DÍA DE LA SOBERANÍA NACIONAL – 20 DE NOVIEMBRE

Vuelta de Obligado

«Esta contienda es, en mi opinión, de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de España.» Palabras del Gral. San Martín a Juan Manuel de Rosas

Conmemoramos la Batalla de la Vuelta de Obligado del 20 de noviembre de 1845, aquella heroica defensa de nuestra soberanía por parte del ejército de la Confederación Argentina a las órdenes del gran General Lucio Mansilla y el pueblo de San Pedro, frente a la flota imperialista anglo-francesa.

Sobre la Batalla de la Vuelta de Obligado recomendamos el siguiente video del Canal Encuentro:

La finalidad del imperialismo inglés y francés era imponer la libre navegación de los ríos internos del continente. Esta contradicción de «imposición de la ‘libertad’ por medio de la fuerza», recuerda a las invasiones estadounidenses a Medio Oriente para apoderarse del petróleo, entre otros objetivos. Volviendo al siglo XIX, el liberalismo buscaba condenar a Latinoamérica a la dependencia económica eterna, la gesta patriótica de Obligado le puso freno.

Años más tarde, traidores como Urquiza y cipayos como Mitre se encargarían de realizar la tarea encomendada por Inglaterra y Francia. Créase o no, la historia mitrista presenta en las escuelas, incluso actualmente, a la libre navegación de los ríos como una victoria argentina y olvida deliberadamente enseñar acerca la batalla de la Vuelta de Obligado.

Muy por el contrario, don Arturo Jauretche en su obra «Manual de Zonceras Argentinas» (disponible en aquí), explica que la libre navegación de los ríos fue una derrota aplastante enseñada como una victoria:

«La libertad de los ríos nos había sido impuesta después de una larga lucha en la que intervinieron Francia, Inglaterra y el Imperio de los Braganzas. Y en lo que no se había podido imponer por las armas en Obligado, en Martín García, en Tonelero, por los imperios más poderosos de la tierra, fue concedido —como parte del precio por la ayuda extranjera— por los libertadores argentinos que aliados con el Brasil vencieron en el campo de Caseros y en los tratados subsiguientes.

Entonces me pregunté qué habrían hecho los norteamericanos si alguien les hubiera impuesto liberar el Mississipi. Y los ingleses de haberle ocurrido eso con el Támesis. O los alemanes en el caso con el Elba. O los franceses con el Ródano. Y ahora pienso en Egipto con el Nilo, y así, hasta no acabar.
Se me ocurre que hablarían de la pérdida del dominio de sus ríos y que lógicamente en lugar, como nosotros, de convertir en triunfo esa liberación y darse corte con ella, habríanse dolido de esa derrota y hecho bandera del deber patriótico de retomar su dominio.

Los mismos brasileños que tanto hicieron por la «libertad» de nuestros ríos, tienen una tesis distinta cuando se trata de los ríos de ellos, aún cuando esos ríos sean el acceso marítimo a otros países. En el caso del Amazonas, sostienen la tesis inversa a la que sostuvieron en el Plata y mantienen celosamente su dominio porque entienden que «su navegación es cosa que rige el que controla su cauce inferior».

Y esto no significa obstaculizar la navegación de los que están en el curso superior. Pero se trata de conceder a los que están en el curso superior ventajas lógicas, convenidas, producto del acuerdo entre los ribereños, cosa muy distinta a la renuncia de la soberanía como en el caso de la proclamada libre navegación, «urbi et orbi», que es la pérdida del dominio de cada uno en la parte que le corresponde. Con lo que se ve que la mentida «libertad» que significa nuestra pérdida no es siquiera la determinada por el común uso y vecindad, sino una disposición en beneficio de las banderas imperiales ultramarinas y en perjuicio de la formación de una propia creación náutica.

También para eso se impuso al Paraguay la libre navegación después de la guerra de la Triple Alianza, porque todo es un complemento del pensamiento de los Apóstoles de Manchester que Mitre ejecutaba como instrumento de la política de los Braganza, a su vez instrumento de otra política, pero sacando ventajas propias. (…)

La libre navegación de los ríos fue una derrota argentina que nos presentan… ¡como una victoria! Y encima nos enseñan a babearnos de satisfacción y darnos corte, como vencedores, allí, justamente donde fuimos derrotados. ¿Comprenderéis ahora por qué se oculta la Vuelta de Obligado donde, a pesar de la derrota, impusimos nuestra soberanía sobre los ríos?» – Arturo Jauretche

Lamentablemente, la Constitución liberal de 1853 y sus reformas asegurarían la libre navegación de los ríos al imperialismo. Como decía Raúl Scalabrini Ortiz «el que no lucha, se estanca». En la Vuelta de Obligado los argentinos no nos estancamos, la lucha anti-imperialista continúa en la actualidad en todos los órdenes.

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