Fuente: InfoGremiales


La conducción de la CGT condenó la reforma laboral brasileña y advirtió que los gobiernos de turno procurarán leyes similares. “Afecta más de 120 aspectos individuales y colectivos que protegí­an las condiciones de trabajo”, señaló

La conducción de la reunificada CGT, comandada por Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña, condenó la reforma laboral aprobada en Brasil por ser atentatoria de los derechos adquiridos de los trabajadores, imponer nuevas cargas y coartar beneficios, a través de un documento de la Confederación Sindical de las Américas (CSA).

El secretario de Prensa y Comunicación de la central obrera, el dirigente del Seguro Jorge Sola, difundió el documento de la CSA, aprobado y firmado por CGT como integrante de esa organización, en repudio a “un accionar que afectará a todas las economías regionales” y que “los gobiernos de turno procurarán imitar para ejercer similares reformas”.

Bajo el título “Reformas contra trabajadores en Brasil amenazan a toda América Latina”, la CSA que conduce el paraguayo Víctor Báez Mosquera, sostuvo que ese país es hoy “el laboratorio de las más agresivas y reaccionarias reformas antilaborales regionales” como consecuencia de “un abrupto giro polí­tico hacia la derecha”.

La organización regional acusó a “la amplia coalición de fuerzas polí­ticas, empresarias y sociales reaccionarias que asestaron hace más de un año un golpe de Estado parlamentario para sustituir a la expresidente progresista Dilma Rousseff por su vice Michel Temer, un conservador e ilegítimo sucesor”, y expresó que “los medios enfocaron esa campaña con denuncias sobre sus supuestas prácticas corruptas y las de su antecesor Luis Inacio Lula Da Silva”.

“La campaña anticorrupción fue un pretexto. Nada fue probado. El golpe de Estado se hizo para aplicar un programa socio-económico rechazado por el pueblo en las cuatro elecciones anteriores. El Congreso aprobó una ley que generaliza la tercerización o subcontratación, lo que implica reducción salarial, debilitamiento sindical y de la contratación colectiva. La tercerización favorecerá en especial a corporaciones y multinacionales”, resaltó.

La CSA rechazó “la modificación constitucional que permitirá el congelamiento de los gastos sociales del Estado durante 20 años, lo que impedirá cualquier mejora de los servicios públicos y abrirá el camino a más privatizaciones en salud y educación”.

La Confederación también repudió el intento de reforma previsional, que hará “más difícil la jubilación a partir del aumento de la edad y los años de contribución, afectando en especial a las mujeres y a los rurales, y reduciendo pensiones”.

La CSA condenó la aprobación de “la reforma laboral sindical (Consolidación de Leyes del Trabajo), propuesta por abogados y empresas, respaldada por las cámaras y con vigencia en 4 meses”.

“La contrarreforma laboral afecta más de 120 aspectos individuales y colectivos que protegí­an las condiciones de trabajo. Permite la negociación individual entre patrones y obreros; elimina la idea de jornada laboral; crea el empleo intermitente; autoriza el despido por común acuerdo de partes; inutiliza el salario mí­nimo nacional y los pisos de haberes por gremio; bloquea la reivindicación de derechos ante la justicia y accede al trabajo de las mujeres embarazadas en ambientes insalubres”, puntualizó la organización.

“No habrá salarios ni empleos dignos. El nuevo mundo laboral brasileño se asemejará al de hace 100 años. Y, el gobierno, va ahora por la jubilación contrarreloj. Ese es el proyecto de las fuerzas de derecha de las Américas y el mundo: una contrarrevolución neoliberal observada por el mercado. Si avanza, los cambios legales serán una señal para atacar las normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”, aseguró.

Por último, señaló que la Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo, a realizarse entre el 16 y el 18 de noviembre próximo en Montevideo, debe ser “un gran momento de lucha sindical para enfrentar a la contrarrevolución neoliberal regional”, concluyó el documento.

Escribe Manuel Valenti Randi*

Publicado originalmente en el sitio web del CENACK

“El golpe no cierra si Lula puede ser candidato” definió el ex presidente de Brasil en una conferencia de prensa realizada en el día de ayer, 14 de Julio. Con “golpe” se refiere al golpe de estado parlamentario, político, mediático, económico, financiero y judicial que está sufriendo el pueblo brasilero. Él tiene claro que “no es contra Lula, es contra un proyecto de país”.Cristina Fernández de Kirchner, conductora del movimiento nacional, popular y democrático argentino, es perseguida por los mismos factores de poder que Lula y hace el mismo diagnóstico. Cuando muchos creían que no iban a ser expuestos a difamaciones, extorciones o embestidas judiciales y mediáticas si no apoyaban a Cristina, la ex presidenta les decía que no iban por Ella, que iban por todos nosotros, aunque intentaran “correr el cuerpo” para que no le pegaran las balas. Lo que no entienden estos politiqueros, como los llamaba Perón, es que nos estamos enfrentando en toda la región es a nuestro enemigo histórico y principal, que es la oligarquía local, asociada al capital e intereses foráneos. El objetivo es desorganizar la vida de los pueblos porque así pueden realizar sus objetivos económicos. Tienen que romper y eliminar todo frente político, social y sindical que intente enfrentar el avasallamiento de los salarios, empleos e industrias que disminuyan la rentabilidad de los grandes capitales.

Hoy el imperialismo lo ejercen las corporaciones extranjeras, los capitales financieros especulativos y la gran potencia del Norte asociada a un sector de la clase política, económica, judicial y servicios de inteligencia de los países Latinoamericanos. No coinciden todos naturalmente en sus intereses y estrategias pero todos coinciden que en Brasil  Lula no puede seguir arriba del ring, no puede seguir haciendo política porque si hay elecciones el sería el ganador y sería un estorbo para garantizar la transferencia de recursos de los trabajadores al capital como vienen haciéndolo el gobierno de Temer.

El golpe a Temer, es un golpe dentro del golpe, fracciones internas que se disputan la conducción del poder. No es casual que días antes de que circule el video donde estaba implicado en un hecho de corrupción, entregado por el dueño de una empresa brasilera que quiere entrar en el mercado de capitales norteamericano,  el FMI dijera en un informe publicado el 19 de mayo, que era necesario acelerar la reforma laboral que estaba trabada en el congreso. Las corporaciones extranjeras y los capitales especulativos necesitan garantías institucionales de que van a poder explotar sin problemas a los trabajadores.

La reforma laboral aprobada fue un día antes de que el Juez Moro declarara culpable a Lula en primera instancia, “La nueva normativa da valor legal a los acuerdos negociados por sector o empresas aunque no se ajusten a la normativa vigente. Según el Gobierno, eso permitirá que las vacaciones anuales sean divididas hasta en tres veces y que se pueda negociar la jornada de trabajo y otros acuerdos. Además, introduce la posibilidad de una “jornada intermitente”, con el pago de salarios sobre una base horaria o por jornada, y no mensual, regula el trabajo desde el hogar y abre la posibilidad de negociar hasta el horario de almuerzo.” Esta reforma rompe con los convenios colectivos de trabajo, es decir, le quita poder a la organización de los trabajadores para pelear por un salario y equiparar la balanza frente a las patronales.

Como dice Zaffaroni, el Plan Cóndor Judicial está en acción. Son acontecimientos en pleno desarrollo y quedan muchas jugadas por hacer al bloque nacional y popular, que conduce Lula y la antipatria. Lo que es cierto es que esta última avanzó algunos casilleros, hoy tiene en sus manos el poder judicial la posibilidad de inhibir a Lula de ser candidato.

Lula  fue condenado en primera instancia, por lo que todavía no irá detenido y puede ser candidato si lo desea. El juicio de segunda instancia será posterior a la elección del 2018, lo que no le impedirá disputar si no manipulan los tiempos de lo que tarda usualmente este tipo de fallos. Como han demostrado no les importa las instituciones, los derechos y las leyes. Este es un fallo del orden de lo político. La decisión de inhibirlo dependerá en gran parte en la capacidad de Lula de construir un frente político sólido que lo apoye e impida a los jueces tomar la decisión de hacerlo; sin unidad nacional, el pueblo brasileño va a ser sometido a la dictadura del capital. Hoy el frente político que conduce Lula está resistiendo, movilizado en las calles, tratando de construir alianzas políticas, aunque sean del orden de lo táctico, que le permitan enfrentar a la avanzada neoliberal, aunque no los una el amor sino el espanto.

Un dato preocupante que devela la hipocresía del “partido judicial” es que los jueces y fiscales que condenaron a Lula son los mismos que declararon inocentes a Michel Temer y Aecio Neves, por lo que no se debe esperar nada serio.  Como explica Luis Vignolo “ya no alcanza con los golpes “blandos”, la condena a Lula marca otra etapa de la restauración oligárquica e imperial y de las formas actuales del terrorismo de Estado”.

