Catalano, Luciano

LUCIANO ROQUE CATALANO (1890 – 1970)


Las obras Luciano Catalano “Defensa de las Fuentes Naturales de Energía y Minerales Argentinos” y “Revolución Constructiva del Pueblo: Plan Argentino de Movilización Industrial“se encuentran disponibles en nuestra Biblioteca Digital.


Luciano Catalano fue un geólogo que se abocó en sus libros, conferencias, y en la prensa, al estudio de problemas sociales y económicos. Durante 1922 y 1930 ejerció como Jefe de Geología de la Nación en el Ministerio de Agricultura, para pasar a la actividad privada hasta 1935 y de 1936 hasta 1944 ejercer nuevamente diversos cargos públicos y científicos de importancia. Algunos de los títulos de las obras y publicaciones del Dr. L. Catalano en esta etapa son las siguientes: “Plan Constructivo del Radicalismo” (1933); “El Estado debe tener el monopolio del petróleo. La riqueza mineral es del pueblo” (1932); “Por la unión federativa democrática de los pueblos latinoamericanos. Fundamentos y plan de soluciones comunes” (1934); “Industria de los aceites comestibles en la Argentina” (1935); “Un plan para la explotación científica de la riqueza forestal” (1935), y también escribió en 1934 algunos de los siguientes artículos en el periódico pro-republicano La Víspera: “Fundamentos económicos del Radicalismo”. “¿Pueden ser radicales?”, “El imperialismo”; “Fascismo y Liberalismo”; “La próxima Convención Radical”; Radicales: Abstención e Intransigencia!”, etc. A pesar de que la sola enunciación de dichos títulos nos predice las definiciones programáticas del Dr. Luciano Catalano, pasemos a enumerar algunas de sus propuestas. En “El Plan del Radicalismo” formula un programa de “soluciones concretas” para los “desheredados”, para los “descamisados” y para los “hambrientos”, un plan destinado a implantar el “bienestar común, base y esencia de la justicia social”. Por lo tanto sostenía el “derecho del pueblo a disponer de todos los recursos y elementos que concurren a asegurarle satisfactoriamente el alimento, el abrigo, la vivienda, la cultura…”. Es decir que los radicales debían promover un plan que condujera a legitimar todos los “derechos sociales” para concretar la justicia social.

Su labor geológica llegó también a marcar el ámbito nuclear, en el que nuestro país se ha destacado desde mediados del siglo XX por su gran desarrollo. Fue él quien descubrió los primeros yacimientos de uranio de la República Argentina, entre los años 1930 y 1942[4] .

Su militancia activa en favor del monopolio estatal del comercio exterior de minerales tenía raíz en su filiación política. Seguidor de las ideas de Yrigoyen, Catalano pertenecía a la rama yrigoyenista de la UCR. Esto se vio reflejado en sus escritos. Autor de diversos libros, sus obras fueron desde una gran cantidad de estudios de geología y publicaciones de física como “Átomos y Universo”, hasta libros doctrinarios del radicalismo como ya cité más arriba

Pero no sólo el tema de la democracia integral preocupó a L. Catalano, sino que paralelamente postuló una clara política nacionalista como la alternativa para desprenderse del dominio extranjero y como el camino para emprender la industrialización. L. Catalano expresa la “necesidad urgente de nacionalizar todos los servicios públicos, nacionalizar todos los medios de comunicaciones y transportes, nacionalizar las fuentes minerales, los frigoríficos, los graneros, el suministro de luz y fuerza eléctrica, gas, materias medicinales, explosivos, papel, metalurgia, automotores, ferrocarriles, teléfonos, la marina mercante” etc. etc. Por otra parte, el radicalismo era considerado por Catalano como “la fuerza creadora de la justicia social americana”, cuya misión social debía traspasar las fronteras argentinas. Y también estará presente la tradicional concepción movimientista acerca de las características del radicalismo como el movimiento que representaba los intereses del conjunto del pueblo: “Es menester definirse: o con el radicalismo, vale decir, con el pueblo, con la justicia social; o contra el radicalismo, vale decir, contra el pueblo, a favor de la reacción, del privilegio, la tiranía y el conservadurismo…”. Hoy sería un tipo muy cercano al pensamiento nacional y popular. Su labor como funcionario de distintos gobiernos radicales lo ha hecho ver como antiperonista. Todo lo contrario. Sus ideas lo acercaban a don Arturo Jauretche.

Poco conocido tanto en ámbitos intelectuales como en espacios académicos, la vida de este hombre nos señala un ejemplo de conducta, de esfuerzo científico y profesional, de compromiso político y lucha incansable para que las enormes riquezas del país estén al servicio de nuestro pueblo.

