario en los países coloniales o semi-coloniales, en relación a los centrales, que buscan el desarrollo nacional, la industrialización, en lugar del mero transporte de las materias primas con destino de ultramar. Así, diferente será el trazado de las líneas férreas en países como, por ejemplo Estados Unidos, donde éste se hace de costa a costa, vinculando regiones, interconectando los pueblos, generando un mercado interno ligado a las industrias nacientes. Recordemos que tuvimos férreos defensores del capital británico y de los ferrocarriles bajo su lógica como Miguel Ángel Cárcano, Norberto de la Riestra, Manuel Quintana, el propio Mitre, etc.

La cuestión aquí, es que todo desarrollo, avance en la industrialización de un país dependiente desplaza o puede llegar a desplazar a los intereses de colocación de los productos manufacturados de un país industrializado. El ferrocarril con su tendido semi-colonial, es contra el interior, contra sus industrias florecientes, o contra la posibilidad de su aparición. El ferrocarril así como el enemigo de la prosperidad nacional, siendo éste una de las llaves fundamentales de la nación. El ferrocarril utiliza como arma silenciosa, la política de tarifas. Por medio de éstas, sobre todo, los ferrocarriles pueden impedir el desarrollo industrial, fomentar o no regiones, estimular o destruir ciudades, etc.

Los ferrocarriles, como las fuentes de energía, el crédito no pueden estar esencialmente en manos particulares, o privadas, pues estos recursos, estas herramientas se encuentran estrechamente ligadas a la nación. No pueden ser regidas, guiadas por el afán de lucro o la ganancia. No puede estar relacionado con su propio interés. Sí, todo no debe ser conducido por estas, las necesidades colectivas, los derechos sociales, no se pueden ligar a la ganancia. Pongamos de relevancia hoy día, la reforma de la Carta Orgánica del banco Central, el control sobre la divisa extranjera, la re-estatización de YPF, etc. como avance en este sentido.

Pretendemos oponernos aquí a dos ideas, la primera, es lo que se puede oír en reiteradas ocasiones, la idea del señor/a, muchacho/a que dice con un tono entre sorprendido y de reverencia: -Pero… ¡qué bárbaro… los ingleses son geniales, mirá cómo hicieron los ferrocarriles, por algo ellos están como están y nosotros como estamos!; la otra con concepción de la cual nos queremos alejar es la que sostiene que hubo, en el pasado una bella época, dorada, de oro de los ferrocarriles, que pareciera que no hubiese existido conflicto, huelgas, problemas con las formaciones, etc.

Con respecto a la primera, Scalabrini demostró claramente dos cuestiones la falsedad que hayan sido capitales británicos los que aportaron a la construcción de la nación argentina, y al ferrocarril, sino que fueron brazos argentinos los que crearon la riqueza nacional, y al menos, la mayor parte del tendido ferroviario, de ahí que los británicos, con argucias, corrompiendo, etc., en complicidad con la ayuda de sus lacayos internos, se hayan apropiado de la red, o se hayan tendido en relación a sus intereses, es otro cantar; al mismo tiempo demostró las irregularidades en las inversiones iniciales, y en las supuestas ampliaciones (son falsas y/o abultadas). Así apuntaba a quebrar el mito o la zoncera sobre los capitales ingleses, que como zoncera se relaciona con la madre que las parió a todas, a saber: la de civilización y barbarie.

En relación a la segunda idea que pretendemos refutar, es la de la época dorada, donde no existe el conflicto, donde todas son flores, donde ese sistema ferroviario funcionaba sin ninguna contradicción. Pensamos que con lo dicho hasta acá, en relación a la lógica del trazado ferroviario, a la política de tarifas, etc. esta idea queda a un lado. Si bien fue una de las creaciones más trascendentales (antes solo tracción animal), es necesario ver el reverso, es decir, verlo como instrumento de dominación y sojuzgamiento. Al mismo tiempo, sostenemos que esta idealización no permite pensar en el sistema ferroviario hoy, impide pensar en el avance sobre la cuestión atinente al desarrollo, a la liberación nacional.

Los ferrocarriles así pueden cumplir dos papeles, o ser el factor fundamental del anti-progreso, de la mantención en el primitivismo agropecuario; o ser una herramienta fundamental que contribuya para avanzar en un proyecto industrial, que posibilite la afirmación como comunidad autónoma, y mejore la calidad de vida de los sectores populares.