*Por Manuel Valenti Randi, estudiante de Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Lanús), director del CENACK.

Escribe Emanuel Bonforti*

Publicado originalmente en el sitio web del CENACK

“La toma del poder en Chile por Allende nos traerá grandes problemas, a nosotros y nuestras fuerzas de América Latina, y por consiguiente al conjunto del hemisferio occidental.“ Henry Kissinger, dos semanas después del triunfo de Salvador Allende

Cuando el 11 de julio de 1971 Salvador Allende anunciaba la nacionalización del cobre estaba realizando un doble movimiento que contemplaba la reforma constitucional, mecanismo por el cual la decisión soberana sobre el cobre quedaría respaldada legal y políticamente.

Chile, como los otros países semicoloniales, encontraba en su principal recurso una paradoja que lo obligaba a un progreso desordenado mediado por las oligarquías y sujeto a las decisiones de las metrópolis. El cobre significó uno de los elementos por el cual la república trasandina se inserta en el mercado mundial como un país dependiente en los albores de la consolidación de los Estados oligárquicos, en un escenario favorable para la inversión de capital extranjero donde se acentúan las relaciones de dependencias y el intercambio entre naciones se entrelaza con la forma de intercambio entre clases, unas parasitarias, intermediarias y oligárquicas, y las otras, dominantes en países centrales.

La fase del capitalismo bajo la expresión de la libre competencia donde la relación pasaba por el intercambio de materias primas a cambio de productos manufacturados caduca ante el ascenso de la fase imperialista. El capitalismo reorienta su política hacia los recursos naturales. En este marco, y tomando como referencia los trabajos de Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto, se forman en los países dependientes economías de enclave, las cuales se desarrollan a través de la explotación de plantaciones, o como en el caso de Chile, a través del enclave minero caracterizado por una baja demanda de mano de obra y una alta concentración e inversión inicial de capital monopólico. El imperialismo para sostener este tipo de enclaves acudió a una metodología mixta en la que combinó golpes militares y estructuras jurídicas afines.

El enclave del cobre en el caso chileno lo obliga a ingresar al mundo del intercambio internacional bajo la lógica de los costes comparativos -quizás la mayor máscara de las oligarquías dependientes- Chile va generando un modelo donde la especialización productiva lo empuja hacia un cuello de botella. De esta manera sufre al ser incorporado a una tendencia inherente al capitalismo como la ampliación de sus mercados, pero a su vez sobre la dominación del centro sobre la periferia en cuanto a la transferencia de royalties de aquel sobre la segunda. Las economías de enclave sólo son posibles en un mundo cada vez más integrado y van construyendo una ley fundamental que es la del desarrollo desigual y combinado que se observa al comparar los diferentes niveles de la economía chilena. La dinámica del imperialismo cuyos defensores lanzan odas en función de la supuesta creación de riqueza de repente choca con la realidad de que toda la riqueza que genera un país nada le pertenece a su pueblo. En este punto, ingresan los movimientos de liberación a revertir este proceso, la nacionalización del cobre forma parte de este diagnóstico.

Comprender la fase imperialista del capital implica ir un poco más atrás en el tiempo y reconocer un proceso inconcluso en la Nación Latinoamericana que es el de la consolidación del proceso independentista. Aquí Chile no escapa a esta lógica, donde la revolución en el sentido político, pero sobre todo en el sentido social, termina siendo contra revolucionaria. Las oligarquías triunfantes para alcanzar objetivos económicos e impulsar su lazo con el centro debieron previamente aplastar a los movimientos sociales populares que era la herencia progresiva de las revoluciones independentistas.

De este diagnóstico parte Salvador Allende como conductor de un movimiento amplio que logra triunfar por un escaso margen en las elecciones de septiembre de 1970. Previo a su asunción, Eduardo Galeano le realiza una entrevista para el Semanario Marcha del Uruguay donde adelanta la decisión de nacionalizar el cobre, allí Allende anuncia que la nacionalización saldría bajo un proyecto de reforma constitucional y que respetaría las disposiciones legales vigentes. En ese reportaje fundamentaba la necesidad de nacionalizar el cobre, en el Chile que Allende asume la presidencia uno de cada tres dólares generados por la riqueza de su pueblo salía del país para incrementar las arcas del imperialismo. En esta línea deja en claro una nueva reorientación comercial a través de un eje tercermundista y reconociendo el lugar simbólico de Cuba en el mundo socialista latinoamericano. En cuanto a la constitución de la Unidad Popular, el futuro presidente establecía que detrás de la Unidad Popular se encuentra el pueblo unido en su mayoría, desde el profesor universitario hasta la compañera que ha pasado la vida lavado ropa ajena, desde el obrero industrial hasta el intelectual y el artista.

El 11 de julio marca un hito en los países dependientes, en su discurso Allende apela a la dignidad nacional y establece esta decisión como un eslabón necesario para romper con un ciclo de dominación que se extiende desde tiempos coloniales y que atravesó a toda la historia del Chile independiente. Allende está convencido de que su gobierno viene a culminar tareas incompletas del Chile independiente y en ese discurso además menciona la necesidad de terminar con el latifundio y estatizar los bancos y nacionalizar las empresas monopólicas o fundamentales para Chile. De lo que se trataba era de reorientar los excedentes de las regalías en el desarrollo autocentrado, enderezar el despilfarro de las oligarquías locales intermediarias con escasa mentalidad empresaria sino más bien parasitaria. Al ser empresas monopólicas las que administraron el cobre se le había negado al pueblo chileno la capacidad de manejar sus recursos, esto implicó además un límite en la posibilidad de la preparación técnica. La alta concentración del capital del enclave también ejerce su influencia de dominación en el acceso al conocimiento sobre la técnica extractiva. A diferencia del programa de la Democracia Cristiana que pretendía alcanzar la nacionalización del cobre mediante una ley, lo novedoso en el caso de Unidad Popular fue que impulsó este proceso mediante una reforma constitucional, donde de acuerdo al propio Allende se pagará indemnización si fuera justo y no se pagará en el caso contrario. El segundo paso a la nacionalización era visto como la necesidad de crear la propia comercialización, elemento que condenaba a todos los países de la región a una dominación de características semicoloniales. Comercialización, traslado, seguros, bancarización de las transacciones es el combo por el cual se adquiere la independencia definitiva y cuyo primer movimiento fue la nacionalización del cobre bajo la reforma constitucional.

Existe una serie de elementos que hacen que el discurso de Allende tenga una impronta ecologista, castiga duramente a las empresas que a los fines de obtener una mayor productividad han desarrollado un tipo de explotación inconveniente a los intereses nacionales. Sobre ello, tres años después, Juan Domingo Perón hablaba sobre la Humanidad Amenazada, y cómo el desarrollo irracional puede generar secuelas y desgracias para la humanidad.

Pero la decisión de nacionalizar el cobre iba a generar la pronta reacción del imperialismo, la Kennecott Copper Corporation antigua propietaria de la mina de El Teniente comenzaba una campaña de difamación. Allende declaraba que una decisión de la envergadura de la nacionalización del cobre implica transitar el camino de la independencia económica, asociaba la misma a la lucha del pueblo de Vietnam derrotando al imperio norteamericano o al triunfo y el sacrificio del pueblo cubano. La nacionalización del cobre se inscribe en la larga lucha de los pueblos del tercer mundo donde cada país le imprime una dinámica diferente pero la sustancia inherente al conflicto es el accionar imperialista. Como producto de las presiones internacionales en diferentes escenarios de decisiones comercial y económica como los tribunales de Ginebra, Allende se ve obligado a radicalizar sus posiciones y decreta el monopolio estatal de la explotación del cobre y subproductos un año después de la nacionalización y la reforma constitucional.

Allende es la expresión del político que se ve obligado a inventar y en ese movimiento imprime la creación que demanda la realidad de un país dependiente, representa la conducción de la Unidad Popular que adquiere la expresión de un Movimiento Nacional al confluir diferentes sectores en su espacio. La causa nacional de la nacionalización del cobre empuja al respaldo del proletariado en su causa tonificando la cuestión social del proceso. El imperialismo a través de los enclaves parte al país económica y geográficamente, la decisión de nacionalizar el cobre implica a su vez unificar el territorio y romper con nichos fortificados por el imperialismo alejados de la influencia del Estado. Este cuadro de situación se debe en parte a una debilidad enmascarada de la burguesía local. La Unidad Popular desde el principio advierte esta debilidad, se ve empujada a tareas que le corresponde a aquella, al recuperar estas tareas realiza un movimiento historicista ya que Allende se auto proclama como deudor de O’Higgins.

