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Fuente: La Quinta Pata

Fuego amigo

Por Federico Niemetz

Así como Néstor Kirchner y, ahora también, Cristina Fernández de Kirchner negaron ser “kirchneristas” y se auto-rotularon como peronistas; al proceso político, social, ético y estético que vive hoy la argentina le estaríamos bajando el precio si le llamáramos burdamente “macrismo”.  En terminología hegeliana, podríamos decir que cambia ligeramente el amo pero no cambia el esclavo ni la dinámica amo-esclavo.

El “macrismo” o “la nueva derecha democrática” no es más que un aggiornamiento de las técnicas de gestión del Estado: el marketing, el duranbarbismo, la pos-verdad, los discursos vacíos de contenido, la post-política, el retorno del debate público a una etapa pre-peronista, jugarla de populares y valientes combatientes de las mafias son elementos de una faceta marginal del establishment que vuelve a reinar en esta etapa post efecto Tequila (o post delarruísmo) de la catastrófica historia. Volvieron los de siempre, los que nunca se fueron, volvió fuerte el imperio de los poderosos.

Algunos han concordado en llamarlo “neoliberalismo”, pero, como sostienen Varoufakis y Chomsky, en una reciente disertación llamada “La hipocresía neoliberal” no tiene nada de “neo” ni tiene mucho “liberalismo”. Otros, enredándodese aún más en los conceptos y posicionándose en la mirada aliadófila triunfante tras el fin de la Segunda Guerra Mundial le llaman “fascismo” o “nazismo”. Lo cierto es que el modelo económico, social y axiológico que hoy gobierna conjuga los más sanguinarios elementos de un conservadurismo que encarecidamente se esfuerza por mantener el “orden”, tomando como enemigo interno a casi cualquier expresión disuasiva, resistente o subversiva: rateros, mecheras y moto-chorros que se atreven a atacar el santo derecho de propiedad, piqueteros, gremialistas o estudiantes que se atreven a atacar el tan mentado derecho de libre circulación (y que se atreven a discutir su lugar de clases subalternas y empobrecidas), mapuches que se animan a discutir la integridad étnica o –aún más espeluznante- territorial de la Argentina, o feministas que planteen el debate acerca del patriarcado, el aborto, el femicidio y la violencia de género. Por otro lado, el modelo toma matrices de pensamiento económico y filosófico del liberalismo clásico, del neoliberalismo y hasta del anarco-libertarismo: la sobrevaloración de la figura del emprendedor y el mérito individual por sobre la del trabajador y los logros sociales, la lucha –discursiva y represiva- contra la organización política, sindical, estudiantil, barrial o cualquier dispositivo de construcción colectiva y comunitaria, y un gobernador que sostiene que el solidario acto de prestar la tarjeta del bondi merece pena de prisión son solo algunos de los símbolos éticos del cambio de época en el que el único héroe válido es el héroe individual y egoísta, mientras que en lo económico es evidente el corrimiento del Estado como actor protagonista, la defensa inexorable del mercado y la revaloración del ajuste como variable de crecimiento; pero esta cortina de humo de supuesta defensa del patrimonio del Estado y del bolsillo de los contribuyentes que propone el liberalismo se ve desconocido al momento en que el Estado debe realizar gastos millonarios en armamento militar, policías, construcción de nuevos establecimientos penitenciarios y servicios de inteligencia, mientras que los activos que le generan rentabilidad al Estado como el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES son rifados y el Estado participa activamente en el mercado financiero como constante tomador de deuda.

En definitiva, con nuevos modales, hoy vuelve a capitanear todos los horizontes de lo público y lo privado el Frankenstein ideológico que la oligarquía argentina y el imperialismo crearon allá por el siglo XIX para moldear nuestro sentido común. ¿Qué diferencia a estos tiempos? Trabajadores, hombres y mujeres de barrio que votan masivamente al gobierno de los títeres de la época. Ensalzados en un movimiento que emerge con los reclamos por seguridad de los años dorados de Bloomberg, miles de trabajadores desclasados han sido cuidadosamente operados en sus ansiedades por el mantenimiento del orden y la autoridad  e incluso por el mantenimiento de las jerarquías sociales donde se ven más identificados aspiracionalmente con los finos hombre del PRO que con los plebeyos come-choris peronistas. El discurso del “sálvese quien pueda” o “este país se saca adelante trabajando” caló y hoy los argentinos estamos cada vez más atomizados ante una retórica de lo colectivo y de la reivindicación de derechos agotada, sin ideas y que no genera ilusión de futuro en los trabajadores. Como dice el historiador Ezequiel Adamovsky, “Si tantos encontraron solaz en los discursos individualizantes del PRO, no es por algún vicio innato e inerradicable, sino por la falta de persuasión de las visiones de progreso colectivo que, como sociedad, hemos sido capaces de generar”. En ese sentido, es innegable el delicado trabajo que hacen los aparatos de comunicación para mediar entre el gobierno (cara visible del Frankenstein) y la población, para hacernos creer que no es un gobierno de ricos que viene a chorear y saquear el país; pero las mayorías no piensan que este gobierno no sea un gobierno de ricos, más bien, piensan que todos los gobiernos son gobiernos para ricos, y éste, por nuestras propias limitaciones, les cae más simpático: hay resultados electorales sumamente preocupantes en el interior del país, en el conurbano bonaerense y hasta en las villas (sobre todo en las porteñas) que les dan entre el 20% y el 50% de los votos a Cambiemos, perforando el piso electoral histórico del peronismo y rompiendo el juego de la identificación entre el peronismo y los trabajadores.

Para la construcción de esta nueva escala de valores, de este mundo de humanos atomizados tolerando esta paz no necesariamente mejor que el conflicto, “capaces de vivir felices en la incertidumbre” (Esteban Bullrich dixit), para los cuales trabajar o ser echados es tan normal como “comer o descomer” (Miguel Ángel Ponte dixit) ha sido fundamental correr el eje de la grieta entre dirigentes políticos a la grieta entre los trabajadores; es decir, pasarle el conflicto a los hermanos porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera. En el elixir de esa grieta interlaburante tenemos a los tacheros puteando a los piqueteros que cortan calles, a los camioneros arrollando una olla popular, y a los laburantes que se desloman 14 horas al día en negro puteando a los que reclaman “planes” y “subsidios”. Así, el realce de términos como “clase media” (del que hemos sido cómplices), “emprendedor”, “profesional liberal”, “pequeño comerciante”, “la gente”, etc, solo han permitido que los sujetos emigren de la construcción colectiva de un gran bloque trabajador y se vean más identificados con las familias blancas y puras (Pamela David dixit), prejuzguen, discriminen y defenestren a quienes quedan por debajo en la espuma social y adhieran a la idea de que hay inseguridad y desempleo porque hay unos negros de mierda bancados por nuestros impuestos.

Así las cosas, el Frankenstein ha consolidado un bloque hegemónico dominante que triunfa en los tres poderes del Estado, en la economía rural, en la city porteña, en vastos sectores del empresariado industrial, en una parte nada del sindicalismo y en la escala de valores y filosofía de vida de “la gente común”.

