Inversión extranjera

Al término de la nota se encuentra el enlace al libro “La Guerra del Paraguay y las Montoneras Argentinas” de José María Rosa y películas recomendadas.

Guerra de la Triple Alianza Infografía

“Un pueblo sin memoria, esta resignado a cometer siempre los mismos errores.”

El 1° de mayo de 1865 el imperio de Brasil (Pedro II), la reciente República ensangrentada de Argentina (Mitre) y el nuevo gobierno dictatorial de Uruguay (Flores) firmaron en secreto el Tratado de la Triple Alianza, en el que se fijaban los objetivos de la guerra y las condiciones de rendición que se le impondrían al Paraguay (Solano López). Los resultados fueron de dimensiones genocidas: medio millón de muertos, la población guaraní casi exterminada.

El conflicto se desencadenó, cuando el mariscal Francisco Solano López, presidente paraguayo, decidió acudir en ayuda del gobierno de tendencia federal ejercido por el Partido Blanco del Uruguay, en guerra civil contra el Partido Colorado, apoyado éste militarmente por el Brasil. López advirtió a los gobiernos de Brasil y la Argentina que consideraría cualquier agresión al Uruguay “como atentatorio del equilibrio de los Estados del Plata”. A pesar de esto, las tropas del imperio del brasil invadieron territorio uruguayo en octubre de 1864, forzando a López a enviar ayuda a Uruguay a través de territorio argentino. Mitre, neutral en los papeles, tomó el hecho como una declaración de guerra.

La guerra fue promovida secretamente por el imperio británico, que se benefició realizando grandes empréstitos, vendiendo armas a las tres naciones y, especialmente, “abrió” a Paraguay al mundo abandonando el proteccionismo económico. El objetivo principal era destruir el modelo autónomo de desarrollo paraguayo que “amenazaba” expandir sus ideas liberadoras a otras naciones del continente: “Bajo los gobiernos de Carlos Antonio López y su hijo, Francisco Solano López, [Paraguay] construyó astilleros, fábricas metalúrgicas, ferrocarriles, líneas telegráficas y numerosas escuelas. La mayor parte de las tierras pertenecía al Estado, que ejercía además una especie de monopolio de la comercialización en el exterior de sus dos principales productos: la yerba y el tabaco, eran llamadas las “Estancias de la Patria”. Paraguay era la única nación de América Latina que no tenía deuda externa porque le bastaban sus recursos.”

Guerra infame contra el Paraguay:

La participación argentina en la guerra respondía también al interés del gobierno en imposibilitar una posible alianza entre las provincias litorales y el Paraguay. La impopularidad de la guerra, sumada a la histórica hegemonía porteña, provocó levantamientos en Mendoza, San Juan, La Rioja y San Luis. El caudillo catamarqueño Felipe Varela lanzó una proclama llamando a la rebelión y a no participar en una guerra fratricida manifestando que “ser porteño es ser ciudadano exclusivista y ser provinciano es ser mendigo sin Patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del gobierno de Mitre. Soldados Federales, nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la amistad con el Paraguay y la unión con las demás repúblicas americanas”.

“Unidos seremos inconquistables. Separados, indefendibles” Gral. Juan Perón:

La oposición a la guerra se manifestaba de las maneras más diversas, entre ellas, la actitud de los trabajadores correntinos, que se negaron a construir embarcaciones para las tropas aliadas y en la prédica de pensadores que apoyaban al Paraguay, como Juan Bautista Alberdi y José Hernández, el autor del Martín Fierro.

Para los paraguayos, la guerra era una causa de defensa nacional: Todo el pueblo participaba activamente y, como Solano López, no se rendía ante ninguna situación. En cambio, los soldados argentinos, brasileros y uruguayos peleaban por dinero o por obligación. Esto llevó a los paraguayos a concretar verdaderas hazañas militares, como el triunfo de Curupaytí, en el que, contando con un armamento claramente inferior, tuvieron sólo 50 muertos frente a los 9 mil de los aliados, entre ellos Dominguito, el hijo de Domingo F. Sarmiento.

La guerra finalizó durante el gobierno de Sarmiento. Le costó a Argentina más de 500 millones de pesos, 50 mil muertos y benefició, en el plano interno, a grandes comerciantes y ganaderos. Además, el regreso de las tropas trajo a Buenos Aires, en 1871, una terrible epidemia de fiebre amarilla contraída por los soldados en la guerra. La peste dejó un saldo de 13 mil muertos e hizo emigrar a las familias oligárquicas hacia el norte de la ciudad, abandonando sus amplias casonas de la zona sur. Poco antes de comenzar la guerra, Mitre arengaba: “En veinticuatro horas en los cuarteles, en quince días en campaña, en tres meses en la Asunción”, este resultó ser un pronóstico demasiado optimista sobre la duración de la guerra, que finalizó en 1871.

Francisco Solano López fue fusilado, Paraguay quedó literalmente arrasado, con perdidas territoriales, la mayoría de su población caída en combate y la población masculina reducida en un gran porcentaje. Las secuelas pueden obsevarse hasta el día de hoy, por acción bélica, el hambre, estrés y pestes dejaron al Paraguay en ruinas. En lo económico, el ferrocarril nacional y las nacientes industrias fueron destruidos o intervenidos por las compañías británicas. Sumado a esto, Paraguay pasó a endeudarse por primera vez con empréstito de los bancos británicos. “El propio Conde D’Eu supervisó la destrucción pieza por pieza de la fundición de Ibicuy, que fue posteriormente incendiada e inundada. La producción agrícola fue puesta bajo su control a través de empresarios brasileños y fuerzas militares brasileñas, financiadas por éstos y por los inversionistas ingleses. Esta guerra condicionó en forma permanente el desarrollo ulterior de Paraguay y lo signó, hasta la actualidad, bajo la égida de Gran Bretaña y Estados Unidos”.


