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John William Cooke - Las soluciones están en la tierra argentina. No creemos en que deban ser importados dogmas

JOHN WILLIAM COOKE – (1919-1968)

Nace en La Plata, el 14 de noviembre de 1919, en una familia irlandesa, lo cual explica su “John William”. Cursa estudios de Derecho, recibiéndose de abogado, en la Universidad de La Plata. Su padre –Juan I. Cooke- es importante dirigente del radicalismo, del cual se aparta, para colaborar con el gobierno del General Farrell, desempeñándose como Ministros de Relaciones Exteriores y Culto, en 1945. Como secretario de su padre, John realiza sus primeras experiencias políticas. Por entonces, traba relación con el oficial César Marcos, quien lo acerca a posiciones nacionales y a la historia revisionista.

Perón y Evita durante el agasajo a una delegación de legisladores mendocinos; entre los asistentes se encuentra John William Cooke. Olivos - Fuente: Biblioteca Digital Trapalanda de la Biblioteca Nacional

Perón y Evita durante el agasajo a una delegación de legisladores mendocinos; entre los asistentes se encuentra John William Cooke. Olivos – Fuente: Biblioteca Digital Trapalanda de la Biblioteca Nacional

En las elecciones de 1946, resulta elegido diputado, siendo el más joven del bloque peronista, por lo cual recibe el apodo de “El Bebe”. Ejerce el cargo durante cuatro años, destacándose como uno de los legisladores más capaces, tanto en sus informes, como en las polémicas con la bancada opositora. En 1952, vuelve al llano, dedicándose a sus labores profesionales y a la docencia en la Universidad. En 1954, lanza la revista “De Frente”, con una clara posición nacional aunque mantiene independencia respecto al gobierno, al cual apoya sin acallar sus diferencias de opinión.

Cuando se produce el levantamiento del 16 de junio de 1955, no vacila en concurrir a la plaza de Mayo, bombardeada por los aviones navales y allí, parapetándose detrás de una estatua, hace fuego contra los marinos que pretenden avanzar hacia la Casa de Gobierno.

Esta actitud revela una de las condiciones peculiares de Cooke; hombre de ideas, docente y gran polemista es, al mismo tiempo, hombre de acción.

Días después, el General Perón lo designa Interventor en el Partido Justicialista de la Capital Federal, para que proceda a la reorganización y movilización de sus partidarios. Poco después, cuando el Presidente llama a la conciliación y otorga las radios a los opositores. Cooke es designado para contestar el discurso del demoprogresista Luciano Molinas, refutación que concreta el 26 de agosto de 1955.

Producido el golpe del 16 de setiembre, es uno de los primeros dirigentes que se contacta, por carta, con Perón, por entonces exilado en Paraguay. Al mismo tiempo, constituye, con el apoyo de Marcos y Lagomarsino, el Comando Nacional de la Resistencia. Pero, a mediados de octubre de 1955, cae detenido y lo conducen a la Penitenciaría de la calle Las Heras.

Inicia así un largo periplo por diversas cárceles del país, desde las cuales se las ingenia para mantener contacto con el Líder y con sus compañeros del Comando Nacional. A principios de enero de 1956 lo llevan a Ushuaia, de donde lo traen en mayo de 1956 para recluirlo en Caseros. Allí, al producirse el levantamiento de Valle, lo hacen objeto de simulacro de fusilamiento. En agosto, nuevamente se encuentra en Ushuaia, hasta el mes de octubre, en que lo destinan nuevamente a Las Heras. En noviembre, reside brevemente en la cárcel de Caseros y luego, lo envían a la de Río Galleros, donde permanece desde noviembre de 1956 hasta marzo 1957. El 17 de ese mes, Cooke, junto con Jorge Antonio, Cámpora, Kelly y otros compañeros, logra fugar a Chile.

Perón y Cooke

Perón y Cooke

En esa época, ya Perón lo ha designado su Delegado y más aún, es la única oportunidad en que el Líder informa a sus bases que, en el caso de su muerte, este Delegado debe ocupar su lugar en la conducción del movimiento.

Permanece en Chile varios meses. Desde allí, intensifica su labor de vínculos y articulación de diversos grupos de “la resistencia” así como también recibe a representantes de Arturo Frondizi que le proponen una alianza para las próximas elecciones. En diciembre de 1957, viaja a Caracas donde, de acuerdo con las indicaciones de Perón, mantiene varias conversaciones con Rogelio Frigerio, representante de Frondizi, para establecer las condiciones del pacto Perón-Frondizi, que se firma poco después.