Por último, ya vimos que los ferrocarriles en busca de ganancias aniquilaron las industrias del interior, pueblos enteros, etc. (iban cargados de ida con productos manufacturados que necesitaba el interior, y de vuelta, con materias primas para la metrópoli), de esta forma decimos que deben ser puestos al servicio de las necesidades nacionales, en sentido diametralmente opuesto al capital privado.

Para finalizar, ahora sí, ponemos en consideración, que si bien Scalabrini ponía en claro que los ferrocarriles eran “hierro viejo”, no obstante lo cual, no debía inferirse de ello que no tuvieran que ser nacionales, dada su importancia estratégica, su “poder político”, su influencia sobre lo política nacional no deja de ser tal. De ahí la importancia de seguir avanzando en el control de los “resortes” básicos de la economía nacional y por eso también, que consideraba que adquirir los ferrocarriles equivalía a adquirir soberanía.

* Juan Godoy es Licenciado en Sociología (UBA) y Miembro del Centro de Estudios Hernández Arregui (CEHA)

Artículo publicado originalmente el 3 de junio de 2012 por la Agencia de Noticias Paco Urondo.

 

Lecturas recomendadas de Scalabrini Ortiz en nuestra Biblioteca Digital:

Los Ferrocarriles deben ser Argentinos

Historia de los Ferrocarriles Argentinos

Defendamos los Ferrocarriles del Estado. Un llamado de atención sobre el peligro de las sociedades mixtas ferroviarias.

Los ferrocarriles, factor primordial de la independencia nacional

Los ferrocarriles deben ser del Pueblo argentino. Alegato en favor de la nacionalización ferroviaria

La vigencia del pensamiento del General Peron y de todos aquellos que aportaron y aun hoy siguen aportando para la construcción de una conciencia nacional, esta intacta y al menos presenta 2 dimensiones, las cuales podemos visibilizar sin mayores dificultades, y que obviamente no se agotan en estas líneas.
Por un lado, desde el blanco y negro de las imágenes y el amarillo de hojas desgastadas podemos afirmar que no se trata de ser nostálgicos o románticos de un pasado de gloria, lucha y resistencia del Pueblo Argentino, sino de ser conscientes de que aun la tensión Nación-Imperio no esta resuelta, y asi, a medida que avanzamos nos encontramos con dificultades en el camino hacia la emancipación definitiva que, indudablemente, nos llevara a la Felicidad del Pueblo y la grandeza Nacional. Esa búsqueda de felicidad y grandeza, hace que muchos compañeros, busquen en el pasado atemporal de “nuestros” clásicos respuestas para un futuro mediato. Ahí es donde traemos a Peron, Cooke, Jauretche, Scalabrini Ortiz, Abelardo Ramos, Hernández Arregui y tantísimos otros a cada mesa, en cada espacio donde se reúnen dos o mas compañeros.
Por otro lado, desde la hd de las pantallas y la inmediatez de los portales de noticias, lo que parece ser una reacción instintiva nos sorprendemos, nos indignamos ante cada medida del Gobierno Nacional. Del burro no se puede esperar otra cosa que patadas y de Cambiemos no se puede esperar otra cosa que medidas que lesionen nuestra soberanía, nuestra independencia económica y atenten contra la justicia social.
Esta búsqueda entre el pasado y el futuro mediato, consciente o inconscientemente, nos deposita en nuestro tiempo. “Lo actual es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será” nos diría Don Arturo Jauretche.
Estamos en momentos sumamente difíciles, donde la restauración oligarca no tiene ningún tipo de reparo para atentar contra los intereses populares. Podríamos quedarnos en un aspecto descriptivo y escribir paginas y paginas sobre las medidas que están llevando adelante los “Restauradores Oligarcas” y las consecuencias que padece nuestro Pueblo. Tarea, tal vez necesaria, pero insuficiente, porque nadie mejor que la “gente” sabe y padece las medidas del Gobierno Nacional y sus cómplices. Las cachetas de la “mano invisible” del PRO y sus aliados están dejando marcas muy profundas en nuestro Pueblo. Por eso es necesario que asumamos nuestra responsabilidad ante la historia.
Sufrimos una derrota electoral, que aun hoy, cuando han pasado ya varios meses, algunos siguen buscando responsables. Mientras se acomodan las criticas al “ismo” que corresponda, según el sector, color u otro distintivo, lo que queda claro es que perdió nuestro Pueblo.
Tenemos la obligación de dar por finalizada la etapa de monólogos, stand up y otras variantes artístico- políticas, que se observan por los distintos medios, cuyo objetivos son la discusión y posicionamiento político efímero.
En cada rincón de la provincia hay compañeros que, aun con dolor de la derrota electoral, están al frente de la batalla que hay que dar en estos tiempos. La Batalla es política, es cultural, es ideológica y están siendo esos compañeros los responsables de generar un silencio que aturde, quienes bajo una tensa calma que por momentos mueve estructuras, saben que no se trata de elegir entre en blanco y negro o de imágenes en full hd u optar entre paginas desgastadas o textos digitales, sino de encontrar coincidencias que nos permitan superar este momento y encaminarnos hacia lo que el General Peron llamo Modelo Argentino para el proyecto nacional, y justamente en esas páginas nos dice:
“No tengo dudas que éste es un momento crucial de nuestra Patria; o profundizamos las coincidencias para emprender la formidable empresa de clarificar y edificar una gran Nación, o continuamos paralizados en una absurda intolerancia que nos conducirá a una definitiva frustración.”

