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Al término de la nota se encuentra el enlace al libro “La Guerra del Paraguay y las Montoneras Argentinas” de José María Rosa y películas recomendadas.

Guerra de la Triple Alianza Infografía

“Un pueblo sin memoria, esta resignado a cometer siempre los mismos errores.”

El 1° de mayo de 1865 el imperio de Brasil (Pedro II), la reciente República ensangrentada de Argentina (Mitre) y el nuevo gobierno dictatorial de Uruguay (Flores) firmaron en secreto el Tratado de la Triple Alianza, en el que se fijaban los objetivos de la guerra y las condiciones de rendición que se le impondrían al Paraguay (Solano López). Los resultados fueron de dimensiones genocidas: medio millón de muertos, la población guaraní casi exterminada.

El conflicto se desencadenó, cuando el mariscal Francisco Solano López, presidente paraguayo, decidió acudir en ayuda del gobierno de tendencia federal ejercido por el Partido Blanco del Uruguay, en guerra civil contra el Partido Colorado, apoyado éste militarmente por el Brasil. López advirtió a los gobiernos de Brasil y la Argentina que consideraría cualquier agresión al Uruguay “como atentatorio del equilibrio de los Estados del Plata”. A pesar de esto, las tropas del imperio del brasil invadieron territorio uruguayo en octubre de 1864, forzando a López a enviar ayuda a Uruguay a través de territorio argentino. Mitre, neutral en los papeles, tomó el hecho como una declaración de guerra.

La guerra fue promovida secretamente por el imperio británico, que se benefició realizando grandes empréstitos, vendiendo armas a las tres naciones y, especialmente, “abrió” a Paraguay al mundo abandonando el proteccionismo económico. El objetivo principal era destruir el modelo autónomo de desarrollo paraguayo que “amenazaba” expandir sus ideas liberadoras a otras naciones del continente: “Bajo los gobiernos de Carlos Antonio López y su hijo, Francisco Solano López, [Paraguay] construyó astilleros, fábricas metalúrgicas, ferrocarriles, líneas telegráficas y numerosas escuelas. La mayor parte de las tierras pertenecía al Estado, que ejercía además una especie de monopolio de la comercialización en el exterior de sus dos principales productos: la yerba y el tabaco, eran llamadas las “Estancias de la Patria”. Paraguay era la única nación de América Latina que no tenía deuda externa porque le bastaban sus recursos.”

Guerra infame contra el Paraguay:

La participación argentina en la guerra respondía también al interés del gobierno en imposibilitar una posible alianza entre las provincias litorales y el Paraguay. La impopularidad de la guerra, sumada a la histórica hegemonía porteña, provocó levantamientos en Mendoza, San Juan, La Rioja y San Luis. El caudillo catamarqueño Felipe Varela lanzó una proclama llamando a la rebelión y a no participar en una guerra fratricida manifestando que “ser porteño es ser ciudadano exclusivista y ser provinciano es ser mendigo sin Patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del gobierno de Mitre. Soldados Federales, nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la amistad con el Paraguay y la unión con las demás repúblicas americanas”.

“Unidos seremos inconquistables. Separados, indefendibles” Gral. Juan Perón:

La oposición a la guerra se manifestaba de las maneras más diversas, entre ellas, la actitud de los trabajadores correntinos, que se negaron a construir embarcaciones para las tropas aliadas y en la prédica de pensadores que apoyaban al Paraguay, como Juan Bautista Alberdi y José Hernández, el autor del Martín Fierro.

Para los paraguayos, la guerra era una causa de defensa nacional: Todo el pueblo participaba activamente y, como Solano López, no se rendía ante ninguna situación. En cambio, los soldados argentinos, brasileros y uruguayos peleaban por dinero o por obligación. Esto llevó a los paraguayos a concretar verdaderas hazañas militares, como el triunfo de Curupaytí, en el que, contando con un armamento claramente inferior, tuvieron sólo 50 muertos frente a los 9 mil de los aliados, entre ellos Dominguito, el hijo de Domingo F. Sarmiento.

La guerra finalizó durante el gobierno de Sarmiento. Le costó a Argentina más de 500 millones de pesos, 50 mil muertos y benefició, en el plano interno, a grandes comerciantes y ganaderos. Además, el regreso de las tropas trajo a Buenos Aires, en 1871, una terrible epidemia de fiebre amarilla contraída por los soldados en la guerra. La peste dejó un saldo de 13 mil muertos e hizo emigrar a las familias oligárquicas hacia el norte de la ciudad, abandonando sus amplias casonas de la zona sur. Poco antes de comenzar la guerra, Mitre arengaba: “En veinticuatro horas en los cuarteles, en quince días en campaña, en tres meses en la Asunción”, este resultó ser un pronóstico demasiado optimista sobre la duración de la guerra, que finalizó en 1871.

Francisco Solano López fue fusilado, Paraguay quedó literalmente arrasado, con perdidas territoriales, la mayoría de su población caída en combate y la población masculina reducida en un gran porcentaje. Las secuelas pueden obsevarse hasta el día de hoy, por acción bélica, el hambre, estrés y pestes dejaron al Paraguay en ruinas. En lo económico, el ferrocarril nacional y las nacientes industrias fueron destruidos o intervenidos por las compañías británicas. Sumado a esto, Paraguay pasó a endeudarse por primera vez con empréstito de los bancos británicos. “El propio Conde D’Eu supervisó la destrucción pieza por pieza de la fundición de Ibicuy, que fue posteriormente incendiada e inundada. La producción agrícola fue puesta bajo su control a través de empresarios brasileños y fuerzas militares brasileñas, financiadas por éstos y por los inversionistas ingleses. Esta guerra condicionó en forma permanente el desarrollo ulterior de Paraguay y lo signó, hasta la actualidad, bajo la égida de Gran Bretaña y Estados Unidos”.


Recomendamos la lectura del libro “La Guerra del Paraguay y las Montoneras Argentinas” de José María Rosa. El mismo puede descargarse desde nuestra Biblioteca Digital

Contra Paraguay (2013) 75min. Argentina. Director: Federico Sosa

Sinopsis: En el siglo XIX aconteció un hecho poco conocido para la importancia que tuvo: la guerra más grande de Sudamérica, en la que hubo cuatro países involucrados ¿Cómo entender esta guerra de la que se sabe poco y nada? ¿Fue una guerra entre países? ¿Se aliaron la Argentina, Brasil y Uruguay en contra del Paraguay? ¿Por qué se la llama de tantas formas distintas? La guerra del Paraguay. La de la triple alianza. La guerra del 70. ¿Cómo nombrarla, cuando el hacerlo implica ya una toma de posición? Los resultados: medio millón de muertos y casi el exterminio de la población guaraní.

En venta en Capital Federal en Solo Cine
Horarios: 10 a 20 30 hs de Lunes a Sábado
Dirección: Rodríguez Peña 402 esq. Av. Corrientes
solocine1@gmail.com – Teléfono: 4375-0855

Por último, compartimos a continuación la serie documental Guerra Guasú, realizada TV Pública.

Cuatro capítulos de una hora de duración, que busca interrumpir largos años de silencio en la producción cultural argentina a propósito de la guerra más importante que vivió América Latina y que liquidó al Paraguay del siglo XIX, la experiencia política y social más igualitaria y celosa de su soberanía que quedaba en pie en la región.

Fuentes: Barrilete Cósmico, El Historiador y el libro y las películas mencionadas.

Raúl Scalabrini Ortiz

Supongamos que en la vasta extensión del Océano Atlántico, entre Sud África y el Río de la Plata, existe una comarca aún desconocida. Es un país fértil cuyas tierras arables suman casi treinta millones de hectáreas. Tiene una población de 20 millones de habitantes. Se denomina en el planisferio del imaginario Mercator, República de Otaria. Sus habitantes responden, pues, a la designación genérica de otarios, lo cual resulta simbólico, porque si bien la palabra otario no figura en el diccionario de la Real Academia, en el lenguaje vernáculo tiene una acepción precisa: otario es el que cambia una cosa real y cotizable por algo sin valor: una palabra, un concepto, una ilusión, un halago interesado; el que cambia, por ejemplo, un jugoso bife por un elogio a su generosidad y a su espíritu democrático. El cuervo era un otario. El zorro, un vivo.