En enero de 1958, Cooke se instala en Montevideo, para vivir desde cerca el proceso electoral que culmina el 23 de febrero con el triunfo de la fórmula del Frente Nacional y Popular: Frondizi-Gómez. Dado que pesa sobre él un juicio de extradición por su fuga del penal de Río Gallegos, ingresa esporádicamente, de manera clandestina, a Buenos Aires, para contactarse con dirigentes de la rama política y sindical del peronismo. E inclusive con Frondizi, ya en el gobierno, reclamándole el cumplimiento del pacto.

En enero de 1959, apoya el movimiento de los trabajadores del Frigorífico Municipal “Lisandro de la Torre”, liderado por Sebastián Borro, en contra de la privatización e intenta convertirlo en huelga general revolucionaria para tomar el poder, pero fracasa en ese objetivo. Por entonces, entra en conflicto con algunos dirigentes peronistas del Consejo Superior que desautorizan su apoyo a la huelga del frigorífico.

En los primeros meses de 1959, Perón gira su táctica, hacia una posición negociadora, abandonando, por ahora, el planteo insurreccional que Cooke viene sosteniendo desde “la resistencia”, lo cual provoca el gradual desplazamiento del “Bebe”, como delegado.

En ese mismo año, Cooke intenta abrir el juego del peronismo hacia la izquierda tradicional y pacta con el Partido Comunista, el lanzamiento del periódico “Soluciones”, experiencia que dura unos meses, sin mayor éxito. Por entonces, publica el libro “La lucha por la Liberación Nacional” y una “Carta abierta al presidente Eisenhower”.

John William Cooke y Alicia Eguren

John William Cooke y Alicia Eguren

En abril de 1960, viaja a Cuba, con motivo de una reunión latinoamericana. Descolocado, por entonces, respecto a la táctica del General y enfrentado con aquellos a quienes califica de “burócratas” políticos y sindicales, decide quedarse en Cuba, con su compañera Alicia Eguren, consustanciados ambos con el proceso revolucionario que se desarrolla en la isla, bajo el liderazgo de Fidel Castro. En esa época, John entabla una profunda amistad con el Che. Poco más tarde, en 1961, ya en calidad de milicianos, Alicia y El Bebe participan en la lucha de Bahía de Los Cochinos, oponiéndose a la invasión gestada por el imperialismo yanqui. Poco más tarde, le sugiere a Perón la residencia en Cuba, por invitación de Fidel Castro, pero el General considera que ello sería prematuro y complicaría su juego pendular para mantener la cohesión del movimiento.

En diciembre de 1963, Cooke regresa a la Argentina. En agosto de 1964, con motivo del operativo “retorno de Perón”, restablece una correspondencia normal con el Líder, que se había tornado muy esporádica en los últimos tiempos. Fracasado el operativo “retorno”, Cooke da una conferencia en Córdoba analizando causas y efectos. Se manifiesta cada vez más crítico a la dirigencia local del peronismo.

En 1965, publica “Apuntes para la militancia”, incursionando en la historia para dar orientación a las bases juveniles del movimiento. En la misma época, lanza el folleto “Situación nacional y acción revolucionaria de masas”, desgravación de una conferencia dada en Bahía Blanca. Hacia fines de 1965, en su correspondencia con el General, manifiesta desacuerdo con la táctica de “bendecir a todos”, pues entiende que ello amplía al movimiento pero a costa de su combatividad revolucionaria. En opinión de Cooke, el peronismo debe desembarazarse de sus sectores burgueses, eclesiásticos y militares pues nada aportan y convertirse en partido obrero, con un claro programa revolucionario. Perón, en cambio, sustenta una táctica dirigida a aislar a la oligarquía aliada al imperialismo, para lo cual cree necesario constituir un frente muy amplio evitando que burguesía, Ejército e Iglesia se sumen al frente oligárquico-imperialista. En esta correspondencia, el Bebe manifiesta no sólo lucidez en la argumentación sino también un gran coraje para confrontar con el líder del movimiento y esto provoca rupturas temporarias del diálogo, que se retoma tiempo después.