¿Y la contra-hegemonía qué? El peronismo, representado en los cuadros inferiores por sindicalistas “mafiosos”, intendentes filo-menemistas adictos a la prosa prostibularia de la pizza y el champagne, gobernadores que se dividen entre los inútiles y los estigmatizados por la prensa, punteros y malandras que administran la pobreza y organizaciones políticas que no interpretan al trabajador sino a “la juventud” como el sujeto movilizador de la historia, dejó hace rato de verse como la fiesta de los cabecitas negras, como el tecnicolor de los días felices, como el optimismo del ascenso social y, sobre todo, como la comunidad organizada que incluye a las mal llamadas “clases medias”.

Mientras tanto, a la cabeza del movimiento, continúa una mujer: Cristina Fernández de Kirchner. Cristina se distingue de todos ellos por revalorizar el contenido del peronismo y atreverse a dar batallas que nadie más dio/da. Los gobiernos de Néstor y Cristina resolvieron el problema de la pobreza extrema, del hambre, de la total ausencia de infraestructura estatal en tantos rincones de la patria y la crisis del desempleo masivo; pero el kirchnerismo no fue un fenómeno neutro en términos de estratificación y desde el 2009 (o desde el 2012, como prefieran verlo), los límites para el desarrollo de políticas de vivienda, hábitat, agua potable, saneamiento y empleo formal paralizaron la adhesión de los sectores más empobrecidos, mientras que, en relación a las “clases medias” o “trabajadores empoderados”, cierto estancamiento en la dinámica de crecimiento económico con redistribución centrada en el consumo paralizó el proceso y se empezó a militar la idea de una teoría del derrame inducido por el Estado que no deja de ser teoría del derrame.  El peronismo dejó de conmover, dejó de seducir, dejó de ofrecer una ilusión de futuro y la población –sobre todo si está atomizada, despolitizada y desindicalizada- no vota pasado, no vota al que lo sacó de la pobreza, sino al que le ofrece un mayor crecimiento a futuro. Nuevamente ahí cala hondo el discurso de la meritocracia y la virtud en un país donde todos se creen meritorios y virtuosos. En una puja de populismos alejados de la percepción subjetiva de la realidad que tiene la población, siempre prima el populismo de derecha.

Nos guste o no, hemos sido partícipes necesarios de la reconstrucción narrativa de una clase pequeño burguesa (la clase media) que malinterpreta los valores del esfuerzo y el trabajo como pedagogía sancionatoria de los más pobres. Recuerdo aquella canción que decía: “ahora entiendo que seas gorila, si te comiste todas las mentiras del periodismo, de la derecha, la oligarquía y la clase media” colocando nosotros mismos a la clase media en la bolsa del gorilismo. Así, la conducción cristinista, su retórica (“el relato”) y su militancia colaboraron fielmente a la partición de una sociedad en tercios –clase alta, clase media y clase baja- por lo que los resultados electorales de este 2017 (e incluso los de las generales de 2015 y 2013) que le dan un tercio de los votos a Cristina, un tercio de los votos a Cambiemos y un tercio de los votos a otras opciones, no parecen sorprender. Tal fue el regocijo de 2007 (o de 2011, como prefiera el lector) que nos creímos eternos, que creímos que nuestra base política estaba resuelta y que podíamos contra todos los que rayen, pasando a hablarnos a nosotros mismos y a Cristina, en lugar de hablarle a la sociedad.

En este sentido ¿cuál es el camino a seguir para la constitución de una nueva mayoría? Con un déficit fiscal de 31 mil millones de dólares al año, el déficit comercial más grande de nuestra historia, inversores que no invierten porque la timba de las LEBACS es más rentable y no necesita pagar impuestos ni salarios, fuga de capitales y evasión, el gobierno se blinda mediante la toma de deuda en dólares que vía BCRA son vendidos a los grandes bancos y entidades financieras multinacionales. Tan irresponsable es el gobierno que la deuda pública ha aumentado casi un 50% en el año y medio de Cambiemos y con déficit fiscal y comercial no hay expectativas de poder pagar dicha deuda y, como sostiene Horacio Rovelli, “la historia nos demuestra que los acreedores (y sus socios nativos) pretenden cobrarla en los activos más valiosos que tiene la Argentina, las acciones de importantes empresas privadas (Techint, Clarín, etc.) que tiene el FGS de la ANSeS; lo que puedan vender de Vaca muerta y otros yacimientos; de las reservas de agua; de litio; etc.”

Entonces, mientras grandes sectores internos y externos del peronismo sostienen la idea de “copiar” la comunicación de Cambiemos, de hablar más amenamente para seducir a quien no le atrajo el discurso anti-corporaciones, llenarse de marketing, coaching, community managers y gente bien; renovar al peronismo como un modelo donde importe más el “ciudadano” y no tanto el “trabajador”, sentarlo sobre las bases de la “gobernabilidad”, y bajar los humos de la combatividad, yo honestamente creo que es el momento más propicio para fortalecer nuestra identidad como pueblo trabajador que enfrenta al opresor, tender puentes entre el peronismo partidizado, los sindicatos, los movimientos sociales y las formas de organización de las antes denominadas “clases medias” bajo la idea del horror que representa el macrismo y con un proyecto nacional común, amplio y colectivo. Primero porque si nos parecemos a nuestro rival, probablemente sigan votando a nuestro rival que cuenta con los medios y el gran capital detrás. Además, si nos parecemos a ellos ¿para qué queremos ganar?

Pero segundo y principal, porque a pesar de tener a los grandes medios, al gran capital y a esa base electoral atomizada y cegada por el individualismo y la meritocracia, este modelo de ajuste, deuda y represión no cierra por ningún lado y la Argentina, lamentablemente, tarde o temprano va a volar por los aires y un movimiento sólido de mayorías populares unidas debe estar ahí para recoger los pedazos en un gran abrazo nacional pues, como ya dijo Evita, no hay fuerza capaz de doblegar a un pueblo consciente de sus derechos.

Fuente: La Quinta Pata

“El avión esta tomado, ponga rumbo uno-cero-cinco”, dijo Dardo Cabo, un joven de 25 años, al comandante del Douglas DC-4. El piloto obedeció y desvió la nave, con 35 pasajeros a bordo, rumbo a las Islas Malvinas.”;

El 28 de septiembre de 1966 Un grupo de peronistas que se designan de la Nueva Argentina, desvía un avión de Aerolíneas Argentinas hacia Puerto Argentino, en las Malvinas, donde aterrizan. Una vez allí izan el pabellón nacional como una manera de reafirmar nuestra soberanía sobre las Islas. La operación que se cumple en 36 horas, es denominada por sus actores Operativo Cóndor. La dictadura gorila de Onganía ordena la detención de los compañeros.

 Integrantes del Operativo Cóndor – 28/09/66

Dardo Manuel Cabo, 25 años, periodista y metalúrgico; Alejandro Armando Giovenco, 21, estudiante; Juan Carlos Rodríguez, 31, empleado; Pedro Tursi, 29, empleado; Aldo Omar Ramírez, 18, estudiante; Edgardo Jesús Salcedo, 24, estudiante; Ramón Adolfo Sánchez; María Cristina Verrier, 27, periodista y autora teatral; Edelmiro Ramón Navarro, 27, empleado; Andrés Ramón Castillo, 23, empleado; Juan Carlos Bovo, 21, obrero metalúrgico; Víctor Chazarreta, 32, metalúrgico; Pedro Bernardini, 28, metalúrgico; Fernando José Aguirre, 20, empleado; Fernando Lizardo, 20, empleado; Luis Francisco Caprara, 20, estudiante de ingeniería; Ricardo Alfredo Ahe, 20 estudiante y empleado y Norberto Eduardo Karasiewicz, 20, obrero metalúrgico.