Nicolás Arias

En 6 de julio de 1972 se reúne en Buenos Aires el Congreso general del trabajo y del consejo directivo para elegir las nuevas autoridades de la Confederación General del Trabajo para el periodo 1972-1974. José Rucci es electo por otro periodo como Secretario General de la CGT y seguidamente pronuncia un discurso que goza de una gran vigencia que pone de manifiesto la continuidad histórica de la que se es parte.

A continuación el video – fragmentos del discurso – y luego la transcripción completa con resaltados que podrían ser dichos en la coyuntura actual.

“…Lo mas importante que ha arrojado este congreso nacional de la Confederación General del Trabajo es la mas absoluta preafirmación de unidad, solidaridad y organización, y si esto fuera poco se ha engalanando con definiciones categóricas que marcan una línea de conducta que se anida en todos los corazones de quienes tenemos un profundo cariño por nuestra patria y esa línea que se ha plasmado en este congreso implica nada mas ni nada menos que la determinación que nace y se gesta dentro de una filosofía política que se denomina sencillamente Peronismo y cuando hablamos de Peronismo marcamos aquella línea que nos legaran nuestros mayores. En sentido nacional y rechazo a toda contaminación extranjerizante que pretenda anidarse en el espíritu de los argentinos. Indudablemente esto que para muchos puede implicar un día de alegría también determinan a quienes vamos a asumir nuevamente la conducción de la central obrera una tremenda responsabilidad.

Todos estamos perfectamente persuadidos de que nuestro país en todos sus niveles se esta debatiendo frente a un caos como jamás se dio en la historia, no solamente un caos en lo que hace a cuestiones vinculadas con lo material sino que también el descreimiento de nuestro pueblo frente a los desgobiernos que han asumido a la responsabilidad de conducción del país y frente a esta alternativa, frente a esta coyuntura histórica el movimiento obrero argentino no esta dispuesto a ser simple testigo de los acontecimientos sino que se va a introducir de cabeza dentro de ese proceso y va a pasar a ser el gran protagonista de todos aquellos acontecimientos que estén plasmados en los sentimientos del pueblo. Se acabo el tiempo en que los trabajadores nos conformábamos con la discusión de un salario o la reclamación de la solución de los intereses profesionales. Hoy el movimiento obrero esta perfectamente esclarecido y sabe que el camino de la reivindicación de la patria tiene un solo nombre y tiene una sola causa que genera precisamente este estado de crisis que estamos soportando y esa causa es la causa del pueblo, es el resultado de una causa mal entendida y prostituida desde hace 17 años, es la causa de la marginación del pueblo en las grandes decisiones que espera este país y frente a esta alternativa histórica el movimiento obrero argentino no puede seguir tirando trompadas al aire pretendiendo combatir los efectos cuando el gran mal se da en la causa y esa causa es política hacia nuestro país, hacia nuestro movimiento y de ahí en mas la clase trabajadora tiene que ser categórica y definitoria en sus apreciaciones. La central obrera mancomunada con el pueblo solo reclama la legitimidad del poder.