Entre las reflexiones importantes de Cooke, pueden reproducirse los siguientes: “Usted eligió las direcciones que actúan en la Argentina. Pero como peronista que vive angustiosamente esta hora histórica dramática, le insisto en mi pedido: si eligió ciegos, sus razones habrá tenido que no puedo adivinar, pero, por favor, deles un bastón blanco a cada uno para que no se los lleve por delante el tráfico de la historia, porque seremos todos los que quedaremos con los huesos rotos”; “¿Qué significará ser peronista, después de muerto Perón?… Cuando Perón no esté… cada cual dará una respuesta propia y esas respuestas no nos unirán sino que nos separarán… Cuando usted falte, las piezas se desarmarán por completo… El movimiento se irá deshaciendo, se desarmará… Vendrá la diáspora… Ellos están sustituyendo al peronismo tal cual es y tal cual está, como vigencia, por otra cosa que no tiene más que el fetichismo del líder: estamos cambiando a Perón como significado, definición y fuerza concreta, por Perón simple conjuro emotivo, simple valor sentimental”, “Tal vez los peronistas nos encontremos en los homenajes recordatorios pero entre un partidario de las conciliaciones que propugnan los obispos y un revolucionario, no hay otro campo de entendimiento; estaremos en diferentes barricadas y como la lucha es muy aguda, no nos saludaremos como caballeros medievales sino que nos degollaremos como corresponde a enemigos irreconciliables”; “El peronismo es el hecho maldito del país burgués. Peronismo y antiperonismo son, en esta etapa (1964), la forma en que se da políticamente la lucha de clases…; “Reducido el peronismo a ser gigante invertebrado y miope, ¿para qué nos sirve el número? ¿Para votar en las elecciones que no se han de realizar?”

En 1966, con motivo del golpe militar que derroca a Illia, Cooke escribe su “Informe a las Bases” (setiembre de 1966), uno de sus documentos políticos más importantes. En sus últimos años viaja periódicamente a La Habana, participando en la reunión Tricontinental y luego en la OLAS. Al igual que El Che, sostiene, por entonces, que la violencia es un elemento natural en los procesos revolucionarios y que la lucha armada es inevitable cuando las minorías reaccionarias cierran el camino electoral. Sin embargo, siempre cuida de formular críticas al voluntarismo y al vanguardismo que puede llevar a la derrota.

A fines de 1967, publica “La revolución y el peronismo”. Allí sostiene respecto a Perón: “En cuanto a Perón… hay que recordar el papel positivo que ha cumplido en todo este período como centro de cohesión de una multitud inmensa… Perón es el máximo valor de la política democrático-burguesa en la Argentina, un promarxista que por inteligencia y por conocimiento generales sigue la evolución que toma la historia y simpatiza con las fuerzas que representan el futuro… Perón no es y no será un obstáculo, por cuanto existe una clara y necesaria continuidad histórica entre el proceso del 45 y sus banderas y el proceso revolucionario que hoy comienza a desarrollarse bajo otras formas de lucha pero manteniendo e integrando, en un proceso superador, las banderas iniciales”.

Cuando escribe este libro, ya ha sido tomado por un cáncer, que lo conduce a la muerte el 19 de setiembre de 1968. Los reaccionarios ni lo mencionan porque su solo nombre les espanta, los burócratas sindicales y políticos del peronismo “olvidan” citarlo pues de él han recibido las críticas más feroces y la izquierda tradicional se guarda de asumirlo en tanto él sostiene una clara posición nacional. De ahí el silenciamiento sobre su persona y sus ideas.

Texto extraído de: Los Malditos, Tomo II, pág. 263. Norberto Galasso – Ed. Madres Plaza de Mayo

John William Cooke - Seguiré vivo en los que luchan

Las obras de Cooke, “Apuntes para la militancia” y “Peronismo y Revolución”, como también “El pensamiento de John William Cooke en las cartas a Perón” de Aritz Recalde, se encuentran disponibles para descargar en formato .pdf en la Biblioteca Digital de La Baldrich.

Frases de Cooke aquí (en construcción)

Reproducimos a continación un fragmento del discurso de John William Cooke en la sesión del 7 de septiembre de 1949 -Homenaje a Saldías- en la Cámara de Diputados:

“Creemos que nuestro presente y nuestro futuro argentinos se encuentran precisamente allí en el fondo de la historia argentina. Nosotros -a diferencia de los integrantes de la oligarquía-, no creemos que todo debe ser importado. Creemos que no deben ser importados los hombres, los capitales, las ideas y los dogmas; que las soluciones nacionales se encuentran en la tierra argentina; que la fuerza de superación de este país está en el hombre de la tierra, en nuestra clase desposeída, que fue despreciada siempre por la oligarquía.