Las oligarquías fueron las grandes triunfadoras de los procesos independentistas ya que construyeron sus negocios sobre las cenizas de los movimientos populares, una vez que se desarticuló el proyecto bolivariano lograron que América Latina fuera considerada como un pueblo sin historia. De ahí que el imperialismo encontrara lugar para llenar con su historia -es decir, con sus necesidades- a los regímenes económicos y sistemas políticos locales. El imperialismo tuvo la tarea de monopolizar la historia, como menciona Vivian Trias, hay naciones que no hacen su historia sino que las padecen- En el caso de la nacionalización del cobre implica una decisión por construir historia propia y soberana rompiendo con una inercia y un padecimiento de doscientos años; la nacionalización del cobre supone también patear el tablero de la historia e inscribirse en la lucha de los dos tercios de la humanidad que día a día, año y año, sostuvo al imperialismo.

*Por Emanuel Bonforti. Miembro del CENACK.

Fuente: Gabriel Fernández / La Señal Medios


Numerosos agentes de la Gendarmería Nacional y de Infantería desalojaron hoy la planta de la empresa multinacional Pepsico, ubicada en Florida, partido de Vicente López, donde los trabajadores que quedaron sin empleo tras el cierre del establecimiento, el 20 de junio último, reclamaban su derecho a seguir desarrollando tareas.

Además, las fuerzas de seguridad detuvieron a varias personas que se solidarizaron con la demanda y arrasaron con las carpas que habían sido instaladas en la puerta de la fábrica, en la calle Posadas al 1200.

Pepsico cerró su planta de Florida, donde se fabricaban snacks salados, porque era “inviable” por “cuestiones logísticas y operacionales”. Más de 500 personas se quedaron sin su fuente laboral. Según la empresa, la decisión es “inamovible”, “irreversible”. La multinacional operará desde su planta ubicada en Mar del Plata, pero esa sucursal no absorberá a los trabajadores cesanteados. Según explicaron fuentes de la empresa, “tomarán trabajadores de la zona”.

Es decir, se intenta cesantear a los actuales empleados para contratar otros, precarizados. En la fábrica trabajaban 691 personas: 155 que realizaban tareas administrativas fueron relocalizadas en otras oficinas, pero el resto -536 personas- quedó sujeto a aceptar o no las condiciones de indemnización que negoció la compañía con la Lista Verde, que responde a la conducción del sindicato de alimentos, en manos de Rodolfo Daer.

Las fuerzas de seguridad llegaron a la terraza de la planta y bajaron a los trabajadores que resistían el desalojo. En diálogo con la prensa, Camilo Mones, miembro de la comisión interna de los trabajadores de Pepsico afirmó: “Nos desalojaron pero la lucha sigue, que nos esperen en Mar del Plata (lugar donde está la otra planta de PepsiCo), en la Panamericana, en todos lados. Esto sigue en la calle porque vamos a continuar en la lucha”.

En cuanto al accionar de las fuerzas de seguridad para sacarlos, denunciaron que “nos cagaron a palos ahí a arriba”. “La policía rompió todo, le rompió la cabeza a varios compañeros. nos tiraron gases, estábamos negociando para bajar pacíficamente cuando Infantería reprimió”. Además la polícía rompió un caño maestro de gas con los riesgos que eso implica para la planta.

Agencias / La Señal Medios

Fuente: Gabriel Fernández / La Señal Medios

 Reflexiona el compañero Aritz Recalde

El PODER JUDICIAL (Sergio Moro), el PODER MEDIÁTICO (O Globo) y la CLASE POLÍTICA (PMDB y PSDB) quieren ver preso a LULA YA QUE HOY GANARÍA LAS ELECCIONES. El objetivo del conglomerado -que también destituyó a DILMA- busca una REVANCHA CLASISTA: aplicaron una reforma LABORAL contra el pueblo y congelaron la INVERSIÓN PÚBLICA por veinte años. Le sigue la reforma JUBILATORIA… Los EUA están detrás de la acción y quieren destruir la economía del Brasil y reconquistar su hegemonía en Sudamérica. SOLIDARIDAD PLENA CON EL GIGANTE LULA Y SU PUEBLO

¿Qué implica la reforma laboral en Brasil? – Infografía de Resumen Latinoamericano

Las justicias, los abogados y el poder

Aritz Recalde, julio 2015

Las clases y los grupos de poder definen las pautas de lo que consideramos justo e injusto. La justicia se construye en torno de los valores de los sectores dominantes y de sus concepciones del orden social y político. La justicia es una definición relativa y varía en torno de la lucha por el poder y de la disputa por el sentido que le damos al ordenamiento económico, cultural y político. Los parámetros para diferenciar lo justo de lo injusto, se precisan históricamente y se modifican en cada contexto.

Las nociones de justicia se construyen y se transmiten entre las distintas generaciones por intermedio de tradiciones, valores religiosos y otros patrones culturales. Los grupos, clases y personas aplican las nociones de justicia en sus relaciones sociales básicas, como son la familia y el conjunto de instituciones educativas, sociales y culturales.

Una de las formas de organizar y de cristalizar las nociones de la justicia, la realiza el Estado con el derecho y con sus organismos de aplicación. Con acierto Juan Bautista Alberdi en su Fragmento Preliminar de 1837 sostuvo, que el “derecho no es una colección de leyes escritas (…) era nada menos que la ley moral del desarrollo armónico de los seres sociales (…) el derecho sigue perfectamente armónico con el sistema  general de los otros elementos de la vida social; es decir que el elemento jurídico de un pueblo se desenvuelve en un paralelismo fatal con el elemento económico, religioso, artístico, filosófico de este pueblo”. Las leyes son una cristalización del poder y de la moral y los valores de los grupos humanos en una época y lugar.

Para garantizar el efectivo cumplimiento de las leyes, la sociedad actual otorga suma importancia a los abogados y al Sistema Judicial. Al momento de ejercer su práctica laboral, es frecuente que el abogado suponga que desempeña una acción imparcial de aplicación de normas. El aparto judicial emplea las leyes escritas presumiendo que ejerce un mecanismo objetivo y justo, de resolución de conflictos y de regulación social. En realidad y tal cual postuló Alberdi “saber, pues, de leyes, no es saber de derecho; porque las leyes no son más que la imagen imperfecta y frecuentemente desleal del derecho que vive en la armonía viva del organismo social”. Para Alberdi, el derecho era una realidad viva y para alcanzar su conocimiento cabal y profundo, había que analizar histórica y filosóficamente la realidad nacional.

Los abogados y de manera muy distinta al postulado de Alberdi, conocen algo de leyes y poco saben de la realidad cultural, histórica o política del organismo social que intentan regular. A partir de acá consideramos oportuno resaltar dos aspectos:

Primero: difícilmente exista justicia si la aplican los abogados, que solamente conocen algo  de leyes. El abogado en su ignorancia funcional, difícilmente captará el “elemento económico, religioso, artístico, filosófico del pueblo”.

La justicia es un tema demasiado importante como para dejarla en manos de los abogados. La aplicación de la justicia requiere una perspectiva interdisciplinaria y tiene que disponer de la intervención de las organizaciones libres del pueblo poseedoras y forjadoras de cultura y valores[1].

Segundo: el supuesto de universalidad y neutralidad de la ley escrita y de sus órganos de aplicación, impide la existencia de una verdadera justicia. En su lugar se favorece la perpetuación de un sistema opresivo y potencialmente antisocial. Las clases dominantes hicieron de la ley escrita y del comportamiento de sus administradores, una garantía de sus privilegios. Con esa finalidad:

  • a- Bloquearon la participación del pueblo en la actividad política, conformando un poder legislativo oligárquico que sancionó un sistema normativo de injusticias, asentado en la opresión legal e institucional de las mayorías.
  • b- Legislaron con un lenguaje complejo, autorreferencial y con una argumentación de difícil interpretación para la mayoría. El razonamiento jurídico es endógeno y se justifica reiterando leyes, jurisprudencia o doctrina del propio sistema. La ley escrita suele carecer de sentido común, de sensibilidad cultural y de entendimiento profundo de las relaciones sociales y de poder.

Si la ley escrita no es producto del orden cultural, moral e histórico de un pueblo, se torna exótica para la comunidad que intenta regular. Corrientemente, las normas que reglamentan la vida social son incomprensibles para las personas y ello hace de la justicia una entidad abstracta e ilegible para el pueblo. Buena parte de nuestro sistema de leyes nació como una copia de la norma escrita extranjera y adolece de formas propias y originales.