Es por eso que el movimiento obrero argentino sindicalmente organizado quizás lo único que este organizado en nuestro país reclama y reclamara permanentemente que se anule esa causa que nos ha prostituido y se abra la puerta para que por el camino ancho de la liberación entre ese pueblo y con el camino ancho de la liberación entre ese pueblo y con el gobierno en sus manos plasme la legitima revolución que anhelamos todos los argentinos. Y en esta síntesis ningún dirigente, ningún trabajador que realmente quiera a su patria podrá escapar a esa tremenda responsabilidad y esa responsabilidad será en primer termino hacer de la unidad del movimiento obrero un símbolo y ofrecer esa unidad al país con un aporte de los trabajadores y entender definitivamente en función de lo que somos, en función de lo que hemos abrazado desde lo mas profundo de nuestros corazones que es el movimiento Peronista, solamente existe en el ejercicio de la conducción de este grandioso movimiento que es del pueblo y para el pueblo la figura del General Juan Dominigo Peron.

Compañeros, momentos muy difíciles quizás se aproximen, momentos en que es muy posible que el movimiento obrero argentino tenga que participar en esas definiciones históricas y yo como secretario general de la Confederación General del Trabajo en nombre del secretariado, en nombre del consejo directivo, en nombre de todos los cuerpos orgánicos de la central obrera no juramentamos frente a este congreso que jamás entrara en nuestras actitudes o en nuestras intenciones la mezquindad de la especulación sino que colocaremos a la central obrera fundamentalmente al servicio del país y dentro de ello al servicio de todo aquello que signifique la defensa de nuestro patrimonio nacional. Se acabaron las especulaciones, ya no hay más capacidad de maniobra para nadie y si alguien ilusoriamente quiere torcer este proceso o será el mismo proceso que lo pasara por arriba. De hoy en más solamente importa restituir al pueblo en el poder de decisión. De hoy en mas solo importa colocar a la nación en el pedestal del cual nunca debió ser sacada y para eso este consejo directivo necesita de todos, de los que compartan o no compartan nuestra ideologías, de los que estén o no estén de acuerdo frente a distintas actitudes que se pueden asumir, de todos porque este es un problema de todos, no tiene dueño. Sin ninguna mezquindad y sin especulaciones todos nuestros esfuerzos, esfuerzo que indudablemente no estarán al servicio de sectores ni de grupos sino que estarán al servicio de los supremos intereses de la nación. Nada mas compañeros”.

Asi rezaba la popular canción de Sui Generis. Tal vez ese tiempo, debía remontarse al decenio 45/55 del siglo pasado, donde la Argentina bajo la conducción estratégica del General Perón había despegado para realizarse como una Nación, convirtiéndose en una potencia en el plano social, cultural, industrial, político y económico (potencia entendido como país del tercer mundo, que espera realizarse en un marco de solidaridad con los pueblos que luchan por su definitiva liberación y bregando por la unidad iberoamericana, y no como las potencias imperiales con fines colonialistas).

Sin embargo, los cambios profundos que en la Argentina se estaban desarrollando, necesitaban un nuevo marco constitucional. Y en esa dirección el General Perón maniobró.

El Dr. Alberto González Arzac indicaba: “es el grupo dominante el que conforma el régimen político, de tal modo que si el poder social dominante es nacional, su producto constitucional será nacional; pero si ese poder es colonial, la constitución será de seguro colonial”. Habían pasado casi 100 años desde que la Argentina seguía con la misma constitución, la de 1853, aquella surgida después de Caseros, luego de la derrota de Rosas. El historiador Fermín Chávez apunta que ésta, fue reformada en 1860, por un acuerdo entre Urquiza-Mitre en junio del mencionado año, contradiciendo su artículo 30, que fijaba un mínimo de diez años para cualquier reforma. Luego esa reforma seria ratificada por el acuerdo Roca -Mitre.

El Coronel Domingo Mercante, ex presidente de la Convención de 1949, daba a conocer, en 1957 en Montevideo, un manifiesto que decía: “La Reforma de 1949 tuvo por esencial finalidad la de consolidar jurídicamente los frutos de la Revolución Popular del 17 de octubre de 1945, ratificada electoralmente en los comicios libérrimos del 24 de febrero de 1946, cuyo contenido consistían en hacer de una Argentina, hasta entonces dependiente de un imperialismo expoliador, una Nación económicamente libre y políticamente soberana”.