En ambas posiciones -en la de la oligarquía y en la nuestra- hay coherencia, señor Presidente. La oligarquía -algunos de cuyos hombres fueron venales, otros a los cuales San Martín calificó de felones, y muchos de ellos que creyeron de buena fe que labraban el porvenir de la patria- constituyó una mentalidad conceptual y trató de influir en el país para que todas las generaciones futuras siguiesen pensando como ellos. Eran, en realidad -y esto se puede demostrar perfectamente-, instrumentos del imperialismo extranjero.

Inglaterra nos acechó desde que nosotros conseguimos nuestra independencia política en 1810. Canning lo declaró así en cartas memorables: “América española es libre, y si nosotros sentamos rectamente nuestros intereses, ella es inglesa”.

Muchos estadistas ingleses contemplaron las grandes posibilidades que estas nuevas tierras argentinas tenían para el comercio inglés; mientras con las colonias americanas establecían un sistema de férreo monopolio de comercio -que fue el que dio origen a la revolución de los Estados Unidos-, con nosotros proclamaban el libre cambio, porque aspiraban simplemente a una sustitución, reemplazando el virreinato español por su dominación económica. Por eso reconocieron nuestra independencia y por eso favorecieron la independencia de la América española convencidos de que ellos habrían de reemplazar la dominación española por un dominio más sutil. Lo consiguieron varias veces y varias veces fueron derrotados; esperemos que ahora lo sean para siempre.

En el aspecto conceptual la oligarquía intentó siempre emponzoñar la mentalidad argentina con una serie de falsos dogmas, que los llamados grandes de las historias -los fabricantes, además, de la historia “oficial”- han venido repitiendo a través de los tiempos. Nos hablaron de capital extranjero “civilizado y progresista”, de la incapacidad nativa para la industria y para la conducción de empresas, de la necesidad de que el Estado no tuviese injerencia en las cuestiones económicas; y al mismo tiempo, al que luchó contra la oligarquía o contra los intereses que ella directa o indirectamente representaba, se lo calificó de “tirano”, de “sanguinario”, de “antiprogresista”, de “bárbaro”.

Lo mismo se hace ahora con nosotros, con los hombres que queremos reaccionar contra esa concepción falsa que sigue impresionando a los hombres, que estamos seguros, creen en la independencia económica y en la absoluta soberanía argentina.

Los dos términos del silogismo de la oligarquía son perfectamente coherentes: por un lado los dogmas históricos; por el otro los dogmas económicos; detrás de ellos el imperialismo.

Nuestra posición es inversa: creemos que solamente se puede obtener la liberación económica nacional a través de la destrucción de esos dogmas históricos falsamente fabricados. Y contra nosotros emplean los mismos recursos: se nos tilda de totalitarios, se dice que somos antidemocráticos. Seríamos totalitarios y antidemocráticos si nosotros, creyendo en la barbarie y en la tiranía de algunos hombres, siguiésemos elogiándolos; pero nos proponemos demostrar -y lo hemos conseguido si se estudia el problema objetivamente- dónde estaba la verdadera barbarie, dónde estaban las fuerzas del país y dónde los enemigos de la nacionalidad.

Todo esto es una trama coherente, y las dos posiciones, la de la oligarquía y la posición popular, están perfectamente delineadas. Nuestra postura es la más democrática, porque reivindicamos lo popular contra las fórmulas importadas del extranjero, porque reivindicamos a los hombres que fueron representación de la masa argentina contra los hombres que sólo fueron representantes de pequeños intereses del círculo; porque vamos al elogio de los caudillos que son representación del sentir nacional, en contra de la oligarquía de todos los tiempos, que solamente es la representación de sus propios intereses o de los intereses extranjeros, cubierto todo ello con el manto de los dogmas históricos y de los dogmas “democráticos” y “civilizadores”.

Afrontamos, señor Presidente, esta posición porque creemos que no es destructiva sino constructiva; no somos un grupo de perversos a la búsqueda de estatuas para tirarlas al suelo; no somos un grupo de hombres escudriñando el pasado argentino para arrojar lodo entre las figuras ya consagradas en el bronce. Repito que la verdadera clave de la historia argentina está, precisamente, en el conocimiento de nuestro pasado histórico, aunque lamentemos tener que herir a algún hombre público, a algún hombre a quien otras generaciones han rendido su tributo, creemos que únicamente destruyendo esa historia maliciosamente falseada, esa concepción completamente incoherente con la realidad nacional, podremos encarar el problema.”