Un gran general le escribe una carta a los héroes.

Madrid, 1º de julio de 1967

Señor Don Ricardo Ahe

Buenos Aires

Mi querido compañero:

He sido informado por el Mayor Vicente del diligenciamiento seguido en el caso del “Operativo Cóndor” y deseo hacerle llegar mi enhorabuena y mejores deseos.

Junto con ello, que hago extensivo a todos los compañeros fieles a nuestras banderas, le ruego que le haga llegar mi saludo y abrazo más afectuoso. Un día llegará en que la canalla dictatorial, entregada y entregadora, sentirá vergüenza de lo que han hecho con Ustedes y así tendrán el mejor premio al patriotismo y el arrojo que ellos no han sido ni serán jamás capaces de sentir ni practicar.

Queda, como un hito en la Historia, un gesto que no puede sino honrar a los ejecutores de la “Operación Cóndor” que la bandada de gorriones de la dictadura no podrá comprender nunca.

Un gran abrazo.

Juan Domingo Perón

“En mis luchas deportivas, a veces, me he visto muy pequeña frente a rivales de extraordinario e impresionante desarrollo físico. Pero, al mismo tiempo, sentía que mi fuerza moral no era inferior a la de esas magníficas oponentes. Y así, confiada en mi fuerza moral más que en mi fuerza física, obtuve triunfos que muchos espectadores creían imposibles o casi imposibles. En mi opinión el mejor deportista es quien ha logrado la suprema armonía de cuerpo y espíritu.” Mary Terán de Weiss

Mary Terán fue la primera argentina en alcanzar los primeros planos del tenis mundial, se impuso en 832 partidos internacionales y obtuvo varias veces el Torneo del Río de la Plata. Ganó dos medallas de oro y una de bronce en los Primeros Juegos Deportivos Panamericanos disputados en Buenos Aires en 1951, siendo una de las grandes figuras de este torneo. En esta época fue considerada una de las mejores 20 tenistas del mundo.

Mary, militante y funcionaria peronista, a partir de la dictadura de la “Revolución Libertadora” fue perseguida por sus ideas políticas, se le prohibió toda participación deportiva en el país y debió refugiarse en el extranjero. Cuando intentó regresar a las canchas durante el gobierno de Arturo Frondizi, los demás tenistas se negaron a competir con ella, invocando argumentos políticos, obligándola a abandonar la actividad deportiva. Fue ignorada por gobiernos, medios de comunicación y organizaciones deportivas.

‘Ni siquiera los años que han transcurrido hasta nuestros días han hecho justicia con una mujer que, además de su capacidad como tenista, quiso acercar el deporte a los que hasta ese momento no lo habían podido practicar. Su propio origen popular tampoco le fue perdonado. Pero tal vez aquello que potenció con más fuerza el odio de los círculos de élite fue la condición de su género; alguna vez dijo: “Si a Evita no le perdonaban ser mujer, conmigo no iban a ser menos”.’

BIOGRAFÍA

María Beatriz Terán, nacida en Rosario el 29 de enero de 1918, empezó desde muy chica a mostrar buenas aptitudes para practicar deportes. A los quince años, en una competencia, cruzó a nado el Paraná y finalizó en la segunda ubicación. También solía correr en larga distancia durante los festejos patrios venciendo incluso a rivales masculinos. Además fue timonel de un club de rosario, el Ramos Alberdi. Sin embargo, se destacaría como tenista.

Cuando tenía 12 años empezó a jugar al tenis en el Rowing Club, entidad en cuyo buffet trabajaba su padre. El entrenador que preparaba al equipo argentino de Copa Davis la descubrió y convenció a sus padres para ayudarla a mejorar su juego. A los 19 años representó a su provincia en varios certámenes desarrollados en Buenos Aires. También formó parte del Adrogué Tennis Club. En 1941 logró alcanzar la primera colocación en el ranking nacional; antes ya había ganado campeonatos de gran importancia. Estos galardones se reeditarían en 1944, 1946, 1947 y 1948.
Con Heraldo Weiss, Mary se conoció cuando ambos viajaban a Córdoba para participar en un campeonato. Heraldo era campeón argentino, además de ostentar la capitanía en la Copa Davis. A pesar de que en ese momento noviaban con sendas parejas, el sentimiento mutuo pudo más, y después de un par de años de noviazgo contraen matrimonio en 1943.

Apenas casada, Mary se asocia al Belgrano Athetic Club, entidad que años después le daría la espalda por razones políticas. En esos años el gobierno peronista había lanzado una política deportiva sin precedentes: comienzan a realizarse competencias para que la juventud practique toda clase de deportes, se levantan complejos deportivos d gran magnitud, se organizan certámenes internacionales de importancia. En el marco de los Primeros Juegos Panamericanos realizados en Buenos Aires, Mary logra llevarse dos medallas doradas y una de bronce. Allí también conoce al General Perón. Pero un gran dolor se cierne sobre ella: Heraldo Weiss es atacado por una enfermedad incurable. Lentamente se fue apagando su vida, así como la felicidad de su esposa, quien lo acompañó hasta sus últimos días.

Apoyo al deporte en los gobiernos peronistas (1946-1955):

Tras el deceso del marido, Mary emprende su camino como funcionaria, en paralelo con su actividad profesional. En 1952 es designada jefa de los campos deportivos municipales. Su concepción estaba en consonancia con la del gobierno: fomentar el deporte para formar personas íntegras. Al mismo tiempo, su gestión estuvo centrada en hacer del tenis una disciplina abierta a todos los sectores de la sociedad.

“Ella inició en el Buenos Aires una escuela de tenis para chicos que no estaban en condiciones de adquirir raquetas y equipos, y éstos les eran proporcionados por medio de la Fundación Evita –dice su hermano Alfredo Terán-. El tenis siempre había sido un deporte para gente encumbrada y los de la élite no le perdonaron haberlo llevado al nivel del pueblo”.

En efecto, la gente ligada al tenis se sintió horrorizada ante la idea de hacer partícipes de ese deporte a elementos exteriores a su clase. Directivos y colegas suyos no tardarían en tomarse revancha de semejante temeridad, lo mismo que de haber permitido que este deporte se viera relacionado con un gobierno representativo de intereses populares.
A partir de 1946, Mary formó parte de los equipos nacionales. De las 1.100 competencias en que representó a nuestro país logró más de 800 primeros puestos. Fue la única jugadora argentina en ganar el Plate de Wimbledon, torneo disputado entre quienes no llegaban a la final.

En 1955, cuando se hallaba disputando las instancias finales del Abierto de Alemania, la Asociación Argentina de Tenis envía un telegrama a la Federación Internacional pidiendo que la tenista sea retirada del torneo. Dicha asociación, intervenida por el gobierno golpista, la desaprobaba por sus vinculaciones políticas con el gobierno recientemente depuesto. La Federación Internacional de Lawn Tennis de Londres, en virtud de la confusa argumentación –Mary pidió que se especificara la relación-, le concedió a la deportista seguir participando.

