Cámpora, Héctor

 

HÉCTOR JOSÉ CÁMPORA (1909-1981)

Nació en Mercedes (prov. de Buenos Aires), el 26 de marzo de 1909. En 1927, culmina sus estudios, en San Andrés de Giles, en el colegio donde fue presidente del Centro de Estudiantes. En 1930, viaja a Córdoba, e ingresa a la Facultad de Odontología. Años después ejerce la profesión de Odontólogo.

En 1944, es designado Intendente de San Andrés de Giles por el gobierno militar. A fines de ese año, conoce personalmente a Perón. El 17 de octubre de 1945, adhiere a la movilización por la liberación, y la restitución al gobierno del coronel Perón, encarcelado. En las elecciones del 24 de febrero de 1946, queda consagrado diputado nacional. Al año siguiente ingresa al Consejo Superior del Partido Peronista y en 1948, gana, por primera vez, la presidencia de la Cámara de Diputados, accediendo así al cuarto lugar en la línea de sucesión presidencial. En esta función es reelegido varias veces.

En la tarea legislativa, se caracteriza por su disciplina partidaria. Con el tiempo, se convierte en uno de los hombres más confiables para el Presidente Perón.

En la Convención Constituyente de 1949, ocupa el cargo de vicepresidente, retornando luego a su banca. Algunos sectores combativos del peronismo lo juzgan un burócrata y allí probablemente nace la versión de que habría militado, en su juventud, en el partido conservador, lo que no ha llegado a probarse.

Al producirse el golpe militar del 16 de setiembre de 1955, es detenido. Como a todos los legisladores se le instruye juicio “por traición a la patria” y asimismo, se los pasea de cárcel en cárcel, para que no establezcan relaciones permanentes. Es enviado al sur y allí, en Río Gallegos, transcurre un tiempo preso en compañía de Jorge Antonio, John William Cooke y otros dirigentes.

Después de 17 meses de prisión, logra fugar a Chile, mediante un operativo espectacular, junto a otros dirigentes. Sin que amengüe su definición peronista, parece replegarse durante un tiempo de la acción política. Pero, en 1961, visita a Perón en Madrid.

El General dirige el movimiento desde lejos y cambia delegados en la Argentina, según la táctica que estima más conveniente. En la década del 60, después de Alberte, designa a Paladino quien negocia con la dictadura militar, aprovechando cierta apertura que otorga Lanusse. Pero cuando Paladino se convierte, según Perón, “más en delegado de Lanusse ante Perón, que lo que fue inicialmente, delegado de Perón ante Lanusse”, el líder desterrado gira hacia una política de confrontación y se acuerda de ese hombre leal que siempre fue Héctor Cámpora. Así, lo designa su representante, en 1971.

Fracasado el Gran Acuerdo Nacional, Lanusse no tiene otra alternativa que convocar a elecciones. Vuelto a la Argentina el 17 de noviembre de 1972, Perón dispone que el congreso Justicialista –en diciembre- levante la fórmula Héctor J. Cámpora – Vicente Solano Lima. Así nace su candidatura a Presidente, en reemplazo del líder proscripto.
El 11 de marzo de 1973, el FREJULI gana las elecciones con dicha fórmula y el lema “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. De este modo queda consagrado presidente de la Nación Argentina, asumiendo el 25 de mayo, en medio de una impresionante marea social.

Cámpora gobierno 49 días, desde el 25 de mayo hasta el 13 de julio, pero ese período se caracteriza por una intensísima participación popular que habrá de pasar a la historia como “la primavera camporista”.
(…) Liberó a todos los presos políticos de la dictadura de Lanusse.

Restableció relaciones diplomáticas con la Cuba socialista, interrumpidas por la presión de yanquis y militares argentinos en 1962. (…)

Respondió lealmente a la confianza y mandato dispensados por el General Perón para el desempeño de la presidencia de la nación en 1973.

Fue un fiel exponente de la década del setenta, que fue de significativa debilidad y retirada reaccionaria a nivel global.

En las relaciones internacionales, el imperialismo yanqui sufrió la primera derrota de su historia (Vietnam). En América Latina, los sectores populares, antimperialistas y democráticos, lanzaron una importante ofensiva.
El 13 de julio de 1973, renuncia, abriendo el camino a elecciones libres para “Perón Presidente”. El General Perón reconoce, en su discurso, la lealtad con que ha procedido. (…)

Por eso, al producirse el golpe del 24 de marzo de 1976, que abre paso a la dictadura genocida, sabe que debe protegerse. Está informado que el regimiento 6 de infantería con asiento en Mercedes tiene orden de captura y asesinato. Obtiene asilo político en la embajada mexicana. Sin embargo, no se le otorga salvoconducto para salir del país.

Allí enferma de cáncer y sólo al cumplirse cuatro años (1980), cuando se halla al borde de la muerte, le es permitida la salida del país.

Fallece en Cuernavaca, Méjico, el 19 de diciembre de 1981. Tal es el ensañamiento de los sectores del privilegio, que sólo una década después, sus restos pueden regresar al país.

Fuente: PABLO GUSTAVO BRONSTEIN – LOS MALDITOS – TOMO II – PÁGINA 257. Editorial Madres de Plaza de Mayo