Fuente: Acción Parlamentaria. Tomo I. Obras Completas de John William Cooke – Compilador: Eduardo L. Duhalde

Carta de San Martín a Juan Manuel de Rosas, 10 de julio de 1839.

Carta de San Martín a Juan Manuel de Rosas, 10 de julio de 1839.

Citado en Acción Parlamentaria. Tomo I. Obras Completas. Página 261 – John William Cooke

Cooke sobre la política francoinglesa de libre navegación de nuestros ríos durante el gobierno de Rosas. Paralelismo con la ‘libertad ferroviaria’:

“Durante esos trece años [de gobierno de Juan Manuel de Rosas], los móviles de la política inglesa y francesa, por encima de todos los eufemismos diplomáticos, fueron claros y concretos: conseguir la libre navegación de nuestros ríos y substraerlos, por consiguiente, de la exclusiva navegación argentina.
Y el país supo defender su soberanía sin recurrir a alianzas extranjeras, sin comprometer el patrimonio nacional, sin enajenar el porvenir mediante compromisos con fuerzas foráneas. Ni el bloqueo, ni el hombre, ni la carencia de fondos, ni las llamadas «campañas libertadoras», destinadas al más absoluto fracaso, doblegaron el patriotismo y la energía de la nación, en defensa de su independencia. Ni tampoco la traición de aquellos de quienes San Martín dirá: «lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer«.
Sobre la verdadera intención de la intervención francoinglesa en el Río de la Plata, ya no puede caber ninguna duda. Fue una típica expedición colonial, cuyo plan inicial consistía en imponer a la fuerza la libre navegación de nuestros ríos, es decir, sin equívocos, el dominio de nuestras vías fluviales por las dos potencias europeas aliadas, lo que finalmente equivaldría al dominio de todo el antiguo Virreinato del Río de la Plata.
Es que, en efecto, solo una política de entrega o si se quiere una política paradójicamente carente de política, puede concebir dentro de la geografía argentina, la libertad de sus ríos interiores. Una política que preceptúa tal principio, solo puede imponerse cuando las clases dirigentes están dispuestas a entregarlo todo sin preocuparse, en absoluto, de la soberanía nacional.
Para las generaciones actuales, ese concepto es absurdo, considerado racionalmente. Y, políticamente hablando, es incalificable. Pero en realidad, es el mismo principio que ha regido, desde sus orígenes en la cuestión de los ferrocarriles en nuestro país. La libertad de los ríos es, paralelamente, la libertad de los ferrocarriles. Es, en resumen, la entrega de la libertad del tráfico a las fuerzas foráneas, al margen del Estado, de nuestra soberanía y de la iniciativa nacional.” [John William Cooke en Acción Parlamentaria. Tomo I. Obras Completas. Eduardo Luis Duhalde compilador. Páginas 261-262]

Lamentablemente, luego de la derrota de Rosas en la batalla de Caseros, a través los decretos de libre navegación del traidor Urquiza (28 de agosto y 3 de octubre de 1852) y una cláusula de la Constitución de 1853, se liberaron los ríos a la libre navegación internacional.

John William Cooke - Somos una continuidad histórica

“Los que mienten hoy, son los encubridores de los que mintieron ayer. Los que agravian ahora, son los continuadores de los que agraviaron antes: bárbaro, chusma, gaucho, descamisado…
El descamisado reconoce en el montonero, en el gaucho, en las chusma, a sus hermanos de sufrimiento y de lucha…
Como hombres de la nueva Argentina somos una continuidad histórica de los hombres que auténticamente hicieron la Nación.” John William Cooke, Diputado de la Nación 1946 – 1952, referente del peronismo de izquierda

Las obras de Cooke “Apuntes para la militancia”, “La lucha por la liberación nacional” y “Peronismo y Revolución” disponibles en nuestra Biblioteca Digital

Cooke sobre la "igualdad de oportunidades"

“Ya no se puede contentar a los pueblos con declaraciones en el sentido de asegurarles una igualdad política que contrasta con la desigualdad económica y menos aún, hacerles creer que para conservar la primera deben mantener la segunda. La famosa igualdad de oportunidades de las viejas teorías es un mito que solo aparece en tránsito fantasmal de formulación teórica. Yo quisiera que alguien le dijese a los obreros de Tucumán, a los mensús, a las clases proletarias, que ellos tienen igualdad de posibilidades porque nadie les impide veranear en Mar del Plata o especular en la Bolsa.” John William Cooke, Diputado Nacional, referente del Peronismo de Izquierda

Las obras de Cooke “Apuntes para la militancia”, “La lucha por la liberación nacional” y “Peronismo y Revolución” disponibles en la Biblioteca Digital de La Baldrich

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Hoy ampliamos nuestra Biblioteca Digital y compartimos un documento que fue presentado originalmente por John William Cooke en el Congreso de la Liberación Nacional realizado en Bs.As. durate el mes de noviembre de 1959.