  • c- Se conformó un Sistema Judicial clasista, oligárquico y corporativo. El Poder Judicial ha sido un  reducto controlado por las clases dominantes y no es casualidad que sus cargos sean vitalicios y los circuitos de designación de los funcionarios sean incomprensibles o desconocidos por la mayoría.

El aparato judicial se considera superior a la división de poderes y ello le permite desconocer el mandato popular y bloquear la tarea de la democracia de masas. Esta potestad es utilizada para obtener  privilegios propios de su corporación: la Corte argentina evitó la necesaria jubilación de los jueces, esquivó pagar impuestos y derogó leyes sobre mecanismos de designación y de remoción de sus miembros. Además y en nombre de la Constitución Nacional, bloquean la potestad legislativa cuando asume un  gobierno popular y se presentan como un “límite” al Poder Ejecutivo. El Poder menos democrático de los tres, se conforma como el árbitro político del país subordinando a los parlamentos y los poderes ejecutivos.

El pueblo que no accede al Poder Judicial por su composición clasista y corporativa, enajena su voluntad democrática y su actividad partidaria se encuentra limitada a los márgenes que la corporación de jueces y de abogados considera posible o necesaria. No es una casualidad por ello, que hoy las clases dominantes pierden elecciones e igualmente conservan sus privilegios por su poder económico y por su dominio judicial y mediático.

  • No existirá justicia con una ley escrita por la oligarquía, ya que el derecho está torcido. La aplicación de muchas leyes no garantiza justicia sino que y por el contrario, suele reforzar las estructuras desiguales de una sociedad.
  • Resultante de las asimetrías del orden internacional y de la organización constitucional y normativa interna, el país se encuentra sujeto a una indefensión judicial.
  • No existirá un orden justo si la aplicación de justicia es controlada meramente por abogados y menos aún, por abogados liberales de la elite.

Habitualmente se afirma que la justicia es ciega. El problema es que no es sorda y que a la hora de tomar decisiones escucha más a algunos factores de poder que a otros.

[1] Es en este sentido en que la revolución boliviana que conduce Evo Morales dio sanción constitucional a la “justicia indígena originaria campesina”.

“los pueblos necesitan razones de vivir y razones de morir; las razones de morir son las pasiones, las razones de vivir son los ideales” Manuel Ugarte

“La integración continental de América Latina es indispensable porque el año 2000 nos encontrará unidos o dominados. Pero esa integración ha de ser obra de nuestros países, sin intervenciones extrañas de ninguna clase (…) para crear las bases de los futuros Estados Unidos de Latinoamérica” Juan D. Perón

“esta batalla sólo está comenzando, preparémonos para un largo camino, es largo el camino de la liberación de nuestros pueblos; es largo el camino de la independencia de nuestros pueblos, sólo juntos podremos hacerlo, hay que recordar siempre a Perón cuando dijo que el siglo XXI nos hallaría o unidos o dominados, aquí estamos pues hoy dominados, subdesarrollados. Sólo unidos podremos ser libres, sólo juntos podremos hacer grande nuestra patria, sólo juntos podremos abrir le cauce a los sueños de nuestros hijos y de nuestros nietos, sólo juntos podremos hacer realidad los sueños del Che, los sueños de Bolívar, los sueños de San Martín; divididos jamás podremos, sólo unidos lo haremos” Hugo Chávez

Arturo Jauretche enfatizó en la necesidad de revisar nuestra historia fundamentalmente por dos cuestiones, a saber: la historiografía oficial-liberal ha falsificado el relato de nuestro pasado, pretende contar su visión parcial que es la óptica de la oligarquía porteña, como si fuera el único y verdadero abordaje de la historia; y en segundo lugar porque revisar la historia desde el punto de vista de los sectores oprimidos nos da la posibilidad de avanzar en la implementación de una política nacional, indispensable para avanzar en un proyecto de nación, así afirma el escritor de Lincoln: “No hay política nacional sin historia revisada, porque el cipayo y el vende patria son consecuencias lógicas y hasta prestigiosas en una historia que ha condenado la política nacional y glorificado la sumisión al extranjero”. (Jauretche, 2008: 84)

No es un problema historiográfico, sino más bien político. Este factor se revela más importante aún en los países semi-coloniales como la Argentina, que solo tienen una independencia formal pero la situación real es de ser una nación dependiente del imperialismo de turno. Este es nuestro punto de partida para el análisis de algunos hechos e ideas acerca de los procesos de emancipación del Siglo XIX en Nuestra América: el reconocimiento de la Argentina como un país semi-colonial, dependiente, parte de una nación inconclusa.

En este sentido, es que pretendemos buscar en la lucha por la emancipación y el proyecto de la construcción de una Patria Grande de la primera mitad del siglo XIX, algunos tópicos que pensamos pueden servir de orientación en una política nacional-latinoamericana en los finales del primer cuarto del siglo XIX, entendiendo entonces que “somos un país porque no pudimos integrar una nación, y fuimos argentinos porque fracasamos en ser americanos, aquí se encierra todo nuestro drama y la clave de la revolución que vendrá”. (Ramos, 1986: 15) La posibilidad de cambio de nuestras “patrias chicas” latinoamericanas viene de la mano de la reconstrucción de la Patria Grande.

Así, desde nuestra visión Continuar leyendo

En el año 1989 el entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires Antonio Cafiero, convocó un ciclo de discusión “Simposio a 40 años de la comunidad organizada: proyecciones del pensamiento nacional”. En ese marco, el intelectual uruguayo Alberto Methol Ferré (1929 – 2009) dio las palabras introductorias al panel de debate “Proyección de la Argentina en el mundo: integración y unidad nacional”.

Methol Ferré se inscribió en la línea histórica del “federalismo de Oribe, que fue el Comandante en Jefe del Ejército de la Confederación Argentina, porque nosotros éramos “argentino – orientales”.

La ponencia del pensador oriental está centrada en un discurso que dio Juan Perón en el año 1953 en la Escuela Militar. En dicha oportunidad el mandatario argentino se refirió a las vinculaciones de la Argentina con Chile de Ibáñez y con el Brasil de Getulio Vargas.

Ferré mencionó que la creación del Uruguay independiente se originó como parte de las disputas entre la Confederación Argentina y el Imperio del Brasil. Éste último gobierno ocupó el territorio oriental y la bautizó Provincia Cisplatina.

Aprovechando las internas políticas y las guerras entre los gobiernos iberoamericanos, el imperio inglés “ayudado por la oligarquía unitaria porteña”, impulsó la creación del Uruguay emancipado de ambos países. La estrategia británica de fundación del Uruguay se integró con la ocupación colonialista de Malvinas del año 1833. La dominación neocolonial se mantuvo por décadas al punto de que Methol destacó que en la segunda posguerra mundial “éramos el último baluarte del Imperio Británico”.

La decadencia inglesa y el avance de los EUA en la región generaron nuevas dificultades al Uruguay, por el hecho de que los norteamericanos eran exportadores de cereales y de carnes. Methol destacó que “no éramos funcionales con el nuevo imperio”.

En este nuevo contexto internacional, Ferré consideró que Perón postuló por primera vez en la región la creación de un orden político por fuera del “marco británico”. En la óptica del líder argentino había que hacer una revolución nacional, poniendo en movimiento la industria pesada, la siderurgia y el petróleo. Ferre desatacó que Perón le dice al ejército que la Argentina era un país pobre y débil “cuando la Argentina en aquella época creía que era el centro del mundo. Buenos Aires era el París Latinoamericano. Lo creían todos menos Perón”. Con este diagnóstico Perón manifiesta que “que solamente con el entendimiento con Brasil, es posible superar la nueva fase histórica y que viene la época de la superación de las naciones”.

Perón avanzaba en la certeza de que la unidad latinoamericana sería el único reaseguro de la revolución nacional industrialista. Methol destacó que Perón “empezó a pensar que Argentina era una patria chica” y a partir de ello es que “le dice al ejército, especialista en fronteras, no en defensa nacional” que “hablamos con Vargas y acordamos que si era necesario suprimir las fronteras, las suprimimos”.

Methol Ferré concluyó su ponencia sosteniendo “que me parece que los peronistas no le han sacado el jugo a Perón, que los pensamientos centrales de Perón han sido muy poco desarrollados. Yo, al revés de mis compatriotas en Uruguay, que pensaban siempre qué lástima que Argentina un país tan grande tenía un conductor tan pequeño como Perón (esa era la opinión uruguaya), a mí me asombraba que un país tan pequeño como la Argentina tuviera un conductor tan grande”.

DESCARGA EL DISCURSO  DE M. FERRE COMPLETO

Desde La Baldrich, nuestro total apoyo a los Canillitas, al compañero Omar Plaini y al modelo sindical argentino. Organización y lucha contra el gobierno oligárquico.