Es decir que la Revolución Justicialista necesitaba de un nuevo marco constitucional, para afianzar los logros del gobierno del General Perón. Y en la Constitución Justicialista del 49′, hay un artículo que hoy tiene vigencia absoluta. Ese mismo es el Articulo 40.

Capítulo IV. La función social de la propiedad, el capital y la actividad económica.

Art. 40 – La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social. El Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses generales y dentro de los límites fijados por los derechos fundamentales asegurados en esta Constitución. Salvo la importación y exportación, que estarán a cargo del Estado, de acuerdo con las limitaciones y el régimen que se determine por ley, toda actividad económica se organizará conforme a la libre iniciativa privada, siempre que no tenga por fin ostensible o encubierto dominar los mercados nacionales, eliminar la competencia o aumentar usurariamente los beneficios.

Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación, con la correspondiente participación en su producto que se convendrá con las provincias.

Los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación. Los que se hallaran en poder de particulares serán transferidos al Estado, mediante compra o expropiación con indemnización previa, cuando una ley nacional lo determine.

Luego del Golpe de estado a Perón en 1955, la Constitución del 49′ fue derogada por un simple decreto el 1 de mayo de 1956, contradiciendo el propio texto constitucional que condiciona todo cambio y toda reforma a la autoridad de una convención.

Fermín Chávez cita una declaración de Perón, en su exilio en Madrid, al diario Mayoría: ” Para nosotros rige todavía la Constitución de 1949. Es la única que aceptamos. No ha sido derogada; para serlo tendría que haber seguido un proceso constitucional, es decir, de acuerdo con el artículo 30 que establece la forma en que se ha de suprimir o modificar el todo o las partes de la Constitución”.

En momentos donde el imperialismo arrasa con los pueblos del tercer mundo, llevándose por delante a gobiernos que no son adictos a su régimen (ahí están como ejemplo la Libia de Gadafi o la Siria de Al Asad), expoliando sus fuentes de energía, yacimientos petrolíferos, sus reservas de gas, fomentando la división religiosa, como en Medio Oriente, o con sus satélites en nuestra Patagonia como los Lewis, Benetton, Turner, etc, es hora de repensar como el pueblo argentino en su conjunto, vuelva a poseer sus recursos naturales, como propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación.

Tal vez desempolvando la Constitución Justicialista, y hegemonizando el poder político con dirigentes que posean conciencia nacional, la Argentina vuelva a ser grande, como una vez San Martín y Perón lo soñaron.

La Constitución Justicialista de 1949 se encuentra disponible para leer y descargar en nuestra Biblioteca Digital

Estatuto legal de la Liberación

Muchos los llamaron, sin duda alguna, “aventureros”.
Yo quisiera saber qué hicieron en concreto
los que eso dicen.
En la lucha revolucionaria siempre es igual.
El que triunfa es un héroe nacional;
el derrotado es un provocador.
La historia, por lo demás,
la escriben los “triunfadores”.

John William Cooke

Compartimos a continuación el documental de Marcelo Goyeneche


SINOPSIS

Enero de 1959, alrededor de 9000 obreros del frigorífico estatal Lisandro De la Torre, inician una huelga contra su privatización. Mientras el presidente de la república Arturo Frondizi viaja a EEUU, en el barrio de Mataderos se vive una insurrección popular sin precedentes. El documental rescata el testimonio de los protagonistas de la ya legendaria TOMA DEL FRIGORIFICO, para hacer un análisis de los estrechos vínculos que tienen a lo largo de la historia argentina, la carne, la política y la violencia.

FICHA TECNICA

Realización Integral: Marcelo Goyeneche
Música: Ruben Júarez
Documental – 60’ – Buenos Aires, Argentina 2007.

Marcelo Goyeneche, nació en Buenos Aires en 1972, estudio Diseño de Imagen y Sonido en la Escuela Panamericana de Arte. Documentalista y dirigente sindical ha realizado varios cortometrajes documentales, entre ellos: ‘’Los Carasucias’’ (1997), sobre un comedor comunitario en el Barrio de Mataderos y ‘’Como un León’’ (1998), basado en un cuento de Haroldo Conti escritor desaparecido durante la última dictadura militar. Durante dos años investiga el bombardeo a la ciudad de Buenos Aires en Junio de 1955 para realizar ‘’El día que bombardearon Buenos Aires’’ (2004), su primer y multipremiado largometraje documental. Su siguiente trabajo, ‘’Carne viva’’ (2007), sobre la huelga del frigorífico’’ Lisandro de la Torre’’ en 1959, obtuvo el premio al Mejor video documental en el Festival Latinoamericano de Rosario 2007 y fue declarado de interés por la Cámara de Diputados de la Nación. ‘’SMO, el batallón olvidado’’ (2011) es el tercer largometraje documental de esta serie dedicada a la reciente historia argentina. Actualmente es miembro de DOCA (documentalistas argentinos), la CTA (Central de Trabajadores Argentinos) y da talleres de formación sobre cine documental.