Dicho documento texto mantiene su actualidad en varios puntos pero particularmente, el planteo de la necesidad y posibilidad de la construcción de una alternativa política para lograr la victoria popular definitiva como Movimiento de Liberación Nacional, en lucha contra el imperialismo y sus cipayos. Desde el principio, y como será a lo largo del texto, Cooke será breve y claro:

Un clima de rebeldías individuales puede durar indefinidamente sin afectar al régimen que las provoca. Solamente cuando la rebeldía esta coordinada y encauzada en un Movimiento de Liberación adquiere la eficacia necesaria para luchar con éxito.

Destacamos el planteo ‘cookeano’ de la cuestión nacional presente en el texto, como así también la descripción de una economía semicolonial que siempre han pretendido de Argentina los clásicos liberales, los “chicago boys” y sus discípulos ejecutores.

Desde La Baldrich afirmamos, como lo hacía el ‘bebe’ Cooke, que:

A la política de abandono del control del comercio exterior y del sistema bancario, hay que oponer una política de nacionalizaciones, actualizada y aplicada directamente a la actual realidad.

 

“La Lucha por la Liberación Nacional” de John William Cooke puede encontrarse en nuestra Biblioteca Digital.

John William Cooke - Seguiré vivo en los que luchan

A 45 años del fallecimiento del compañero “bebe” Cooke, el 19 de septiembre de 1968, nuestro sincero y militante homenaje. Hoy, lo recordamos con su pensamiento y difundimos sus escritos, que con su vigencia nos acompañan y orientan en el sendero de la liberación de la patria y la revolución social.

En nuestra Bibloteca Digital están disponibles para descargar en .pdf: “Peronismo y Revolución” y “Apuntes para la militancia”

John William Cooke - Nacionalismo auténtico

Cooke tenía más que presente la necesidad impostergable de un Movimiento de Liberación Nacional en favor de los desposeídos y en contra del enemigo imperial y de sus cipayos nativos, es por eso que decía:

“Un clima de rebeldías individuales puede durar indefinidamente. Solamente cuando la rebeldía está coordinada y encausada en un movimiento de liberación, adquiere la eficacia necesaria para luchar con éxito.”

“Los partidos políticos tradicionales no forman parte del Frente de Liberación por la sencilla razón de que están en la trinchera enemiga. No desean terminar con la opresión sino cambiar la mentalidad de los oprimidos.” J.W. Cooke

Además, este gran político argentino marcaba contundentemente el carácter semicolonial de nuestro país que solamente podría ser combatida con un nacionalismo decididamente antiimperialista.

“En un país colonial las oligarquías son las dueñas de los diccionarios.”

“El nacionalismo sólo es posible como una política antiimperialista consecuente.” J.W. Cooke

Finalmente, Cooke no se olvidaba de la Patria Grande cuando afirmaba que “las masas latinoamericanas no pueden hacer causa común con los verdugos, porque ellas también están en la lista de las víctimas.”

John William Cooke nunca claudicó en la lucha revolucionaria, aquella que las nuevas generaciones con deber emancipador debemos llevar a cabo.

“No llamamos a ninguna aventura desesperada. Llamamos a la lucha, que comienza por esclarecer las conciencias, proclama las verdades y hablar por los que callan cuando debería orientar a la masa.”

“Puesto que las masas no absorben el conocimiento como una pura teorética sino mezclado con la acción, la nuestra no es una obra de mera predicación sino de militancia combativa y de difusión de las verdades esenciales que eleven el nivel de conciencia de los sectores que tienen la misión de construir la nueva sociedad en un país liberado. La política revolucionaria es acción esclarecida por el pensamiento crítico; una permanente indagación sobre una realidad fluida que no se somete a ninguna sabiduría inmóvil centelleando verdades definitivas.” John William Cooke

Les dejamos dos libros de Cooke que están disponibles para descargar en nuestra Biblioteca Digital:

Peronismo y Revolución – John William Cooke

Apuntes para la militancia – John William Cooke