A continuación el comunicado del Sindicato de Canillitas: 

Ante la intervención del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, y el allanamiento de la Gendarmería Nacional en las instalaciones de nuestro sindicato, por un supuesto fraude en las últimas elecciones, en el año 2013, es necesario que los canillitas tomemos conciencia de qué intereses representa esta persecución.

La intervención se inscribe en el contexto del marcado rasgo neoliberal de las medidas llevadas adelante por el gobierno nacional, a favor de las grandes corporaciones, en base a una enorme transferencia de recursos desde los bolsillos de los trabajadores a las arcas de los capitales más concentrados y del empobrecimiento generalizado del pueblo en su conjunto. 

En los últimos días, el Grupo Clarín tomó el control del Grupo Telecom, formando un conglomerado infocomunicacional que concentra el 42% de la telefonía fija, el 34% de la telefonía móvil, el 56% de las conexiones a Internet por banda ancha fija, el 35% de la conectividad móvil, el 40% de la tv paga, además del control absoluto sobre toda la rama gráfica, que incluye la producción de papel para diarios, la edición e impresión de publicaciones y el fuerte avance sobre la cadena de distribución que los canillitas venimos denunciando y combatiendo a diario. Todo esto con la complicidad de un gobierno de CEOs que derogó la Ley de Medios, autorizó la adquisición de Nextel y la fusión de Cablevisión y Multicanal y ahora interviene la organización sindical de los vendedores de diarios, el último eslabón de la cadena gráfica, que el monopolio hace décadas intenta sin éxito doblegar.

La intervención es la antesala del intento por introducir, mediante la fuerza, la flexibilización de nuestras condiciones laborales, que en nuestra actividad conlleva la desregulación del sistema y la supresión de la exclusividad de los trabajadores canillitas en la venta de publicaciones.

Esto no es una persecución a tal o cual dirigente, ni tampoco un ataque a los canillitas de manera aislada, sino una muestra de lo que el proyecto de país de los CEOs y las multinacionales preparan para el conjunto de la clase trabajadora y sus organizaciones. La persecución, el miedo, el terror, la estigmatización, la represión y el caos, son las herramientas con que cuenta el régimen como única salida para implementar su plan. La unidad, la lucha y la organización son la única salida para los trabajadores.

La convocatoria a un plan de lucha que no solo se oponga al conjunto de medidas que viene sufriendo nuestro pueblo, sino que convoque a la construcción de un proyecto de país en el cual el conjunto de los trabajadores seamos parte, es la tarea que tenemos por delante.

ALERTA Y MOVILIZACIÓN 

NO A LA INTERVENCION PATRONAL DE CLARIN Y LOS CEOS DEL GOBIERNO A NUESTRA ORGANIZACIÓN SINDICAL.

NO A LA INTERVENCION DE LOS CANILLITAS

ASAMBLEA GENERAL MIERCOLES 5/7 A LAS 15:30Hs EN LA PUERTA DEL SINDICATO (Venezuela 2365)

C.A.B.A., 3 de Julio de 2017.

“ATLAS nació para lograr la unidad de los pueblos latinoamericanos, luchando contra la explotación, la miseria y el hambre que imperan en el Continente. ATLAS se basa en un auténtico americanismo elaborado en base no a teorías ni abstracciones de gabinete, sino de acuerdo con la realidad que viven hoy los pueblos del Continente. La entidad quiere un americanismo ecuménico extraído del núcleo vivo de la situación actual y para ello levanta una triple bandera de Justicia Social, Soberanía Política e Independencia Económica”. (Declaración ATLAS)
“Allí donde se oiga un grito de angustia, una voz que pide ayuda, allí está ATLAS porque ATLAS es carne y alma de los pueblos de América Latina y porque está constituida por auténticos trabajadores que saben del dolor y la miseria de nuestros pueblos ya que han nacido de sus propias entrañas”.

“Consideramos que si América Latina ha de integrarse como son los deseos de casi todos los dirigentes populares, esto ha de comenzar a tener su base en la organización sindical que es donde está el numen verdadero del pueblo. No olvidemos esto: el pueblo argentino se unió también sobre la clase trabajadora. Pensamos que ese mismo experimento que nos ha dado tanto éxito en la Argentina nos puede dar el mismo éxito en el Continente”. (Juan Perón)


En el camino de la Patria Grande

El proceso de emancipación comenzado por los patriotas del siglo XIX, a pesar de varios avances posteriores, todavía se encuentra abierto, en tanto se logra la emancipación política, pero no la económica, y ante la profundización en la dependencia económica con su consecuencia en la cultura, aquella aparece también aparece disminuida: ¿qué soberanía política se puede tener sin independencia económica? En este marco entonces, como se ha dicho muchas veces, somos país semi-colonial, parte del proyecto de una gran nación inconcluso. Así la emancipación política debe ser profundizada a partir de la ruptura del orden dependiente, y es ahí donde los trabajadores cumplen un papel central, en tanto único sector social dispuesto a llevar los destinos de la Patria a su grandeza y emancipación definitiva.

El momento histórico que más se avanzó sobre la ruptura de la dependencia en nuestro país fue, sin dudas, los años de las tres gestiones de gobierno peronistas. Perón lleva a cabo una revolución nacional y para ello se apoya fundamentalmente en los trabajadores. Durante sus administraciones, éstos no solo obtienen un conjunto de derechos, y el mejoramiento de sus condiciones de vida, sino que logran una presencia política importante. Los trabajadores argentinos, varios nacidos de barriadas humildes de nuestra patria, históricamente relegados a un plano marginal y de subsistencia, no sólo logran mejorar sustancialmente sus condiciones de vida, sino (y esto es sustancias) que también discuten los destinos de la nación[1].

Juan Perón tiene una conciencia latinoamericana y piensa en la necesidad que para que Argentina siga avanzando en su emancipación definitiva, debe retomar el proyecto de la Patria Grande: “unidos o dominados”. La emancipación nacional es posible en el marco de la continental. Desde sus gobiernos realiza muchas medidas en ese sentido, que no viene a cuenta recapitular aquí, pues nuestra intención es centrarnos en la política ligada al sindicalismo latinoamericano, el fomento y apoyo del líder al mismo. Los trabajadores que el 17 de octubre del 45 demostraron la maduración de la conciencia nacional y trocaron los destinos de la Patria, también fueron cimentando una conciencia latinoamericana. Es que los pueblos se vinculan más a la identidad latinoamericana que las clases altas, ajenadas a Europa y/o Estados Unidos.

Situación del sindicalismo a escala global en la posguerra

Al finalizar la segunda Guerra Mundial Estados Unidos y la Unión Soviética emergen como potencias y la geopolítica se expresa como el escenario de lucha. El mundo se “parte en dos”. Las potencias comienzan a disputarse a los demás países desde los ámbitos más diversos. De esta forma: si los norteamericanos hacen el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa Occidental, los soviéticos hacen lo propio con el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). En el plano militar, Estados Unidos lanza la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y la Unión Soviética el Pacto de Varsovia. Se crea la Organización de Naciones Unidas (ONU), donde algunos países con más iguales que otros en tanto un puñado tiene el poder de veto, cristalizando la ficción de la igualdad entre las naciones. En el aspecto económico Norteamérica lanza el Fondo Monetario Internacional (FMI), y el Banco Mundial (BM), para lanzarse a conquistar vía el endeudamiento a los países dependientes, y ajustar los lazos de dominación. En este marco de la Guerra Fría, al “tener” que posicionarse los demás países del globo, en uno u otro bando, limitaba seriamente las posibilidades de desarrollo autónomo, y se limitaba las soberanías nacionales de los países del Tercer Mundo. No obstante, no tardará en aparecer, y en esto el peronismo es señero (con su tercera posición), el levantamiento de la bandera de los países del Tercer Mundo (la conferencia de Conferencia de Bandung y el nacimiento de los Países no alineados son hitos). (Taiana, 2014)

Por la importancia de los trabajadores, el campo sindical era evidente que no podía quedar fuera de esta división del mundo en dos zonas de influencia. En este sentido, el sindicalismo mundial cristalizaba esta división. La situación se daba de la siguiente forma: en febrero de 1945 se realiza una Conferencia Sindical Mundial en Londres, donde participan más de cuarenta países, y tienen como finalidad crear una internacional de organizaciones sindicales. En esta participan, entre las principales, las centrales obreras de Gran Bretaña (TUC), soviética (CC.SS.), francesa (CGT) y de los Estados Unidos participa el Congreso de Organizaciones Industriales (CIO), pero no la Federación Americana del Trabajo (AFL). Al mes siguiente se conforma la Federación Sindical Mundial (FSM), pero las diferencias entre las centrales no tardan en hacerse presentes, y con el Plan Marshall se terminan dividiendo. Se van de la FSM la CIO, la TUC y conjuntamente con la AFL (que no había participado de la FSM), conforman la Confederación de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) en el año 1949. Así para los 50, aparecen dos grandes centrales mundiales la FSM, bajo injerencia soviética, y la CIOSL, bajo la norteamericana. En una publicación del ATLAS “Unidad para la liberación total de América Latina”, afirman al respecto de las centrales internacionales “ningún interés obrero las mueve. Ninguna preocupación por la suerte y condición de los trabajadores en los pueblos oprimidos”. (ATLAS, 1953: 2)