Otaria produce más de lo que necesita para vivir. Cada otario consume anualmente 100 kilos de carne, 200 kilos de trigo, 100 litros de leche y 100 kilos de maíz que en parte se transforma en huevos y en carne de ave. El exceso de producción lo trueca por combustible. No nos ocuparemos de este comercio y daremos por sentado que sus valores se equivalen. Los otarios necesitan emprender algunas obras públicas para abrir horizontes a la vida larval en que viven. Sus economistas los han convencido de que deben recurrir al capital extranjero, porque Otaria está huérfana de ellos. Nosotros nos disponemos a cumplir esa misión civilizadora. Para ello es indispensable que efectuemos una pequeña revolución y asumamos el poder. Nunca faltarán otros otarios dispuestos a servir a altos ideales que simbolizamos nosotros y las grandes empresas que nos aprontamos a ejecutar.

La unidad monetaria de aquel simpático país es el otarino. Tiene el mismo valor legal de un peso argentino y se cotiza a la par. Los alimentos y la materia prima de Otaria valen exactamente lo mismo que sus similares argentinos. Para simplificación del ejemplo y de la interpretación usaremos cifras globales. La técnica no se altera por centavo de más o de menos. Quizás nos convenga abrir una institución de crédito en Otaria. Quizás no la necesitemos. Los instrumentos del crédito internacional pueden suplir perfectamente la ausencia de un banco local. Si queremos abrir un banco, nos muñimos de una carta de crédito en que el Banco Central de la República Argentina afirme que tiene depositada a nuestra disposición una suma dada, cien millones, por ejemplo, en oro o moneda convertible, o que se responsabiliza de ellos. Eso basta. La carta de crédito del Banco Central de la República Argentina es palabra sagrada en la República de Otaria.

Por otra parte, una carta de crédito –digamos una carta de presentación– fue todo el capital inicial que invirtieron en este país los más poderosos bancos extranjeros: el Banco de Londres y América del Sud, el ex Banco Anglo Sudamericano, El First National Bank of Boston y el National City Bank of New York. Nos preocuparemos, eso si, de que la memoria del Banco Central de Otaria diga algo semejante a lo que el Banco Central de la Argentina afirmó en su memoria de 1938, la conveniencia de “transformar las divisas en oro y dejar ese oro depositado en custodia en los grandes centros del exterior … no sólo por la economía que significa no mover físicamente el metal, sino principalmente por facilitarse de este modo su pronta y libre disposición con el mínimo de repercusiones sicológicas”. Este argumento, que fue convincente para nosotros, puede ser aceptado por los otarios, a quienes nos complacemos en imaginar tan confiados, liberales y democráticos ciudadanos como nosotros. En los Estados Unidos la operación no hubiera podido efectuarse, porque aquellos cow boys son tan desconfiados que hasta 1914 no permitieron el establecimiento de ningún banco extranjero, y, para impedir filtraciones subrepticias, ni siquiera permitían que sus propios bancos tuvieran agencias en el exterior. Con posterioridad, accedieron al establecimiento de sucursales de bancos extranjeros, los que no podían prestar nada más que un dólar más que el capital que genuinamente habían importado desde el exterior. Pero en Otaria son tan liberales como nosotros.

Ya estamos instalados en Otaria y disponemos de un capital virtual –como son todos los capitales– de cien millones de pesos argentinos que respaldan nuestra responsabilidad sin necesidad de salir de esta república. En Otaria vive habitualmente un técnico de gran reputación, el doctor Postbisch, cuyos servicios profesionales nos hemos asegurado con la debida anticipación y cuya consecuencia y lealtad hacia nosotros se acrecienta en la medida en que nos sirve. El doctor Postbisch, tras un breve estudio de una semana, descubre que los otarios estaban viviendo sobre un volcán. Sin darse cuenta atravesaban “la crisis más aguda de su historia”. Los otarios no se habían percatado de ello, primero, porque los otarios estaban muy ocupados en crearse una industria que abriera los cerrados horizontes de la monocultura; segundo, porque habían pagado sus deudas y no debían nada a nadie, con excepción de algunos pequeños saldos comerciales; tercero, porque vivían aceptablemente bien, y cuarto, porque en realidad se trataba de “una crisis oculta” que necesitaba la pericia clínica de Postbisch para ser diagnosticada. Para equilibrar el presupuesto nacional –que se desequilibrará más que nunca, para nivelar la balanza de pagos con el exterior, que daba superávit y dará déficit en adelante– el doctor Postbisch, dotado de poderes ejecutivos tan extraordinarios que envidiaría el mismo Superhombre de las historietas infantiles, decide desvalorizar la moneda de Otaria a la tercera parte de su valor. El otarino, que valía un peso moneda nacional, desciende hasta no valer nada más que treinta y tres centavos de los nuestros.

El doctor Postbisch designa a esa operación “corrimiento de los tipos de cambio”. Nuestro capital de cien millones, que permanecía en expectativa en su moneda originaria, se triplica si se lo calcula en otarinos. Los productos de Otaria siguen, como es lógico, cotizándose en otarinos y el alza que el doctor Postbisch les acuerda es tan pequeña que desdeñaremos considerarla, porque de todas formas no varía los resultados en su conjunto. Postbisch, cuya facundia es asombrosa, ha convencido a los otarios de que tanto la desvalorización de su moneda como la estabilización de los precios son indispensables para escapar del vórtice de la espiral inflacionista y que esas medidas deben ser complementadas con la inmovilización de los salarios y de los sueldos. En Otaria, pues, todo queda como antes de la desvalorización, Pero el genio creador de Postbisch se revelará en todo su poder en la multiplicación de nuestro capital. Jesucristo multiplicó los panes. Postbisch multiplicó el dinero extranjero con que se adquieren los panes. Vamos a usar la nueva capacidad adquisitiva de nuestros capitales. Utilizaremos un solo peso, por si acaso nos equivocamos. Ni siquiera en los ejemplos deben arriesgarse los capitales que se confían a nuestra custodia.

En Otaria con un peso argentino se compraba un kilo de carne, que en el mercado interno de Otaria valía un otarino. La desvalorización de la moneda de Otaria, por recomendación de Postbisch, no ha alterado los precios internos. Con un peso argentino virtual se adquieren tres kilos de carne. Si exporto a la República Argentina un kilo de carne, como allí sigue valiendo un peso moneda nacional, con ese kilo de carne saldo la deuda que había contraído en mi país con la apertura del crédito. Me quedan dos kilos de carne que vendo en la misma República de Otaria a un otarino cada uno. Y de esta manera, el capital virtual que había movilizado en el papel se transforma en un fondo real de doscientos millones de otarinos, con el que podemos iniciar la ejecución de grandes obras que son indispensables para la vida de esa república, pero que los otarios no hubieran podido emprender nunca por falta de capitales. La ración diaria de los otarios habrá descendido en un tercio.

Raúl Scalabrini Ortiz
(En “Bases para la reconstrucción nacional”)

Juan Perón - El cambio

“(…) el Pueblo fue comprendiendo que no debía permanecer indiferente ante los problemas políticos nacionales y adoptó la decisión de ser protagonista de su historia, rompiendo con los esquemas tradicionales que intentaron relegarlo a la simple condición de espectador.

El ‘cambio’ ya no consiste en una abstracción vacía. El Pueblo todo quiere conocer el signo, el sentido y el contenido preciso de una expresión. Es que el Pueblo advierte con claridad que si el cambio no es nacional, no responderá a sus reales necesidades.

Finalmente, cabe una reflexión respecto del poder de decisión: a lo largo de nuestra historia, dicho poder se ha ido conformando, tejiéndose una red de compromisos políticos que representan a diferentes intereses.

Tales intereses pueden ser internos o externos. Si las alternativas son neocolonialismo o liberación, y si hemos optado por la liberación, el ajuste de ese poder es indispensable para lograr que responda a nuestros intereses.

En lo político, liberación significa tener una Nación con suficiente capacidad de decisión propia, en lugar de una Nación que conserva las formas exteriores del poder, pero no su esencia. La Nación no se simula. Existe o no existe.”

