Del Río, Jorge

 

JORGE DEL RÍO (1900 – 1973)

El 27 de julio de 1900, nace en Buenos Aires. Cursa estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de buenos Aires, recibiéndose de abogado, en 1923. El ejercicio de la profesión lo vincula a entidades de bien público, recorriendo una trayectoria de inquebrantable conducta ética. Como asesor jurídico, se liga al movimiento cooperativista y a entidades de defensa de los consumidores.

A partir de 1932, preside la Junta de Sociedades de Fomento pro rebaja de tarifas de electricidad. “Como presidente de esa entidad; debí interiorizarme de las cuestiones eléctricas pues tuvimos un duro enfrentamiento con la empresa CADE, que no cumplía con las obligaciones que le correspondían según el contrato de prestación de servicios… Ahí empecé una lucha en firme”.

A mediados de la década del treinta, se incorpora a FORJA, donde pronuncia conferencias sobre la cuestión eléctrica y escribe sobre el tema. En esa época, nace su amistad con Raúl Scalabrini Ortiz.

En esa lucha contra el monopolio eléctrico, pone todas sus energías y publica diversos trabajos de investigación desnudando las tropelías de la empresa. El monopolio contesta de diversos modos con juicios por calumnias e injurias, tapando los afiches donde se anuncias sus conferencias y apelando a intentos de soborno. “Tuve ofertas millonarias, por parte de la CADE, en diversas oportunidades, pero no pudieron quebrantar mi posición”. Su antiimperialismo se concentra en la lucha contra el monopolio eléctrico. Políticamente es un radical de izquierda, por momentos muy integrado a FORJA y en otros, con cierta inclinación hacia el Partido Socialista. Pero la cuestión nacional no ofrece dudas para él y por esta razón se coloca en clara posición neutralista durante la Segunda Guerra Mundial. “De joven, había tenido posiciones antiirigoyenistas, quizás por influencia de la izquierda, pero luego comprendí la importancia de Yrigoyen y de la neutralidad, es decir, donde estaba el enemigo principal, por eso no compartí la posición pro británica de muchos izquierdistas durante la guerra”.

Incursiona en el periodismo dirigiendo la revista “Electricultura Argentina”, colabora con entidades de consumidores en el control de las empresas de servicios, pronuncia conferencias y redacta artículos. “Scalabrini me urgía para desnudar el latrocinio del capital extranjero”. En 1940, publica “El servicio público de electricidad de la ciudad de Buenos Aires. Antecedentes de las ordenanzas 8028 y 8029, que prorrogaron las concesiones”. Más tarde, participa en la comisión investigadora de las concesiones de electricidad a cargo de Rodríguez Conde, prepara informes sobre las empresas del grupo Ansec y fundamenta la necesidad de expropiación de varias usinas ubicadas en el interior del país. Asimismo, entre mayo y diciembre de 1944 cumple funciones de interventor de la Inspección General de Justicia, designado por el gobierno de Farrell. De esa experiencia, nace el folleto “La Inspección General de Justicia de la Nación. Observaciones recogidas con motivo de su intervención”, (Buenos Aires, 1946), donde plantea la necesidad de reformas en el régimen de control de las sociedades anónimas, especialmente las extranjeras, para evitar la evasión impositiva y otras maniobras de tipo monopólico.

En el ’45, “el peronismo fue una conmoción para mí. No se trataba del hombre sino del fenómeno social. Algunos creen que Perón tomaba las medidas y el pueblo lo seguía. Al contrario: el pueblo lo impulsaba, lo obligaba a tomar esas medidas para poder seguir siendo el caudillo del pueblo. Para todos nosotros fue un conmoción, una avalancha, un fenómeno que nos arrastraba”.

No actúa, sin embargo, en funciones políticas sino que colabora, como asesor jurídico, en algunas empresas públicas: abogado jefe de YPF, director del Instituto Nacional de Previsión Social, asesor de Agua y Energía. En esos años, continúa su labor de divulgación y combate en el orden de las ideas: “El servicio público de electricidad de la ciudad de Buenos Aires”, “La pavimentación suburbana”, “Las cooperativas de Trabajo”, “El derecho de la energía”, “El por qué de la crisis”.

La lucha contra la CADE es para él una lucha de por vida, jamás conciliable. Arturo Jauretche lo bromeaba, a veces, cuando él insistía en el tema eléctrico: “-Che, pero usted quiere ver la historia argentina a través del ojo de la cerradura de la CADE”. Del Río no tomaba a mal la chanza, pero se entendía mejor con Scalabrini Ortiz.

Al producirse el golpe del ’55, “salimos a pelear, con Scalabrini y otros, nosotros, los que no habíamos recibido nada, los que habíamos estado a un costado en los años del triunfo popular”.

Su batalla continúa en esos años: “Monopolios eléctricos”, publicado por Cuadernos Lisandro de la Torre, “Electricidad y liberación nacional”, editado por A. Peña Lillo Editor, y luego, “Cooperativas de electricidad y usinas populares”. Asimismo, con otros luchadores antiimperialistas, organiza el Centro de Estudios General Mosconi, del cual es designado presidente.

Ajeno a todo interés pecuniario, combina sus tareas profesionales, en un modesto estudio de Tucumán 1367, de la ciudad de Buenos Aires, con su batalla por la liberación nacional contra el pool eléctrico, que no abandona un solo día hasta su muerte.

Fallece el 23 de octubre de 1973, en Buenos Aires.

Fuente: NORBERTO GALASSO – LOS MALDITOS – VOLUMEN I – PÁGINA 142. Ediciones Madres de Plaza de Mayo


El Porqué de la Crisis” de Jorge Del Río para descargar desde nuestra Biblioteca Digital. En el mismo sitio se encuentran los Cuadernos de FORJA de autoría de Del Río: N°5 “El Problema de la Electricidad y el Servicio Público del Gas” y N°13. “El escándalo eléctrico y la investigación de la cámara de diputados“.
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