Sin embargo, a partir de ese momento la otrora exitosa embajadora del deporte argentino se internaría en un largo exilio. Mientras debe permanecer en el viejo continente, forzosamente, en Buenos Aires confiscan sus bienes, tanto su departamento como su negocio de ropa deportiva. Con ayuda del General Perón consigue la ciudadanía española y representa a este país con la suficiencia que la caracteriza. No obstante, la prensa argentina no dedica una sola línea a los logros alcanzados.

En agosto de 1959 regresa al país. Las condiciones ya eran otras y si bien logra recuperar sus bienes expropiados, hubo quienes hicieron todo lo posible por seguir condenándola al ostracismo. Quiso jugar tenis representando a su viejo club, el Belgrano Athletic, y los directivos de dicha institución no se lo permitieron. Años antes, siendo jefa de los campos deportivos municipales, Mary había impedido que la Municipalidad expropiara parte de los terrenos del club para la continuación de una calle. Pero esta actitud de marginamiento se haría extensiva a otras instituciones. “Quise asociarme a los clubes Belgrano Social y Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires –relataría Mary-, negándoseme en ambos casos tal derecho. Enterado el señor Antonio Liberti de estas circunstancias y hechos que no quiero juzgar, me ofreció, en un gesto que siempre agradeceré, participar en la actividad deportiva de esa institución modelo que es River Plate e integrar su primer equipo de tenis”.

Pero en 1963, en el marco del Campeonato Interclubes, sus colegas decidieron no presentarse porque Mary integraba el equipo riverplatense. La Asociación declaró nula la competencia. Al año siguiente volvió a repetirse la situación. El 22 de julio de 1964 la tenista publicó en la revista “El gráfico” una carta abierta a la opinión pública denunciando estos hechos. Sin embargo el ambiente del tenis mantuvo su tesitura de cubrirla con un manto de aislamiento. En vista de tal actitud, y no queriendo perjudicar más al club que le había abierto las puertas, decide retirarse de la actividad. Desde ese momento María Luisa Beatriz Terán de Weiss se sumiría en una profunda tristeza, no entendiendo el por qué de tanto odio.

Tan grande fue el destierro interior al que se la sometió que en 1982, cuando una firma fotográfica (“Konex”) premió a los mejores cinco deportistas de la historia por cada disciplina, inexplicablemente ella no fue tenida en cuenta. Algunos años antes integrantes de la Liga Justicialista del Deporte la habían homenajeado organizándole una cena. Probablemente la única reivindicación que le fue tributada en vida. Años después, en diciembre de 2006, la Dirección de Deportes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires instituye los premios a la Dignidad Deportiva y los denomina con toda justicia “Mary Terán de Weiss”.

A fines de 1984 María Luisa se encontraba sumida en una profunda depresión. Un año antes había muerto su madre, Goyita. El sábado 8 de diciembre de ese año decide terminar con su vida y se arroja desde el séptimo piso de un edificio de la ciudad de Mar del Plata. A excepción del tenista Enrique Morea ninguna persona del ambiente asistió a despedir sus restos.

Ni siquiera los años que han transcurrido hasta nuestros días han hecho justicia con una mujer que, además de su capacidad como tenista, quiso acercar el deporte a los que hasta ese momento no lo habían podido practicar. Su propio origen popular tampoco le fue perdonado. Pero tal vez aquello que potenció con más fuerza el odio de los círculos de elite fue la condición de su género; alguna vez dijo: “Si a Evita no le perdonaban ser mujer, conmigo no iban a ser menos”.

Fuente: Los Malditos Vol.III Pág. 113. Osvaldo Jara – Coord. Norberto Galasso – Ed. Madres de Plaza de Mayo

 

Recomendamos la película “Mary Terán, la tenista del pueblo”, dirigida por Rosaria Producciones.

MARY TERAN TRAILER 3MIN (1) from Maria Langhi on Vimeo.

Imagen: Las Zonceras Abiertas de América Latina

El 27 de septiembre pasado se cumplieron 87 años de la Fundación de la CGT. Entonces vaya si tenía razón Perón con esto de que la organización vence al tiempo. En ese marco, sería bueno tener en cuenta algunas cuestiones de fresquisima coyuntura, de las que, palabras más palabras menos, ya se ha hecho mención en este blog.

Algunos datos para turistas

¿Cuál es el aspecto de la mafia sindical que viene a combatir la expresión más republicana de la historia nacional?, una estructura de 3.500 organizaciones con convenios que protegen los derechos de 10.000.000 de trabajadores y trabajadoras, y que tras décadas de deterioro de la asistencia pública de los malos gobiernos, cubren la atención de la salud de 20.000.000 de hombres, mujeres y niños de nuestra patria. Si esto es así, diremos que el frívolo concepto de “estructura” merece ser pensado no sólo como un “aguantadero de burócratas sindicales”, sino como instancia institucional contenedora de todo lo mencionado anteriormente, y conformada también por más de 70.000 delegados y delegadas de base que, como bien señala el “gringo” Amichetti, todos los días actúan como una valla para impedir abusos patronales en las fábricas, comercios y oficinas de todo el territorio nacional,  promueven la ayuda mutua, la cultura, la capacitación laboral, el turismo social. Todo esto en una sociedad demasiado preocupada por exaltar los valores individualistas.

Algunas notas mentales para residentes

La celebración silenciosa ( y a veces no tanto) de lo que sucede hoy con el “pata” Medina (mañana con otros) por parte de ciertos kirchneristas, es parte de la compleja trama de resentimientos y broncas interiores que alimentan la comparsa amarilla.

Aunque cueste comprenderlo, ni la dinámica de los sindicatos puede juzgarse con la vara de la de una reunión de consorcio, ni la cuestión de fondo es si un sindicalista está más sucio que indio que va último. La cuestión de fondo es que -todavía- no hay “reforma a la brasilera” por la obra de Perón y los sindicatos, y por la vivificante aparición de Néstor y Cristina Kirchner en la escena política nacional contemporánea. Ambas, con aciertos y errores, son el testimonio de la misma voz de defensa de los trabajadores y del pueblo todo, e invitan a que las defendamos más allá de las personas, pero para nada invitan a que cabemos nuestra propia tumba como si pertenecieramos a otra tribuna, repitiendo como loros futboleros “estos le hacían paro a Cristina”.

No están en juego las personas, están en juego las estructuras que -en el caso de los sindicatos- tienen una robustez que todavía ahuyenta la avanzada oligárquica sobre la dignidad institucionalizada que, con su barro, contienen las estructuras sindicales.

Es tan antipolítico pensar sindicatos por fuera de proyectos políticos,  como pensar proyectos políticos sin sindicatos.

 

Fuente: Las Zonceras Abiertas de América Latina

Las profundas diferencias que se expresaban hacia el interior del Movimiento no impidieron que las urnas reventaran de votos peronistas aquel domingo 23 de septiembre del ’73.

Juan Perón obtuvo más de siete millones de votos (61,8%), asestando una contundente derrota a la fórmula radical Balbín-De la Rúa.

El pueblo consagraba así, por tercera vez, al viejo líder como Presidente de la Nación.

A 44 años de aquel acontecimiento vale rescatar un párrafo de su discurso al cerrar la campaña electoral.