Recomendamos la lectura del libro “La Guerra del Paraguay y las Montoneras Argentinas” de José María Rosa. El mismo puede descargarse desde nuestra Biblioteca Digital

Contra Paraguay (2013) 75min. Argentina. Director: Federico Sosa

Sinopsis: En el siglo XIX aconteció un hecho poco conocido para la importancia que tuvo: la guerra más grande de Sudamérica, en la que hubo cuatro países involucrados ¿Cómo entender esta guerra de la que se sabe poco y nada? ¿Fue una guerra entre países? ¿Se aliaron la Argentina, Brasil y Uruguay en contra del Paraguay? ¿Por qué se la llama de tantas formas distintas? La guerra del Paraguay. La de la triple alianza. La guerra del 70. ¿Cómo nombrarla, cuando el hacerlo implica ya una toma de posición? Los resultados: medio millón de muertos y casi el exterminio de la población guaraní.

En venta en Capital Federal en Solo Cine
Horarios: 10 a 20 30 hs de Lunes a Sábado
Dirección: Rodríguez Peña 402 esq. Av. Corrientes
solocine1@gmail.com – Teléfono: 4375-0855

Por último, compartimos a continuación la serie documental Guerra Guasú, realizada TV Pública.

Cuatro capítulos de una hora de duración, que busca interrumpir largos años de silencio en la producción cultural argentina a propósito de la guerra más importante que vivió América Latina y que liquidó al Paraguay del siglo XIX, la experiencia política y social más igualitaria y celosa de su soberanía que quedaba en pie en la región.

Fuentes: Barrilete Cósmico, El Historiador y el libro y las películas mencionadas.

Don Hipólito Yrigoyen

El 6 de septiembre de 1930 se perpetraba el primer golpe de Estado de nuestra historia en contra del gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen quien había alcanzado la presidencia de la nación por segunda vez.

El Presidente Yrigoyen, perteneciente a la Unión Cívica Radical, es considerado como el primer presidente Nacional y Popular de la Argentina, ya que fue el primero en ser electo por el voto masculino universal, secreto y obligatorio (habiendo sido el mismo quien presionara al Presidente Saenz Peña para la sanción de esta ley). A su vez, Don Hipólito tomó numerosas medidas enfocadas a la intervención del Estado como factor de la economía en sectores estratégicos como el petróleo (YPF), los ferrocarriles (Ferrocarriles del Estado), la aviación con el desarrollo de la Base Aérea Militar del Palomar y la Fábrica de Aviones de Córdoba, entre otras.

Compartimos a continuación una reseña de la Revista Fortune (EE.UU.) Marzo de 1931. Nº 3, v. III, p. 132, sobre el golpe de estado llevado a cabo por el General Félix Uriburu en contra del gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen:

“La última revolución derrocó a Yrigoyen, un cruzado fanático contra todo lo yanqui, incluyendo las compañías de petróleo. Fue él quien hizo intervenir al gobierno en la venta de nafta y quien, al rebajar los precios y manipular las ventas, capturó el 22 por ciento de todas las ventas. Su derrocamiento fortalece la posición de la Standard Oil en la Argentina.”

Es de destacar ante estos eventos, que el 17 de febrero de 1930 se había logrado una baja sustantiva en los precios de los combustibles, gracias a la acción realizada por la YPF estatal dirigida por el General Enrique Mosconi en contra de los trusts (Standard Oil y Royal Dutch Shell), alcanzando así YPF una participación en el orden del 30% del mercado (cuando hacía 8 años su participación en el mismo era ínfima).

Frente a este golpe de Estado es fundamental tener en cuenta la fecha del 7 de septiembre de 1930. En ese día debían realizarse las elecciones en Mendoza y San Juan, teniendo el yrigoyenismo grandes probabilidades de ganar 6 senadores, con lo que se hubiese roto la mayoría conservadora en la Cámara alta, posibilitando así la aprobación de la Ley de nacionalización del petróleo.

En esos tiempos, así como en los actuales, era necesario para la lucha por la defensa del petróleo refrendar una Ley concebida y ejecutada de forma nacional. Esta anhelada Ley tiene como cabeza el pedido de los generales industrialistas Enrique Mosconi desde el cargo máximo de YPF y su compañero Alonso Baldrich, primero como director del yacimiento de YPF en Comodoro Rivadavia y luego desde las tribunas de “Alianza Continental”, organización patriótica en defensa del petróleo argentino.

En su mensaje al Congreso Nacional del 22 octubre de 1929, Yrigoyen solicita la aprobación de la Ley en cuestión con las siguientes palabras:

“El país ha acumulado amargas experiencias sobre el manejo desordenado de las riquezas naturales que forman parte del patrimonio del Estado. Basta recordar lo acontecido con la tierra pública, cuya historia desastrosa mantiene una acusación ilevantable sobre los gobiernos del pasado, y que fuera enajenada a precios viles sin plan ni concierto –sustrayéndola a sus convenientes destinos económicos para hacerla servir de base a los extraordinarios enriquecimientos privados que se obtuvieron a expensas de la fortuna nacional-, para sentir la aspiración fervorosa y el propósito inquebrantable de que no sea igualmente malograda la segunda gran riqueza con que los mandatos de la divina providencia han querido favorecer a nuestra tierra privilegiada. (…) A fin de evitar que se repita lo ocurrido con el suelo fiscal y conservar los beneficios de petróleo para el pueblo de la República, es menester organizar un régimen legal que consulte las exigencias del interés de la Nación, poniendo en manos del Estado el dominio efectivo de los yacimientos petrolíferos y confiriéndole el monopolio de su explotación y comercialización.” en “El pensamiento escrito de Yrigoyen” de Gabriel del Mazo, Cuaderno N°2 de FORJA. Disponible aquí

Esta ley había obtenido media sanción en la Cámara de Diputados en 1927 pero en los años sucesivos su tratamiento definitivo en la Cámara de Senadores fue bloqueado. De haberse aprobado, hubiera asegurado la exploración, explotación y transporte monopolicos para el Estado.