Extraído de “Modelo Argentino para el Proyecto Nacional” de Juan Domingo Perón, disponible para descargar en la Biblioteca Digital de La Baldrich

plan-quinquenal www.labaldrich.com.ar

Hace 69 años, el presidente de la República presentaba el Primer Plan Quinquenal para el período 1947-1951. Preparado bajo la dirección del secretario técnico de la Presidencia José Figuerola, será el primer intento de planificación del desarrollo económico y social de la Argentina en beneficio del Pueblo, en conformidad con el nuevo papel asignado al Estado en esa materia.

Escribe el compañero pensador nacional Aritz Recalde en su blog ‘Sociología del Tercer Mundo’ que “el Programa de la Revolución se organizó a partir de la formulación de dos Planes Quinquenales de 5 años. El objetivo general de la revolución era:

1- industrializar y diversificar la matriz productiva del país, modificando el perfil agroexportador y permitiendo la sustentabilidad de un modelo de desarrollo endógeno (independencia económica);

2- recuperar la capacidad del Estado nacional para organizar y tomar las decisiones de política interna y de política externa independiente, latinoamericanista y tercerista (soberanía política);

3- emancipar social, educativa y culturalmente a los trabajadores y a los empresarios nacionales, generando condiciones de vida dignas para todos los habitantes del país (justicia social).”

PERÓN CUMPLE

John William Cooke - Las soluciones están en la tierra argentina. No creemos en que deban ser importados dogmas

JOHN WILLIAM COOKE – (1919-1968)

Nace en La Plata, el 14 de noviembre de 1919, en una familia irlandesa, lo cual explica su “John William”. Cursa estudios de Derecho, recibiéndose de abogado, en la Universidad de La Plata. Su padre –Juan I. Cooke- es importante dirigente del radicalismo, del cual se aparta, para colaborar con el gobierno del General Farrell, desempeñándose como Ministros de Relaciones Exteriores y Culto, en 1945. Como secretario de su padre, John realiza sus primeras experiencias políticas. Por entonces, traba relación con el oficial César Marcos, quien lo acerca a posiciones nacionales y a la historia revisionista.

Perón y Evita durante el agasajo a una delegación de legisladores mendocinos; entre los asistentes se encuentra John William Cooke. Olivos - Fuente: Biblioteca Digital Trapalanda de la Biblioteca Nacional

Perón y Evita durante el agasajo a una delegación de legisladores mendocinos; entre los asistentes se encuentra John William Cooke. Olivos – Fuente: Biblioteca Digital Trapalanda de la Biblioteca Nacional

En las elecciones de 1946, resulta elegido diputado, siendo el más joven del bloque peronista, por lo cual recibe el apodo de “El Bebe”. Ejerce el cargo durante cuatro años, destacándose como uno de los legisladores más capaces, tanto en sus informes, como en las polémicas con la bancada opositora. En 1952, vuelve al llano, dedicándose a sus labores profesionales y a la docencia en la Universidad. En 1954, lanza la revista “De Frente”, con una clara posición nacional aunque mantiene independencia respecto al gobierno, al cual apoya sin acallar sus diferencias de opinión.

Cuando se produce el levantamiento del 16 de junio de 1955, no vacila en concurrir a la plaza de Mayo, bombardeada por los aviones navales y allí, parapetándose detrás de una estatua, hace fuego contra los marinos que pretenden avanzar hacia la Casa de Gobierno.

Esta actitud revela una de las condiciones peculiares de Cooke; hombre de ideas, docente y gran polemista es, al mismo tiempo, hombre de acción.

Días después, el General Perón lo designa Interventor en el Partido Justicialista de la Capital Federal, para que proceda a la reorganización y movilización de sus partidarios. Poco después, cuando el Presidente llama a la conciliación y otorga las radios a los opositores. Cooke es designado para contestar el discurso del demoprogresista Luciano Molinas, refutación que concreta el 26 de agosto de 1955.

Producido el golpe del 16 de setiembre, es uno de los primeros dirigentes que se contacta, por carta, con Perón, por entonces exilado en Paraguay. Al mismo tiempo, constituye, con el apoyo de Marcos y Lagomarsino, el Comando Nacional de la Resistencia. Pero, a mediados de octubre de 1955, cae detenido y lo conducen a la Penitenciaría de la calle Las Heras.

Inicia así un largo periplo por diversas cárceles del país, desde las cuales se las ingenia para mantener contacto con el Líder y con sus compañeros del Comando Nacional. A principios de enero de 1956 lo llevan a Ushuaia, de donde lo traen en mayo de 1956 para recluirlo en Caseros. Allí, al producirse el levantamiento de Valle, lo hacen objeto de simulacro de fusilamiento. En agosto, nuevamente se encuentra en Ushuaia, hasta el mes de octubre, en que lo destinan nuevamente a Las Heras. En noviembre, reside brevemente en la cárcel de Caseros y luego, lo envían a la de Río Galleros, donde permanece desde noviembre de 1956 hasta marzo 1957. El 17 de ese mes, Cooke, junto con Jorge Antonio, Cámpora, Kelly y otros compañeros, logra fugar a Chile.

Perón y Cooke

Perón y Cooke

En esa época, ya Perón lo ha designado su Delegado y más aún, es la única oportunidad en que el Líder informa a sus bases que, en el caso de su muerte, este Delegado debe ocupar su lugar en la conducción del movimiento.

Permanece en Chile varios meses. Desde allí, intensifica su labor de vínculos y articulación de diversos grupos de “la resistencia” así como también recibe a representantes de Arturo Frondizi que le proponen una alianza para las próximas elecciones. En diciembre de 1957, viaja a Caracas donde, de acuerdo con las indicaciones de Perón, mantiene varias conversaciones con Rogelio Frigerio, representante de Frondizi, para establecer las condiciones del pacto Perón-Frondizi, que se firma poco después.

En enero de 1958, Cooke se instala en Montevideo, para vivir desde cerca el proceso electoral que culmina el 23 de febrero con el triunfo de la fórmula del Frente Nacional y Popular: Frondizi-Gómez. Dado que pesa sobre él un juicio de extradición por su fuga del penal de Río Gallegos, ingresa esporádicamente, de manera clandestina, a Buenos Aires, para contactarse con dirigentes de la rama política y sindical del peronismo. E inclusive con Frondizi, ya en el gobierno, reclamándole el cumplimiento del pacto.

En enero de 1959, apoya el movimiento de los trabajadores del Frigorífico Municipal “Lisandro de la Torre”, liderado por Sebastián Borro, en contra de la privatización e intenta convertirlo en huelga general revolucionaria para tomar el poder, pero fracasa en ese objetivo. Por entonces, entra en conflicto con algunos dirigentes peronistas del Consejo Superior que desautorizan su apoyo a la huelga del frigorífico.

En los primeros meses de 1959, Perón gira su táctica, hacia una posición negociadora, abandonando, por ahora, el planteo insurreccional que Cooke viene sosteniendo desde “la resistencia”, lo cual provoca el gradual desplazamiento del “Bebe”, como delegado.

En ese mismo año, Cooke intenta abrir el juego del peronismo hacia la izquierda tradicional y pacta con el Partido Comunista, el lanzamiento del periódico “Soluciones”, experiencia que dura unos meses, sin mayor éxito. Por entonces, publica el libro “La lucha por la Liberación Nacional” y una “Carta abierta al presidente Eisenhower”.

John William Cooke y Alicia Eguren

John William Cooke y Alicia Eguren

En abril de 1960, viaja a Cuba, con motivo de una reunión latinoamericana. Descolocado, por entonces, respecto a la táctica del General y enfrentado con aquellos a quienes califica de “burócratas” políticos y sindicales, decide quedarse en Cuba, con su compañera Alicia Eguren, consustanciados ambos con el proceso revolucionario que se desarrolla en la isla, bajo el liderazgo de Fidel Castro. En esa época, John entabla una profunda amistad con el Che. Poco más tarde, en 1961, ya en calidad de milicianos, Alicia y El Bebe participan en la lucha de Bahía de Los Cochinos, oponiéndose a la invasión gestada por el imperialismo yanqui. Poco más tarde, le sugiere a Perón la residencia en Cuba, por invitación de Fidel Castro, pero el General considera que ello sería prematuro y complicaría su juego pendular para mantener la cohesión del movimiento.