“La clase trabajadora argentina ha dado pruebas irrefutables de su madurez, de su paciencia y su tolerancia durante largos años de necesidades insatisfechas y abusos incalificables. Está entonces libre de toda calificación de avaricia cuando reclama para sí una mayor participación en el producto del trabajo común. Como es indiscutible el derecho que ella tiene a la defensa de los intereses profesionales y a las aspiraciones de una vida mejor. Es preciso entender que hoy GOBERNAR ES CREAR TRABAJO, porque no es concebible que en un país como el nuestro donde todo está por hacerse, exista un millón de hombres que no tengan ocupación”.

En línea con esa concepción tan simple y al mismo tiempo tan profunda, aquel gobierno peronista puso en marcha el “Plan trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional”.

Entre otros objetivos se proponía alcanzar en el año 1977 plena ocupación y una participación de los trabajadores del 47,7% en la distribución de la riqueza (recuperando la participación alcanzada en setiembre del ’55 cuando Perón fue derrocado).

Resulta ilustrativo recordar algunas de las importantes leyes aprobadas entre 1973 y 1974 que apuntalaban el proyecto de Desarrollo Nacional sobre la base de la Independencia Económica para garantizar Justicia Social.

Mediante las leyes 20.560, 20.568 y 20.545 se fortalecía a la pequeña y mediana empresa, se promocionaba la industria estimulando el uso de tecnología local y se regulaba el trabajo y la producción nacional.

La creación de la Corporación para el Desarrollo de las PYMES perseguía el fin de apoyar proyectos con capitales nacionales orientados a cubrir necesidades prioritarias del país.

La ley 20.557 regulaba la entrada de capitales extranjeros poniendo razonables restricciones al giro de utilidades.

La ley 20.627 ponía en marcha una reforma impositiva.

Las leyes 20.535 y 20.573, sancionadas en ese mismo mes de septiembre de 1973 disponían la nacionalización parcial del comercio exterior. El Estado, a través de la Junta Nacional de Granos, intervenía en control y fijación de precios.

La ley 20.557 ponía a la actividad financiera a resguardo de la presión de las Corporaciones trasnacionales y la ley 20.520 nacionalizaba los depósitos de todas las entidades bancarias y disponía que el Banco Central de la República Argentina pasaba a ser responsable en la orientación del crédito.

También en septiembre del ’73 fue sancionada la Ley Agraria 20.538 que establecía un impuesto a la renta potencial de las explotaciones agropecuarias en base a la productividad normal.

Está ley debía entrar en vigencia en enero de 1975.

El proyecto de ley impulsado por el gobierno de Perón que disponía la expropiación de tierras improductivas para convertirlas en propiedad del Estado o en Cooperativas, fue rechazado en el Congreso.

Se revaluó el peso argentino. Cuando asumió Cámpora la relación era un dólar=12,5 pesos, hacia fines del ’74 un dólar=10 pesos.

La desocupación que en marzo del ’73 era del 6,1%, a fines de 1974 se había reducido al 2,5%.

En su último mensaje al pueblo, unos días antes de su muerte, Juan Perón denunció:

“Algunos diarios oligarcas están insistiendo con el problema de la escasez y el mercado negro…No hay que olvidar que los enemigos están preocupados por nuestras conquistas, no por nuestros problemas. Ellos se dan cuenta de que hemos nacionalizado los resortes básicos de la economía y que seguiremos en esa tarea sin fobia, pero hasta no dejar ningún engranaje decisivo en manos extranjeras”.

Un par de años más tarde, en su edición del 13 de abril de 1976, el diario Clarín reproducía un comentario del periódico inglés “The Economist:

“Juan Perón está muerto, la Junta Militar ya no deberá competir con el rey instalado del otro lado del Océano. Videla puede esperar en forma razonable que el peronismo se rompa en mil pedazos”.

Hermoso y soleado este 23 de septiembre de 2017.

¡Día Peronista!

De un tiempo en el que el Movimiento reconstruye su Unidad.

 

Héctor Amichetti / Secretario General de la Federación Gráfica Bonaerense

Volver a Perón (I)

Volver a Perón (II)

*Por Gustavo Ramírez

El Gobierno, a través de distintos funcionarios, insiste en golpear a los sindicatos como artífices del atraso productivo que la propia gestión Cambiemos se encargó de desmantelar. El Ministro de Trabajo, Jorge Triacca, expresó que “muchos se guían por convenios escritos en la década del setenta”.

“No adecuan sus convenios o formas de producción a la realidad tecnológica, del conocimiento y de los procesos productivos que tiene la Argentina hoy”, insistió el Ministro de la restauración neoliberal. El eufemismo es utilizado como un latiguillo representativo de la voluntad “liberal” de dejar todo en manos del Mercado, aun los derechos laborales.

La estrategia gubernamental es instalar, por diversos mecanismos y canales de comunicación, la idea de que se necesita una transformación en la reglas laborales para que el país puede adaptarse a las demandas productivas de los “inversores”. Ello subvierte y estafa las conquistas sociales obtenidas a lo largo de la historia por el Movimiento Obrero.

Los acuerdos convencionales se modifican de acuerdo a los cambios tecnológicos y productivos de cada actividad. Lo que equivale decir que en la medida que las relaciones laborales se transforman el Movimiento Obrero adapta sus convenios colectivos al proceso presente de su propia actividad sin resignar conquistas sociales. Lo que dice el Ministro, lo que pretende Cambiemos, es que los trabajadores seamos la variable de ajuste en la apertura del mercado.

No es difícil de comprender. La destrucción del tejido social implica la descomposición del esquema de comunidad organizada del estado de bienestar. Si las organizaciones sindicales son el pilar fundamental de dicha base de organización social el gobierno apunta a corroer y fragmentar a las mismas. La campaña anti-sindical orquestada por la Casa Rosada y propagada por los agentes oficiales de comunicación empresarial es un intento de quebrar la resistencia   más sólida que éste Gobierno tiene hasta el momento.

Mientras busca legitimidad en las urnas opera en las sombras para meter presión sobre los sindicatos. El ejemplo brasilero cunde aunque distintos funcionarios del Ejecutivo traten de negarlo, como niegan tantas otras cosas. La ley de flexibilización laboral contiene en su germen el virus de mercado que destruirá el flaco Movimiento Obrero del país hermano.

En este contexto, el Comité Central Confederal de la CGT, adquiere un trascendencia más que relevante, no sólo ante la posibilidad de favorecer las condiciones objetivas para generar un plan de lucha a largo plazo, sino también para observar hacia donde se desplazará el propio Triunvirato. Las tensiones internas se podrán ver reflejadas en el debate del 3 de octubre. Los márgenes de maniobra comienzan a ser estrechos si se hace hincapié en el diagnóstico.

El Gobierno ya desplegó su agenda para después de octubre. No sólo por los aumentos salvajes que se avecinan. También por la imperiosa necesidad ir hacia reformas estructurales como la previsional, la fiscal y la laboral. Reformas que nada tienen que ver con modernizar el Estado, ni generar el terreno para que “lluevan inversiones”. Estos cambios representan la voluntad del capital financiero.