Lamentablemente pero no casualmente, sólo un día antes de las elecciones que le hubieran permitido al bloque radical en el Senado conseguir la mayoría necesaria para nacionalizar el petróleo, tuvo lugar el mencionado golpe de Estado. Es por esto que no pocos historiadores han escrito que el golpe del 6 de septiembre de 1930 “tiene olor a petróleo”.

Respecto del mismo, don Raúl Scalabrini Ortiz comenta en su libro “Política Británica en el Río de la Plata” que “el 9 de septiembre de 1930, Irigoyen fué derrocado por una revolución. Todos supimos, quizá demasiado rápido, que esa revolución fué animada por los intereses de la Standard Oil.”

Otra razón del ‘disgusto’ de las petroleras extranjeras se debe a la decisiva intervención de YPF en el mercado petrolero el 1° de agosto de 1930. En esa fecha la petrolera nacional tomó el control de la mayor parte del mercado y realizó una baja sustancial en los precios de los combustibles, obligando a los trusts a reducir sus ganancias. El golpe que derrocaría a Yrigoyen sucedería apenas 36 días después de ese hecho.

Vale mencionar que el golpe del 6 de septiembre de 1930 contó con la complicidad de un sector de la UCR, “los galeritas” de Alvear, y con el apoyo de, prácticamente, la totalidad del arco político opositor: socialistas, demócratas, conservadores, liberales, etc., no muy diferente de la “Junta Consultiva Nacional” del gobierno de facto de septiembre, esta vez de 1955.

Después del golpe

Cuatro días después de producido el golpe ordenado desde los centros imperiales, el 10 de septiembre de 1930 Enrique Mosconi renunció al directorio de YPF por su negativa a trabajar con el gobierno de facto. Durante este gobierno ejercido por Uriburu, las empresas petroleras privadas prácticamente duplicaron la producción, mientras que YPF creció menos del 10 %. Además se importaron surtidores de nafta para los vehículos, siendo que en la YPF de Yrigoyen y Mosconi se producían en Argentina. Incluso, los decretos que delimitaban zonas de explotación exclusivas para YPF en Salta, fueron objetados por la empresa estadounidense Standard Oil, quién querello al gobierno provincial y finalmente consiguió que la Corte Suprema los declarara inconstitucionales en 1931, medida sobre la cual Hipólito Yrigoyen manifestó su enérgica protesta desde su presidio en la isla Martín García.

Durante las presidencias fraudulentas de la década infame se continuó con la política petrolera antinacional del gobierno de facto, esta sería denunciada desde las tribunas de FORJA, auténticos radicales en oposición a la claudicación alvearista de los principios de emancipación. Afortunadamente la batalla por la defensa del petróleo argentino logró, entre otras, estas grandes conquistas:

El punto máximo fue el cumplimiento del viejo anhelo yrigoyenista con la sanción de la Constitución Nacional de 1949, cuyo Artículo 40, obra del ilustre Arturo Sampay reza: “Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación”, en el marco de una política hidrocarburífera soberana ejecutada por el Gral. Perón.

Años más tarde, en 1963, durante la breve presidencia de Arturo Illia, se decretó la anulación de los contratos de la presidencia de Frondizi con las petroleras extranjeras declarándolos “nulos, de nulidad absoluta, por vicios de ilegitimidad y ser dañosos a los derechos e intereses de la Nación”.

Recientemente, en 2012, se recuperó el 51% de las acciones de YPF para el Estado Nacional, medida histórica impulsada por la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, que puso fin al vaciamiento que le siguió a la nefasta privatización de nuestra querida YPF durante el neoliberalismo de los años 90.

Aquella empresa que fuese la primera petrolera estatal del mundo hoy se encuentra en poder mayoritario del Estado, crece notablemente y tiene un futuro de grandeza infinita sancionando aquella Ley ambicionada por “el peludo” Yrigoyen y siguiendo la máxima del General Baldrich:

“En todas partes se cree como dogma económico que el capital extranjero es indispensable para el desarrollo de los recursos naturales, y nadie parece advertir que ese desarrollo hace rico a los extranjeros y deja más pobres que antes a los naturales; y que lo que se necesita es la organización interna del propio capital.”

Cuaderno de FORJA N°8 La historia el primer empréstito argentino Raúl Scalabrini Ortiz  Julio 1939

“Endeudar un país a favor de otro, hasta las cercanías de su capacidad productiva, es encadenarlo a la rueda sin fin del interés compuesto (…) Tarde o temprano el acreedor absorbe al deudor. Primero al débil y pequeño. Luego al más poderoso y resistente. Además, la servidumbre indirecta que el acreedor impone al deudor es una forma de compulsión para dirigir las corrientes de compras y ventas de los países deudores. Es también un elemento sólido para intervenir en el manejo de la política interior de cada país.” Raúl Scalabrini Ortiz

Reanudando las entregas digitales de los Cuadernos de FORJA y enmarcándose en la recientemente inaugurada en nuestra página “Columna de Raúl Scalabrini Ortiz”, ponemos a disposición el Cuaderno de FORJA N°8 “La Historia del Primer Empréstito Argentino”, conferencia pronunciada por Raúl Scalabrini Ortiz en julio de 1939. El mismo puede descargarse libremente de la Biblioteca Digital de La Baldrich.