En diciembre de 1963, Cooke regresa a la Argentina. En agosto de 1964, con motivo del operativo “retorno de Perón”, restablece una correspondencia normal con el Líder, que se había tornado muy esporádica en los últimos tiempos. Fracasado el operativo “retorno”, Cooke da una conferencia en Córdoba analizando causas y efectos. Se manifiesta cada vez más crítico a la dirigencia local del peronismo.

En 1965, publica “Apuntes para la militancia”, incursionando en la historia para dar orientación a las bases juveniles del movimiento. En la misma época, lanza el folleto “Situación nacional y acción revolucionaria de masas”, desgravación de una conferencia dada en Bahía Blanca. Hacia fines de 1965, en su correspondencia con el General, manifiesta desacuerdo con la táctica de “bendecir a todos”, pues entiende que ello amplía al movimiento pero a costa de su combatividad revolucionaria. En opinión de Cooke, el peronismo debe desembarazarse de sus sectores burgueses, eclesiásticos y militares pues nada aportan y convertirse en partido obrero, con un claro programa revolucionario. Perón, en cambio, sustenta una táctica dirigida a aislar a la oligarquía aliada al imperialismo, para lo cual cree necesario constituir un frente muy amplio evitando que burguesía, Ejército e Iglesia se sumen al frente oligárquico-imperialista. En esta correspondencia, el Bebe manifiesta no sólo lucidez en la argumentación sino también un gran coraje para confrontar con el líder del movimiento y esto provoca rupturas temporarias del diálogo, que se retoma tiempo después.

Entre las reflexiones importantes de Cooke, pueden reproducirse los siguientes: “Usted eligió las direcciones que actúan en la Argentina. Pero como peronista que vive angustiosamente esta hora histórica dramática, le insisto en mi pedido: si eligió ciegos, sus razones habrá tenido que no puedo adivinar, pero, por favor, deles un bastón blanco a cada uno para que no se los lleve por delante el tráfico de la historia, porque seremos todos los que quedaremos con los huesos rotos”; “¿Qué significará ser peronista, después de muerto Perón?… Cuando Perón no esté… cada cual dará una respuesta propia y esas respuestas no nos unirán sino que nos separarán… Cuando usted falte, las piezas se desarmarán por completo… El movimiento se irá deshaciendo, se desarmará… Vendrá la diáspora… Ellos están sustituyendo al peronismo tal cual es y tal cual está, como vigencia, por otra cosa que no tiene más que el fetichismo del líder: estamos cambiando a Perón como significado, definición y fuerza concreta, por Perón simple conjuro emotivo, simple valor sentimental”, “Tal vez los peronistas nos encontremos en los homenajes recordatorios pero entre un partidario de las conciliaciones que propugnan los obispos y un revolucionario, no hay otro campo de entendimiento; estaremos en diferentes barricadas y como la lucha es muy aguda, no nos saludaremos como caballeros medievales sino que nos degollaremos como corresponde a enemigos irreconciliables”; “El peronismo es el hecho maldito del país burgués. Peronismo y antiperonismo son, en esta etapa (1964), la forma en que se da políticamente la lucha de clases…; “Reducido el peronismo a ser gigante invertebrado y miope, ¿para qué nos sirve el número? ¿Para votar en las elecciones que no se han de realizar?”

En 1966, con motivo del golpe militar que derroca a Illia, Cooke escribe su “Informe a las Bases” (setiembre de 1966), uno de sus documentos políticos más importantes. En sus últimos años viaja periódicamente a La Habana, participando en la reunión Tricontinental y luego en la OLAS. Al igual que El Che, sostiene, por entonces, que la violencia es un elemento natural en los procesos revolucionarios y que la lucha armada es inevitable cuando las minorías reaccionarias cierran el camino electoral. Sin embargo, siempre cuida de formular críticas al voluntarismo y al vanguardismo que puede llevar a la derrota.

A fines de 1967, publica “La revolución y el peronismo”. Allí sostiene respecto a Perón: “En cuanto a Perón… hay que recordar el papel positivo que ha cumplido en todo este período como centro de cohesión de una multitud inmensa… Perón es el máximo valor de la política democrático-burguesa en la Argentina, un promarxista que por inteligencia y por conocimiento generales sigue la evolución que toma la historia y simpatiza con las fuerzas que representan el futuro… Perón no es y no será un obstáculo, por cuanto existe una clara y necesaria continuidad histórica entre el proceso del 45 y sus banderas y el proceso revolucionario que hoy comienza a desarrollarse bajo otras formas de lucha pero manteniendo e integrando, en un proceso superador, las banderas iniciales”.

Cuando escribe este libro, ya ha sido tomado por un cáncer, que lo conduce a la muerte el 19 de setiembre de 1968. Los reaccionarios ni lo mencionan porque su solo nombre les espanta, los burócratas sindicales y políticos del peronismo “olvidan” citarlo pues de él han recibido las críticas más feroces y la izquierda tradicional se guarda de asumirlo en tanto él sostiene una clara posición nacional. De ahí el silenciamiento sobre su persona y sus ideas.

Texto extraído de: Los Malditos, Tomo II, pág. 263. Norberto Galasso – Ed. Madres Plaza de Mayo

John William Cooke - Seguiré vivo en los que luchan

Las obras de Cooke, “Apuntes para la militancia” y “Peronismo y Revolución”, como también “El pensamiento de John William Cooke en las cartas a Perón” de Aritz Recalde, se encuentran disponibles para descargar en formato .pdf en la Biblioteca Digital de La Baldrich.

Frases de Cooke aquí (en construcción)

Reproducimos a continación un fragmento del discurso de John William Cooke en la sesión del 7 de septiembre de 1949 -Homenaje a Saldías- en la Cámara de Diputados:

“Creemos que nuestro presente y nuestro futuro argentinos se encuentran precisamente allí en el fondo de la historia argentina. Nosotros -a diferencia de los integrantes de la oligarquía-, no creemos que todo debe ser importado. Creemos que no deben ser importados los hombres, los capitales, las ideas y los dogmas; que las soluciones nacionales se encuentran en la tierra argentina; que la fuerza de superación de este país está en el hombre de la tierra, en nuestra clase desposeída, que fue despreciada siempre por la oligarquía.

En ambas posiciones -en la de la oligarquía y en la nuestra- hay coherencia, señor Presidente. La oligarquía -algunos de cuyos hombres fueron venales, otros a los cuales San Martín calificó de felones, y muchos de ellos que creyeron de buena fe que labraban el porvenir de la patria- constituyó una mentalidad conceptual y trató de influir en el país para que todas las generaciones futuras siguiesen pensando como ellos. Eran, en realidad -y esto se puede demostrar perfectamente-, instrumentos del imperialismo extranjero.

Inglaterra nos acechó desde que nosotros conseguimos nuestra independencia política en 1810. Canning lo declaró así en cartas memorables: “América española es libre, y si nosotros sentamos rectamente nuestros intereses, ella es inglesa”.

Muchos estadistas ingleses contemplaron las grandes posibilidades que estas nuevas tierras argentinas tenían para el comercio inglés; mientras con las colonias americanas establecían un sistema de férreo monopolio de comercio -que fue el que dio origen a la revolución de los Estados Unidos-, con nosotros proclamaban el libre cambio, porque aspiraban simplemente a una sustitución, reemplazando el virreinato español por su dominación económica. Por eso reconocieron nuestra independencia y por eso favorecieron la independencia de la América española convencidos de que ellos habrían de reemplazar la dominación española por un dominio más sutil. Lo consiguieron varias veces y varias veces fueron derrotados; esperemos que ahora lo sean para siempre.

En el aspecto conceptual la oligarquía intentó siempre emponzoñar la mentalidad argentina con una serie de falsos dogmas, que los llamados grandes de las historias -los fabricantes, además, de la historia “oficial”- han venido repitiendo a través de los tiempos. Nos hablaron de capital extranjero “civilizado y progresista”, de la incapacidad nativa para la industria y para la conducción de empresas, de la necesidad de que el Estado no tuviese injerencia en las cuestiones económicas; y al mismo tiempo, al que luchó contra la oligarquía o contra los intereses que ella directa o indirectamente representaba, se lo calificó de “tirano”, de “sanguinario”, de “antiprogresista”, de “bárbaro”.