LA CIOSL le va a otorgar mucha importancia a su “lucha” contra el peronismo, a partir de “etiquetarlo” como una dictadura nazi-fascista demagógica. Por eso en su primer congreso dice que plantea la “solidaridad con los hermanos en esos países que están embarcados en una lucha continua para frustrar las actividades de las dictaduras”. (Cit. en Basualdo, s.f.: 6) Desde ya el peronismo estaría (a pesar de ser electo democráticamente), entre estas últimas. Más clara es la alusión del Comité Ejecutivo de la Federación Internacional de Trabajadores de Transporte enrolado en la CIOSL, en un Congreso en Londres en el año 51, donde sostienen que ““el dictador Perón desarrolló una política sistemática que tenía como objetivo transformar a las organizaciones sindicales argentinas en instrumentos gubernamentales para la esclavitud de los trabajadores. Su arma favorita es la demagogia y muchos trabajadores argentinos cayeron en la trampa”. (Cit. en ibídem: 7) La CGT le contesta a Romualdi por intermedio de su periódico en una nota de fines de 1951 bajo el título: “Romualdi quiere esclaviza a los trabajadores del Continente. Una figura siniestra en América”, y dice en la misma que “los ataques de la FAT (AFL) y Romualdi a la Argentina son sino los ataques del imperialismo, proferidos por boca de sus sirvientes. (…) Para atacar a Perón tendrán que quemar una muralla de 16 millones de argentinos. Y con los argentinos a todos los hombres libres de América.” (Cit. en Ibídem: 8) La preocupación norteamericana por los planes de integración regional de Perón se ponen en evidencia. Norberto Galasso sostiene que “en los documentos reservados del Departamento de Estado norteamericano, del período 1952-54, se hace referencia al peligro de la política sustentada por el gobierno peronista pues (y cita) la tercera posición no es una posición de neutralidad pasiva, ya que Perón busca agresivamente alinear a la América Latina bajo su liderazgo”. (Galasso, 2006: 627)

El sindicalismo latinoamericano en la posguerra

Todo este esquema internacional va a tener impacto en el sindicalismo de América Latina. En 1938 había nacido, con la fuerte influencia de la Confederación de Trabajadores Mexicana (CTM), la Confederación de trabajadores de América Latina (CTAL). Participan once países, e incluso la CIO (recordemos norteamericana). En la CTAL había sindicatos comunistas, socialistas, laboristas y reformistas. Con el paso del tiempo, sobre todo al terminar la Segunda Guerra Mundial, tomó un perfil Continuar leyendo

 FORJA cree que sólo del pueblo argentino, de la masa innumerable sin voz y sin más conocimiento que la certeza de sus propias dificultades, puede surgir la salvación entera de la nación” (FORJA, 16/8/41)
“Si hemos guerreado durante 20 años para conseguir la independencia política, no debemos ser menos que nuestros antecesores y debemos pelear otros veinte años, si fuera necesario, para obtener la independencia económica. Sin ella seremos siempre un país semi-colonial” (Perón, 7/8/45)

Hoy hace 82 años nacía FORJA que se iba a desintegrar 10 años más tarde sumándose al peronismo naciente…


Las distintas influencias que tuvo Juan Perón en su ascenso a la presidencia, y como líder de masas es un tema recurrente en los estudios históricos, se destaca la influencia del catolicismo, del sector industrialista de las FF.AA., del nacionalismo de los años 30’s, del sindicalismo, etc. Sin soslayar estas influencias, vamos a abordar aquí otra que (con algunas excepciones), no ha sido muy tratada por la historiografía. Esta es: la influencia de un sector del radicalismo yrigoyenista, la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA), en el ascenso del líder popular entre los años 1943 y 1945, y la desintegración de la agrupación en el peronismo. La influencia, como veremos, es tanto directa, por relaciones concretas de los forjistas con Perón, y también indirecta, ya que Perón incorporó gran parte del ideario forjista.

FORJA surge en plena década infame el 29 de junio de 1935, y se desintegra luego de dos meses del 17 de octubre, y por éste, dejando que sus afiliados se incorporen al “nuevo movimiento”. Se funda en un subsuelo en Buenos Aires. Participan: Jauretche, Manzi, Dellepiane, Del Mazo, Scalabrini Ortíz, Ortiz Pereyra, etc. Nace como una fractura con el radicalismo que había traicionado, con Alvear a la cabeza, el ideario de Yrigoyen. FORJA va a levantar las banderas del yrigoyenismo, y sostenemos, en su lucha, las va a profundizar. Aparece también para denunciar la entrega a las garras del imperialismo británico de los gobiernos vende-patria. El forjismo denuncia que Argentina es una semi-colonia británica. Arregui argumenta que FORJA realiza la primera denuncia profunda y sistematizada del accionar del imperialismo británico en nuestra nación (Hernández Arregui, 2004).La agrupación actúa como un eje entre los dos movimientos nacionales: el yrigoyenismo y el peronismo. Jauretche escribe en una carta del año 42: “yo no creo que estén agotadas las posibilidades morales del pueblo y del ejército. La que está agotada es la bandera del radicalismo, de tanto arrastrarla por el barro” (Jauretche, 1976: 140). Confía Jauretche en la unidad del pueblo y las FF.AA. En este sentido es que cuando con el golpe del 4 de junio de 1943 se termine con los años infames, FORJA movilizará al Congreso 300 militantes, y Darío Alessandro le dará el réquiem a la década infame. (Scenna, 1983). El forjismo pretende influir en la dirección de la política del nuevo gobierno, procurando profundizarlo, y tiñéndolo de pueblo. Sostienen que es necesario radicalizar la revolución, y revolucionar al radicalismo.
Es aquí que Jauretche y Manzi le “echan el ojo” a un joven Coronel: Perón. Se reúnen con él, y se convencen que es el hombre que puede liderar un proceso de transformación. Perón había leído los cuadernos que editaba FORJA mientras estaba en Italia, se los mandaban dos militares vecinos de Manzi (Galasso, 2003). Otro testimonio de esta influencia directa es que en el año ’44 Perón da un discurso en La Plata, allí van los forjistas, y Scalabrini Ortíz le manda un “papelito” al Coronel donde le pide por los trencitos, éste que había leído historia de los FF.CC. de Scalabrini le dice: “confíe Scalabrini en que una de las primeras medidas que tomaremos será la recuperación de los ferrocarriles”. (Orsi, 1985: 131) Sabemos que Perón cumplió su palabra.
Otro lazo estrecho entre Perón y el forjismo es que el Coronel se reunía entre el 43y el 44 (1 año), prácticamente todos los días con Jauretche, éste señala: “sobre la vieja política argentina creo haberle sido muy útil para informarle, pero le aseguro que pronto sabía más que yo” (Jauretche, 2010:161). Otro contacto directo con el peronismo es que en las reuniones de la CGT previas al 17 de octubre, en las cuales se vota la huelga para el 18, cumple un rol fundamental Libertario Ferrari (ATE), sosteniendo dicha posición, y marchan los forjistas con el pueblo el 17. FORJA saca un comunicado de apoyo ese mismo día, y finalmente se disuelve, afirman en el acta: “que el pensamiento y las finalidades perseguidas al crearse F.O.R.J.A. están cumplidos al definirse un movimiento popular en condiciones políticas y sociales que son la expresión colectiva de una voluntad nacional de realización” (Jauretche, 1976: 177)
Así FORJA que había planteado “la restauración argentina sólo podrá cumplirse sobre la base de la soberanía popular, la emancipación económica y el imperio de la justicia” (Volante FORJA), como así también la solución integral a las problemáticas nacionales contenidas en las cuatro P: PATRIA, PAN Y PODER AL PUEBLO, sostenido una posición nacional que enfrente a todos los sectores nacionales contra la oligarquía y el imperialismo, que supo ver, dejando de lado el anti-militarismo abstracto, la importancia de la unidad del pueblo y las fuerzas armadas, que sostuvo una posición latinoamericanista y democrática, que su programa llevaba implícita la industrialización, que resaltó la importancia del papel de las masas trabajadoras en la historia, etc. nutre al peronismo tanto directa como indirectamente, y de esta forma las reivindicaciones, ideas que se habían comenzado a gestar en un subsuelo de la ciudad de Buenos Aires por un puñado de muchachos militantes en la oscuridad de la década infame, serán las que aflorarán luego en millones de personas, cuando el subsuelo de la patria se subleve.