Es difícil creer que un Gobierno que pulverizó la industria nacional con apertura descontrolada de importaciones, que sumió al país en una cadena interminable de deuda para favorecer la bicicleta financiera, que pretende hacernos creer que inaugurar comedores comunitarios es apoyar a micro emprendedores, que interviene sindicatos, que usa a las fuerzas de seguridad para dirimir conflictos laborales y sociales, puede pensar a favor del empleo digno en beneficio de la masa de trabajadores.

El desafío de la conducción sindical de la CGT es abandonar el terreno del equilibrio permanente y buscar el consenso interno para fortalecer los lazos de unidad que constituyan una resistencia vertical y permanente contra un gestión de gobierno que pretende llevarse puesto todo avance gremial. La mayoría de los dirigentes coinciden en el diagnóstico político, social y económico. La diferencia para estar en los métodos de acción. Para ello estará el Confederal. Pero comienza a tallar otra discusión y es la busca un liderazgo al frente de la Central Obrera.

Claro que el problema no es de carácter sindical, gremial. Es político. La oposición política ha intentado de prescindir de la construcción unívoca del Movimiento Obrero. Aun cuando existan en distintas listas dirigentes sindicales que las integran. La inclusión de los trabajadores no se da en un conglomerado electoral solamente. Es preciso que el proyecto de país nacional popular nos soslaye a los sindicatos. Es necesario recomponer la fortaleza de un bloque social que  ha potenciado y garantizado la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.

El llamado de unidad no puede estar dado sólo a una porción de adherentes para alcanzar una meta electoral, que es también necesaria. Tiene que ser un llamado inequívoco a la reconstrucción nacional pero esta vez con la CGT adentro como actor de garantía clave. Es un proceso complejo pero no imposible si existe la decisión política de llevarlo adelante, sin caprichos ideológicos y sin posturas marginales. No se trata de preservar la salud de los enfermos. Se trata de invertir el actual proceso coyuntural para que no perdernos en nuestras propias desventuras mientras el Gobierno se comporta como un asesino amable demasiado cerca de lo real.

*Director Periodístico de AGN Prensa Sindical / Periodista de La Señal Medios/ Radio Gráfica: Palabra Sindical, Terapia de Grupo/ “El Taller”.

 Gabriel Fernández, periodista y analista político, reflexiona acerca un tema crucial de los medios de comunicación.
Temas que se abordan:

– Opiniones que emiten ciertos periodistas influenciados por el norte.
– Perdida de una identidad propia.
– El pensamiento de Arturo Jauretche.

“A la hora de analizar el tema de la honradez pública…la trascendencia del rol del estado y del mercado interno, hombres como Jauretche y, también, como Scalabrini Ortiz, sirven hoy con enorme vigor.” G. F.

“Mirar desde donde uno es implica la perspectiva de autenticidad y eso acerca a la realidad observada desde el interés propio. No se trata de llegar a la realidad como si fuera un dato objetivo por fuera del sujeto que la protagoniza y por fuera del sujeto que la observa. La verdad que atraviesa la comunidad esta relacionada con aquel que la mira y el interés que tiene a la hora de ratificarla o transformarla.” G. F.

Fuente Infobae

El Banco Central enviará al exterior US$ 462 millones en lingotes de oro. Se trata de 11.000 mil kilos del metal, parte de las reservas, y tendrá como destino Londres. La táctica del BCRA es migrar parte de las reservas monetarias de oro al mercado internacional para hacer operaciones de carry trade.

En lo que podría considerarse una chifladura argumental como soporte de un delito contra la Nación, Federico Sturzenegger indicó que esos lingotes de oro fueron comprados por la anterior gestión y que son de “dudosa calidad”.

El fundamento de la acción desnacionalizadora de las mentadas reservas –recuerdan- es que el oro se alquilará en los mercados internacionales y se reinvertirá en operaciones como el swap de yenes. “Esto ya lo estamos haciendo con todo el oro que tenemos en Londres, porque al colocarlo en esa plaza financiera podemos ampliar su utilización”, le dijeron a Clarín que diga desde la autoridad monetaria.

Mientras tanto en Ciudad Gótica: La deuda externa pública y privada de Argentina alcanzó los USD 204.509 millones y se incrementó un 16% respecto del año anterior, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

La deuda pública externa del Gobierno nacional se ubicó en USD 128.482 millones, que representa un alza de 40% frente al primer trimestre del año pasado, crecimiento explicado por la decisión del Ejecutivo de regularizar la deuda en default y de financiar lo que llaman déficit fiscal con bonos colocados en el exterior.

El INDEC especificó que la deuda en títulos es de USD 100.212 millones, que representa un alza de 60%, mientras que los préstamos ascienden a USD 28.271 millones, con una reducción de 3,3 por ciento.

Finalmente, repasemos. En la primera parte de este año la producción industrial argentina cayó un 2,3% interanual en abril, informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), un dato que resultó peor al esperado por los analistas económicos.

La actividad fabril acumuló así una racha de 15 meses consecutivos con resultados negativos. De esta forma, la actividad manufacturera cerró el primer cuatrimestre con un retroceso de 2,4% en comparación con el mismo período del año pasado.

Sin embargo, los ejes informativos de los medios concentrados son el loco armado sobre Nisman, los amigos de Julio De Vido, el “gasto” del Incaa y lo malvados que resultan esos pibes que se les da por tomar escuelas.

Gabriel Fernández / La Señal Medios

Fuente Perfil.com

La intensificación del consumo de frutos de mar en el mercado chino- por ejemplo- impulsa al gobierno oriental a otorgar subsidios enormes- por ejemplo en combustibles- a sus empresas de pesca, verdaderas flotas de saqueo de mares que garantizan la oferta de materia prima en los mercados chinos.

El aumento exponencial del consumo de tiburón en China, se debe al consumo de una especie de sopa de aleta de tiburón, de poco gusto y nula en nutrientes, pero cotizada en 150 dolares en restaurantes de dicho país, que constituye un articulo de lujo de mero consumo social.

Para sostener este consumo, atacan los mares latinoamericanos sabiéndonos desunidos y desarmados, a merced de sus incursiones piratas. Últimamente están saqueando las reservas naturales, como Islas Galápagos.

En una sociedad donde mande el dios mercado, nada puede ser planificado. Mientras la “demanda” del mercado sea el rector de la economía, la oferta tendrá que adaptarse, cueste lo que cueste y se extingan las razas que hagan falta. Se saltarán fronteras, se violarán tratados, se avanzará sobre lo que sea.

Pero no puede faltar sopa de aleta de tiburón.

Fuente Chubut.gov.ar

Noticias al respecto: BBC, Perú, Ecuador, 12 países contra los barcos chinos, Chile

En nuestro caso nos toca doblemente. Es la ocupación ilegal de nuestras Islas Malvinas y adyacentes-con proyección a ocupar nuestro sector antártico- la que habilita la pesca de estas flotas ilegales en mar argentino que los ingleses mantienen como zona bajo su “soberanía”.