Lo mismo se hace ahora con nosotros, con los hombres que queremos reaccionar contra esa concepción falsa que sigue impresionando a los hombres, que estamos seguros, creen en la independencia económica y en la absoluta soberanía argentina.

Los dos términos del silogismo de la oligarquía son perfectamente coherentes: por un lado los dogmas históricos; por el otro los dogmas económicos; detrás de ellos el imperialismo.

Nuestra posición es inversa: creemos que solamente se puede obtener la liberación económica nacional a través de la destrucción de esos dogmas históricos falsamente fabricados. Y contra nosotros emplean los mismos recursos: se nos tilda de totalitarios, se dice que somos antidemocráticos. Seríamos totalitarios y antidemocráticos si nosotros, creyendo en la barbarie y en la tiranía de algunos hombres, siguiésemos elogiándolos; pero nos proponemos demostrar -y lo hemos conseguido si se estudia el problema objetivamente- dónde estaba la verdadera barbarie, dónde estaban las fuerzas del país y dónde los enemigos de la nacionalidad.

Todo esto es una trama coherente, y las dos posiciones, la de la oligarquía y la posición popular, están perfectamente delineadas. Nuestra postura es la más democrática, porque reivindicamos lo popular contra las fórmulas importadas del extranjero, porque reivindicamos a los hombres que fueron representación de la masa argentina contra los hombres que sólo fueron representantes de pequeños intereses del círculo; porque vamos al elogio de los caudillos que son representación del sentir nacional, en contra de la oligarquía de todos los tiempos, que solamente es la representación de sus propios intereses o de los intereses extranjeros, cubierto todo ello con el manto de los dogmas históricos y de los dogmas “democráticos” y “civilizadores”.

Afrontamos, señor Presidente, esta posición porque creemos que no es destructiva sino constructiva; no somos un grupo de perversos a la búsqueda de estatuas para tirarlas al suelo; no somos un grupo de hombres escudriñando el pasado argentino para arrojar lodo entre las figuras ya consagradas en el bronce. Repito que la verdadera clave de la historia argentina está, precisamente, en el conocimiento de nuestro pasado histórico, aunque lamentemos tener que herir a algún hombre público, a algún hombre a quien otras generaciones han rendido su tributo, creemos que únicamente destruyendo esa historia maliciosamente falseada, esa concepción completamente incoherente con la realidad nacional, podremos encarar el problema.”

Fuente: Acción Parlamentaria. Tomo I. Obras Completas de John William Cooke – Compilador: Eduardo L. Duhalde

La columna de Scalabrini Ortiz

Conocido como el “Fiscal de la Patria” o el “Descubridor de la Realidad Argentina”, Raúl Scalabirni Ortiz es uno de los padres del pensamiento nacional.

A través de sus trabajos, este forjista ha alcanzado el carácter de INDISPENSABLE para el entendimiento de nuestra realidad nacional y latinoamericana y es por eso que a partir de hoy dejamos inaugurada en La Baldrich la “COLUMNA DE SCALABRINI ORTIZ”, en donde se expondrán trabajos sobre los más diversos temas de carácter fundamental para nuestro pleno desarrollo.

En este caso, Don Raúl nos trae un breve artículo sobre un tema de aplastante actualidad como es el I.A.P.I. (INSTITUTO ARGENTINO PARA LA PROMOCION DEL INTERCAMBIO), uno de los ejes de la política económica peronista que dejaría fuera de juego a las grandes multinacionales comercializadoras de granos, responsables no sólo de ejercer una posición monopólica en la materia que deja a muchos pequeños productores fuera del negocio, sino también de provocar corridas cambiarias, fuga constante de capitales, variaciones en los precios, etc.

EL I.A.P.I. Y BUNGE Y BORN

Saldos exportables - IAPI

La producción agraria hasta la creación del I.A.P.I. estuvo monopolizada por Bunge y Born y sus acólitos. Durante muchos decenios se estafó al productor y al país con la treta, ingenua pero eficaz, de “a fijar precio”. La reapertura del llamado Mercado a Termino vuelve a ofrecer la oportunidad de repetir la maniobra, a menos que se exija, como ocurre en Estados Unidos, que las compras sean “reales y necesarias”. El I.A.P.I., que era un instrumento de regulación y de contención, fue acusado de ser una institución totalitaria y de entorpecer la libertad de comercio, a pesar de asemejarse notablemente al I.C.C. norteamericano. ¿Por que lo que allá y en Gran Bretaña es democrático aquí es totalitario? También se acusó al I.A.P.I. de haber enriquecido a los señores Jorge Antonio y Tricherri. Se dio que el señor amasó una fortuna de tres mil millones con la exportación de los cereales argentinos. Si Jorge Antonio se hizo rico con una fracción de lo que exportan las empresas anglo belgas, ¿cuantos miles de millones ganarán Bunge y Born y sus acólitos? Jorge Antonio purga en las cárceles el sur el delito de haber ofrecido a los argentinos un ejemplo de que se puede ganar más con la comercialización que con la producción. El doctor Cesar Bunge, el ministro que firmó la clausura del I.A.P.I., renunció a su cargo poco después. Bunge y Born lo nombró su representante en Perú, con un sueldo de $ 40.000 .- mensuales.

Raúl Scalabrini Ortíz en “Bases para la Reconstrucción Nacional”

El 30 de agosto de 1980 en un terreno baldío de la localidad bonaerense de Sarandí, la Policía Federal rocíó con nafta y prendió fuego un millón y medio de libros del Centro Editor de América Latina (CEAL). luego de que un grupo de camiones volcadores los descargara.

Incluso el propio fundador del CEAL, Boris Spivacow, fue obligado a presenciar ese acto incendiario para certificar “el correcto proceder del personal policial que llevó a cabo el operativo”.

Además del secuestro y la desaparición sistemática de personas y de la consolidación de las bases del plan económico de entrega de Martínez de Hoz, la última dictadura militar también llevó adelante una clara política de desaparición de textos de raigambre nacional, popular y latinoamericana.

Desde La Baldrich ponemos a disposición obras de grandes pensadores nacionales (Jauretche, Scalabrini Ortiz, Ugarte, entre otros) para que cada compatriota pueda acceder a ellos libremente:

Biblioteca Digital de La Baldrich

“Las nuevas generaciones, como la de Mayo, tienen un deber emancipador que cumplir.” FORJA

Perón - Baldrich

24 de agosto de 1950 – El gobierno del Gral. Juan Perón crea el Ente Nacional de Energía:
Con el fin de lograr una mayor centralización y control de los recursos energéticos nacionales, el Poder Ejecutivo decide la creación de un ente estatal que organizara a las cinco empresas energéticas. Se lo denominó Empresas Nacionales de Energía (en adelante ENDE) y agrupaba a Agua y Energía Eléctrica, Gas del Estado, YPF, Combustibles Sólidos Minerales y Combustibles Vegetales y Derivados.

24 de agosto de 1956 – Pasa a la inmortalidad el Gral. Alonso Baldrich:
Nacido en 1870, fue un militar, ingeniero, escritor y militante político argentino. Junto con su compañero, el general Enrique Mosconi, participó del desarrollo de la petrolera estatal YPF y de la lucha contra la injerencia de los trusts ingleses –Royal Dutch y Anglo Persian- y el norteamericano –Standard Oil-. Fue general de brigada y lideró la Dirección de Parques Nacionales. Se lo considera uno de los principales exponentes del nacionalismo económico. La agrupación La Baldrich lleva su nombre en honor a este gran patriota.

A continuación una máxima del General Baldrich, que esta humilde agrupación tiene como bandera:

“En todas partes se cree como dogma económico que el capital extranjero es indispensable para el desarrollo de los recursos naturales, y nadie parece advertir que ese desarrollo hace rico a los extranjeros y deja más pobres que antes a los naturales; y que lo que se necesita es la organización interna del propio capital.”