* Sociólogo (UBA). Becario CIC. Miembro del Centro de Estudios Hernández Arregui (CEHA). Publicado en Aluvión Popular. Expresión de la Argentina que Trabaja. Año 7. Nº 42. Julio 2014.

Bibliografía

Galasso, N. (2003). Jauretche y su época. Buenos Aires: Corregidor.

Scenna, M. A. FORJA. Una aventura argentina (de Yrigoyen a Perón). Editorial de Belgrano, Buenos Aires, 1983.

Disponibles en nuestra Biblioteca Digital:

Hernández Arregui, J. J. (2004). La formación de la conciencia nacional. Buenos Aires: Continente. 

Jauretche, A. (1976). Forja y la década infame. Buenos Aires: Peña Lillo.

Jauretche, A. Escritos inéditos. Corregidor, Buenos Aires, 2010.

Orsi, R. Jauretche y Scalabrini Ortíz. Peña Lillo, Buenos Aires, 1985

“Vengo personalmente a cumplir con el sagrado mandato encomendado por el pueblo argentino de hacer entrega de las reliquias que, esperamos, sellen para siempre una inquebrantable hermandad entre nuestros pueblos y nuestros países.” (Perón, Juan Domingo. Palabras pronunciadas en acto de devolución de los trofeos de la Guerra del Paraguay, 1954)


¿El padre de la historia o del país semi-colonial?

Brevemente diremos aquí que el fundador del diario La Nación (guardaespaldas para su posteridad, a decir de Homero Manzi), Bartolomé Mitre, se iba a instaurar en el poder luego de la defección y el retiro de Justo José de Urquiza luego de la Batalla de Pavón. Con él, la oligarquía porteña, estancieros de Buenos Aires y comerciantes del puerto, accedía al poder pleno. Se sientan las bases del modelo agroexportador, de crecimiento “hacia el exterior”, el trazado de los ferrocarriles en forma de tela araña metálica hacia el puerto de Buenos Aires que aprisiona a la mosca de la República (dirá Scalabrini Ortíz), la exportación de materias primas y la importación de mercancías de la metrópoli, la instalación de bancos británicos, la instauración de una política librecambista. Es un proyecto de nación semi-colonial. Jorge Abelardo Ramos sostiene que “alrededor de la personalidad de Mitre y de su tradición ideológica se han agrupado todas las tendencias antinacionales del país” (Ramos, Del patriciado a la oligarquía, página 14)

El interior provinciano iba a ser asfixiado por la política mitrista (1862-1868), así éste se iba a levantar gran cantidad de veces, eran los caudillos que lideraban la lucha contra la política de apertura económica que llevaba a las provincias a la ruina, entre los cuales figuran Vicente “el Chacho” Peñaloza, Juan de Dios Videla, Carlos Juan Rodríguez, Juan Saa, Felipe Varela (quien nos compete en estas líneas), etc. Para acallar las voces de éste, iba a aplicar lo que se denominó “política de pacificación”, que consistía en una feroz represión sobre la montonera, “en esos seis años del gobierno mitrista (…) se produjo la represión más violenta con miles y miles de criollos asesinados, solo comparable al proceso de 1976. De la misma manera, para imponer el proyecto semi-colonial que hundiría a las provincias del interior, fue preciso, primero, someterlas, imponerles el terror, aniquilarlas” (Galasso, El mitrismo y las bases de la Argentina agroexportadora, página 14)  

            Mitre aparece así en la historia y política nacional como fiel representante de la burguesía librecambista, portuaria, europeizante, aliada a las potencias extranjeras, etc. De esta forma, “el gobierno de Mitre constituye una dictadura sobre los pueblos provincianos, así como su política económica constituye la base de la Argentina semi-colonia inglesa, “granja de su Majestad británica” (Galasso, El mitrismo y las bases de la Argentina agroexportadora, página 6)

Un “incómodo” modelo alternativo

Ante este modelo agroexportador se erigía el Paraguay de Francisco Solano López. Paraguay había heredado la estructura económica desarrollada por los jesuitas, y por sus particularidades geográficas desde sus comienzos se encontró en una situación de aislamiento respecto al resto de los dominios españoles. El estado asumía desde el gobierno de José Gaspar Rodríguez de Francia un rol vital para la economía del país, para el desarrollo de ésta “Francia (…) estructuró paso a paso la política económica a seguir y en pos de alcanzar la liberación económica” (Somosierra, El Dr. Francia y la independencia del Paraguay, página 102). Así la mayor parte de la tierra estaba en manos estatales, se desarrollaron las “estancias de la patria”, medidas proteccionistas de las artesanías y la producción local, desde 1828 se dictaba la obligatoriedad de la enseñanza desde los 14 años, etc.

Pero, podemos considerar que dicha política “aislacionista” impidió la relación con los demás sectores del continente. Ramos sostendrá que la negativa al acceso a los ríos interiores y a nacionalizar la aduana de Buenos Aires de Rivadavia y de Rosas, terminó aislándola y declarándola independiente. Así el Paraguay de López se ve compelido a apoyarse en fuerzas nacionales, por lo cual es fruto de sesenta años de evolución autónoma, es decir, de ese aislamiento también pudo sacar ventajas. (Ramos, Del patriciado a la oligarquía). 

El modelo paraguayo aparecía como un “modelo alternativo” al planteado por las oligarquías locales de los demás países, como la desarrollada por el mitrismo en la Argentina. Así éste era visto como un “mal ejemplo” para la región. A la vez damos cuenta que los intereses de la economía paraguaya coincidían con los de nuestras provincias interiores.

En el Paraguay del Mariscal Solano López, el estado tenía el monopolio sobre las maderas de construcción, la yerba mate, existían los Campos de la patria y Monte, repartos de tierras a los indios, el desarrollo de una próspera industria metalúrgica, la primera línea telegráfica, una marina mercante con 11 barcos, industrias de fundición, el primer ferrocarril de América del Sur, fábricas de armamentos, hornos de fundición, ausencia de empréstitos extranjeros, etc. En fin el Paraguay era, en los 1860, sin lugar a dudas “el país más desarrollado de América del Sur. Era la realización práctica del programa morenista (se refiere al Plan de Operaciones)” (Galasso, La Guerra de la Triple Infamia, página 5)

Es este desarrollo autónomo el que “hará posible resistir durante cinco años una tragedia de proporciones descomunales como fue la “Guerra de la Triple Alianza”” (Patiño, La independencia del Paraguay: una grieta en el proceso de emancipación hispanoamericana, página 275). Resistir el ataque conjunto de tres países: Argentina, Brasil y Uruguay, con el apoyo de una potencia como Gran Bretaña.

Estalla la guerra y el grito de unidad

Ante esta situación, en los primeros meses del año 1865 se desencadena la guerra denominada de la Triple Alianza, pero que los acontecimientos nos permiten denominarla de la Triple infamia. Mitre ya había explicitado las causas que lo llevaban a tal empresa “hay que derrocar a esa abominable dictadura de López y abrir al comercio a esa espléndida y rica región” (citado en Galasso, Felipe Varela y la lucha por la unidad latinoamericana. Originalmente La Nación, 24/3/1865) Al mismo tiempo que estallaba la guerra, el interior provinciano se iba a levantar apoyando la lucha heroica del pueblo paraguayo.

Alberdi va a caracterizar la política porteña y a la Guerra del Paraguay como una guerra civil, así sostiene que “si Buenos Aires deseara la unión de los argentinos, no habría necesitado buscarla por el camino de la guerra con el Paraguay. Hay un camino más corto, que está siempre en su mano, y sería el de devolver a la nación lo que es de la nación –su renta, su tesoro. Pero devolverla de palabra, o en principio, no es devolverla de hecho (…) las guerras exteriores de ese país (Argentina) no son más que expedientes suscitados a propósito, ya por la una, ya por la otra de sus dos fracciones, para encontrar la solución interior que cada una desea. Son guerras civiles en el fondo, bajo la forma de guerras internacionales, como la presente” (Alberdi, La guerra del Paraguay, páginas 153-154) La guerra del Paraguay solo se puede entender desde una mirada latinoamericana, no desde las “patrias chicas”.