el_campo_recuperado_por_peron

“El Campo Recuperado por Perón” es una publicación de la Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación que contó con dos ediciones, la primera de 1952 y la segunda de 1953. En las mismas se detallan de manera concreta las acciones del gobierno nacional en materia agraria, los resultados obtenidos y los beneficios para “el sector” y el país en su conjunto.

La historiografía – liberal – oficial y los grandes medios de difusión se encargaron, luego del golpe militar que dejó trunco el Segundo Plan Quinquenal de Gobierno, de decir que el peronismo se lleva mal con “el campo”. Si soplamos el castillo de naipes construido tras la cubierta de chorros de tinta, es posible observar los actores de carne y hueso. De manera sencilla y peronista, podemos agrupar a los actores del sector en dos grandes grupos: los que trabajan y los que viven de los que trabajan. Esto puede ayudarnos a comprender a qué “campo” recuperó la acción gubernamental del peronismo…

Descargar “El Campo Recuperado por Perón” (segunda edición) desde nuestra Biblioteca Digital

 

Las Malvinas son Argentinas - 1974 - Presidencia de la Nación - Isabel Perón

Por intermedio de la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación, el gobierno de María Estela Martínez de Perón, más conocida como “Isabel”, publica en 1974 “Las Malvinas son argentinas”. [Enlace para descargar en nuestra Biblioteca Digital]

Durante 1973 y 1974 se llevaron a cabo negociaciones confidenciales entre los gobiernos argentino y británico. Las mismas estaban encaminadas a un acuerdo de administración conjunta de las islas llamado “condominio”. El Presidente Juan D. Perón, astuto negociador, le confió al canciller Vignes que la propuesta era muy conveniente y que había que aceptarla, ya que afirmaba que “una vez que pongamos pie en las Malvinas no nos saca nadie y tiempo después tendremos la soberanía plena”. (Fuente: Ortiz de Rosas)

La muerte física le llegaría en dudosas circunstancias al Gral. Perón el 1° de julio de 1974. Distintos factores hicieron que los británicos enfriasen la mesa de negociaciones con el gobierno de recién asumida presidenta Martínez de Perón. A pesar de lo sucedido posteriormente, es importante destacar la intención de fortalecer la conciencia nacional en torno a Malvinas por parte del gobierno constitucional derrocado en 1976, cuestión que puede observarse en la publicación anteriormente mencionada.

Reproducimos a continuación el comunicado del día de la fecha de la Corriente Federal de los Trabajadores (CFT) de la Confederación General del Trabajo (CGT)

cft

Cambia la política económica o la Argentina quiebra

2017 ha comenzado, no podía ser de otra manera con este Gobierno, con un mercado interno donde se mantiene la recesión, con una inflación anualizada del 41%, quebrantos empresarios, despidos y suspensiones, tanto en el sector público como en el privado: educación pública y privada, textiles, metalúrgicos, seguros, petroleros, comercio, gráficos, curtidores, construcción, alimentación, minería, cerámica, calzado, automotriz, electrónica, seguridad, gastronómicos…

CON DESPIDOS NO HAY DIÁLOGO

Como siempre advertimos, estos despidos demuestran que no hubo ni habrá diálogo real con esta política económica. El denominado “Diálogo por la producción y el trabajo” ha resultado una pantomima, disfrazada con insuficientes paliativos, destinada a ganar tiempo para proseguir un ajuste salvaje, exigido por los grandes grupos económicos y financieros, que recae fundamentalmente sobre los trabajadores del sector formal y de la economía popular.