Más sobre el General Baldrich en la sección “Los olvidados”

Planisferio proyección Hobo Dyer - Perspectiva Nacional

Planisferio proyección Hobo Dyer – Perspectiva Nacional

“Para pensar como argentinos necesitábamos ubicarnos en el centro del mundo y ver el planisferio desarrollado alrededor de ese centro; que nunca seríamos nosotros mismos si continuábamos en el borde el mapa, como un lejano suburbio del verdadero mundo. Años después he visto señalar los errores de la geopolítica como provenientes de una falsa ubicación del estudio al prescindir de la esfericidad del planeta y desarrollar su pensamiento sobre falsos elementos proporcionados por el mapa de Mercator que es, en definitiva, una proyección cilíndrica del globo.” Dr. Arturo Jauretche

El día 14 de agosto, hicimos entrega del Proyecto de Ley de nuestra autoría para la utilización de mapas “Perspectiva Nacional” en Casa Rosada y en la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación. Asimismo, será presentado en el Congreso de la Nación.

Esta propuesta, que hemos realizado desde La Baldrich con humilde labor militante, trata el tema cardinal de la formación de la identidad nacional, el desarrollo pleno de lo que Don Raúl Scalabrini Ortiz llamaba el “Espíritu de la Tierra”, algo que está más allá de cada uno de nosotros ya que lo conformamos desde nuestras pequeñas individualidades como un sujeto colectivo.

Dada la importancia y trascendencia histórica, geopolítica y cultural que supone un punto de vista propio sobre nuestra Patria, y con el fin de crear conciencia con respecto a las auténticas dimensiones territoriales del planeta, resulta imprescindible la utilización de mapas realizados desde una “perspectiva nacional”, tanto de los territorios mundiales, como de nuestro mapa Bicontinental y Bioceánico de la República Argentina, los regionales, de las 23 provincias, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y locales, los cuales muestran el Sur en la parte superior y se centran en la República Argentina.

En cuanto a la centralidad nacional expuesta por Jauretche contamos con el notable precedente de la presentación en 2013 por parte del Ministro de Defensa de la Nación, Agustín Rossi, de un mapamundi centrado en la Argentina y evidenciando la distorsión de la realidad que presenta el planisferio tradicional.

El mapa planisferio de Mercator presenta efectivamente, no sólo una visión ajena a nuestro punto de vista, sino también una falsedad trascendental: el Ecuador no está centrado. La consecuencia directa es que dos tercios del mapa representan al hemisferio norte y sólo un tercio al hemisferio sur. Esto tiene fuertes implicaciones a la hora de percibir el mundo: Europa parece mayor que América del Sur cuando es en realidad la mitad; Groenlandia, que tiene 2 millones de km2, se observa más grande que África, que tiene 30 millones de km2 y así podríamos continuar exponiendo falacias.

En 1570 Gerardus Mercator utilizó una proyección cilíndrica priorizando los ángulos y se vió obligado a distorsionar la propia esfera. Es tan sólo una visión europea del siglo XVI pensada para facilitar la navegación. Esta visión de mundo eurocéntrica casi medieval es la que desde el pensamiento colonial pretenden seguir imponiéndonos como “ciencia”.

En 1976 el historiador Arno Peters propuso una proyección diferente denunciando las implicaciones políticas de la utilizació de la proyección de Mercator. El mapa de Peters-Gall está definido por las proporciones reales: donde el Ecuador está en la mitad del plano y los países son proyectados con sus kilómetros en una escala real.

Basándonos en las experiencias de Australia y Nueva Zelanda, el presente proyecto de Ley propone representar el mundo con la llamada proyección Hobo-Dyer, basada en los principios de equidad territorial de Peters-Gall.

Sin embargo, no resulta suficiente una proyección cartográfica adecuada a la realidad. Nuestro pensador nacional y hombre de acción, Don Arturo Jauretche, nos anima también “a intentar ahora otra visión global”:

“Principiemos por invertir el globo terráqueo colocando el Sur arriba porque somos hombres del hemisferio sur, del mismo modo que los hombres del hemisferio norte colocan el Polo Norte arriba. Esto nos produce la primer perplejidad, tal vez es la fuerza del hábito que nos ha acostumbrado a ver el mundo desde un lejano rincón, y desde abajo. Pero un globo no tiene arriba ni abajo si se lo supone en el espacio sin Norte y Sur, y no hay ninguna razón para que consideremos nuestra casa en el planeta, el barrio sur del mundo, y no el barrio norte, si ésta no es una designación cardinal, sino jerárquica. (…) En materia estratégica es esencial, como en política, y hacerlo es ya liberarse de un perjuicio disminuyente. Inténtelo el lector y lo verá.”
“Debemos establecer en primer término nuestra posición, hagámoslo, (…) los caminos están aquí mismo, señalados por los pastos y las picadas, y por las estrellas de este cielo que no es el de la estrella polar sino el de la Cruz del Sur.”

Propuestas cartográficas con el Sur en la parte superior del mapa, tienen antecedentes, no sólo en el continente americano con el dibujo del artista Joaquín Torres García, sino que también pueden encontrarse en países como Nueva Zelanda y Australia, que cuentan con reconocidos desarrollos en el tema.

Como caso cercano, podemos citar que desde el otro lado de la cordillera de los Andes, el Congreso de Chile sancionó una ley en el año 2007 aprobando una versión oficial de un mapa planisferio “visión hemisferio sur”, aunque en este caso se perdió la esencial impronta de la perspectiva nacional y latinoamericana al estar centrado en el océano Pacífico.

Fieles a la posición de FORJA que “quiere afrontar los problemas argentinos con criterio argentino”, consideramos esencial el hecho de adquirir un punto de vista nacional y latinoamericano para con nuestros asuntos, al igual que para con el resto del mundo. Esto implica ver el mundo con ojos argentinos desde la posición argentina.

Es por ello que hemos elaborado el adjunto proyecto de Ley, que dispone la implementación para exhibición pública y la utilización en materia educativa de los mapas “perspectiva nacional” sur – norte, con la esperanza de que en unos pocos años tanto a nosotros, como a las nuevas generaciones, ya no nos resulte antinatural este punto de vista propio, contrapuesto al que nos han impuesto tradicionalmente los centros de poder, con sus mapas eurocéntricos con perspectiva norte – sur y que desde siempre nos han obligado, casi sin notarlo, a naturalizar.

De esta manera lograremos, por fin, dejar atrás el punto de vista impuesto por las usinas de pensamiento colonial y abandonaremos el fondo del mapa, lugar asignado y mantenido por estos aparatos de dominación entre los que se encuentran los medios hegemónicos, para pasar así a ocupar la posición que hoy en los mapas, y en gran parte del imaginario colectivo, ocupan los autoproclamados “países centrales”.

“Don Arturo” explicaba que “La incapacidad para ver el mundo desde nosotros mismos ha sido sistemáticamente cultivada en nuestro país”. Para ahondar más en este tema, debemos tratar la cuestión que Jauretche llamaba “la colonización pedagógica”, destinada a impedir la formación y realización del Ser Nacional. Esta forma de dominación se caracteriza por sus medios “incruentos” y actúa desde todos medios y centros de formación de opinión, incidiendo así desde las escuelas, las universidades, la televisión, los diarios, las radios, etc. sobre el pensamiento y la percepción de sí mismos de los argentinos.

Pretendemos aportar al proceso de “desaprender” las zonceras que, aun desde la más tierna infancia y no justamente por casualidad, nos han venido imbuyendo, para así poder aportar a alcanzar la conformación integral de nuestra personalidad argentina y latinoamericana, lejos de todo influjo foráneo, como única forma por la que lograremos alcanzar la realización de nuestros Pueblos.

Desde La Baldrich nos ponemos a disposición de cualquier organización que desee profundizar sobre el presente proyecto a través exposiciones sobre los Mapas “Perspectiva Nacional”.

Saludamos a cada compatriota con la ferviente convicción de que nuestro Norte es el Sur.