Doctorado en química en 1917 y especializado luego en geología, mineralogía y física, Luciano Roque Catalano se abocó a la geología económica y la planificación de la movilización industrial.

Pionero en la exploración de nuestras riquezas minerales, recorrió la Puna en todas las direcciones, en largas campañas que duraban hasta seis meses. Sus investigaciones se abocaron en gran medida al estudio de los boratos en los salares de la Puna. Fue así que descubrió entre otros el yacimiento de Tincalayu, una de las minas de bórax más importantes del mundo[1]. Su visión integral del desarrollo económico lo llevó a plantear que el ordenamiento económico de la Puna, en torno a la actividad minera, necesitaba de ramales ferroviarios que fueran su columna vertebral.

Sus investigaciones en la Puna lo llevaron a ser el primero en descubrir y difundir la presencia de litio en los salares, advirtiendo la necesidad de “tomar todas las medidas legales y administrativas que pongan a buen recaudo todas las riquezas naturales del país, especialmente la riqueza mineral.” [2]

Su nombre está asociado no sólo con el Boro y el Litio sino también con el Hierro pues fue él quien prospectó la provincia de Jujuy para corroborar la presencia del mismo en la localidad de Palpalá, a pedido del General Manuel Savio. Allí se emplazaría el primer alto horno de la Argentina, con la creación de la empresa estatal Altos Hornos Zapla a cargo de la Dirección General de Fabricaciones Militares, en la que Catalano también se desempeñó como Asesor Geólogo[3].

Se desempeñó en diversos cargos públicos como Director Presidente del Consejo de Administración de la Dirección de Minas, Geología e Industrias de Córdoba bajo los gobiernos sabattinistas y como Asesor Técnico Consultivo en la Comisión de Comercio e Industria de la Cámara de Diputados entre 1941 y 1943, llegando a ser Subsecretario de Minería de la Nación durante el gobierno de Arturo Illia [5].

En los tiempos que corren, donde el capital transnacional monopoliza y saquea nuestras materias primas, se vuelve fundamental rescatar la obra de este gran patriota. Su pensamiento y su labor nos indican el camino a seguir para aprovechar las riquezas naturales con las que contamos, en beneficio de nuestro Pueblo.

El primero en vislumbrar el potencial del litio en la Puna fue Luciano Catalano en la década de 1920, que tuvo el mérito de advertir el valor del litio de los salares, mucho antes de la fiebre de las baterías para celulares y notebooks. Catalano es casi un desconocido para la historia de la ciencia argentina, que se doctoró en química, se especializó en geología y mineralogía, y al que se le deben los primeros trabajos sobre hierro en Zapla, uranio en Córdoba y los boratos de la Puna. Tiempo después, en 1964 publicó un trabajo anticipatorio “El litio: una nueva fuente de energía natural”, donde mapea los yacimientos de litio, avizora posibles usos futuros, el rol del Estado y las empresas.
El énfasis lo pone en que los “minerales estratégicos” deben recibir “valor agregado” en el país, para “crear riqueza social, capacidad técnica, y no exportar mera materia prima, lo cual genera pobreza y atraso”. Sin dudas, una disyuntiva contemporánea es ser exportadores a granel de la commodity del futuro o desarrollar una nueva industria de energía. ¿Qué vale más: una tonelada de litio o un kilo de batería? (esta última parte del texto fue extraída de una nota de Página12)

Catalano, Zapla y la Minería Argentina

En el año 1939, con la declaración de guerra de Francia e Inglaterra a Alemania, quien acababa de invadir a Polonia, se daba inicio a la Segunda Guerra Mundial. Era previsible que al país iban a faltarle minerales y suministros importados, esenciales para su funcionamiento. Entre ellos, estaba el hierro. Por esos días un grupo de campesinos que residían en la ciudad de San Salvador de Jujuy, había encontrado por casualidad, en los bosques de Zapla, lo que parecía ser un yacimiento de hierro.

Tiempo después, Savio encontró en su mesa de trabajo unas piedras remitidas por un colega, antiguo jefe suyo, con una carta que decía que “como sé que usted es muy inquieto por estas cosas, que me han traído unos paisanos, se las envío para que vea si pueden ser de alguna utilidad para el país”. Interesado en lo que podría ser un yacimiento de hierro, imprescindible para su proyecto industrial nacional, encargó a uno de sus asesores, Luciano Roque Catalano, pionero de la minería argentina, doctor en Química especializado en geología económica y planificación de la movilización industrial argentina, la misión de realizar una exploración minera en la sierra de Zapla, provincia de Jujuy.