Transcribimos, a modo de introducción a este Cuaderno, las líneas que el propio Scalabrini Ortiz escribiera en su libro “Política Británica en el Río de la Plata”:

“Los técnicos —doctores en jurisprudencia y doctores en ciencias económicas— creen, porque así se les ha enseñado, que la casa Baring Brothers nos concedió en 1824 un empréstito de un millón de libras esterlinas y que ese cargamento de oro fue la semilla en que fructificó nuestro progreso.
Otros saben que ese empréstito se colocó al 70% y que la casa Baring descontó, por anticipado, el servicio de dos anualidades, de manera que el país sólo percibió, en su creencia, 570.000 libras. Esa suma se prestó a los comerciantes locales e ingresó como contribución estatal al Banco Nacional. Ningún texto, ningún profesor olvida subrayar el reconocimiento a que ese empréstito nos sujeta.
Vamos a demostrar fehacientemente que el primer empréstito argentino no fue más que un empréstito de desbloqueo, un modo de transportar en forma permanente las ganancias logradas por los comerciantes ingleses en las orillas del Río de la Plata. Es decir, que ese primer empréstito representa una riqueza que se llevó de la Argentina a Inglaterra, no una riqueza inglesa que se trajo a la Argentina. Esta es la interpretación más favorable a Inglaterra que se puede enhebrar entre los hechos comprobables. La más desfavorable colinda con la brutal denominación de coacción y aun de estafa internacional.”

El reconocido Alfredo Eric Calcagno explica en el prólogo a la excelente obra de Norberto Galasso “De la Banca Baring a FMI” la importancia fundamental del tema de la deuda externa:

“Desde el primer empréstito de 1824 hasta ahora, la deuda externa fue el hecho político y económico que condicionó al gobierno y a la sociedad argentinos; más aún, los empréstitos ya contraídos [al 2001] comprometen desde ya al país hasta 2030; además, fue una fuente permanente de corrupcipón.
(…) la deuda externa es una constante en la historia argentina desde el primer empréstito con Baring Brothers en 1824. Cumple con múltiples funciones: es una fuente inagotable de transferencias de ingresos hacia los acreedores; gravita con fuerza en el presupuesto nacional, determina la política económica a través de condicionalidades que impone [afortunadamente ya no más] el Fondo Monetario Internacional (FMI), el que a su vez transmite los requerimientos del establishment local.”

Para profundizar en la cuestión de la ilegitimidad del endeudamiento externo y la consiguiente entrega del patrimonio nacional, recomendamos la imprescindible lectura de “Deuda Externa: Todo lo que usted quiso saber y siempre se lo ocultaron. ¿Quiénes y cómo la contrajeron?” de Alejandro Olmos, también disponible en nuestra Biblioteca Digital

La simpleza de los asuntos de economía
Baldrich sobre el capital extranjero

Baldrich sobre el capital extranjero

“En todas partes se cree como dogma económico que el capital extranjero es indispensable para el desarrollo de los recursos naturales, y nadie parece advertir que ese desarrollo hace rico a los extranjeros y deja más pobres que antes a los naturales; y que lo que se necesita es la organización interna del propio capital.” Gral. Ing. Alonso Baldrich

Más sobre el Gral. Alonso Baldrich

Recuperación de Aerolíneas Argentinas

El 21 de julio de 2006, mediante el acuerdo firmado en Madrid con los accionistas mayoritarios de Aerolíneas Argentinas Interinvest S.A., el Estado recuperaba el poder de veto y la posibilidad de tener un miembro titular y uno suplente en la comisión fiscalizadora, que había perdido tras la escandalosa privatización. Así se comenzaba a recuperar nuestra aerolínea de bandera.

Todo comenzó un 7 de diciembre por el año 1950, día en que el Presidente Juan Domingo Perón a través del decreto N° 26.099 decía en su primer artículo: ”Créase la empresa del Estado: Aerolíneas Argentinas”. La misma nació de la fusión de las cuatro empresas que volaban el país: Aeroposta (creada por iniciativa del gobierno nacional de Yrigoyen), ALFA, ZONDA y FAMA.

Luego de su privatización neoliberal y el vaciamiento de la gestión privada del grupo Marsans, la empresa fue reestatizada por ley en el año 2008. Tras su salida de Aerolíneas, el grupo Marsans, amparado por los Tratados Bilateriales de Inversión (TBI) firmados por Menem durante los años 90, inició un litigio contra Argentina ante el tribunal arbitral del CIADI-Banco Mundial.

Luego de la quiebra de Marsans, el fondo buitre Burford Capital adquirió los derechos de litigio y, desde entonces, reclama ante el CIADI una indemnización de US$ 1.200 millones por la expropiación de la compañía, mientras que el Tribunal de Tasación de la Nación entiende que al ser nacionalizada tenía valor patrimonial negativo, por lo que el Estado depositó sólo un peso en concepto de indemnización.

No es la primera vez que estos tratados atentan contra la Nación, otro de los casos recientes es la amenaza por parte de Repsol a acudir al CIADI. Es por esto que los Tratados Bilaterales de Inversión pueden y deben ser derogados, saliéndo así prácticamente del CIADI y terminando con la ominosa entrega de la época menemista que somete nuestra soberanía al “buen” juicio de los jueces del Banco Mundial.

Felizmente, hoy podemos ver que hemos recuperado de la mano del Estado nuestra aerolínea de bandera, que no sólo se constituye en la flota más moderna de la región, sino que también transporta más del 80% de los pasajeros del país y conecta sus 24 provincias.

¡A seguir creciendo!

Infografía 2014 Recuperación de Aerolíneas - Click en la imagen para agrandar

Infografía 2014 Recuperación de Aerolíneas – Click en la imagen para agrandar

Ortiz Pereyra sobre los libros de política económica y la denuncia al capital extranjero

“Libros y libros se apiñan en las bibliotecas sobre los más diversos temas pero no alcanza a la docena los que tratan de nuestra política económica nacional. […] No se discute esa realidad tan grande como una catedral que soportamos todos los habitantes del país: la tiranía con que nos comercian los capitalistas ferroviarios, los tranviarios, los dueños de luz, el teléfono, las empresas de navegación, los que gobiernan los precios de nuestras carnes y nuestros cereales, todos, absolutamente, todos extranjeros.” * Manuel Ortiz Pereyra

Manuel Ortíz Pereyra es uno de esos personajes, protagonistas de nuestra historia, que fueron “olvidados” por aquellos que manipulan la Historia Oficial de los argentinos.