La Baldrich Espacio de Pensamiento Nacional

Proyecto de Ley y Fundamentos en la sección ‘Proyectos de Ley > Mapas Perspectiva Nacional‘ de nuestro sitio web

Contacto:
Email: infobaldrich@labaldrich.com.ar
Formulario de contacto: www.labaldrich.com.ar/contacto/
Facebook: https://www.facebook.com/labaldrich

mapa fisico rep arg

“Vamos a intentar ahora otra visión global. (…) Principiemos por invertir el globo terráqueo colocando el Sur arriba porque somos hombres del hemisferio sur, del mismo modo que los hombres del hemisferio norte colocan el Polo Norte arriba. Esto nos produce la primer perplejidad, tal vez es la fuerza del hábito que nos ha acostumbrado a ver el mundo desde un lejano rincón, y desde abajo. Pero un globo no tiene arriba ni abajo si se lo supone en el espacio sin Norte y Sur, y no hay ninguna razón para que consideremos nuestra casa en el planeta, el barrio sur del mundo, y no el barrio norte, si ésta no es una designación cardinal, sino jerárquica. (…) En materia estratégica es esencial, como en política, y hacerlo es ya liberarse de un perjuicio disminuyente. Inténtelo el lector y lo verá.”
“Debemos establecer en primer término nuestra posición, hagámoslo, (…) los caminos están aquí mismo, señalados por los pastos y las picadas, y por las estrellas de este cielo que no es el de la estrella polar sino el de la Cruz del Sur.” Dr. Arturo Jauretche

El día de ayer, 14 de agosto de 2015, hicimos entrega del Proyecto de Ley de nuestra autoría para la utilización de mapas “Perspectiva Nacional” en Casa Rosada y en la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación.

Esta propuesta, que hemos realizado desde La Baldrich con humilde labor militante, trata el tema cardinal de la formación de la identidad nacional, el desarrollo pleno de lo que Don Raúl Scalabrini Ortiz llamaba el “Espíritu de la Tierra”, algo que está más allá de cada uno de nosotros ya que lo conformamos desde nuestras pequeñas individualidades como un sujeto colectivo.

Fieles a la posición de FORJA que “quiere afrontar los problemas argentinos con criterio argentino”, consideramos esencial el hecho de adquirir un punto de vista nacional y latinoamericano para con nuestros asuntos, al igual que para con el resto del mundo. Esto implica ver el mundo con ojos argentinos desde la posición argentina.

Dada la importancia y trascendencia histórica, geopolítica y cultural que supone un punto de vista propio sobre nuestra Patria, y con el fin de crear conciencia con respecto a las auténticas dimensiones territoriales del planeta, resulta imprescindible la utilización de mapas realizados desde una “perspectiva nacional”, tanto de los territorios mundiales, como de nuestro mapa Bicontinental y Bioceánico de la República Argentina, los regionales, de las 23 provincias, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y locales, los cuales muestran el Sur en la parte superior y se centran en la República Argentina.

Es por ello que desde La Baldrich hemos elaborado el adjunto proyecto de Ley, que dispone la implementación para exhibición pública y la utilización en materia educativa de los mapas “perspectiva nacional” sur – norte, con la esperanza de que en unos pocos años tanto a nosotros, como a las nuevas generaciones, ya no nos resulte antinatural este punto de vista propio, contrapuesto al que nos han impuesto tradicionalmente los centros de poder, con sus mapas eurocéntricos con perspectiva norte – sur y que desde siempre nos han obligado, casi sin notarlo, a naturalizar.

De esta manera lograremos, por fin, dejar atrás el punto de vista impuesto por las usinas de pensamiento colonial y abandonaremos el fondo del mapa, lugar asignado y mantenido por estos aparatos de dominación entre los que se encuentran los medios hegemónicos, para pasar así a ocupar la posición que hoy en los mapas, y en gran parte del imaginario colectivo, ocupan los autoproclamados “países centrales”.

“Don Arturo” explicaba que “La incapacidad para ver el mundo desde nosotros mismos ha sido sistemáticamente cultivada en nuestro país”. Para ahondar más en este tema, debemos tratar la cuestión que Jauretche llamaba “la colonización pedagógica”, destinada a impedir la formación y realización del Ser Nacional. Esta forma de dominación se caracteriza por sus medios “incruentos” y actúa desde todos medios y centros de formación de opinión, incidiendo así desde las escuelas, las universidades, la televisión, los diarios, las radios, etc. sobre el pensamiento y la percepción de sí mismos de los argentinos.

Pretendemos aportar al proceso de “desaprender” las zonceras que, aun desde la más tierna infancia y no justamente por casualidad, nos han venido imbuyendo, para así poder aportar a alcanzar la conformación integral de nuestra personalidad argentina y latinoamericana, lejos de todo influjo foráneo, como única forma por la que lograremos alcanzar la realización de nuestros Pueblos.

Desde La Baldrich nos ponemos a disposición de cualquier organización que desee profundizar sobre el presente proyecto a través exposiciones sobre los mapas “perspectiva nacional”.

Saludamos a cada compatriota con la ferviente convicción de que nuestro Norte es el Sur.

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Recuerdo de su pensamiento, libros para descargar y discurso que Yrigoyen en contra de un proyecto de privatización de los ferrocarriles del Estado

Yrigoyen paso a la inmortalidad

3 DE JULIO DE 1933 – 3 DE JULIO DE 2015

En este día, queremos homenajear al primer presidente electo por el voto universal masculino, secreto y obligatorio en 1916, creador de YPF y militante ferviente por la nacionalización de la totalidad del petróleo argentino, como así también impulsor de los ferrocarriles de fomento de las economías regionales.

En materia industrial, Yrigoyen afirmaba:

“El Poder Ejecutivo piensa que es necesario amparar la industria y fomentar su desarrollo, porque ello significa prosperidad para el que produce y bienestar para el que consume, pero es necesario tambien proceder con mano energica para impedir la explotacion por quienes pretenden aumentar su fortuna sin incorporar ningun esfuerzo a la labor común”

Don Hipólito Yrigoyen comprendía claramente que la encargada de explotar los minerales de nuestro suelo era la Nación Argentina en beneficio de sus habitantes y, fiel al nacionalismo popular que nacía con el radicalismo, pugnó por la nacionalización de los hidrocarburos y demás riquezas de la tierra.

El concepto de propiedad estatal de las riquezas naturales, fundamental para nuestra Independencia Económica, había sido impulsado por los generales del pueblo Mosconi y Baldrich a través del proyecto de nacionalización de los hidrocarburos, que provocó la reacción oligárquica e imperial contra el gobierno popular de Yrigoyen. (Ver nota sobre el golpe de 1930)

No solamente los sectores reaccionarios de las Fuerzas Armadas fueron serviles al imperialismo, sino que antes y después del golpe de 1930, la traición del sector de la UCR liderado por Marcelo T. de Alvear ya era evidente. Esta fracción surgida años antes del golpe, denominada ‘antipersonalista’ en oposición a Yrigoyen (que es apresado luego del golpe), decide participar en las elecciones fraudulentas en 1935 abandonando el principio de la abstención revolucionaria del radicalismo, luego de la muerte de Yrigoyen en 1933. La traición trae aparejado el cese en la lucha por la emancipación económica, política y cultural de nuestro país y tira por la borda al Pueblo que apoyaba a su conductor, el ‘peludo’ Yrigoyen.

Al mismo tiempo que la UCR antipersonalista renuncia a los principios del radicalismo y participa de la pantomima electoral, surge un grupo radical auténtico llamado FORJA como contracara de los desertores. (Nacimiento de FORJA)

Así como una fracción “olvida” a la Patria, los forjistas se aferran a ella y critican duramente las políticas entreguistas de la Década Infame. Son ellos, entre otros también, quienes sientan las bases del Pensamiento Nacional a través de su prédica popular antiimperialista con raigambre en las batallas políticas, económicas y sociales, libertadoras de América Latina. De esta manera nacen los “Cuadernos de FORJA” (disponibles en la Biblioteca Digital de La Baldrich)

La idea patriótica de nacionalización de las riquezas de la tierra apoyada por Yrigoyen, entre muchas otras tendientes a la Independencia Económica, sería incluida años más tarde por Arturo Sampay en el Art. 40 de la Constitución Justicialista de 1949, que explicita que los recursos naturales son de propiedad del Estado:

“Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación […]”.