A su regreso, Catalano advirtió que el descubrimiento del hierro de Zapla tenía tanta importancia para el país como el hallazgo casual de petróleo en Comodoro Rivadavia, señalando que “el yacimiento es una cuenca sedimentaria de hematita cuya potencia visible asegura una reserva de 50 millones como mínimo, tal vez 100, y quizá me quede corto”. Ante el importante volumen, Savio pidió a la Dirección de Minas del Ministerio de Agricultura realizase una exploración, determinándose, finalmente que “en la zona Guacalara-Zapla-Güemes-Salta-Jujuy la potencia probable de hematita de 35 a 45 % de hierro elemental se estima en más de 500 millones de toneladas”.

Al mismo tiempo, por esos días, un tradicional matutino sostenía en un editorial que “no tenemos hierro ni carbón de piedra, elementos indispensables de la gran industria”, para concluir que “en realidad no nos debemos quejar de la heredad que nos ha tocado en suerte y no hemos de ser mineros mientras nos convenga y nos guste ser labradores y criadores de ganado”. A lo que Savio y Catalano refutaban indicando que “o sacamos este hierro de nuestros yacimientos… o renunciamos a salir de nuestra condición exclusiva de país agrícola-ganadero, renunciando a alcanzar una mínima ponderación industrial, con todas las graves consecuencias que ello implicará en el futuro de la Nación”. Al elaborar los fundamentos de la DGFM, Savio incluyó un capítulo sobre exploración y explotación de minas que como el mismo definiría un tiempo después creó “una verdadera revolución en cuanto a la tesis que sobre la materia se sustentó, terminantemente entre nosotros, de explorar y explotar minas que por intermedio de la DGFM se atribuye, en adelante, al Estado”.

Los Trabajos Geológicos de Luciano R. Catalano en la Puna Argentina (1923-1927)
Nota del Dr. Ricardo N. ALONSO publicada por diario EL Tribuno de Salta

El enorme aporte realizado por Luciano R. Catalano (Buenos Aires, 1890-
1970) a la geología de la Puna es poco conocido. Catalano se doctoró en química en 1917 y se especializó en geología, mineralogía y física, llegando a dominar esas disciplinas como lo prueban los numerosos libros y artículos que publicó.

Entre 1923 y 1927, Catalano recorrió la Puna en todas direcciones, en campañas largas que duraban hasta seis meses, reconociendo su geología, explorando sus salares y describiendo sus yacimientos minerales. Gran parte de sus investigaciones las realizó en la Puna, más precisamente en los salares, y estuvieron centradas en la investigación de los boratos. En aquella época descubrió el yacimiento de Tincalayu, que se transformaría en una de las minas de bórax más importantes del mundo.

Descubrió, exploró e hizo los trabajos de evaluación de muchos de los yacimientos de ulexita de los salares puneños. Tiene el mérito de haber sido el primero en advertir sobre la presencia de litio en los salares, metal que hoy se explota con éxito de las salmueras del salar del Hombre Muerto en Catamarca.

Si bien estudió la geología de los minerales radiactivos de Córdoba, el hierro de Zapla, y otras muchas cuestiones sobre la geología argentina, estaba principalmente interesado en la Puna y fue un gran estudioso de sus minerales, geología, hidrología y condiciones climáticas. Publicó interesantes trabajos sobre los particulares fenómenos atmosféricos que ocurren en la región, así como del origen y formación de los curiosos penitentes de nieve. Despertó la atención sobre la necesidad de ramales ferroviarios que cruzasen la Puna en varias direcciones siguiendo los principales ejes de mineralización económica. Así, entre sus principales logros se tiene que descubrió el yacimiento de bórax de Tincalayu; completó el estudio de los depósitos de ulexita en salares que había iniciado F. Reichert en 1907; escribió acertadamente sobre la génesis de los boratos; y publicó el primer ensayo general sobre la geología de la Puna. Volvió a la Puna Argentina en reiteradas oportunidades hasta la década de 1960 y siguió publicando sobre diferentes aspectos de sus yacimientos minerales. La vasta obra geológica de Luciano Catalano merece un análisis valorativo desde la óptica de la historia de la geología.

Fuente

Referencias:

[1] INSUGEO. “Historia de la Geología Argentina”. Tucumán. 2007
[2] Catalano, Luciano R. “Boro – Berilio – Litio”. Buenos Aires. 1964.
[3] Mármol, José. “El General Manuel Savio, La Movilización Industrial”.
[4] Catalano, Luciano R. “Minerales Nucleares Uranio y Torio”. Buenos Aires. 1964.
[5] Brauner Rodgers, Susana. “El Nacionalismo Yrigoyenista