De origen radical yrigoyenista, fue Fiscal Federal y presentó la renuncia a su cargo ante el Gral. Uriburu (Presidente de facto en 1930), negándose a acusar a quienes habían resistido el ‘golpe con olor a petróleo‘. Ortiz Pereyra integraría luego F.O.R.J.A., erigiéndose como uno de los primeros exponentes del Pensamiento Nacional, que llegaría a ser calificado por Norberto Galasso como el “Precursor de FORJA”.

En nuestra Biblioteca Digital, está disponible para descargas el libro “La tercera emancipación”, de Ortiz Pereyra, publicado en 1926.

*Fuente: “Los Malditos. Hombres y mujeres excluidos de la historia oficial.” Vol. II. Coord. Norberto Galasso

Homero Manzi sobre el capital y los accionistas extranjeros

“Nos dicen que hay una cosa intocable entre los distintos eslabones de la economía: el gran capital, especialmente cuando se trata de accionistas extranjeros, y por eso es necesario crear la mentalidad opuesta, la mentalidad nacional, que frente a ese argumento diga sencillamente esto, ¡qué se vayan a la puta que los parió esos accionistas!” Homero Manzione, pensador popular forjista, compositor.

Nacionalización de los teléfonos - ENTel - Perón 1948

El 18 de marzo de 1948, Perón firmaba los convenios que incorporan a los teléfonos al patrimonio del Estado, a través de la EMTA (Empresa Mixta Telefónica Argentina), que un año más tarde sería reemplazada por Teléfonos del Estado, luego de que el gobierno peronista comprobara el nulo interés de los empresarios de invertir en el negocio que había explotado hasta 1948 la Unión Telefónica, máscara del trust inglés ITT (International Telegraph and Telephone). El Estado dejaría de limitarse sólo al ordenamiento y aparente control de las empresas telefónicas, pasando a intervenir directamente en la provisión y venta de servicios. Esta es una fecha cumbre en la historia de la telefonía y del devenir de los trabajadores.

Perón sobre la Argentina colonial antes de 1946:

Además, este hecho sería el inicio de la etapa más extraordinaria de la telefonía argentina: en pocos años, nuestro país se consolidaría como un líder en América Latina en prestación del servicio telefónico a través de la empresa estatal, que sería rebautizada con el célebre nombre de ENTel (Empresa Nacional de Telecomunicaciones).

Después 42 años de administración estatal, y pocos años después del intento privatista del ministro “radical” Rodolfo Terragno, la red de telecomunicaciones volvía a la órbita del sector privado para dejar de servir al Pueblo argentino, entrega realizada bajo la presidencia del infame Carlos Menem.

ENTel, en el año previo a su pase al sector privado, fue intervenida y debió seguir a rajatabla las condiciones impuestas para el logro su privatización por parte del neoliberalismo, provocando un deterioro previo de la empresa tanto a nivel operativo como también en activos reales y cantidad de empleados para hacerla mas “accesible” a los futuros compradores extranjeros. Este procedimiento era común y necesario según el modus operandi utilizado por quienes confeccionaban los pliegos de estos actos contra el interés nacional.

El proceso de desguace de la empresa fue conducido la tristemente celebre María Julia Alsogaray, quien merecería el mote de traidora a la Patria, siendo ésta una de las primeras privatizaciones del gobierno menemista, orquestadas desde el extranjero (Consenso de Washington) y ejecutadas en el país por sus sirvientes, como José Roberto Dromi, el entonces Ministro de Obras y Servicios Públicos.
La decadencia programada chocaba con la realidad de la compañía telefónica estatal, distinta a las intentonas justificadoras de la privatización: ENTel, a pesar de sus limitaciones, era una empresa en expansión y a fines de los años ’80 había acelerado su crecimiento teniendo en cuenta la cantidad de líneas en servicio y teléfonos en funcionamiento.

Archivo histórico – María Julia Alsogaray y los “compradores” de ENTel en “Hora Clave”:

En la actualidad el Estado ha avanzado en materias como la recuperación del espacio radioeléctrico, en materia satelital, en TV digital pública, e incluso con la reserva de sectores de banda para una posterior explotación por parte del mismo, pero en materia de telefonía es necesario profundizar aún más.

Los operadores privados de servicios de telefonía, internet y telefonía celular están más vivos que nunca y son propiedad de multinacionales extranjeras. Estas empresas, sin excepción, generan siderales beneficios anuales, gran parte de los cuales son girados a sus respectivas casas matrices, provocando así una creciente fuga de capitales.

De acuerdo a la lógica del privado concesionario de un servicio público, si lo opera, es por que dicha operación deja una cuantiosa ganancia, ganancia que, al igual que con YPF, podría quedarse en el país y ser utilizada en reinversión para ampliación y mejora de los servicios.

Ahora, la pregunta es, ¿Por qué los argentinos debemos financiar el lucro de unas pocas empresas oligopólicas (Telefónica-Movistar-Speedy, Telecom-Personal-Arnet, Claro, etc.) a costa de las mejoras del servicio que podrían hacerse con dichas cuantiosas ganancias, beneficiando así al conjunto del Pueblo Argentino?

Es por eso que, aplicando el mismo razonamiento que a los casos de YPF y la reciente gran medida de renacionalización de los Ferrocarriles Argentinos, desde La Baldrich decimos, modificando un poco las palabras de aquel querido Raúl Scalabrini Ortiz y encarnando aquel viejo reclamo que viene de los tiempos de F.O.R.J.A.:

Sra. Presidenta, ¡le vamos a pedir los telefonitos!

¡Teléfonos e internet para el Pueblo!