Nosotros nada hacemos, mientras otorgan permisos para el saqueo de nuestros recursos marinos, para peor, firmamos un memorándum en febrero de 2016, allanando los obstáculos para la explotación económica inglesa en Malvinas,

Decía Perón en 1973 en su mensaje a los pueblos:

“Las mal llamadas ‘sociedades de consumo’ —dice también— son, en realidad, sistemas sociales de despilfarro masivo, basados en el gasto, porque el gasto produce lucro. Se despilfarra mediante la producción de bienes innecesarios o superfluos y, entre estos, a los que deberían ser de consumo duradero, con toda intención se les asigna corta vida porque la renovación produce utilidades. Se gastan millones en inversiones para cambiar el aspecto de los artículos, pero no para reemplazar los bienes dañinos para la salud humana, y hasta se apela a nuevos procedimientos tóxicos para satisfacer la vanidad humana. Como ejemplo bastan los autos actuales que debieran haber sido reemplazados por otros con motores eléctricos, o el tóxico plomo que se agrega a las naftas simplemente para aumentar el pique de los mismos”.

En eso estamos, donde manda el mercado, con pueblos dormidos y rumbo al desastre ecológico.

Carta al Dr. Alberto Baldrich (24 de septiembre de 1968) escrita por Juan Domingo Perón.

Señor Dr. D. Alberto Baldrich

Buenos Aires

Querido Alberto:

He recibido sus cartas; muchas gracias por todo. Le adjunto una carta que le ruego le haga llegar cuanto antes al Ing. José Julio Jáuregui. Él me había pedido una cinta magnetofónica con un mensaje para la juventud que debía realizar un Congreso en estos días, pero su carta me ha llegado un poco tarde y espero que, por lo menos le llegue mi contestación a su pedido, en forma epistolar.

Me ha alegrado mucho saber que la juventud llega a unirse y a organizarse; ello es imprescindible porque, por el camino que vamos, cada día hay mayor disociación entre las fuerzas que debían unirse para combatir la triste situación a que está la Patria sometida. Por eso he ordenado al Delegado y a los organismos de la conducción táctica del Movimiento, que pongan el mayor empeño en alcanzar la unidad y armar la organización indispensable para la conducción. Creo que se acercan momentos decisivos y para hacer frente a los cuales, necesitamos estar organizados y preparados.

He visto con alegría que se comienza a trabajar con mayor decisión y entusiasmo, especialmente en el sector de la C.G.T. de los Argentinos, pero me temo y mucho que esa agrupación de la Rama Sindical del Movimiento se aísle un poco y tenga pronto sus inconvenientes dentro del propio Movimiento Peronista que, como no ignora, es un poco sectario. Sin embargo, he impartido instrucciones para que se trate de “borrar” un poco las diferencias, tendiendo a buscar una unidad y solidaridad que, a los fines de conjunto, es indispensable. Espero que el regreso del Delegado de Comando Superior con nuevas instrucciones, pueda ser constructivo en la tarea de buscar una unidad sin la cual no hacemos sino favorecer a los propios enemigos que anhelamos combatir.

La situación actual, tal como la veo a través de mucha información, es un poco confusa. Hay en el aire muchos rumores sospechosos y me temo que me falte una información que me complete el cuadro que veo venir. Me parece que se preparan acciones, todavía inconformadas por falta de una ejecución decidida, por parte de la dictadura militar. El Peronismo, tan trabajado desde diversos ángulos en la actualidad, es objeto de algo que no alcanzo a percibir con claridad pero que intuitivamente siento. Estoy pues a la espera de que la situación se aclare. Entre tanto, es preciso que todos nos dediquemos a la organización, la unidad y la preparación.

Como Usted podrá ver en la carta que le mando a Jáuregui, espero mucho de nuestra juventud que, si se une, se organiza y se conduce con acierto, puede tener extraordinarias oportunidades en el futuro inmediato. Los viejos dirigentes han cedido a la acción destructora del tiempo y la oportunidad para los cambios generacionales se presenta como mandada por Dios. Todo depende ahora que los muchachos atinen a asirse a la mano que la fortuna les tiende. Yo espero que sí.

He pasado una temporada de vacaciones en el Norte de España y por eso recién contesto a sus cartas. Aquí en España, todo el que se precie de “decente”, debe hacer sus vacaciones y yo sigo el consejo de que “en el país que estuvieres, etc.”. Sin embargo, las visitas y la correspondencia me tienen loco. Le ruego que a los que encuentre que dicen que me han escrito y no les he contestado, me disculpe ante ellos porque, yo solo contra todos, no puedo.

Muchos y muy afectuosos saludos para todos los amigos y compañeros.

Un gran abrazo

Juan Perón

 

Fuente: Corriente Capitán Costales

Fuente: Las Zonceras Abiertas de América Latina

“La existencia de un debate político aunque sea artificial, es necesaria para el funcionamiento armonioso de los medios de comunicación, quizá incluso para la existencia en el seno de la población de una sensación por lo menos formal de democracia.” Michelle Houellebecq – “Sumisión” (Fragmento)

Es cierto que se está discutiendo un contrato de tv como si fuese una reforma constitucional. Pero algo debe pasar con esto de Navarro ¿no?. Y hay que decir que ese “algo” es menos indeterminado que  nuevo, porque responde a la misma lógica que le otorgó sentido contrahegemónico al kirchnerismo como fenómeno: la lucha contra la concentración mediática.

Hoy vemos como una fuerza política que encarna electoralmente al 35% de la población posee el 99% de las pantallas de tv en la Argentina, por medio de las cuales (también) opera para dividir al resto.

El hecho es que 4 millones de personas por día van a dejar de informarse acerca de ilegalidades de este gobierno, y en ese hueco abundara -de la mano de María Julia Oliván- el cocktail de misiles contra el peronismo al que nos tiene acostumbrados el aparato clarinista.

Vamos hacia un nivel de concentración mediática nunca visto en la historia de Latinoamérica. Dado esto, diremos que la mentada posverdad (de la que se empezó a habló aquí), guarda parentezco conceptual directo con el noventista “fin de la historia” teorizado por Francis Fukuyama; en el fondo se trata de dos consecuencias de esa pornográfica aglomeración creciente de bocas de expendio para construir sentido.

En un sentido analítico, el problema del peronismo con el papel de la burguesía industrial de su época, no es menos grave que el problema del kirchnerismo con “su” burguesía mediática. Sin embargo, con rimbomantes (y no tanto) argumentos que pendulan de derecha a izquierda, se sigue subestimando el aparato comunicacional y cultural que performa las conciencias individuales en particular, y la conciencia pública en general. Por eso es que no debe sorprenderenos que la opinión de la o el vecino de -por ej- del cuarto cordón del conurbano,”esté en sintonía” con Patricia Bullrich entorno a la desaparición de Santiago Maldonado.

Quiero insistir con una idea: hay que tomar conciencia de que hay una parte importante de militantes y adherentes con influencia que, dada su romántica e ingenua percepción sobre la acción política, todavía no toma conciencia de la verdadera importancia de la arena mediática y del necesario abordaje político que debe darse el campo nacional para intervenir en ese espacio de disputa de sentido. Es en este sentido en el que aparece como central la inclusión de la dimensión mediática y comunicacional en la formación de “cuadro integrales” propios. A la fecha son muy pocos los actores políticos que no reculen en chancletas ante la primer “amenaza” de la posverdad: Guillermo Moreno, Crsitina Fernandez de Kirchner y Juan Grabois se destacan.

Si el romanticismo y la ingenuidad militantes nos invitan a “relativizar” la importancia de los medios, seguiremos siendo hablados por la agenda del adversario, pensando que “hay que dejar de culpar a los medios”. Después de todo, “la mejor artimaña del diablo es hacernos pensar que no existe “.