Así lo indican:
• las presiones para imponer topes a las actualizaciones salariales y la negociación a la baja de los convenios colectivos de trabajo, los anuncios de flexibilización de la legislación, de precarización laboral como las pasantías, de rebaja de contribuciones patronales a la seguridad social que son salario diferido de los trabajadores;
• los anuncios de nuevos aumentos de los combustibles, de las tarifas de luz, de gas, de agua, teléfonos, de ABL, de patentes, de transporte;
• la eliminación de la devolución del IVA por compras con tarjeta de débito, que afecta sobre todo al consumo interno, mientras se mantiene la rebaja o eliminación de retenciones a las exportaciones agrarias o a la minería;
• los anuncios de mayor apertura de las importaciones en detrimento de la producción nacional;
• una desembozada reducción de los derechos previsionales.

ESTA POLÍTICA ES INVIABLE

Todo ello en un contexto internacional que se sabía crítico, aunque el Gobierno recién quiso anoticiarse cuando se confirmó el triunfo del Sr. Trump como Presidente de los Estados Unidos. El hecho complica y encarece la colocación de deuda para sostener esta política inviable que instaló en nuestro país un déficit fiscal entorno del 10% del PIB y que, acompañada de un déficit de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos, necesita imperiosamente de crédito externo.

Empeñado en obtener ese crédito, por exigencia de conglomerados financieros transnacionales a los que están vinculados sus ministros, ha eliminado el plazo mínimo de permanencia en el país para las inversiones financieras extranjeras, alentando al capital especulativo a ingresar sin restricciones.

HABILITAN LOS GOLPES DE MERCADO

Se habilita así para que -en el momento que indique su “humor”, sea para realizar ganancias, sea para tener garantías de huida en el momento del inevitable quebranto- los prestamistas puedan decidir una salida abrupta de fondos presionando el tipo de cambio hacia una devaluación que se trasladará a precios.

Es una decisión criminal, que abre paso a los “golpes de mercado”, más si se tiene en cuenta que, previamente, otorgaron a los exportadores un plazo de hasta cinco años para liquidar las divisas provenientes de las ventas externas.

BUSCAN UN MODELO DEPENDIENTE

No se piense que el Gobierno no sabe a dónde va. Sí que lo sabe, por ello reprime y planifica una escalada violenta e ilegal contra la protesta social, como lo demuestra la exhortación presidencial a su subordinado Jefe de Gobierno porteño para que este año tenga “un comportamiento distinto y termine con los piquetes”. Por ello se reiteran las maniobras para desorganizar y fragmentar al movimiento nacional y popular.

Por este camino, más temprano que tarde, entraremos en una situación de mayor destrucción del entramado productivo y una ingente acumulación de deuda que será muy difícil de revertir.

Se busca un modelo de país dependiente de los grandes conglomerados empresarios locales y transnacionales. Buscan quebrar a la Argentina para someterla. Por ello, siguiendo la lógica de esta política económica se busca deconstruir, reducir, reestructurar, los sistemas educativo, de seguridad social, científico, la política nacional de relaciones exteriores -como se comprueba en relación a Malvinas-, la política de derechos humanos, el papel de las fuerzas armadas y de seguridad, condicionar la soberanía nacional y popular.

Por lo expuesto reiteramos:

URGE UN PLAN DE ACCIÓN

1) Tal como sucedió tras el veto presidencial a la ley de emergencia ocupacional, los despidos ocurridos desde noviembre ppdo. cuando en el marco del supuesto “Diálogo para la producción y el trabajo” se suscribió un acta donde los empresarios se comprometieron a evitar despidos hasta marzo de 2017. Como la realidad dice y representantes de la CGT denuncian este compromiso no se cumplió.

Es la segunda vez que esto ocurre, tampoco se cumplió un “acuerdo” similar de mayo de 2016, y más adelante el Sr. Macri, ratificando que no le importa ni respeta nada, vetó la ley de emergencia ocupacional sancionada por el Congreso.

Directamente o indirectamente más de 450.000 argentinos que han perdido su trabajo desde diciembre de 2015 sufren las consecuencias. El gobierno, los CEOS empresarios que lo integran, insisten en agraviar y comprometer con sus incumplimientos a la Confederación General del Trabajo. Más allá de diferencias, no podemos aceptar esto, debemos frenar el atropello a la clase trabajadora.

Para superar esta crítica situación es necesario un cambio de política económica. Es imprescindible que la Confederación General del Trabajo, participando a todas las organizaciones sindicales sin exclusiones, decida con urgencia sobre un programa y un plan de acción que unifique los reclamos y las luchas que los distintos sectores del movimiento obrero argentino están llevando adelante en todo el territorio nacional.