Imágenes del libro “La Nación Argentina Justa, Libre y Soberana” sobre la nacionalización de los servicios telefónicos de 1948:

Cuaderno N°4 de FORJA por Scalabrini Ortiz y Dellepiane:

Cuaderno N°4 de FORJA por Scalabrini Ortiz y Dellepiane:

Difundimos desde La Baldrich, citando a FORJA:

“este cuarto número de nuestra publicación, ofreciendo las páginas en que Raúl Scalabrini Ortiz y Luis Dellepiane, tratan uno de los problemas vitales de nuestra América: la defensa del petróleo. Continúa así “CUADERNOS DE F.O.R.J.A.”, cumpliendo el deber· argentino de denunciar la colonización capitalista que se opera en nuestras tierras, y de esclarecer la conciencia pública para movilizar la capacidad de reacción nativa en el sentido de la emancipación y la justicia social.”

En la primera parte de este cuaderno N°4, Raúl Scalabrini Ortiz repasa la historia del petróleo en Argentina y en el mundo manchada por la penetración imperialista británica y yanqui. Scalabrini analiza detalladamente la acción emancipadora de la Y.P.F. que, con el Gral. Mosconi en su dirección general y el Gral. Baldrich administrando los yacimientos de Comodoro Rivadavia, gestiona magníficamente la empresa estatal y logra en 1929 romper los trusts extranjeros en beneficio del Pueblo argentino. Tras la aprobación en la cámara de diputados en 1927 de una ley que nacionaliza el subsuelo, la explotación y comercialización de toda clase de hidrocarburos, su largo bloqueo en el senado y las inminentes elecciones legislativas de 1930 que llevarían a su sanción, sucede el golpe con olor a petróleo: al respecto, don Raúl comenta “El 9 de septiembre de 1930, Irigoyen fué derrocado por una revolución. Todos supimos, quizá demasiado rápido, que esa revolución fué animada por los intereses de la Standard Oil.” (Leer “Un golpe con olor a petróleo”). En las siguientes páginas, se describe la situación favorable a las petroleras extranjeras y, en consecuencia, en detrimento de Y.P.F., que consistía en una amenaza para la soberanía argentina sobre sus recursos naturales.

En la segunda parte, Luis Dellepiane explica el proceso petrolero mejicano, que fue completado con la expropiación petrolera del año 1938. Este gran acontecimiento emancipador fue el resultado de la ejecución de la Ley de Expropiación de 1936 y del Artículo 27 de la Constitución Mexicana a las compañías que explotaban estos recursos hidrocarburíferos (entre otras, las subsidiarias de la Royal Dutch Shell y la Standard Oil), a través del decreto anunciado el 18 de marzo de 1938, por el gobierno revolucionario del presidente Lázaro Cárdenas. La publicación de este cuaderno forjista aparece seis meses después de dicho acto ejemplar en beneficio del hermano Pueblo mejicano tras años de lucha contra el yugo de los imperialismos y sus oligarquías nativas.

El Cuaderno N°4 de FORJA: “Petróleo e imperialismo” de Scalabrini Ortiz y Dellepiane de septiembre de 1938 está disponible en nuestra Biblioteca Digital

“Nuevas ediciones, aparecerán en lo sucesivo. Dentro del movimiento de F.O.R.J.A., es de importancia fundamental una publicación periódica de esta naturaleza, que denuncie la condición colonial a que Argentina y América están sometidas. La reacción del pueblo, se producirá en la medida en que se conozca el retroceso de desintegración y absorción realizado por el capitalismo imperia1ista.” FORJA – 1938

El Cuaderno de FORJA N°1 “Política británica en el Río de la Plata” de Raúl Scalabrini Ortiz, el Cuaderno N°2 “El pensamiento escrito de Yrigoyen” de Gabriel del Mazo y el Cuaderno N°3 “La coordinación de los transportes” de Amable Gutiérrez Diez también se encuentran disponibles para descargar en nuestra Biblioteca Digital.

scalabrini forja pdf política británica para descargar

“El imperialismo económico encontró aquí campo franco. Bajo su perniciosa influencia estamos en un marasmo que puede ser letal. Todo lo que nos rodea es falso o irreal. Es falsa la historia que nos enseñaron. Falsas las creencias económicas con que nos imbuyeron. Falsas las perspectivas mundiales que nos presentan y las disyuntivas políticas que nos ofrecen. Irreales las libertades que los textos aseguran.” Scalabrini Ortiz

Desde La Baldrich, en la tarea emprendida de la difusión del Pensamiento Nacional, ponemos a disposición de la militancia nacional los Cuadernos de FORJA.

En esta primera entrega, presentamos el Cuaderno N°1 escrito en 1936 por Scalabrini Ortiz. En el mismo, don Raúl desenmascara al imperialismo británico que sometía a nuestro país a la miserable condición colonial, impidiendo los destinos de grandeza de nuestra Patria industrial que sobrevendrían al 17 de octubre de 1945.

En palabras de su autor, “este libro que describe el estado del país al comienzo de la segunda guerra europea es punto de apoyo para el conocimiento y el sentimiento nacional, en la lucha que se avecina y en la que indudablemente venceremos, porque la Argentina tiene un destino trascendente y la juventud es el instrumento de ese destino.”

