2 millones y medio de nuevos pobres ¿Somos la rabia? – Por Federico Niemetz

Corría la primera mitad del año 2016 y yo la vivía entre desempleo y laburos explotadores, con la angustia del que no sabe cómo llegar a fin de mes, con la bronca del que vive cada vez peor. Por ese entonces tomé la costumbre de mirar las caras de la gente que caminaba por la calle, buscaba algo en los rostros, en los ojos, algo que me mostrara que la estaban pasando como yo, pero no lo encontraba.

A mi habitual pesadumbre y parsimonia se le sumaba un terrible pesar por el proceso que iniciaba el país pero no encontraba empatía generalizada en los caminantes de la ciudad. Efectivamente, como persona que vivió toda su adolescencia y juventud durante el kirchnerismo lo que me asombraba era que aquello terminase y la vida siguiera, el mundo siguiera, la gente siguiera caminando con los mismos gestos y ceños. No era un enojo futbolero como el de la noche del ballotage el que buscaba sino la angustia de saber, muerta ya, la ilusión y la fe como cantaba Goyeneche.

Leyenda de la película “La Hora de los Hornos” de Solanas y Getino

Al tiempo lo abandoné, dejé de mirar a los ojos de los transeúntes, dejé de estar catatónico ante la evidencia del fin de ciclo; pero hoy un dato me trajo de vuelta la pregunta sobre los ojos de los viajantes: 2 millones y medio de nuevos pobres desde el año 2015 a hoy, somos una banda, una banda de argentinos que vivimos peor, cada uno en la suya, los que perdieron el laburo, los que buscamos y no encontramos nada, los que toleramos la enorme injusticia del sueldo en negro, los que dejaron de usar el auto o lo vendieron, o cambiaron el bondi por la bici, los que bajamos la calidad y cantidad de las compras del supermercado, los que abandonamos el ocio y el esparcimiento, los que no sabemos cómo pagar un alquiler, o entrar a un alquiler, los que terminaron en la calle, o en las casillas de chapa y cartón, los que dejaron de tener prepaga, directv, internet, los que sufrimos al punto del insomnio cuando sabemos que se viene la factura de la luz, los que llegado diciembre no pueden irse de vacaciones ni pagar la promo de dos pollos rellenos para Navidad de Todo Rico porque este año sale una luca.

Consigna que proliferó por las calles de Buenos Aires en los años ´80

Somos 2 millones y medio ¿tendrán los demás ese gesto que andaba buscando? ¿Estarán profundamente enojados? ¿Estarán fervientemente furiosos? ¿Estarán desolados por saber lo injusto que es esto que viven?  Ningún suceso fundacional ni liberador sucedió en la historia argentina sin que sintamos violento, vomitivo y pornográfico odio, sin despojarse del temor a la barbarie, sin gritos de enemistad eterna; y es que el odio al explotador debe nacer como fuente constructiva de poder popular como la otra cara del amor propio, del amor al pueblo y a la patria, si al fin y al cabo, entre tantas otras cosas, también somos la rabia.

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