2) En el mismo sentido, atento a las elecciones del presente año, hay que trabajar con seriedad y dinamismo, deponer mezquinos intereses partidarios o personales, para constituir un Frente Nacional y Popular, alrededor de ese programa que debe ser claro y definido, con compromisos concretos, con disposiciones adecuadamente planificadas. Esto último es nuestra exigencia irrenunciable. Que esto quede en claro pues tenemos memoria, no aceptaremos que el Movimiento Sindical sea excluido a la hora de las grandes decisiones nacionales. Siempre que esto ocurrió, más tarde o más temprano, el Pueblo fue derrotado.

Nuestros afanes no son partidistas, antes que las listas importan preservar los intereses nacionales y las mayorías populares.

Sobre estos puntos no dudamos en parafrasear a Juan Perón: “quienes quieran oír que oigan, quienes quieran seguir que sigan… nuestra causa es la del Pueblo Argentino”. No lo hacemos por grandilocuencia. Lo hacemos porque son los trabajadores, los suspendidos, los despedidos los que deben ser escuchados, siendo “sabio y prudente” corregir el rumbo si alguien se ha equivocado.

El problema es la política económica. No hay opción, o cambia la política económica o la Argentina quiebra.

A tales fines la Corriente Federal de Trabajadores de la CGT reivindica su propio Programa, y considera urgente:
• Promover un acuerdo multisectorial para determinar medidas que permitan la reactivación del mercado interno y definir un Plan de Desarrollo.
• El perfeccionamiento de la emergencia social, declarando la emergencia ocupacional prohibiendo por el plazo de un año los despidos.
• Inmediatas medidas de protección del trabajo nacional, suspendiendo inmediatamente las importaciones de todos los productos que puedan producirse en el país.
• Remoción de las imperfecciones en la formación de precios.
• Rechazar cualquier reforma a la baja de la legislación laboral.
• Intervención por el Congreso del Banco Central de la República Argentina e inmediata suspensión del proceso de desregulación de la actividad financiera que llevan adelante sus actuales autoridades.

Buenos Aires, 11 de Enero de 2017

Corriente Federal de los Trabajadores de la CGT

Fuente: Corriente Federal de los Trabajadores (CFT-CGT)

En tiempos en que se pretende bajar la edad de imputabilidad, resulta oportuno recordar las palabras de quien ejerció tres veces la Presidencia de la Nación Argentina, Juan Domingo Perón. Asimismo, en relación a estadísticas actuales, recomendamos el artículo “Casi no hay chicos que matan” escrito por Martin Granovsky. Los dejamos con el General:

juegos evita

MapaBicontinental

Mapa Bicontinental y Bioceánico de la República Argentina. Fuente: Instituto Geográfico Nacional (IGN)

Texto de la Ley N° 26.651

Sancionada Octubre de 2010 – Promulgada Noviembre 2010

Artículo 1°-

Se establece la obligatoriedad de utilizar en todos los niveles y modalidades del sistema educativo —Ley Nº 26.206, de Educación Nacional—, como así también su exhibición pública en todos los organismos nacionales y provinciales, el mapa bicontinental de la República Argentina que fuera confeccionado por el ex Instituto Geográfico Militar —actualmente Instituto Geográfico Nacional— (Leyes 22.963, de representación del territorio continental, insular y antártico y su modificatoria 24.943), el cual muestra el sector antártico en su real proporción con relación al sector continental e insular.

Artículo 2°-

El Ministerio de Educación de la Nación será el encargado de garantizar su exhibición, empleo y difusión, en todas las instituciones educativas públicas y privadas, mediante la provisión de la lámina correspondiente en escala 1:5.000.000.

Artículo 3°-

Los gastos que demande el cumplimiento de la presente ley serán imputados a la partida jurisdicción 70, Ministerio de Educación del Presupuesto General de la Nación.

Artículo 4°-

Las editoriales deberán incluir el mapa bicontinental de la República Argentina Argentina, referido en la presente, en las nuevas ediciones de los libros de texto. Los textos editados con anterioridad deberán incorporar el mapa bicontinental en caso de reimpresión o reedición.

Artículo 5°-

Comuníquese al Poder Ejecutivo Nacional.

 

Relacionado: ¿Vamos más allá? Proyecto para la utilización de Mapas Perspectiva Nacional