En la Biblioteca Digital de La Baldrich puede descargarse libremente el Cuaderno de FORJA N°1: “Política británica en el Río de la Plata”

¡Atención compatriotas! En los próximos días relanzaremos en calidad optimizada, el Cuaderno de FORJA N°2: “El pensamiento escrito de Yrigoyen” escrito por Gabriel del Mazo. Y en los días posteriores le seguirán los subsiguientes cuadernos.
[Ya disponibles en nuestra Biblioteca Digital]


Compartimos el prólogo de Scalabrini Ortiz a su libro “Política Británica en el Río de la Plata”:

“La economía es un método de auscultación de los pueblos. Ella nos da palabras específicas, experiencias anteriores resumidas, normas de orientación y procedimientos para palpar los órganos de esa entidad viva que se llama sociedad humana. En puridad, la economía se refiere exclusivamente a las cosas materiales de la vida: pesa y mide la producción de alimentos y de materia prima, tasa las posibilidades adquisitivas, coteja los niveles de vida y la capacidad productiva, enumera y determina los cauces de los intercambios y, en momentos de fatuidad, pretende pronosticar las alternativas futuras de la actividad humana. Pero la economía bien entendida es algo más. En sus síntesis numéricas laten, perfectamente presentes, las influencias más sutiles: las confluentes étnicas, las configuraciones geográficas, las variaciones climatéricas, las características psicológicas y hasta esa casi inasible pulsación que los pueblos tienen en su
esperanza cuando menos.
El alma de los pueblos brota de entre sus materialidades, así como el espíritu del hombre se enciende entre las inmundicias de sus vísceras. No hay posibilidad de un espíritu humano incorpóreo. Tampoco hay posibilidad de un espíritu nacional en una colectividad de hombres cuyos lazos económicos no están trenzados en un destino común. Todo hombre humano es el punto final de un fragmento de historia que termina en él, pero es al mismo tiempo una molécula inseparable del organismo económico de que forma parte. Y así enfocada, la economía se confunde con la realidad misma. (…)
Los revolucionarios de 1810, por ejemplo, con exclusión de Mariano Moreno, adoptaron sin análisis las doctrinas corrientes en Europa y se adscribieron a un libre cambio suicida. No percibieron siquiera, esta idea tan simple: si España, que era una nación poderosa, recurrió a medidas restrictivas para mantener el dominio comercial del continente, ¿cómo se defenderían de los riesgos de la excesiva libertad comercial estas inermes y balbuceantes repúblicas sudamericanas? Pero el manchesterismo estaba en auge y a su adopción ciega se le sacrificó todas las industrias locales.
América no estaba aislada. Al contrario. Fuerzas terriblemente pujantes, astutas y codiciosas nos rodeaban. Ellas sabían amenazar y tentar, intimidar y sobornar, simultáneamente. El imperialismo económico encontró aquí campo franco. Bajo su perniciosa influencia estamos en un marasmo que puede ser letal. Todo lo que nos rodea es falso o irreal. Es la historia que nos enseñaron. Falsas las creencias económicas con que nos imbuyeron. Falsas las perspectivas mundiales que nos presentan
y las disyuntivas políticas que nos ofrecen. Irreales las libertades que los textos aseguran. Este libro no es más que un ejemplo de algunas de esas falsías.
Volver a la realidad es el imperativo inexcusable. Para ello es preciso exigirse una virginidad mental a toda costa y una resolución inquebrantable de querer saber exactamente cómo somos. Bajo espejismos tentadores y frases que acarician nuestra vanidad para adormecernos, se oculta la penosa realidad americana. Ella es a veces dolorosa, pero es el único cimiento incorruptible en que pueden fundarse pensamientos sólidos y esperanzas capaces de resistir a las más enervantes tentaciones. (…)
Todo lo material, todo lo venal, trasmisible o reproductivo es extranjero o está sometido a la hegemonía financiera extranjera. Extranjeros son los medios de transportes y de movilidad. Extranjeras las organizaciones de comercialización y de industrialización de los productos del país. Extranjeros los productores de energía, las usinas de luz y gas. Bajo el dominio extranjero están los medios internos de cambio, la distribución del crédito, el régimen bancario. Extranjero es una gran parte del capital hipotecario y extranjeros son en increíble proporción los accionistas de las sociedades anónimas. (…)
No es un impulso moral el que anima estas palabras. Es un impulso político. Cuando los Estados Unidos de Norte América se erigieron en nación independiente, Inglaterra, vencida, parecía hundirse en la categoría oscura de una nación de segundo orden, y fue la energía ejemplar de William Pitt la salvadora de su prestigio y de su temple. Deda Pite «Examinemos lo que aún nos queda con un coraje viril y resoluto. Los quebrantos de los individuos y de los reinos quedan reparados en más de la mitad cuando se los enfrenta abiertamente y se los estudia con decidida verdad». Esa es la norma de este libro.”
RAÚL SCALABRINI ORTIZ

Pozos con baldrich

El 13 de diciembre de 1907 es recordado como el día del descubrimiento del petróleo en la Republica Argentina, cuando una perforadora descubrió un yacimiento de este recurso en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut. Luego de este hecho, se desataría la larga historia del desarrollo de la industria petrolífera argentina, desarrollada primero por los Ingenieros Huergo, Krause, Newbery, para que luego aparezcan en escena el Gral. Ing. Mosconi y el Gral. Ing. Alonso Baldrich, quienes bogarían por la total nacionalización del recurso y su total explotación y comercialización en manos del Estado Nacional a través de Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

Baldrich sobre la importancia de la industria petrolera estatal

Pero el desarrollo de esta historia no fue tan simple ni lineal, ya que los defensores de que el estratégico recurso quede en manos de todos los argentinos tuvieron que batirse sin tregua contra los intereses monopólicos del capital trasnacional, como lo eran en ese momento la Standard Oil (Estados Unidos) y la Royal Dutch Shell (Inglaterra).