Para la formación de cuadros en pos de la liberación de la Patria ponemos nuevamente a disposición el siguiente material, disponible paara descargar en nuestra Biblioteca Digital

– Libro “Yrigoyen y Perón, identidad de una línea histórica” de Raúl Scalabrini Ortiz

En él, Scalabrini Ortiz analiza los orígenes y la importancia de estos dos líderes nacionales y populares, buscando similitudes y continuidades. Rescata a Yrigoyen diciendo “Su obra gubernamental se inspira en el triple propósito de enaltecer al pueblo trabajador, desajustar los lazos del coloniaje económico y financiero”, pero considera que su error fue no destruir los resortes de poder oligárquicos: el Senado y las tierras en poder de los ganaderos. Luego recuerda el amargo período de entrega de la Década Infame, que termina con el surgimiento de Perón luego de la Revolución de Junio y aquel 17 de octubre de 1945 en el que el Pueblo exije la liberación de su lider, resumido en la legendaria frase de Scalabrini: “Era el subsuelo de la patria sublevado”, como esperanza para la conquista de la Independencia Económica.

– Cuaderno Nº2 de FORJA “El pensamiento escrito de Hipólito Irigoyen”, escrito por Gabriel Del Mazo.
Sus contenidos son los siguienes:
Primera Parte: I – El Régimen. II – La Unión Cívica Radical. III – La Reparación y sus fuerzas morales. La intransigencia. La abstención revolucionaria. IV – La Reparación en el Gobierno 1. Principios políticos generales 2. Reivindicaciones esenciales de orden social A. Tierra B. Petróleo C. Dominio ferroviario D. Alimentos. Síntesis nacional
Segunda Parte: La Unión Cívica Radical y la función argentina en el mundo 1. Escenario general 2. América
Tercera Parte: Pagina Inmortal – “En la hora suprema”

A continuación transcribimos un discurso que Yrigoyen pronunciara ante el Congreso el 16 de octubre de 1920, manifestando su postura contraria la sanción de una ley de privatización de los ferrocarriles del Estado que perjudicaría a pueblos más alejados de las grandes urbes. Proponía, en oposición al proyecto privatista, una participación por parte del Estado “cada día más preponderante en las actividades industriales”.

Buenos Aires, 16 de octubre de 1920.

Al Honorable Congreso de la Nación: Tengo el honor de dirigirme a V. Honorabilidad, observando la ley nº 11106, en uso de la facultad que acuerda al Poder Ejecutivo, el artículo 72 de la constitución nacional.

La sanción de V.H., subordina todo el plan de la ley a la organización de una compañía privada, que deberá recibir en propiedad la red actual de los denominados ferrocarriles nacionales, constituida por las líneas denominadas “Central Norte Argentino”, “Formosa a Embarcación” y “Metán a Barranqueras”, y sobre esa base negociar la fusión con la red del Ferrocarril Central Córdoba, Ferrocarril Córdoba y Rosario y Ferrocarril Central-Extensión a Buenos Aires, formando así una compañía por acciones que se denominará “Ferrocarriles Nacionales”.

Antes de entrar al estudio analítico de esa organización, cuya sola financiación nos llevaría fatal e inevitablemente a perder no sólo el dominio de los ferrocarriles del estado, sin compensación alguna, sino el contralor de las tarifas de las empresas particulares, defensivo de la economía del país, tan necesario para el desenvolvimiento de sus riquezas, el Poder Ejecutivo debe reafirmar principios fundamentales, que ya he tenido oportunidad de enunciar, y que informan su criterio y definen lo que constituye su política en materia ferroviaria y en todas aquellas actividades industriales afines con los servicios públicos, o que tiendan a mantener en poder del estado la explotación de fuentes naturales de riqueza, cuyos productos constituyen elementos vitales del desarrollo general del país, en los múltiples aspectos que señalan los progresos de la vida moderna.

Afirma así el Poder Ejecutivo, como fundamental al desenvolvimiento social, político y económico de la nación, el principio del dominio de los ferrocarriles del estado y de la extensión de sus líneas.

Esa orientación de gobierno es la única que responde a los grandes sacrificios realizados por la nación para construir y conservar su red ferroviaria y cualquier combinación que nos llevara a fusionar nuestro sistema actual, haciendo partícipe a cualquier otra compañía como asociada del estado, resultaría siempre en beneficio exclusivo de la compañía particular, dado que las líneas complementarias a construirse del sistema de los ferrocarriles del estado, son las destinadas a proporcionar un tráfico intenso, sirviendo las zonas más ricas de la república y dando salida por el litoral, al interior y al norte, con grandes ventajas económicas en la explotación de sus fuentes naturales de riqueza. (…)

Los ferrocarriles del estado fueron recibidos por el Poder Ejecutivo en una situación de desquicio, despilfarro y perversión tal, que le han demandado grandes esfuerzos tendientes a su mejoramiento y reorganización.

Dentro de un concepto general de gobierno, aceptado por las naciones más progresistas, que se confirma y acentúa cada vez más en la actualidad del mundo, el estado debe adquirir una posición cada día más preponderante en las actividades industriales que respondan principalmente a la realización de servicios públicos y si en alguna parte esas actividades deben sustituirse en lo posible a las aplicaciones del capital privado, es en los países de desarrollo constante y progresivo como el nuestro, donde el servicio público de la naturaleza del que nos ocupa, ha de considerarse principalmente como un instrumento de gobierno con fines de fomento y progreso de las regiones que sirven.

Si hubiéramos, entonces, de aceptar la tendencia que define la sanción de V.H., tendríamos que renunciar a considerar el ferrocarril como un medio de impulsar el desarrollo de la vida económica de ciertos estados de la república con detrimento evidente de una esperanza de mejoramiento, tendríamos la seguridad de su subordinación a las exigencias, siempre crecientes del capital privado, que trata, por definición, de ser retribuido en la forma más amplia. No habrían, entonces, la posibilidad siquiera de llenar el fin primordial a que debe responder la ley de que se trata, dentro del concepto de solidaridad nacional a que ella debe tender, desde que volveríamos a las horas aciagas que le ha tocado vivir al país bajo el régimen de las concesiones garantidas, que en sus abusos lo llevaran al borde de la ruina, retardando por muchos años el desarrollo de sus grandes progresos.

Entrando al concepto de la financiación que la sanción de V.H., plantea, el Poder Ejecutivo, debe dejar bien establecido que la forma ideada para la organización del capital a emplearse, con el interés que se fija a las obligaciones y el que devengue durante el período de construcción con la hipoteca de las líneas, sería tan oneroso para los intereses que tiende a servir, que haría imposible el desarrollo, en condiciones favorables, de las zonas comprendidas en el plan de construcción que la misma sanción dispone, gravitando sobre las rentas generales los considerables déficit que esa explotación impondría para que un día el estado, cuya garantía subsidiaria se establece en esa financiación, se vea obligado a entregar esa pare de su valioso patrimonio a la explotación privada, sin defensa posible de las regiones de la república servidas por esas líneas.

El plan del Poder Ejecutivo, expresado oportunamente a V.H., y sobre el cual la H. Cámara de Diputados se pronunció unánimemente en su favor, es el que verdaderamente consulta las posibilidades de llevar a cabo el programa de construcción de obras públicas para responder a los fundamentales intereses de las provincias, que dichas obras públicas tienden a fomentar.
En consecuencia, el Poder Ejecutivo juzga que la ley sancionada por V.H., entraña un verdadero despojo de uno de los primordiales factores de prosperidad del país, como son los ferrocarriles, e implica el retardo y acaso el malogramiento del propósito determinante del gobierno en el sentido de llevar lo más rápido posible, todos los beneficios de los ferrocarriles a los pueblos y zonas de la república donde sus riquezas permanece estancadas sin perspectiva de que se las incorpore al desenvolvimiento general de la nación.

El Poder Ejecutivo considera que la sanción de V.H., comportaría un verdadero desastre para la seguridad de los bienes del estado, y el desarrollo progresivo del país, acusando en todo sentido la prolongación de los procedimientos del pasado en vez de la renovación reparadora del presidente.

Hipólito Yrigoyen