Alzugaray, Rodolfo

RODOLFO AYAX ALZUGARAY (1930-2004)

Nace en Tucumán, el 30 de marzo de 1930. Desde muy joven manifiesta inquietudes políticas y una fuerte vocación por la medicina social que en la década del 40 estaba implementando, durante la presidencia de Perón, el Dr. Ramón Carrillo.

Este interés se concreta en lecturas y cursos sobre el problema sanitario argentino, conocimientos que pone en práctica como administrador de hospitales, en la provincia de Córdoba.

A comienzos de la década del 60, se incorpora al Partido Socialista de la Izquierda Nacional, orientado por Jorge Abelardo Ramos. En 1966, tanto por sus osadas propuestas en materia de salud como su militancia en la Izquierda Nacional, queda cesante por decisión de la dictadura de Onganía.

Pasa entonces a residir en la Capital Federal, donde, poco tiempo después, funda el Centro Ramón Carrillo para difundir las ideas y la obra del gran sanitarista, cuyos restos aún no habían podido ser traídos a la Argentina por el veto impuesto por los altos mandos “gorilas”, dado su peronismo y su política avanzada de salud.
En los años 70, ya separado del grupo liderado por Ramos, mantiene inalterable su concepción, su política e inclaudicable su militancia. Participa, entonces, de esa incontenible marea social que se expresa, desde el Cordobazo en adelante, en sucesivas explosiones populares. Después de la asunción de Cámpora, es designado administrador del hospital de Neurocirugía de Haedo, donde vuelca todas sus fuerzas, sin medir horarios ni cansancio físico, con entusiasmo tal que puede decirse que “vive para el hospital”. Sometido a toda clase de presiones, mantiene su conducta intachable, cumpliendo con todos los requisitos exigidos en materia de licitaciones, cumplimiento de pliegos, etc. Merced a su esfuerzo, un grupo de muchachas que cumplen tareas de limpieza en el hospital se organiza como Cooperativa de Trabajo 17 de Octubre, liberándose de la explotación de los bajos salarios y malas condiciones de trabajo a que eran sometidas por los titulares de la concesión. Tanta era su preocupación para que el Hospital funcionase perfectamente, que se despreocupa de activar un viejo expediente que había iniciado cuando lo cesantearon años atrás y ni siquiera molesta a gente amiga para ser incorporado a planta permanente de los empleados de la provincia de buenos Aires. Así, al producirse el golpe militar del 24 de marzo de 1976, queda desplazado de sus funciones, sin reconocimiento de servicios ni resarcimiento alguno.

Mientras continúa estudiando los problemas sanitarios, desde una perspectiva social y nacional, logra sobrevivir –con la ayuda de Norma, su compañera, empleada en el Hospital Posadas- merced a asesoramiento contable-impositivos, trámites para habilitar farmacias y otros similares.

En esa época, acumula información para un trabajo biográfico sobre el Dr. Carrillo. Esa obra –la única biografía existente sobre el eminente sanitarista- es publicada en 1988, por el Centro Editor de América Latina, en la Biblioteca Política Argentina, dirigida por Oscar Troncoso. Se trata de dos tomos y su título es “Ramón Carrillo, el fundador del sanitarismo nacional”.

Tanto a través de esta obra, como de colaboraciones en periódicos –como “El médico del conurbano”- y revistas dedicadas al tema salud, como así también a través de su incorporación al Centro de Estudios Enrique Santos Discépolo, adonde lleva su inquietud de sanitarista, Alzugaray no abandona ni por un instante su lucha contra los mercaderes de la medicina. Sin recursos, ni mecenas alguno, mantuvo asimismo la tea encendida de su Centro Ramón Carrillo.

Una de las principales figuras del sanitarismo argentino actual, el Dr. José Carlos Escudero lo ha recordado con palabras de este tenor: “La actuación pública y la dignidad de Alzugaray eran contundentes. Experto en la vida y obra de Ramón Carrillo y pese a pasar apuros económicos, nunca sucumbió a la tentación de alquilar su sapiencia a la cáfila de pequeños anticarrillos que hacían lo contrario de éste, pero usaban a Carrillo como biombo para esconder su neoliberalismo y sus transas. Tampoco, siendo Alzugaray un sanitarista cuya palabra era escuchada, accedió a prestar su nombre a las sucesivas propuestas bancomundialistas en el área. En los últimos tiempos, inclusive, se había radicalizado, diciendo que se requería nada menos que un sistema nacional de salud, estatal y gratuito, para enfrentar nuestros problemas”.

Su última época fue difícil, percibiendo una jubilación mínima, luchando para sobrevivir con la colaboración permanente de su esposa Norma. Intentaba reeditar la biografía de Carrillo pero con nuevos aportes que la enriquecerían. Pero después de varias vicisitudes, su corazón se dio por derrotado el 23 de julio de 2004.
Silenciado siempre –sólo un diario publicó unas pocas líneas sobre su fallecimiento- su lucha continúa sin embargo y sus ideas mantienen toda su plenitud.

Fuente: N. Galasso, Los Malditos, Tomo II, pág. 422. Ed. Madres de Plaza de Mayo