Sin embargo, contra todos los pronósticos y malos augurios de la prensa adicta a uno u otro monopolio, que llegaban incluso a despreciar las capacidades de los argentinos insistiendo en que no contábamos en esta tierra con capacidad técnica, capitales ni organización como para llevar adelante tal empresa, la gestión patriota de estos dos Generales logró en solo siete años y con apenas $12.000 en la cuenta bancaria de YPF al comenzar, alcanzar una cota de producción equivalente al tercio de la energía consumida por el país, construir una de las 10 refinerías mas grandes del mundo en La Plata (además de otras mas chicas), comenzar a comercializar directamente sus productos, adquirir una flota propia para el transporte de los yacimientos a la refinería y los centros de consumo, pasar a ser uno de los poco países del mundo que, a pesar de nuestra extensión, contaba con un precio unificado de los combustibles en todo el país (evitando sobreprecios que podían llegar al 1000% en zonas alejadas), lograr una importante reducción en los precios de venta al publico, obligando a su vez a los privados a bajar sus precios y deteniendo así la clásica espiral inflacionaria (que no respondía a un alza en los costos, sino mas bien, al solo fin de percibir aun mas ganancias a costa del pueblo), y promoviendo con francas posibilidades de éxito lo que le terminaría costando el gobierno al Dr. Yrigoyen, la nacionalización total del recurso.

Sobre el golpe de 1930 por parte del Gral. Félix Uriburu contra el Presidente Yrigoyen, que desterraría del poder al primer presidente calificado como “Nacional y Popular” y que a su vez provocaría la renuncia del Gral. Ing. Mosconi a la Dirección General de YPF ante su negativa a trabajar para un gobierno de facto, ya hemos hablado en una nota anterior: “Un golpe con olor a petróleo”, disponible en aquí. Aún así, nos gustaría resaltar la grosera política antiestatal llevada a cabo durante la década infame, cuando las explotaciones privadas gozaron de un aumento de producción que se media entre el 50% y el 100%, mientras que la explotación estatal solo aumento en un 10%, contrastando así esta desastrosa gestión regida por intereses monopólicos con la brillante gestión patriota del Gral. Ing. Mosconi.

En este día del petróleo, creemos que es de gran interés destacar que, contrariamente a lo que se suele escuchar, ya existían yacimientos de este recurso en la Argentina, conocidos desde tiempos inmemoriales. Se trata del petróleo del noroeste, habiendo sido intentada su explotación por parte de distintos emprendedores argentinos, todos con una misma suerte, denunciada en la Cámara de Diputados en el año 1891 por el Diputado Nacional Osvaldo Magnasco de la siguiente manera:

“Jujuy y Mendoza, y sobre todo la primera, esta empeñada desde hace 17 años en la explotación de una de sus fuentes mas ricas de producción: sus petróleos naturales. No bien llega a oídos de la empresa de ferrocarril la exportación de una partida a Buenos Aires a cualquier punto, se alza inmediatamente la tarifa, se alza como un espectro y se alza tanto que el desfallecimiento tiene que invadir el corazón del industrial mas fuerte y emprendedor”.

El problema era el siguiente: el petróleo nacional podía competir contra el codiciado carbón inglés, fuente de energía e incluso de gas para los alumbrados públicos, quedando demostrada de esta manera la forma de actuar que tuvieron, tienen y pretenderán tener estos capitales en nuestro país, siendo imposible tomar como casualidad que, tras el descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia, tal como denuncia Raúl Scalabrini Ortiz en su libro “Política Británica en el Río de la Plata”, Inglaterra haya formado una compañía integrada en su mayor parte por capitales ferroviarios con actuación en la Argentina. Se trataba de la “Argentine Gulf Oil Synicate Ltd.”, que ya para 1910 poseía una reserva de 81.000 hectáreas en la zona.

En consonancia con esto y para conmemorar a aquellos argentinos que con magros recursos, mucho coraje y con la opinión “calificada” en contra, lograron levantar una industria de características excepcionales para el bienestar de su pueblo, nos declaramos como militantes por la nacionalización total del recurso que pertenece al Pueblo, así como por la explotación integral del mismo por Yacimientos Petrolíferos Fiscales, prestando nuestro apoyo total a aquellas iniciativas tendientes a este fin y a la recuperación del 100% de nuestra empresa petrolera de bandera por el Estado nacional, pionera entre todas las petroleras estatales del mundo.

 

En nuestra Biblioteca Digital se encuentra el libro “El petróleo argentino” del General Enrique Mosconi

En el año 1946 se creaba por iniciativa del entonces Coronel Perón el IAPI, que en la órbita del nacionalizado Banco Central y bajo la presidencia de Miguél Miranda, tendría a su cargo el manejo del comercio exterior del país.

Este organismo mediante el monopolio de productos agrícolas permitió eliminar de cuajo a las agroexportadoras como Dreyfus y Bunge & Born, las cuales, entre otras pocas mas, son viejas conocidas en el país por sus influencias en nuestra política económica a favor de sus propios intereses, que no son otros que los provenientes de los países “centrales” como Estados Unidos y el Reino Unido.

Con un gran poder para la regulación del mercado interno, el IAPI recibía las divisas que antes (y ahora) recibían las agroexportadoras, eliminando así las posibilidades de un golpe cambiario por la disminución en las liquidaciones ante el Banco Central, ademas de redirigir estos recursos hacia el desarrollo industrial con fines de abastecer el mercado interno de insumos básicos a un bajo precio.

Este Instituto también permitió establecer precios sostén para los productores, así como negociar en otros términos en el mercado internacional, dejando de depender exclusivamente de los precios fijados por las multinacionales y los grandes centros financieros (como Chicago), para pasar a regirse por pactos bilaterales entre naciones, mas convenientes para ambas partes y sin necesidad de intermediarios.

Es por esto que el IAPI, complementado con nuestra Flota Mercante Nacional y varios instrumentos más, han sido fuente de INDEPENDENCIA ECONÓMICA para nuestro país, liberándonos por ese medio de los intereses imperialistas que hasta ese momento manejaban nuestro comercio exterior, recordando siempre que, como diría el Gral. Baldrich, la independencia política sin independencia económica, no es mas que una ilusión.

Creemos firmemente en que debemos retomar esta linea, por eso compartimos con todos esta convocatoria surgida en el ámbito del Foro Naval Argentino y de la Federación Popular del Transporte tendiente a la CREACIÓN DEL IAPI del Siglo XXI