En la concepción de Alberdi, lo que aparece como gobierno argentino es una abstracción, pues en realidad es el gobierno de Buenos Aires, así argumentará que en realidad lo que aparenta ser una nación son dos “hemos dicho que Buenos Aires y las provincias argentinas forman como dos países extranjeros uno del otro” (Alberdi, La guerra del Paraguay, páginas 94)

La derrota aliada de Curupaytí va a ser el desencadenante del levantamiento del interior. El triunfo paraguayo es recibido con júbilo y festejado en las provincias del interior argentino.

Los federales van a avanzar en varias provincias, como en Mendoza ocupada por las fuerzas revolucionarias al mando de Juan de Dios Videla y Carlos Juan Rodríguez, San Luis ocupada por Felipe Saa, San Juan ocupada también por Juan de Dios Videla, La Rioja por Felipe Varela, en Córdoba se prepara un complot a cargo de “los Rusos federales”, Entre Ríos López Jordán conspira, en Buenos Aires se percibe apoyo de algunos intelectuales nacionales, también hay contactos en Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay. Una de las voces que se iba a levantar en contra de la guerra, era la del autor del Martín Fierro: “en nombre de la democracia habéis atentado contra ella, pretendiendo imponer a otro pueblo nuestros principios, aunque ellos hablasen en nombre de los beneficios de una civilización que se anuncia con la muerte y la destrucción. En nombre de la independencia habéis conspirado contra la independencia de un pueblo” (citado en Rivera, José Hernández y la guerra del Paraguay, página 73)

Norberto Galasso consigna las alianzas del enfrentamiento: “por un lado, la oligarquía mitrista, la oligarquía montevideana (con V. Flores a la cabeza), la clase dominante del Brasil, y el imperio británico. Por otro lado, el pueblo paraguayo, los blancos orientales, los caudillos federales y los pueblos del interior argentino con su esperanza puesta en los litorales del litoral, y la buena voluntad de Chile, Bolivia y Perú”. (Galasso, La Guerra de la Triple Infamia, página 22) La oligarquía porteña era la que oprimía tanto a las provincias del interior, como al Paraguay.

Pero, la revuelta provinciana no tiene el sustento económico suficiente para derrotar al mitrismo, quien podría darlo es Urquiza, que terminará defeccionando.

Pocos meses después de Curupaytí, en diciembre de 1866, Felipe Varela, quien había sido integrante de la Coalición del Norte junto con el “Chacho” Peñaloza, va a dar su proclama revolucionaria. “COMPATRIOTAS: ¡A LAS ARMAS!… ¡es el grito que se arranca del corazón de todos los buenos Argentinos” (La proclama del 6/12/1866 es reproducida en Ortega Peña y Duhalde, Felipe Varela contra el imperio británico, páginas 343-344).

Norberto Galasso sostiene que Varela “ha presenciado o intervenido en los desbandes del gauchaje entrerriano, de ese gauchaje que no entiende de ficciones jurídicas y para quien es más compatriota un paraguayo o un blanco uruguayo que un mitrista porteño. Ahora va a asistir a las rebeliones que estallan en todas las provincias confirmándose su presunción de que las masas populares repudiarían esta política” (Galasso, Felipe Varela y la lucha por la unidad latinoamericana, página 67).

Recorreremos proclamas y manifiestos brevemente para poder visualizar la concepción acerca de la guerra del Paraguay y de la Unidad Latinoamericana de Felipe Varela.

Así, en la proclama del 6/12/1866 va a fustigar la política mitrista en relación al interior provinciano “ COMPATRIOTAS: desde que aquel usurpó el Gobierno de la Nación, el monopolio de los tesoros públicos y la absorción de las rentas provinciales vinieron a ser el patrimonio de los porteños, condenando al provinciano a cederles hasta el pan que reserva para sus hijos. Ser porteño, es ser ciudadano exclusivista; y ser provinciano, es ser mendigo sin patria, sin libertad y sin derechos. Esta es la política del gobierno de Mitre”. (Proclama del 6/12/1866)

En la misma también identifica a los responsables de la infamia y plantea la posición a asumir “¡abajo los infractores a la ley! Abajo los traidores a la patria! Abajo los mercaderes de Cruces de Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre Argentina y Oriental. ¡ATRÁS los usurpadores de las rentas y derechos de las provincias en beneficio de un pueblo vano, déspota e indolente. SOLDADOS FEDERALES! Nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión don las demás Repúblicas Americanas, ¡¡ Ay de aquel que infrinja este programa!!” (Proclama del 6/12/1866)

En el Manifiesto del 1º de Enero de 1868, Felipe Varela va a desnudar la política mitrista en la Guerra del Paraguay, a poner de relevancia que la guerra fue calculada, premeditada por Mitre, va a dar cuenta también de que la Unidad de los pueblos de Nuestro Continente, tiene ya varios años de desarrollo, así sostiene que “no era, pues , una idea enteramente nueva en la sociedad Sudamericana, la de la alianza de sus poderes democráticos (…) los pueblos generosos de la América, como se ha dicho, acogieron llenos de entusiasmo la iniciación de esta gran idea, porque ella es el escudo de la garantía de su orden social, de sus derechos adquiridos con su sangre”. (El Manifiesto de 1/1/1868 es reproducido en Ortega Peña y Duhalde, Felipe Varela contra el imperio británico, páginas 337-363)

Felipe Varela dará cuenta también que las provincias argentinas no deseaban participar de la guerra, así dice: “las provincias argentinas, empero, no han participado jamás de estos sentimientos, por el contrario, esos pueblos han contemplado gimiendo la deserción de su presidente, impuesto por las bayonetas, sobre la sangre argentina, de los principios de la unión Americana” Demuestra asimismo que Buenos Aires se impuso luego de la Revolución de Mayo sobre las demás provincias “Buenos Aires es la metrópoli de la República Argentina, como España lo fue de la América” (Manifiesto 1/1/1868)

En el mismo manifiesto pone en consideración la concepción de federalismo que lo guía “La palabra Federación, tiene aquí una significación especial. Es un vocablo que envuelve un significado opuesto al de Centralismo, que hemos combatido siempre en las provincias, para recuperarnos las rentas de la Nación confiscadas, centralizadas en Buenos Aires”, a la vez que gritará allí también la causa por la que lucha “¡Federación o muerte!, ¡¡Viva la Unión Sudamericana!!¡Abajo los negreros traidores a la patria” a la vez que (Manifiesto 1/1/1868)

La guerra terminará luego de cinco años de heroica resistencia del pueblo paraguayo, el Mariscal López morirá combatiendo en Cerro Corá el 1º de marzo de 1870. En la Guerra de la triple infamia, además de las armas, la diplomacia británica se encargó de hacer partícipe a la Alta Banca, así “al terminar la guerra, endeudaron al Paraguay en ruinas, con empréstitos usurarios, de los que jamás se recuperaría, y se apoderaron de sus tierras” (Ortega Peña y Duhalde, Felipe Varela contra el imperio británico, página 51)

El Paraguay quedará en ruinas, su población era al comenzar la guerra aproximadamente de 1.500.000 personas, al finalizar serán aproximadamente 250.000. (Galeano, Las venas abiertas de América Latina). De los asesinados la inmensa mayoría era población masculina de más de 15 años (algunos autores hablan del 99%). Solo una guerra de exterminio puede producir tal genocidio. Guido Spano dirá en su poema Nenia que “¡Llora, llora urutaú,/ en las ramas del yatay,/ ya no existe el Paraguay,/donde nací como tú / ¡llora, llora urutaú!”

Así, los fantasmas del pasado habitan en el presente, en nosotros. Al pueblo paraguayo se le debe un resarcimiento. Algunos han dado muestran en ese sentido. El Presidente Juan Perón devolverá al pueblo hermano los trofeos de la guerra en el año 1954. La Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner ha pedido perdón en nombre del pueblo argentino, en 2007 ha dicho que la guerra significó la triple traición a los intereses latinoamericanos frente a los imperialismos. Este año, le ha puesto el nombre de Mariscal Francisco Solano López a un Grupo de Artillería argentino. También ha destacado al Mariscal López, y a su Paraguay como el primer país industrializado del continente. En todas las ocasiones el guardaespaldas (los editorialistas) que dejó Mitre al terminar la guerra, salió en defensa de su “protegido”. Cristina Fernández de Kirchner les ha contestado en una ocasión “algún medio de comunicación fundado tal vez por uno de los que encabezó aquella “triple traición”, me criticó duramente. No importa, la verdad histórica no puede taparse con editoriales, está escrita, desgraciadamente a sangre y fuego en el corazón del pueblo paraguayo”.

Juan Godoy

Revista Falta Envido. Año 1, Nº 3.

Revista Reseñas y debates. Agosto de 2011, Nº 67.