LA DICTADURA DE LA NOVEDAD

Teniendo en cuenta que el acceso a Internet se ha extendido, y que el total de familias con tv en el país asciende al 97%, se puede decir que la inmensa mayoría de los argentinos convive a diario con toda la fauna mediática (periodistas/vedettes/panelistas, etc) metida en el seno de su hogar vía TV, PC, o celular. A su vez, según estudios del año 2014 de Pew Research Center, la tendencia mundial indica que Facebook es el medio preferido para informarse sobre política y actualidad. Es así como el 61% de los personas de entre 18 a 33 años (“Millenials”) y el 51% de los que tienen entre 34 a 49 años (“Generación X”) , prefiere la red social.

En la dictadura de la novedad ya no se vive “con” la noticia, sino “en” la noticia; hasta el empacho. Es así como sin salir a buscarla, la “novedad” nos estornuda un verdadero pornoshow psicótico organizado por quienes controlan los medios masivos y manipulan los algoritmos de las redes.

El hecho es que la lógica de los medios masivos de comunicación se ha fusionado con la de las redes sociales, amplificando el “mensaje”, y superando en niveles siderales el poder que ese mensaje tenía hace nomás una década. Esto se evidencia en que en la dictadura de la novedad es muy difícil separar noticia de red social, en tanto (como bien señalan Pablo Boczkowski y Eugenia Mitchelstein, ya no se vive con la red, sino en la red:

“La irrupción y meteórico crecimiento de las redes sociales en la última década, junto con la altísima penetración de los dispositivos móviles, ha llevado a una progresiva e ininterrumpida mediatización de la existencia íntima, privada y colectiva (…) En este proceso de transformación, las redes han dejado de ser objetos para convertirse en entornos, donde estamos con los otros: no usamos las redes sino que vivimos en ellas. Entramos y salimos constante y vertiginosamente de las mismas y allí hacemos todo, desde informarnos sobre la actualidad hasta flirtear o mantener vínculos amistosos, pasando por ver videos graciosos de gatitos y conocer novedades de familiares y contactos. Si bien la brecha digital es significativa en el mundo, cuando las redes de conectividad se establecen y los dispositivos se vuelven accesibles, una vida por fuera de los medios es tal vez imaginable, mas ya no fácilmente realizable.”

Una  lógica influida directamente por lo anterior, es la de la opinión pública, cuya máxima señala que no importa la ´verdad´ de una opinión, sino sus efectos sociales; esto es: una noticia falsa producir un efecto social concreto, como una marcha de personas susceptibles de ser interpeladas por una falsedad emocionante, mucho más que por una verdad sin importancia.

Este dispositivo comunicacional financiado por el extranjero lleva al galope ligero al ciudadano sobreinformándolo, sofocándolo y obturándole así cualquier posibilidad de procesar lo que consume. EL objetivo de mínima es mantener al usuario “conectado” la cámara de eco de la red,  para lograr el de máxima: sofocarlo dentro de ese pelotero que amplifica el color de su propia voz, manteniéndolo en un compromiso que se vivencia grandilocuente, pero resulta de baja intensidad en la realidad efectiva al estar limitado su alcance a la propia cámara de eco que el algoritmo de la red diseña y “racionaliza” weberianamente hablando, a medida del plan recolonizador en marcha.

La mano invisible del mercado comunicacional fomenta la réplica compulsiva de información mediante la cual, sin darnos cuenta, los usuarios realizamos un verdadero culto a la autotortura bajo la falsa impronta de la “novedad”. En efecto, la narcohipnosis mediática se ejecuta vía radiación caótica de información constante, que va sobrecargando la psiquis, desgastándola hasta debilitar la capacidad de jerarquización: no se sabe si “lo importante” es la tercera guerra mundial, el romance de una vedette con un político o futbolista, la entrega del país, o la dieta rápida para llegar bien al verano. El volcán escupe transversalmente., por eso la radiación mediática no es neutra en ningún punto: los grietológos y mercenarios de la opinión están en todas las veredas, para garantizar que los elefantes pasen por detrás, mientras nos someten al reino de su contagioso exceso de diagnóstico que degenera en un predecible pesimismo charlatán .

Hemos dicho en este blog el estudio de tv funciona como el parlamento donde la lógica democrática “posverdaderamente” habita. La apuesta es hacia la ridiculización de la política y a su señalamiento permanente como actividad “corrupta”. Mediante esta artimaña, la lógica envilecedora de la operación logra transferir el capital de credibilidad desde los políticos hacia los hombres de los medios. La masa televidente que jamás usaría una remera del Che, ahora dispone de su propio santo: el “fuck you” de Lanata como identidad. En este sentido, un pensador nacional muy citado en este blog – J.J Hernandez Arregui- ha sido preciso, señalando que:

 “en los países coloniales, donde los órganos de la cultura están prácticamente monopolizados por el capital extranjero, las plazas disponibles configuran una lucha cruel que obliga a la mayoría de  los competidores –periodistas, profesores, escritores– al disimulo judaico de sus opiniones, a la formación de equipos defensivos, a la claudicación de la inteligencia para poder subsistir. El hecho de que en los órganos de la prensa aparezcan nombres que inicialmente militaron en la izquierda ideológica prueba la presión modeladora del imperialismo. Asegurada la inocuidad política del colaborador, al mismo tiempo es utilizado, por ese mismo pasado ideológico, como testimonio de la libertad de pensamiento, uno de los principios teóricos de la filosofía del liberalismo.”

Es así como un “simple” programa de tv oficia como paisaje artificial de democracia, como maqueta social de roles y conductas orientados a subordinar la discusión pública al terreno de la nimiedad distractiva.

Si esto que Houllebecq advierte en la cita inicial de este escrito como “sensación por lo menos formal de democracia” es efectivamente así, podríamos decir que nuestros productos mediáticos están habitados por los ingredientes necesarios para proyectar esa artificialidad. La identidad cacerolera post 2003, en sus rasgos emocionales, es propia del enfermo mediático autótctono contemporáneo, cuya sintomatología se expresa principalmente en el regodeo compulsivo en la negatividad, y cuyos efectos culturales,  J. J Hernandez Arregui definió en el marco del imperialismo como “un conjunto orgánico de formas de pensar y de sentir, un mundo-visión extremado y finamente fabricado, que se transforma en actitud ‘normal’ de conceptualización de la realidad, (que) se expresa como una consideración pesimista de la realidad, como un sentimiento generalizado de menorvalía, de FALTA DE SEGURIDAD ANTE LO PROPIO, y en la convicción de que la subordinación del país y su desjerarquización cultural es una predestinación histórica, con su equivalente, la ambigua sensación de la ineptitud congénita del pueblo en que se ha nacido y del que sólo la ayuda extranjera puede redimirlo.” 

En suma, dado el avance sin pausa de la megaconcetración mediática, no vendría mal estar alerta a la manera en la que consumimos y compartimos información, porque más alla de nuestra voluntad, estamos inmersos en la dinámica “fast food” de la noticia, método usurero del “arte del envenenamiento”, probado para convencer a millones de personas en el mundo de que es mejor comer mal, de parado, y (con suerte) con cubiertos de plástico, pero (eso si) rápido. Después de todo, Luca Prodan ya susurraba que “nada te ata, a leer la novedad”.